Capítulo XXV- Todo es cuestion de dar la oportunidad.
Los rayos de luz se colaron entre las ventanas y crearon un
fuerte as que llegó hasta los ojos de SungJong haciéndole despertar. Se removió
suavemente y poco a poco abrió los ojos intentado adaptarse al cambio. Se
sentía bien descansado, cálido a pesar de la época y por alguna razón feliz.
Sonrió por lo placentero de aquel bienestar e hizo ademán de levantarse cuando
se dio cuenta de varias cosas: No conocía el sitio donde estaba, se encontraba
desnudo, y lo peor, alguien lo abrazaba por la cintura manteniéndolo cerca, por
lo que supo que era un hombre con quien estaba. Los recuerdos le llegaron uno
por uno a la memoria mientras se giraba para ver el rostro dormido de su
compañero de cama y ahora amante…
El día anterior había estado lleno de eventos inesperados…
24 horas antes
–SungJong lleva esto al camerino por favor– Fue todo lo que
dijeron dejándole en las manos, varias cajas de comida. ¿Acaso no había algún
otro asistente por ahí? SungJong no tenía las más mínimas ganas de pasar por el
camerino de Kim MyungSoo. No quería, sencillamente no quería.
Con pasos lentos caminó por el pasillo del quinto piso del
canal y llegó a la puerta color caqui que tenía un papel donde indicaba el
nombre de “L” impreso en letras negras. “Aquí estamos” pensó antes de, sin tocar, entrar en el
camerino, aprendió muy tarde que esto no era conveniente.
–¿¡Por qué estás desnudo!?– Gritó en tono muy poco masculino
al tiempo que volteaba para otra parte dirigiendo la mirada al suelo. Kim
MyungSoo estaba tras él, con cara de sorpresa, sin camisa y sin pantalón, solo
en boxers.
–Porque esto es un camerino y la gente normal toca antes de
entrar– fue la respuesta del cantante que aunque tenía ganas de molestar al
otro se puso un pantalón y una camisa rápidamente, no sería bueno que alguien más
entrara y lo encontrara casi desnudo molestando a otro hombre. –Ya me vestí
puedes voltear– anunció mientras se terminaba de abotonar la camisa. SungJong
se giró lentamente, sin confiar mucho en el otro, pero cuando vio que no le
mintió se calmó y molesto por la vergüenza que había pasado le extendió
con rudeza las cajas de comida.
–Me mandaron a traerte esto– No se atrevía mirar al otro a
los ojos todavía, se sentía sonrojado y odiaba
la sensación.
–¿Por qué te molestas conmigo si fuiste tú quien no toco la
puerta?–
–¡Tú tienes un vestidor allá atrás!–
–Me estaba haciendo prueba de vestuario y es mi camerino, me
puedo cambiar donde quiera–
–Olvídalo…solo toma tu comida y procura ahogarte– Hizo que
el mayor tomara a la fuerza las cajas y dio media vuelta dispuesto a salir de
allí, pero un fuerte agarre en la muñeca izquierda le obligo a girarse para
encontrar a Kim MyungSoo a pocos centímetros de él. Sus rostros estaban
alarmantemente cerca, desde ahí SungJong
podía detallar completamente el atractivo rostro ajeno, aquellos intensos
ojos le perforaban el alma hablándole las piernas.
–Me gusta cómo te queda ese rosado en las mejillas– Le
susurró el más alto sin dejar de mirarlo a sabiendas del efecto que causaba.
SungJong tuvo que hacer un gran esfuerzo por mantener la
compostura, estaban demasiado cerca, podía sentir el calor que emanaba el otro,
veía claramente esos carnosos labios –Pues que no te guste tanto– Como era
común respondió con un comentario despectivo –estoy así por el frio…no te creas
tan importante–
–¿Por el frío?– Preguntó MyungSoo acercándose más al menor
quien estaba paralizado –Que extraño…mi camerino tiene calefacción–
A SungJong el alma se le cayó a los pies, debía huir de allí
o sino algo no muy bueno pasaría, hacia demasiado calor y ellos se encontraba
demasiado cerca.
