domingo, 29 de septiembre de 2013

우리의 얼룩-Our Stains- Capítulo XXIII

Capítulo XXIII- Malos pasos


WooHyun siempre había visto películas y dramas donde alguno de los protagonistas sufrían por un amor no correspondido, un amor difícil que los hacia sufrir y los mantenía deprimidos las 24 horas del día, vagando como almas en pena, lamentándose de su infelicidad. Siempre le habían parecido patéticas esas historias, e irónicamente su vida se había convertido en una.

Si meses atrás alguien le hubiera dicho que terminaría enamorándose de un hombre, no de cualquiera, sino de Kim SungGyu, se hubiera reído hasta quedarse sin aire, quizás se hubiera reído tanto que podría haber muerto. Pero allí estaba, tumbado en su cama, mirando al techo, pensando en SungGyu.
Su parte pensante le decía que aquello era una locura y que debía irse a un club a conseguir una mujer con quien pasar la noche, sin embargo había intentado de todas las formas posibles lograr que una mujer lo volviera a excitar, recordando encuentros sexuales, llamando a líneas “calientes”, y hasta viendo pornografía, cosas que nunca necesitó, pero nada, su cuerpo estaba frío, casi inerte, por esto sabía que no tendría sentido irse a un club a buscar compañía. Su celular rebosaba de llamadas y mensajes pero ninguno era de SungGyu, esta razón era suficiente para que WooHyun no volteara a mirar el aparato.

Soltando un bufido se sentó apoyando los codos de las rodillas, revolviéndose el cabello con una mano. Todo iba de mal en peor, necesitaba concentrarse en cosas importantes pero su mente viajaba de nuevo a lo mismo, no dejaba de tratar de comprender, cómo había terminado sintiendo algo tan fuerte hacia una persona tan fría y cruel.

La certeza de que SungGyu era una mala persona había casi desaparecido de WooHyun, luego del fin de semana en Jeolla, días, que hay que decir fueron los más felices del pelinegro en mucho tiempo. El empresario se había convertido en otra persona desde el momento en que se había bajado del auto para saludar a su madre. SungGyu reía, bromeaba, cantaba, abrazaba a su progenitora, le hablaba con dulzura, incluso a WooHyun lo trató distinto, nunca se le insinuó, nunca lo acorraló contra una pared en un cuarto vacío, nunca durante esos dos días sus labios se tocaron. Existieron bromas, risas y muchos relatos, pues la mujer parecía haberse encariñado con WooHyun y le había contado muchas cosas del pasado de la familia Kim. Por estas historias el menor supo que el otro siempre había sido un chico de familia, que atendía a sus padres cuando estos lo necesitaban, por lo que dedujo que el sufrimiento de SungGyu al perder a su padre, era comparable con el que él sintió cuando su madre murió.

WooHyun ahora tenía la certeza de que el verdadero Kim SungGyu ere ese chico jovial, bromista y amable que había pasado el fin de semana en Jeolla con él, no el empresario frío y callado que había regresado a Seúl y se había despedido con un seco “Nos vemos el Jueves”. WooHyun había tenido ganas de lanzarle piedras al coche negro, pero había logrado contenerse, pero no podía contener la tristeza que sentía siempre que recordaba que se acostaba con el frío empresario quien no sentía nada puro o especial hacia él, era solo sexo. El menor no era más que un juguete sexual.
Molesto consigo mismo mandó todo el demonio y se decidió a ir a beber algo en su club favorito, no podría obtener compañía y un buen momento de placer, pero por lo menos el alcohol le ayudaría a no sentirse tan patético y lastimero como se sentía en ese momento. Una hora más tarde salía de su apartamento en el centro de la ciudad, elegantemente vestido y con toda la determinación necesaria para emborracharse.


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DongWoo estaba con la cabeza apoyada en su escritorio, llevaba más de una hora así, esperando. Esperaba a que el teléfono de línea segura sonara por primera vez en el día, avisándole que la primera etapa de su plan había funcionado, no quería despegarse del aparato pero en pocos minutos su mejor amigo llegaría buscándolo pues habían quedado de ir a beber algo para relajarse después de las cosas que habían pasado. 

No los habían dejado de seguir, Hoya cada día estaba más irritable y cuando DongWoo intentó calmarlo estalló de rabia, siendo este un comportamiento poco común en el menor, decidieron buscar una solución temporal, irían a pasar un rato relajado en algún club de la ciudad. Pero el maldito teléfono no sonaba y ya DongWoo comenzaba a preguntarse si tendría que buscar manera de ponerse a salvo pidiendo ayuda a la policía. 

