domingo, 12 de enero de 2014

우리의 얼룩-Our Stains- Capítulo XXV

Capítulo XXV- Todo es cuestion de dar la oportunidad. 


Los rayos de luz se colaron entre las ventanas y crearon un fuerte as que llegó hasta los ojos de SungJong haciéndole despertar. Se removió suavemente y poco a poco abrió los ojos intentado adaptarse al cambio. Se sentía bien descansado, cálido a pesar de la época y por alguna razón feliz. Sonrió por lo placentero de aquel bienestar e hizo ademán de levantarse cuando se dio cuenta de varias cosas: No conocía el sitio donde estaba, se encontraba desnudo, y lo peor, alguien lo abrazaba por la cintura manteniéndolo cerca, por lo que supo que era un hombre con quien estaba. Los recuerdos le llegaron uno por uno a la memoria mientras se giraba para ver el rostro dormido de su compañero de cama y ahora amante…
El día anterior había estado lleno de eventos inesperados…

24 horas antes

–SungJong lleva esto al camerino por favor– Fue todo lo que dijeron dejándole en las manos, varias cajas de comida. ¿Acaso no había algún otro asistente por ahí? SungJong no tenía las más mínimas ganas de pasar por el camerino de Kim MyungSoo. No quería, sencillamente no quería.
Con pasos lentos caminó por el pasillo del quinto piso del canal y llegó a la puerta color caqui que tenía un papel donde indicaba el nombre de “L” impreso en letras negras. “Aquí estamos”  pensó antes de, sin tocar, entrar en el camerino, aprendió muy tarde que esto no era conveniente.
–¿¡Por qué estás desnudo!?– Gritó en tono muy poco masculino al tiempo que volteaba para otra parte dirigiendo la mirada al suelo. Kim MyungSoo estaba tras él, con cara de sorpresa, sin camisa y sin pantalón, solo en boxers. 

–Porque esto es un camerino y la gente normal toca antes de entrar– fue la respuesta del cantante que aunque tenía ganas de molestar al otro se puso un pantalón y una camisa rápidamente, no sería bueno que alguien más entrara y lo encontrara casi desnudo molestando a otro hombre. –Ya me vestí puedes voltear– anunció mientras se terminaba de abotonar la camisa. SungJong se giró lentamente, sin confiar mucho en el otro, pero cuando vio que no le mintió se calmó y molesto por la vergüenza que había pasado le extendió con  rudeza las cajas de comida. 

–Me mandaron a traerte esto– No se atrevía mirar al otro a los ojos  todavía, se sentía sonrojado y odiaba la sensación. 

–¿Por qué te molestas conmigo si fuiste tú quien no toco la puerta?– 

–¡Tú tienes un vestidor allá atrás!– 

–Me estaba haciendo prueba de vestuario y es mi camerino, me puedo cambiar donde quiera–
–Olvídalo…solo toma tu comida y procura ahogarte– Hizo que el mayor tomara a la fuerza las cajas y dio media vuelta dispuesto a salir de allí, pero un fuerte agarre en la muñeca izquierda le obligo a girarse para encontrar a Kim MyungSoo a pocos centímetros de él. Sus rostros estaban alarmantemente cerca, desde ahí SungJong  podía detallar completamente el atractivo rostro ajeno, aquellos intensos ojos le perforaban el alma hablándole las piernas.

–Me gusta cómo te queda ese rosado en las mejillas– Le susurró el más alto sin dejar de mirarlo a sabiendas del efecto que causaba. 

SungJong tuvo que hacer un gran esfuerzo por mantener la compostura, estaban demasiado cerca, podía sentir el calor que emanaba el otro, veía claramente esos carnosos labios –Pues que no te guste tanto– Como era común respondió con un comentario despectivo –estoy así por el frio…no te creas tan importante–

–¿Por el frío?– Preguntó MyungSoo acercándose más al menor quien estaba paralizado –Que extraño…mi camerino tiene calefacción–  

A SungJong el alma se le cayó a los pies, debía huir de allí o sino algo no muy bueno pasaría, hacia demasiado calor y ellos se encontraba demasiado cerca. 