–¿sabes? Tú y yo tenemos algo pendiente– siguió hablando el
cantante, como si no estuviera al tanto del colapso nervioso que casi sufría el
otro –algo muy importante–
El menor no entendió, su cerebro se encontraba funcionando a
un 10% por lo que confundido alzó una ceja.
–Me debes un beso– Para el momento que logró reaccionar ya
los labios de Kim MyungSoo llevaban más de diez segundos tocando los suyos, lo
hacían de forma suave y dulce, sin presión u apuros. Todos los vellos de su
cuerpo se erizaron al tiempo que cerraba los ojos y correspondía al tan
esperado beso. Nunca lo admitiría pero había quedado pensando en aquel contacto desde aquella noche en la
parada de autobús.
Al mismo tiempo movieron sus labios convirtiendo el contacto
en algo más íntimo y algo húmedo, pues en ciertos momentos el mayor dejaba que
su lengua acariciara de forma provocativa los carnosos labios del menor.
SungJong no se percató del momento en que pasó los brazos
sobre los hombros ajenos para entrelazarlos tras su cuello y así poderse apegar
más a aquel cálido cuerpo que había despertado en él cosas que jamás creyó que
sentiría. No por un hombre, por lo menos.
Ya empezaban a sentir la necesidad de respirar pero no se
separaban y quizás hubieran seguido besándose si las voces de varias personas
no se hubieran hecho oír desde el pasillo.
Se separaron como si quemaran. SungJong tenía el rostro totalmente
rojo, sus normalmente rosados labios estaban húmedos y un poco hinchados, MyungSoo
por su parte estaba jadeante pero sus ojos brillaban de entusiasmo, también tenía
los labios algo hinchados.
–¡oh! aquí estás SungJong– La voz de la jefa de maquillaje
les hizo mirar hacia la puerta. –el director Kim te busca, pequeño…anda antes de
que se moleste– le informó con tono divertido la extravagante miembro del staff
–yo me voy a encargar de volver más atractivo a este guapo cantante– SungJong
logró asentir con debilidad, su mirada se encontró por unos segundos con la del
mayor pero no pudo mantera por lo que salió de allí a paso rápido. Estaba en el
trabajo debía concentrarse, si no, no cumpliría con las obligaciones que tenía.
Sin embargo le fue difícil, aunque era un chico centrado y
responsable, el recuerdo de aquel apasionado beso que había compartido con el
mayor estaba muy fresco, todavía podía sentir aquellos carnosos labios contra
los suyos.
–Estás jodido SungJong– Se reclamó a si mismo cuando se dio
cuenta de que no podría concentrarse en su trabajo, y menos si MyungSoo no dejaba
de mirarlo desde el set de grabación, como intentando decirle telepáticamente
que él tampoco podía sacarse el beso de la cabeza.
La tarde llegó luego de una muy lenta mañana, en la que
MyungSoo intentó por todos los medios encontrarse a solas con SungJong,
pero o el menor le huía o aquel día la
suerte no estaba de su parte, cual fuera la razón, le molestaba, él quería
hablarle al otro, conversar sobre ese beso, un beso que ambos disfrutaron, que
ambos querían. Recordar como el menor se aferró a él mientras correspondía, le hacía
estremecer, no se había imaginado que besar el otro sería tan fantástico.
–Terminamos por hoy MyungSoo, gracias por todo– El cantante
asintió al director y acepto la despedida de varios miembro del staff que
todavía creían que él iba a responder, justo en ese instante los odiaba a todos
pues por culpa de ellos no podía volver a estar solo con SungJong. Volvió a su
camerino para quitarse la ropa de grabación y el molesto maquillaje que le habían
colocado, ya le habían dejado allí la comida y el agua por lo que supo que no había
razón para que alguien, específicamente
Lee SungJong, fuera hacia su camerino. Quince minutos tardos en estar
listo, no comió, el mal humor le quitó el hambre, tan solo tomo sus cosas y salió
del lugar hacia el pasillo, aquel día sus compromisos estaban terminados. Su
manager le había premiado por haber quitado la demanda contra la revista y Lee
SungYeol, con más horas libres durante los días, pero de nada le servían las
horas libres si no podía hacer lo que quería.