Su celular fue quien lo alertó indicando que acababa de recibir un mensaje de texto. Frustrado leyó, Hoya estaba a veinte minutos de llegar quizás menos teniendo en cuenta el tráfico. Soltó un suspiro largo y se revolvió el cabello, todo ese estrés lo iba a matar de un infarto. Diez minutos pasaron, se bebió un trago, dio cinco vueltas por su oficina que no era para nada pequeña, cambió de posición algunos adornos del escritorio y cuando estaba a punto de ponerse a ordenar las gavetas por fin el teléfono repicó acabando con el horrible silencio del sitio. 

DongWoo esperó al tercer repique y contestó. La información fue dada sin muchos detalles, así debía ser, nunca se podían decir ni ubicación ni nombres, nada, pues cualquier cosa que le sirviera a sus enemigos por más mínima que fuera significaría la muerte, incluso usaba un pañuelo contra el micrófono para que su voz se oyera distinta. 

-la encomienda fue hecha, todo está listo- se oyó una voz rasposa casi mecánica del otro lado.
-¿hubo alguna complicación?- le llamaba la atención el tiempo que había tomado hacer algo tan relativamente fácil. 

-La seguridad de los servidores era distinta, pero se pudo solventar- en ese momento DongWoo recibió un mensaje de su mejor amigo, ya estaba en el estacionamiento esperándolo. 

-Entendido, procede como se acordó, habrá comunicación de ser necesario-

-Entiendo- Y la comunicación terminó. Rápidamente y con energías renovadas, se colocó el saco del traje y salió del lugar camino hacia los elevadores, sus empleados lo saludaron y él respondió feliz. Todo estaba saliendo bien a pesar de los contratiempos y peligros, todo iba como él lo planeaba, podría relajarse esa noche mientras esperaba que todo cayera bajo su propio peso.

  
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-¿Esta…no es la misma ruta que la marítima?- Su guardaespaldas le preguntó desde la habitación, mientras él se terminaba de arreglar en el vestidor. 

-Sí, pero es por avión así que…técnicamente no- Respondió al tiempo que se ajustaba la corbata, oyó como su padrino suspiró, lo ignoró y se colocó el saco antes de salir. –No habrá problema…ya me aseguré de eso…aparte le dará confianza al muy bastardo…- explicaba mientras se colocaba el reloj –creerá que nos hemos doblegado y no queremos más problemas con él… ¿Ya está listo el coche?- Su empleado asintió. –Entonces vamos, estoy retrasado…no es que me importe mucho pero esos vampiros pueden hacerme perder mucho dinero en menos de diez minutos- Salió seguido de su guardaespaldas, bajaron las escaleras y salieron hacia el frente de la inmensa casa, donde estaba el coche aparcado. 

SungGyu entró en la parte de atrás y se acomodó antes de revisar su celular, a pesar de que iba tarde nadie le mandaba ningún mensaje, nadie se atrevía. Aquella noche tendría lugar una reunión donde estarían accionistas y demás altos cargos de empresas similares a la de la familia Kim, era un encuentro entre personas que competían y se odiaban entre sí pero que fingían simpatía durante un momento “relajado” y lleno de alcohol, cuando en su mente intentaban maquinar alguna manera de hundir la empresa de los que estaban a su alrededor, con este pensamiento SungGyu casi ríe pues todos esos empresarios no eran competencia para él pues si lo deseaba se hacía con las acciones que estaban en la bolsa y se convertía en el accionista mayoritario de todas, pero en ese instante era lo que menos le importaba, sus planes era otros y nada tenían que ver con su “competidores”. Suspiró y echó la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos y relajándose con los recuerdos del buen fin de semana que había pasado.
 

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Apenas se bajó del coche, pudo oír el retumbar que producía el bajo de la música contra los paneles acríquilos que formaban las ventanas de club. Aquel sitio era su favorito por varias razones. Uno, era  exclusivo y solo personas con mucho, mucho dinero podían ir, había una lista de cien personas y unas 30 tenían el cupo fijo por el resto de sus vidas, una de esas personas era WooHyun. Dos, contaba con tres pisos, el primero el bar/discoteca, el segundo salas VIP para usos múltiples, el tercero, las suites, grandes y bien acondicionadas habitaciones perfectas para tener una excelente noche de sexo al mejor estilo de la clase alta. WooHyun entró en el lugar luego de dejarle las llaves al valet y apenas lo hizo muchas miradas estaban sobre él, la mayoría de mujeres quienes ya habían pasado por su cama, sin embargo lo que menos quería esa noche era sexo. Se dirigió a la barra y pidió un trago fuerte, así cuando llegara al tercero o cuarto ya nada lo podría entristecer, podría estar deprimido, despechado por culpa del amor que sentía hacia Kim SungGyu pero eso no le quitaría la clase y si caía inconsciente allí sabría que lo socorrerían rápidamente, seguro de que nada malo le pasaría. WooHyun bebió de un solo trago su bebida.