–¿sabes? Tú y yo tenemos algo pendiente– siguió hablando el cantante, como si no estuviera al tanto del colapso nervioso que casi sufría el otro –algo muy importante–
El menor no entendió, su cerebro se encontraba funcionando a un 10% por lo que confundido alzó una ceja. 

–Me debes un beso– Para el momento que logró reaccionar ya los labios de Kim MyungSoo llevaban más de diez segundos tocando los suyos, lo hacían de forma suave y dulce, sin presión u apuros. Todos los vellos de su cuerpo se erizaron al tiempo que cerraba los ojos y correspondía al tan esperado beso. Nunca lo admitiría pero había quedado pensando en  aquel contacto desde aquella noche en la parada de autobús.
Al mismo tiempo movieron sus labios convirtiendo el contacto en algo más íntimo y algo húmedo, pues en ciertos momentos el mayor dejaba que su lengua acariciara de forma provocativa los carnosos labios del menor.
SungJong no se percató del momento en que pasó los brazos sobre los hombros ajenos para entrelazarlos tras su cuello y así poderse apegar más a aquel cálido cuerpo que había despertado en él cosas que jamás creyó que sentiría. No por un hombre, por lo menos.
Ya empezaban a sentir la necesidad de respirar pero no se separaban y quizás hubieran seguido besándose si las voces de varias personas no se hubieran hecho oír desde el pasillo.
Se separaron como si quemaran. SungJong tenía el rostro totalmente rojo, sus normalmente rosados labios estaban húmedos y un poco hinchados, MyungSoo por su parte estaba jadeante pero sus ojos brillaban de entusiasmo, también tenía los labios algo hinchados.
–¡oh! aquí estás SungJong– La voz de la jefa de maquillaje les hizo mirar hacia la puerta. –el director Kim te busca, pequeño…anda antes de que se moleste– le informó con tono divertido la extravagante miembro del staff –yo me voy a encargar de volver más atractivo a este guapo cantante– SungJong logró asentir con debilidad, su mirada se encontró por unos segundos con la del mayor pero no pudo mantera por lo que salió de allí a paso rápido. Estaba en el trabajo debía concentrarse, si no, no cumpliría con las obligaciones que tenía.
Sin embargo le fue difícil, aunque era un chico centrado y responsable, el recuerdo de aquel apasionado beso que había compartido con el mayor estaba muy fresco, todavía podía sentir aquellos carnosos labios contra los suyos. 
–Estás jodido SungJong– Se reclamó a si mismo cuando se dio cuenta de que no podría concentrarse en su trabajo, y menos si MyungSoo no dejaba de mirarlo desde el set de grabación, como intentando decirle telepáticamente que él tampoco podía sacarse el beso de la cabeza.





La tarde llegó luego de una muy lenta mañana, en la que MyungSoo intentó por todos los medios encontrarse a solas con SungJong, pero  o el menor le huía o aquel día la suerte no estaba de su parte, cual fuera la razón, le molestaba, él quería hablarle al otro, conversar sobre ese beso, un beso que ambos disfrutaron, que ambos querían. Recordar como el menor se aferró a él mientras correspondía, le hacía estremecer, no se había imaginado que besar el otro sería tan fantástico. 

–Terminamos por hoy MyungSoo, gracias por todo– El cantante asintió al director y acepto la despedida de varios miembro del staff que todavía creían que él iba a responder, justo en ese instante los odiaba a todos pues por culpa de ellos no podía volver a estar solo con SungJong. Volvió a su camerino para quitarse la ropa de grabación y el molesto maquillaje que le habían colocado, ya le habían dejado allí la comida y el agua por lo que supo que no había razón para que alguien, específicamente  Lee SungJong, fuera hacia su camerino. Quince minutos tardos en estar listo, no comió, el mal humor le quitó el hambre, tan solo tomo sus cosas y salió del lugar hacia el pasillo, aquel día sus compromisos estaban terminados. Su manager le había premiado por haber quitado la demanda contra la revista y Lee SungYeol, con más horas libres durante los días, pero de nada le servían las horas libres si no podía hacer lo que quería. 