Llamó al ascensor apretando con rabia el botón y
acomodándose bien el abrigo se dispuso a esperar, cuando con la visión
periférica, detecto a alguien conocido.
–SungJong– El menor se sobresaltó y giró sorprendido,
MyungSoo sintió una cálida alegría al por fin ver al otro. –¿Te has estado
escondiendo de mí?– Preguntó mientras se acercaba al asistente de producción
quien llevaba una carpeta entre los brazos.
–¿Yo? Por favor ¿Por qué debería estarme escondiendo de ti?–
El más bajo le hablo con su típico tono de rechazo sin embargo, era distinto,
era en broma.
–No sé…pero es que me parece extraño que trabajes en el
estudio donde yo grabe mi video pero igual no te veo–
–MyungSoo, soy asistente debo estar corriendo de estudio a
estudio para cumplir las peticiones de los directores, no soy tu asistente
personal para andar detrás de ti– El
cantante descubrió que le gustaba mucho como sonaba su nombre dicho por el
menor.
–Pues entonces creo que debo contratarte como mi asistente
personal– SungJong soltó una carcajada y dio media vuelta tomando camino hacia
la otra ala del edificio del canal. El mayor lo siguió. –¿No crees que sea buena idea? Así no podremos ver siempre,
incluso así puedo escribirte a la hora que me dé la gana–
–¿Y crees que estaré interesando en esa propuesta?–
–Sí– Normalmente el tono autosuficiente del artista le
produciría rabia al menor pero ahora lo único que hizo fue reírse.
–Eres insoportable, sé que llevas una vida interesante como
artista, llena de conciertos, viajes y fans locas que te conocen más que tú
mismo…pero paso, lo mío es estar detrás de cámaras donde sucede la verdadera
magia– habían caminado hasta llegar frente a una puerta que decía “Post producción”
allí se detuvieron. –Espérame aquí– Indicó el más bajo antes de abrir la puerta
y entrar. MyungSoo extrañamente contento se recostó de la pared contigua y
esperó obedientemente hasta que un par de minutos después el menor salió con
las manos vacías y una mochila puesta en el hombro.
–¿Terminó tu jornada?– Preguntó sorprendido, pero su
sorpresa se convirtió en alegría cuando vio que el otro asentía. –Entonces… ¿Me
dejas invitarte a comer?–
SungJong estaba consciente de que pasar tiempo junto al mayor era peligroso,
y más después de lo que había pasado esa mañana, sin embargo no puedo evitar
asentir de nuevo esta vez sonriendo suavemente.
Divertirse con Kim MyungSoo ya no era una sorpresa para él,
por lo que el resto del día estando juntos caminando por la ciudad, comiendo en
distintos lugares, jugando a algunas cosas, SungJong tan solo se dedicó a
disfrutar, pero cuando se miraban por largos periodos de tiempo o cuando el otro
le robaba rápidos besos, no podía evitar pensar que aquello no era una simple
salida con “un amigo” aquello se parecía mucho a una cita.
Iban a ser las ocho de la noche, el sol estaba oculto y la nocturna
ciudad de Seúl apenas estaba empezando el apogeo de sus actividades. MyungSoo y
SungJong estaban sentados en el coche del
primero, frente al edificio donde estaba el departamento en donde el menor de
los dos vivía con su hermana.
–Mi noona ya llegó– Comentó mirando hacia la ventana
iluminada de la sala.
–¿Es tarde para ti?– La forma cautelosa en que había sido
formulada la pregunta era notable, esto hizo que el menor sonriera con suavidad
antes de negar y mirar de nuevo al otro.
–¿Por qué? ¿Hay algún
otro sitio en esta ciudad a la que no hayamos ido?–
MyungSoo sonrió ampliamente y ante la sorpresa del otro
asintió.