-¡otro!-
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-¿Aquí?- Fue lo que preguntó DongWoo cuando su amigo detuvo el coche, Hoya lo miró mientras se quitaba el cinturón y apagaba el motor. 

-¿Qué tiene?- 

-Parece que los vidrios van a explotar por culpa de la música- ambos se bajaron dejando el coche al valet y caminaron hacia la entrada del club, Hoya tenía membresía vitalicia por lo que los dejaron entrar sin más. 

-Ese es el detalle…no es vidrio…es acríquilo- respondió sonriente al ver el ambiente eufórico que reinaba en el lugar –Vamos a por una mesa- indicó señalando hacia un costado del sitio, esquivando los cuerpos que bailaban lograron llegar a una mesa vacía y se sentaron, a los pocos segundos un mesero los atendió –Un gin-tonic para mí- pidió Hoya, DongWoo pidió un margarita. –¡Esta noche no quiero oír nada sobre tus planes extraños!- Le gritó por sobre el sonido de la música, al mayor quien le volteó los ojos.
-Tú fuiste el que me hizo decirte, no te quejes- fue la respuesta, Hoya le hizo mala cara pero se le quitó cuando sus bebidas llegaron, aquella noche pretendía disfrutar al máximo, emborracharse si era posible, bailar y quizás encontrar un buen cuerpo con el cual gozar toda la noche, recorrió con la mirada el lugar mientras bebía buscando su fuente de diversión.
 


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Cuando un primer pie toco el suelo fuera del auto ya había tres empleados dándole la bienvenida, claramente lo estaban esperando. Con cortesía tomaron su portafolio y le retiraron el abrigo mientras entraba en el bullicioso club y varios empleados más le abrían paso entre la gente de clase alta que se divertía intoxicándose de licor y drogas. SungGyu no se fijaba en nada, nada de lo que estaba allí le importaba, sin embargo por alguna razón su mirada viajó hacia la derecha y se encontró con quien realmente no esperaba ver. Pudo mantener su expresión impasible, sin retirar su mirada de los ojos ajenos, hasta que tuvo que hacerlo para subir por las escaleras que daban a las salas VIP. Le abrieron la puerta y apenas entró todos los demás empresarios que allí estaban se levantaron y lo saludaron con pronunciadas venias, normalmente SungGyu se sentiría feliz y complacido de doblegar sin esfuerzo a sus “enemigos” pero ahora no podía quitarse de la cabeza el hecho de que Nam WooHyun estaba un piso más abajo, en el mismo lugar que él.
  

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Estaba empezando a creer que Kim SungGyu le había arrebatado toda su buena suerte, o quizás la había perdido al mismo tiempo que su padre, en aquella determinante partida de póker, el asunto radicaba que ahora estaba a pocos metros de la persona que deseaba y al mismo tiempo no deseaba ver. Sí, su suerte era inexistente. 

Haberse encontrado con la mirada de Kim SungGyu lo había descolocado, y el progreso que había hecho con el alcohol que consumía pareció desaparecer, cuatro tragos de nada sirvieron, seguía sintiéndose triste e incluso deprimido, si seguía bebiendo podía terminar en un estado deplorable pero le importaba muy poco, necesitaba arrancarse de la cabeza al frío empresario que había vuelto su vida un desastre. 

-¡Otro!-
 
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-¡No le veo nada de divertido a esto!- Le gritó DongWoo a su mejor amigo que había regresado de bailar un poco y estaba ya algo acalorado.

-¡No seas aburrido! … ¡seguramente quisieras estar tragando!- fue la respuesta que consiguió del sonriente Howon que no le despegaba la mirada a algo en la zona de la barra.

-¡Por lo menos estaría en paz y no tendría que gritar para que me oigan!- Refutó ganándose una asesina mirada de parte de su mejor amigo. – ¡Y lo peor es que ni te importa… ¿qué mierdas ves?!-
Su amigo no le respondió por lo que intentó seguir la dirección de su mirada sin embargo había tanta gente que era casi imposible fijarse en algo en específico. 