Llamó al ascensor apretando con rabia el botón y acomodándose bien el abrigo se dispuso a esperar, cuando con la visión periférica, detecto a alguien conocido. 

–SungJong– El menor se sobresaltó y giró sorprendido, MyungSoo sintió una cálida alegría al por fin ver al otro. –¿Te has estado escondiendo de mí?– Preguntó mientras se acercaba al asistente de producción quien llevaba una carpeta entre los brazos.

–¿Yo? Por favor ¿Por qué debería estarme escondiendo de ti?– El más bajo le hablo con su típico tono de rechazo sin embargo, era distinto, era en broma. 

–No sé…pero es que me parece extraño que trabajes en el estudio donde yo grabe mi video pero igual no te veo– 

–MyungSoo, soy asistente debo estar corriendo de estudio a estudio para cumplir las peticiones de los directores, no soy tu asistente personal  para andar detrás de ti– El cantante descubrió que le gustaba mucho como sonaba su nombre dicho por el menor. 

–Pues entonces creo que debo contratarte como mi asistente personal– SungJong soltó una carcajada y dio media vuelta tomando camino hacia la otra ala del edificio del canal. El mayor lo siguió. –¿No crees que sea  buena idea? Así no podremos ver siempre, incluso así puedo escribirte a la hora que me dé la gana– 

–¿Y crees que estaré interesando en esa propuesta?– 

–Sí– Normalmente el tono autosuficiente del artista le produciría rabia al menor pero ahora lo único que hizo fue reírse. 

–Eres insoportable, sé que llevas una vida interesante como artista, llena de conciertos, viajes y fans locas que te conocen más que tú mismo…pero paso, lo mío es estar detrás de cámaras donde sucede la verdadera magia– habían caminado hasta llegar frente a una puerta que decía “Post producción” allí se detuvieron. –Espérame aquí– Indicó el más bajo antes de abrir la puerta y entrar. MyungSoo extrañamente contento se recostó de la pared contigua y esperó obedientemente hasta que un par de minutos después el menor salió con las manos vacías y una mochila puesta en el hombro. 

–¿Terminó tu jornada?– Preguntó sorprendido, pero su sorpresa se convirtió en alegría cuando vio que el otro asentía. –Entonces… ¿Me dejas invitarte a comer?– 

SungJong estaba consciente de  que pasar tiempo junto al mayor era peligroso, y más después de lo que había pasado esa mañana, sin embargo no puedo evitar asentir de nuevo esta vez sonriendo suavemente.



Divertirse con Kim MyungSoo ya no era una sorpresa para él, por lo que el resto del día estando juntos caminando por la ciudad, comiendo en distintos lugares, jugando a algunas cosas, SungJong tan solo se dedicó a disfrutar, pero cuando se miraban por largos periodos de tiempo o cuando el otro le robaba rápidos besos, no podía evitar pensar que aquello no era una simple salida con “un amigo” aquello se parecía mucho a una cita.




Iban a ser las ocho de la noche, el sol estaba oculto y la nocturna ciudad de Seúl apenas estaba empezando el apogeo de sus actividades. MyungSoo y SungJong estaban sentados  en el coche del primero, frente al edificio donde estaba el departamento en donde el menor de los dos vivía con su hermana. 

–Mi noona ya llegó– Comentó mirando hacia la ventana iluminada de la sala.  

–¿Es tarde para ti?– La forma cautelosa en que había sido formulada la pregunta era notable, esto hizo que el menor sonriera con suavidad antes de negar y mirar de nuevo al otro. 

–¿Por qué?  ¿Hay algún otro sitio en esta ciudad a la que no hayamos ido?– 

MyungSoo sonrió ampliamente y ante la sorpresa del otro asintió. 