–Sí, todavía queda un lugar al que no hemos ido–
SungJong se imaginaba un parque, un centro comercial, un
restaurante, pero cuando terminó dentro del lujoso departamento del cantante,
viendo con interés las fotos que había puestas sobre la chimenea supo que había
dejado pasar toda aquella situación a un nivel demasiado comprometedor.
–Ten…el agua– Se giró y con una sonrisa agradeció al otro
mientras recibía el agua –¿Son tus padres?– Le preguntó luego de beber un trago
de agua, señalando la foto en que el mayor parecía tener unos siete años,
abrazaba un peluche que casi no dejaba que se le viera el cuerpo de lo grande que
era y junto a él estaba una pareja, los tres sonreían ampliamente a la cámara.
–él es mi padre…ella mi madrastra– Aquello sorprendió
inmensamente al menor quien dejó que su mirada cayera sobre la foto de una
hermosa mujer de cabello negro, largo y sedoso, sonreía con dulzura a la
cámara.
–Ella es tu madre, entonces–
El otro asintió.
–Murió en un accidente, algo explotó en su trabajo, quedo
muy herida y no lo logró– Aunque el cantante se mostraba impasible mientras
hablaba, SungJong pudo notar que en esa mirada, siempre tan intensa, había
fuertes matices de tristeza. –Pero igual, la madre de mi hermano me crió
bien…es como mi segunda madre– Apuntó levantando otro marco donde estaba una
foto de la familia completa. El pequeño MyungSoo abrazaba a un niño que se
notaba un poco más grande que él, mientras sus padres reían junto a ellos.
–No estaba consciente de que tuvieras un hermano– Confesó el
menor mirando con interés la foto que el otro tenia alzada.
–Tengo la impresión de que no sabes nada de mí– comentó en tono
bromista el otro mientras dejaba la foto donde estaba antes. –Mi hermano es
casi tan famoso como yo–
–Mentira…si fuera artista también lo conocería– Apuntó
SungJong haciendo que el otro riera ante su tono de completa confianza.
–Nunca he dicho que sea artista…solo dije que era famoso,
aunque…– El mayor tomó otro marco y lo miró durante unos segundos en silencio
antes de seguir hablando –Él siempre quiso ser artista pero no lo logró…quizás
por eso ahora me odia– SungJong miró la foto que el otro tenia alzada, en la
imagen un joven de unos quince años estaba sentado en un hermoso piano de cola,
mirando a la cámara con una graciosa expresión de sorpresa, al parecer le habían
sorprendido mientras tocaba en el piano. Le parecía conocido aquel rostro, sin
embargo su mente no lograba establecer una relación con alguien que conociera.
–Cuando nuestro padre murió le toco volverse adulto…y al mismo tiempo se volvió
un imbécil– terminó el mayor antes de volver a dejar la foto donde estaba.
–MyungSoo– ante la idea que se estaba formando en su mente
SungJong no pudo evitar preguntar pues necesitaba salir de la duda. El mayor lo
miró atento. –¿Tu hermano es Kim SungGyu?–
–¿Viste? Si lo conoces–
SungJong conocía la historia de Kim SungGyu gracias a su
hermana, quien tenía una fascinación inmensa hacia el joven empresario, tanto así
que quería entrevistarlo y hacerlo tutor de su tesis de grado. Sabía que el
padre de Kim SungGyu había muerto bajo condiciones confusas, con las que todo
el mundo especulaba, el hijo mayor de la familia se hizo cargo de la inmensa
empresa impresionando a todo el mundo con la innata habilidad para los negocios
que tenía. Se sabía que Kim SungGyu tenía un hermanastro, las malas lenguas
decían que este era el resultado de una infidelidad del Sr Kim con la que fue
su asistente, la mujer había desaparecido, decían que había abandonado a su
hijo dejándolo con su padre. Pero lo más importante de todo era que MyungSoo había crecido teniendo sobre sus
hombros el peso de ser un hijo ilegitimo.
–¿Te espantó saber que soy un bastardo?– Preguntó con una
sonrisa que no le llegaba los ojos. SungJong lo miró por unos segundos en
silencio.