-¿¡Sabes que estoy pensando!?- Oyó que le preguntó el menor. DongWoo lo miró como si estuviera loco.
-¡No Hoya, no sé! …-

-¡Pienso en que si nos matan por tu culpa…no quiero morir sin haber vivido por completo!- Dicho esto su amigo se puso de pie y caminó entre la multitud. DongWoo lo siguió con la mirada totalmente confundido, ¿su amigo se había drogado?

-¿Qué…?- Había mucha gente pero pudo ver como su amigo se acercaba a un hombre que estaba sentando en la barra -¿Qué mierda…?... ¿Ese no es…?-



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-¿Tu papá sabes que estás fuera de casa a estas horas y bebiendo tanto?- Fue lo primero que le preguntó al pelinegro joven que al oírlo volteó a mirarlo con una graciosa expresión de intriga en el rostro. Cuando el planeaba divertirse esa noche no imaginaba justamente hacerlo con un hombre, pero antes no lo había hecho y realmente le daba mucha curiosidad, el joven frente a él era sumamente atractivo y se veía tan ebrio que llevarlo a la cama sería más fácil de lo normal, sabia con quien hablaba, conocía la fama de Nam WooHyun. 

-Dudo que le interese- fue lo que respondió el otro luego de analizarlo por largos segundos. Hoya rió mientras se sentaba junto al pelinegro. 

-Pero igual no deberías beber tanto…y menos estando solo- WooHyun volteó los ojos y terminó su trago antes de pedir otro –Alguien peligroso podría poner sus ojos en ti- 

-Alguien peligroso como... ¿tú?- el tono usado fue burlón pero a Hoya no le importó, sonrió y se alzó de hombros. 

-Puedo ser peligroso- respondió fingiendo desinterés. 

-¿Qué tanto?- La sonrisa de Hoya se amplió, miró al otro y descubrió que este también sonreía. Aquello habia sido muy fácil. 
-Averígualo- 


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Entre todas las cosas que DongWoo esperaba ver en su vida, no estaba ver como su mejor amigo se iba de una fiesta con un hombre, por eso se quedó obnubilado cuando vio a los dos jóvenes abriéndose paso entre la gente hasta las escaleras, no era ningún secreto para nadie que iban hacia el tercer piso a pasar una larga noche.  Aparte era Nam WooHyun el hombre con el que se iba. No se podía creer aquello, pero lo más increíble es que si su amigo se quedaba él no tendría como regresar. Maldijo al otro y se bebió lo que le quedaba del trago, llamó al mesero y le entregó el vaso, no quería más licor, solo quería irse.

-¿Viste al par que acaba de subir las escaleras tomados de la mano? – El mesero asintió aunque se notaba confundido por la pregunta. –Al que iba delante le anotas todo lo de esta mesa- le dijo antes de hacerle una señal para que se retirara.

Maldito Howon y su lívido o lo que fuera que lo hubiese impulsado a llevarse a alguien a la cama.
-¿Y ahora como me voy de aquí?- Se quejó casi lloriqueando, necesitaba irse a su casa y comer, eso era lo que realmente lo relajaba, no estar en un club lleno de gente promiscua.
 

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La reunión se había alargado más de lo que había planeado, tuvo que cambiar de estrategia para poder presionar y acelerar las cosas, sin embargo no fue hasta después de dos horas que pudo salir de allí, discretamente apresurado por buscar al joven que había visto en el club. Se puso su abrigo sin mucho cuidado y dejó que su guardaespaldas lo alcanzara después de recoger su portafolio, mientras él bajaba las escaleras. Al llegar miró hacia la barra pero ninguna de esas personas era WooHyun, miró por el sitio lleno de gente bebiendo y bailando, pero ninguno era quien buscaba, sin embargo vio a alguien conocido. Evitando el contacto con la mayor cantidad de gente posible se abrió paso. Veía a DongWoo pero no veía a Howon y eso era realmente extraño. 

-DongWoo-



-¡Hyung!- Acababa de ver a su salvador. –Hyung no sabes cuánto me alegro de verte- Rió de alivio ganándose una expresión de intriga de parte del otro. 

-¿Por qué? ¿Qué pasa?- Le preguntó el mayor mientras escaneaba el lugar. -¿Por qué estás solo? ¿Dónde está Howon?- 

Al recordar que su mejor amigo lo había dejado solo y sin carro sintió molestia pero su otro gran amigo había llegado a su rescate, adoraba a su hyung. 

-El muy idiota me dejó aquí solo para irse a revolcar con alguien- DongWoo vio como el más alto sonreía de lado, claramente divertido – ¡No es gracioso! No tengo como regresar… ¿tú me puedes llevar?- 

-Claro que sí, vamos…odio estar en estos sitios-

Se puso de pie aliviad, sintiendo un gran cariño hacia su amigo quien seguido de su guardaespaldas lo ayudó a abrirse paso entre la gente hasta que llegaron a la salida y el fresco aire de Seúl les pegó en la cara. 