–Sí, todavía queda un lugar al que no hemos ido–





SungJong se imaginaba un parque, un centro comercial, un restaurante, pero cuando terminó dentro del lujoso departamento del cantante, viendo con interés las fotos que había puestas sobre la chimenea supo que había dejado pasar toda aquella situación a un nivel demasiado comprometedor.

–Ten…el agua– Se giró y con una sonrisa agradeció al otro mientras recibía el agua –¿Son tus padres?– Le preguntó luego de beber un trago de agua, señalando la foto en que el mayor parecía tener unos siete años, abrazaba un peluche que casi no dejaba que se le viera el cuerpo de lo grande que era y junto a él estaba una pareja, los tres sonreían ampliamente a la cámara. 

–él es mi padre…ella mi madrastra– Aquello sorprendió inmensamente al menor quien dejó que su mirada cayera sobre la foto de una hermosa mujer de cabello negro, largo y sedoso, sonreía con dulzura a la cámara. 

–Ella es tu madre, entonces–  El otro asintió. 

–Murió en un accidente, algo explotó en su trabajo, quedo muy herida y no lo logró– Aunque el cantante se mostraba impasible mientras hablaba, SungJong pudo notar que en esa mirada, siempre tan intensa, había fuertes matices de tristeza. –Pero igual, la madre de mi hermano me crió bien…es como mi segunda madre– Apuntó levantando otro marco donde estaba una foto de la familia completa. El pequeño MyungSoo abrazaba a un niño que se notaba un poco más grande que él, mientras sus padres reían junto a ellos. 

–No estaba consciente de que tuvieras un hermano– Confesó el menor mirando con interés la foto que el otro tenia alzada. 

–Tengo la impresión de  que no sabes nada de mí– comentó en tono bromista el otro mientras dejaba la foto donde estaba antes. –Mi hermano es casi tan famoso como yo– 

–Mentira…si fuera artista también lo conocería– Apuntó SungJong haciendo que el otro riera ante su tono de completa confianza. 

–Nunca he dicho que sea artista…solo dije que era famoso, aunque…– El mayor tomó otro marco y lo miró durante unos segundos en silencio antes de seguir hablando –Él siempre quiso ser artista pero no lo logró…quizás por eso ahora me odia– SungJong miró la foto que el otro tenia alzada, en la imagen un joven de unos quince años estaba sentado en un hermoso piano de cola, mirando a la cámara con una graciosa expresión de sorpresa, al parecer le habían sorprendido mientras tocaba en el piano. Le parecía conocido aquel rostro, sin embargo su mente no lograba establecer una relación con alguien que conociera. –Cuando nuestro padre murió le toco volverse adulto…y al mismo tiempo se volvió un imbécil– terminó el mayor antes de volver a dejar la foto donde estaba. 

–MyungSoo– ante la idea que se estaba formando en su mente SungJong no pudo evitar preguntar pues necesitaba salir de la duda. El mayor lo miró atento. –¿Tu hermano es Kim SungGyu?– 

–¿Viste? Si lo conoces– 

SungJong conocía la historia de Kim SungGyu gracias a su hermana, quien tenía una fascinación inmensa hacia el joven empresario, tanto así que quería entrevistarlo y hacerlo tutor de su tesis de grado. Sabía que el padre de Kim SungGyu había muerto bajo condiciones confusas, con las que todo el mundo especulaba, el hijo mayor de la familia se hizo cargo de la inmensa empresa impresionando a todo el mundo con la innata habilidad para los negocios que tenía. Se sabía que Kim SungGyu tenía un hermanastro, las malas lenguas decían que este era el resultado de una infidelidad del Sr Kim con la que fue su asistente, la mujer había desaparecido, decían que había abandonado a su hijo dejándolo con su padre. Pero lo más importante de todo era que  MyungSoo había crecido teniendo sobre sus hombros el peso de ser un hijo ilegitimo.

–¿Te espantó saber que soy un bastardo?– Preguntó con una sonrisa que no le llegaba los ojos. SungJong lo miró por unos segundos en silencio.  