–No…tan solo estaba comprendiendo porque eres un idiota casi
siempre…ahora no te culpo– Fue lo que dijo haciendo que el otro riera
secamente.
–Ahora no me odias…pero si me tienes lástima–
–No pongas en mi boca palabras que yo no he dicho– Le
regañó seriamente, se acercó un poco más
e hizo que lo mirara a los ojos –¿acaso vez que te tengo lastima? ¿Acaso te
hablo con lastima?... ¿en mis ojos hay lastima hacia ti?–
Se miraron el silencio por un largo rato, sin en ningún
momento despegar sus miradas, si quiera parpadeaban.
–Veo algo…pero no sé qué es…– respondió el artista aún sin
dejar de mirar al más bajo.
SungJong se hacía una idea de lo que debía reflejarse en su
mirada. Ese remolino de sentimientos y sensaciones que tenía, revolviéndole la
mente, el estómago y oprimiéndole el corazón.
–Entonces averígualo–
Entre ellos la comunicación siempre fue extraña, llena de
señales confusas, insultos, rechazos, risas, bromas y miradas. Sin embargo
lograban entenderse por esto, MyungSoo no necesitó que nada más se dijera para
inclinarse y besar de lleno al más bajo quien volvió a rodearle el cuello con los
brazos mientras correspondía dejando que todo lo que sentía se exteriorizara.
La noche fue larga pero perfecta, se conocieron de un todo,
dejando las palabras para otro momento, permitiendo que las acciones hablaran
por ellos. Los besos, las caricias, cada suspiro, jadeo o gemido era importante
y seria recordado, aquella noche una extraña relación que nació de las bases más
inestables, se dio la oportunidad de durar cuanto duraran esos sentimientos que
ambos expresaban como el deseo les decía que hicieran, en la amplia cama que
estaba en la habitación principal, lugar que fue testigo de esa noche que a la
mañana siguiente, SungJong olvidaría por cortos segundos.
Ahora
SungJong miró al mayor, quien todavía dormía plácidamente
indiferente de que ya afuera el sol se había alzado e iluminaba con fuerza toda
la ciudad.
Una variedad de sentimientos le invadieron, primero la
sorpresa, luego el miedo, seguido de la negación, la cual dio paso a la
indignación que se convirtió en vergüenza y cuando se dio cuenta estaba riendo
casi histéricamente, lo que despertó a MyungSoo.
–SungJong…SungJong ¿Qué pasa?– El mayor estaba claramente
preocupado, veía al menor demasiado inquieto, parecía aterrado.
SungJong intentó alejarse del otro pero no pudo, pues
realmente no quería, sintió sus mejillas calentarse, supo que estaba sonrojado,
no se atrevía a alzar la mirada para mirar al hombre que lo tenía firmemente
abrazado para que no se escapara.
–Dime, ¿Qué pasa?– lo volvió a intentar esta vez con un tono
más suave y cariñoso. Aquello terminaba de destruir las barreras del otro.
–Yo…– intentó explicar el menor.
–Tienes miedo– Al fin SungJong miró al otro encontrando en
aquellos ojos compresión y la seguridad que a él le faltaba. –Lo sé…yo también
estoy asustado…pero estar contigo se siente muy bien, así que estoy dispuesto a
ignorar el miedo– MyungSoo sonrió y el otro hizo lo mismo sin poder evitarlo –Quizás
fue rápido, inesperado, pero me gusta…supongo que así se siente el amor–
El menor se mordió el labio con fuerza luchando contra todo
lo que las palabras le produjeron. Logró controlarse y luego de unos segundos
por fin pudo hablar.
–Igual sigues siendo un imbécil– Ambos se echaron a reír con alegría, una alegría
que hacía mucho tiempo ninguno de los dos sentía.
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WooHyun se sentó frente al piano luego de haber hecho sus
maletas. Había sido una semana allí en Tokio. Ocho días que difícilmente
olvidaría. Habían sido unas extraña “vacaciones”, de día caminaba por la
ciudad, visitaba bares y karaokes, en la tarde se relajaba en la piscina,
divertido al ver el efecto que ocasionaba en las mujeres y uno que otro hombre.