-Gracias hyung…- le dijo por fin pudiendo hablar normal sin tener que gritar, sus oídos le zumbaban un poco –ese idiota de Hoya… ¿sabes que es lo peor?...que fue hombre, se fue con un hombre- Pudo ver como la sorpresa se pintó en el rostro ajeno, ambos conocían a Howon desde pequeños y nunca el otro había demostrado tener alguna preferencia sexual hacia los hombres. –Yo también me quedé así…-

 Trajeron el coche del mayor y el guardaespaldas de este les abrió la puerta para que entraran –Y no era otro que Nam WooHyun, que locura- terminó de decir antes de subirse y acomodarse del lado de la ventana contraria, sin embargo el mayor no entraba. -¿Hyung?- se asomó y vio que SungGyu estaba como paralizado mirando hacia un punto en el suelo, frunció el ceño confundido. ¿Qué le pasaba a su amigo? 
–Hyung…- SungGyu reaccionó y se subió junto a él, la puerta se cerró y segundos después ya estaban en movimiento, pero DongWoo seguía intrigado, la mirada de su amigo daba miedo, era una mirada vacía…dolida. 

-Hyung… ¿Estás bien?- El mayor tardó en responder, lo miró y lentamente asintió.
-Estoy bien- respondió sin más dejando a DongWoo mas asustado que antes, porque a pesar de sus palabras él sabía que Kim SungGyu no estaba bien, el mayor no estaba para nada bien…


CONTINUARÁ…

 


2 comentarios:

  1. Oh por Dios, por qué me haces esto? Cómo me haces esto? Esto debería ser considerado un pecado, el número 11! *Se sienta en una esquina, sufriendo, sola, abrazando un peluche*

    Cómo vas a hacer que WooHyun se acueste con Howon, en serio cómo? Esto es demasiado para mi estabilidad emocional, entiendo que WooHyun esté deprimido por el amor no correspondido y eso pero no para que se deje caer por el primero que se le insinúa! Y me estás matando con lo que casualmente SungGyu también se apareciera por esos lares, no, me niego a aceptarlo, me niego! ><

    El pobre se SungGyu ya ha sufrido bastante, bueno, creo que en parte es el karma por lo bien que trató a WooHyun el fin de semana y tan frío cuando regresaron pero había maneras menos dolorosas de hacerle ver que le gusta, que hasta tal vez se esté enamorando *sigue llorando*

    Te agradezco mucho que me avisaras esta vez XD jaja pero igual voy a morir de a poco hasta leer la continuación, me seguiré torturando pensando en sea lo que esa mente tuya se le ocurra, espero que no sea algo malo o no lo podré leer... *esa no te la cree ni tu perro María -_-'*

    Bueno, aquí se despide tu destrozada fan #1/ Presidenta del club de fans María José! te leo a la próxima Panda y no seas tan cruel, si? MIRA QUE ESTA ESQUINA NO ES CÓMODA!

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  2. waaaa unnie y como es posible que me haya perdido de tanto???? *se estrella contra la pared*
    Jamas me lo perdonare... perderme tanto de tan MAGNIFICO fic es imperdonable. TwT
    Bueno pero he vuelto y dejame te digo algo: VOY A CONSTRUIRTE UN ALTAR
    AMO TU FIC *y te amo a ti xD*
    Wow esque me dejas sin palabras un shock total... los siete capitulos especiales me mataron. Llore, rei, me emocione... y esque tu historia es la MEJOR de todas las que leo. LA MEJOR. De hoy en adelante ocupas el primer lugar en mi lista de escritoras (de fanfics xD) favoritas... las desplazas a todas.
    Dios... no me imagino a hoya y woohyun, simplemente noooooo. Aigoooo muero, mato por saber que piensa el hamster!!!! si no actualizas pronto morire. Te juro que morire! TT^TT unnie perdon por desaparecer... soy la loca que AMA el fic y al Woogyu xD *se arrodilla* he andado hecha un caos por la universidad que apenas y me meto a interney u.u... y mira lo que pasa.
    No se que decir... ya lo habia dicho AMO TU FIC Y COMO ESCRIBES.
    estare mas al pendiente, esta historia me tiene al borde de la locura.
    Por lo que mas quieras *ruega* nunca dejes el fic, es una historia que vale muchisimo la pena es el mejor... la mejor trama que he leido.
    Sere tu fiel lectora ^.^/
    Por favor actualiza pronto.

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