–No…tan solo estaba comprendiendo porque eres un idiota casi siempre…ahora no te culpo– Fue lo que dijo haciendo que el otro riera secamente. 

–Ahora no me odias…pero si me tienes lástima– 

–No pongas en mi boca palabras que yo no he dicho– Le regañó  seriamente, se acercó un poco más e hizo que lo mirara a los ojos –¿acaso vez que te tengo lastima? ¿Acaso te hablo con lastima?... ¿en mis ojos hay lastima hacia ti?– 

Se miraron el silencio por un largo rato, sin en ningún momento despegar sus miradas, si quiera parpadeaban. 

–Veo algo…pero no sé qué es…– respondió el artista aún sin dejar de mirar al más bajo.
SungJong se hacía una idea de lo que debía reflejarse en su mirada. Ese remolino de sentimientos y sensaciones que tenía, revolviéndole la mente, el estómago y oprimiéndole el corazón. 

–Entonces averígualo– 

Entre ellos la comunicación siempre fue extraña, llena de señales confusas, insultos, rechazos, risas, bromas y miradas. Sin embargo lograban entenderse por esto, MyungSoo no necesitó que nada más se dijera para inclinarse y besar de lleno al más bajo quien volvió a rodearle el cuello con los brazos mientras correspondía dejando que todo lo que sentía se exteriorizara. 

La noche fue larga pero perfecta, se conocieron de un todo, dejando las palabras para otro momento, permitiendo que las acciones hablaran por ellos. Los besos, las caricias, cada suspiro, jadeo o gemido era importante y seria recordado, aquella noche una extraña relación que nació de las bases más inestables, se dio la oportunidad de durar cuanto duraran esos sentimientos que ambos expresaban como el deseo les decía que hicieran, en la amplia cama que estaba en la habitación principal, lugar que fue testigo de esa noche que a la mañana siguiente, SungJong olvidaría por cortos segundos.


Ahora

SungJong miró al mayor, quien todavía dormía plácidamente indiferente de que ya afuera el sol se había alzado e iluminaba con fuerza toda la ciudad. 

Una variedad de sentimientos le invadieron, primero la sorpresa, luego el miedo, seguido de la negación, la cual dio paso a la indignación que se convirtió en vergüenza y cuando se dio cuenta estaba riendo casi histéricamente, lo que despertó a MyungSoo. 

–SungJong…SungJong ¿Qué pasa?– El mayor estaba claramente preocupado, veía al menor demasiado inquieto, parecía aterrado. 

SungJong intentó alejarse del otro pero no pudo, pues realmente no quería, sintió sus mejillas calentarse, supo que estaba sonrojado, no se atrevía a alzar la mirada para mirar al hombre que lo tenía firmemente abrazado para que no se escapara. 

–Dime, ¿Qué pasa?– lo volvió a intentar esta vez con un tono más suave y cariñoso. Aquello terminaba de destruir las barreras del otro. 

–Yo…– intentó explicar el menor. 

–Tienes miedo– Al fin SungJong miró al otro encontrando en aquellos ojos compresión y la seguridad que a él le faltaba. –Lo sé…yo también estoy asustado…pero estar contigo se siente muy bien, así que estoy dispuesto a ignorar el miedo– MyungSoo sonrió y el otro hizo lo mismo sin poder evitarlo –Quizás fue rápido, inesperado, pero me gusta…supongo que así se siente el amor– 

El menor se mordió el labio con fuerza luchando contra todo lo que las palabras le produjeron. Logró controlarse y luego de unos segundos por fin pudo hablar. 

–Igual sigues siendo un imbécil– Ambos  se echaron a reír con alegría, una alegría que hacía mucho tiempo ninguno de los dos sentía. 