Durante la noche normalmente había algún evento de la alta sociedad, en los que
tan solo pasaba un par de horas antes de que el mayor lo sacara de allí para ir
a parar a la habitación…bueno, no siempre era en la habitación, en un momento
se habían escapado al spa, incluso volvieron a hacerlo junto a una piscina, las
mas extrema había sido dentro del sauna, WooHyun no supo cómo no perdió la
conciencia entre el calor y el placer.
Presionó varias teclas del elegante instrumento, sacándole
una suave y básica melodía. No sabía tocar el piano, solo podía tocar la
primera parte de una sencilla sinfonía, algo básico que todo el mundo sabía
tocar. Suspiró y miró por la inmensa ventana, dentro de una hora saldrían de
regreso a Corea, en poco minutos los pasarían buscando para llevarlos al
aeropuerto. En Tokio las cosas no habían sido muy distintas, pero lo prefería,
pues allí no estaban en una inmensa mansión poco habitada, llena de recuerdos y
tristeza. Aparte eran solo ellos dos, nada de familia, sirvientes, amigos
atractivos, nada…solo ellos dos.
–Ya llegaron por nosotros– WooHyun brincó al oír la voz del
otro extremadamente cerca de él, giró la mirada y lo vio allí de pie tras él.
–Debemos volver– Asintió lentamente y volvió a mirar el piano, estaba allí pero
no había sido usado, o por lo menos el no había visto que el otro lo usara.
Cuando estaba por levantarse notó que el otro se sentaba, sorprendido lo miró
pero el mayor le ignoró, acarició las tecla, cerró los ojos y empezó a tocar,
aquella melodía suave y melancólica que había tocado en Yeolla, cuando estaban
en la casa de su madre. Esta vez el otro no acompañó la melodía con su voz, tan
solo dejó que el menor lo apreciara perdido en lo que aquella canción le producía, mirando como las hermosas y masculinas manos
ajenas se deslizaban por las piezas de marfil.
Realmente WooHyun no quería abandonar Tokio…
CONTINUARÁ…
NOTAS DE LA AUTORA:
Se que el MyungJong no es la pareja favorita de muchas pero...así es como es la historia, entenderé si ya no les gusta.
Igual gracias por leer ♥
Mientras unas cosas se arreglan otras parecen volverse mas fragiles y así esto llega a su mejor momento hehehe no vemos en el proximo~
De nuevo gracias.
X.O.X.O
Osa.






Primero, feliz navidad, feliz año, feliz día de reyes, feliz todo, espero que la pasaras bien y que este año sea muy provechoso y esté lleno de bendiciones para ti y tu familia ♥♥.
ResponderEliminarAhora si, con lo que me corresponde
Como.... es solo... oh dios... eso fue... *muere*
Ese beso fue jajdhakabdja, lo leí como 5 veces, es que lo expresaste tan bien, las sensaciones, TODO fue muy bueno, POR FIN se besaron, yo también estuve esperando con desespero que pasara *lágrimas de orgullo(?)*
FUE HERMOSO, ASÍ GRANDOTE Y QUE SE ENTIENDA H.E.R.M.O.S.O... estoy empezando a amar esa pareja, me esta gustando la idea de ellos juntos "yo también estoy asustado…pero estar contigo se siente muy bien, así que estoy dispuesto a ignorar el miedo". Y con eso María muere de un coma diabético porque el amor se siente así, por todos lados.
De verdad que el capitulo estuvo muy bueno, (aunque me quedé esperando el xxx e_e) lleno de todo, no vi venir que SungGyu y WooHyun aparecerían al final, me sorprendieron a decir verdad, todavía esta ese dolor por la situación de ellos, aún es mucho para mi *llora, llora*
Bueno señorita Panda, usted siga escribiendo que yo seguiré comentando los capítulas y felicitandote por como escribes, que sabes que siempre me ha gustado.
Bye Panda, espero leerte pronto de nuevo ^^