----------------o------------------


WooHyun se sentó frente al piano luego de haber hecho sus maletas. Había sido una semana allí en Tokio. Ocho días que difícilmente olvidaría. Habían sido unas extraña “vacaciones”, de día caminaba por la ciudad, visitaba bares y karaokes, en la tarde se relajaba en la piscina, divertido al ver el efecto que ocasionaba en las mujeres y uno que otro hombre. Durante la noche normalmente había algún evento de la alta sociedad, en los que tan solo pasaba un par de horas antes de que el mayor lo sacara de allí para ir a parar a la habitación…bueno, no siempre era en la habitación, en un momento se habían escapado al spa, incluso volvieron a hacerlo junto a una piscina, las mas extrema había sido dentro del sauna, WooHyun no supo cómo no perdió la conciencia entre el calor y el placer. 

Presionó varias teclas del elegante instrumento, sacándole una suave y básica melodía. No sabía tocar el piano, solo podía tocar la primera parte de una sencilla sinfonía, algo básico que todo el mundo sabía tocar. Suspiró y miró por la inmensa ventana, dentro de una hora saldrían de regreso a Corea, en poco minutos los pasarían buscando para llevarlos al aeropuerto. En Tokio las cosas no habían sido muy distintas, pero lo prefería, pues allí no estaban en una inmensa mansión poco habitada, llena de recuerdos y tristeza. Aparte eran solo ellos dos, nada de familia, sirvientes, amigos atractivos, nada…solo ellos dos. 

–Ya llegaron por nosotros– WooHyun brincó al oír la voz del otro extremadamente cerca de él, giró la mirada y lo vio allí de pie tras él. –Debemos volver– Asintió lentamente y volvió a mirar el piano, estaba allí pero no había sido usado, o por lo menos el no había visto que el otro lo usara. Cuando estaba por levantarse notó que el otro se sentaba, sorprendido lo miró pero el mayor le ignoró, acarició las tecla, cerró los ojos y empezó a tocar, aquella melodía suave y melancólica que había tocado en Yeolla, cuando estaban en la casa de su madre. Esta vez el otro no acompañó la melodía con su voz, tan solo dejó que el menor lo apreciara perdido  en lo que aquella canción le producía,  mirando como las hermosas y masculinas manos ajenas se deslizaban por las piezas de marfil. 

Realmente WooHyun no quería abandonar Tokio… 



CONTINUARÁ…
 
NOTAS DE LA AUTORA: 
Se que el MyungJong no es la pareja favorita de muchas pero...así es como es la historia, entenderé si ya no les gusta.
Igual gracias por leer ♥
Mientras unas cosas se arreglan otras parecen volverse mas fragiles y así esto llega a su mejor momento hehehe no vemos en el proximo~ 
De nuevo gracias.

X.O.X.O
Osa.
 

1 comentarios:

  1. Primero, feliz navidad, feliz año, feliz día de reyes, feliz todo, espero que la pasaras bien y que este año sea muy provechoso y esté lleno de bendiciones para ti y tu familia ♥♥.

    Ahora si, con lo que me corresponde

    Como.... es solo... oh dios... eso fue... *muere*

    Ese beso fue jajdhakabdja, lo leí como 5 veces, es que lo expresaste tan bien, las sensaciones, TODO fue muy bueno, POR FIN se besaron, yo también estuve esperando con desespero que pasara *lágrimas de orgullo(?)*

    FUE HERMOSO, ASÍ GRANDOTE Y QUE SE ENTIENDA H.E.R.M.O.S.O... estoy empezando a amar esa pareja, me esta gustando la idea de ellos juntos "yo también estoy asustado…pero estar contigo se siente muy bien, así que estoy dispuesto a ignorar el miedo". Y con eso María muere de un coma diabético porque el amor se siente así, por todos lados.

    De verdad que el capitulo estuvo muy bueno, (aunque me quedé esperando el xxx e_e) lleno de todo, no vi venir que SungGyu y WooHyun aparecerían al final, me sorprendieron a decir verdad, todavía esta ese dolor por la situación de ellos, aún es mucho para mi *llora, llora*

    Bueno señorita Panda, usted siga escribiendo que yo seguiré comentando los capítulas y felicitandote por como escribes, que sabes que siempre me ha gustado.

    Bye Panda, espero leerte pronto de nuevo ^^

    ResponderEliminar