Capítulo XII - Peligro y Desesperación.
SungGyu estaba sentado frente a su ordenador, con un correo
listo para ser enviado. Pero estaba pensando, pensaba en todo lo que había
descubierto, en todo lo que estaba por mandar en ese momento.
Tenía los nombres y direcciones de los principales jefes de
la red de narcotráfico que había en la ciudad, sus investigadores que estaban a
lo largo del país y fuera de este le habían ayudado a recolectar toda esta
información con la que se podría dar un golpe maestro a aquella plaga de
criminales. Sin embargo… todavía no tenía las pruebas contra la única
persona que le interesaba meter en la
cárcel.
Se puso de pie y caminó lentamente por el despacho, podía
mandar aquello y sería un triunfo pero alertaría a los infiltrados de la
policía y a los verdaderos jefes de aquel cartel, lo que lo pondría en
desventaja de nuevo puesto que no tenía más información. Soltó un largo suspiro
mientras miraba el ordenador todavía indeciso. Cerró los ojos y se cubrió el
rostro con las manos, su mente viajó por temas sin importancia por unos
segundos en los que trataba de relajarse. Inevitablemente, Nam WooHyun llegó a
sus pensamientos. Sonrió automáticamente y vio el mini bar que tenía en una
esquina. Allí había poseído a WooHyun, lo había penetrado desde atrás y tres
botellas de licores bastante caros se habían caído. Pensar en WooHyun le hizo
llegar hasta el día que lo había encontrado en la oficina de su padre.
WooHyun no quería ser encontrado ese día… ¿por qué?
¿Qué era lo que escondía Nam WooHyun?
Se puso de pie y regresó a su escritorio, el correo
electrónico seguía esperando ser enviado. SungGyu cerró la ventana y apagó el
aparato. No lo enviaría, si lo hacia no seria un movimiento del todo
inteligente, lo mejor era…dejar que las cosas cayeran por su propio peso…
Y Nam WooHyun se encargaría, sin saber, que eso pasara.
DongWoo siempre estaba de buen humor, siempre y cuando no
estuviera cerca de su familia. Estar rodeado de aristócratas de la sociedad
surcoreana que solamente sabían hablar de negocios y dinero no era algo que le
agradaba. Él no era Hoya, el dinero le daba igual, estaba allí solo para poder
librarse de ellos por un tiempo más.
La comida no había sido servida todavía así que su estado de
ánimo empeoraba a cada segundo. Cuando llegó a la inmensa mansión de sus
abuelos lo primero que oyó fueron críticas de porque no había llevado a
SungYeol, su primo, con él. Quería matar a SungYeol, le había dicho que estaría
allí y no lo había cumplido, sin explicación alguna había faltado.
Su abuelo materno lo llamó desde la mesa en la que estaba
con varios hombres que debían ser igual o más millonarios que el anciano. Sin
ganas se unió a la conversación y respondió las preguntas sobre las entradas de
divisas a la empresa que su padre le había puesto de responsabilidad, una
importante transnacional que tenia años de prestigio y millones de empleados a
sus servicios.
Realmente quería irse de allí, sentía ganas de dejar la copa
que tenia a un lado montarse en su coche y volver a su tranquila residencia,
que estaba custodiada por policías y mafiosos pero de resto era tranquila. Sin
abuelos, primos, padres o tías que le acabaran la paciencia.
Todo mejoró cuando un delicioso olor se sintió por todo el
jardín y unos diez meseros salieron de la puerta de la cocina hacia el gran
comedor cargando bandejas tapadas con charolas de plata. A DongWoo muy poco le
importó el hermoso grabado que tenías las charolas, lo que a él le importaba
era lo que estaba debajo de ellas, deliciosos platillos de distintas cocinas
del mundo. Para eso él había ido. Para comer.
-¡A comer!- dijo el anciano abuelo en modo de orden para
todos los comensales que lentamente y sin dejar de charlar de sus negocios
caminaron hacia el comedor para tomar
asiento. DongWoo se quedó de último para no terminar atrapado entre dos tías
indiscretas o lo que era peor, sus padres. Cuando iba a dar el primer paso
hacia la mesa su celular comenzó a repicar.
Estaba preparado para insultar a SungYeol si este lo
llamaba, tenía una larga lista de ingeniosas vulgaridades que se ajustaban
perfectamente al perfil de su alto primo. Pero cuando respondió la llamada,
ninguna voz le contestó. Solo se oía un vacío extraño.
-¿Aló?- Quizás las voces de los invitados a la reunión no lo
dejaban escuchar lo que le decían así que con mucho pesar se alejó de la comida
y se adentró un poco en los jardines hasta que ya las voces de su familia eran
casi inaudibles, pero el otro lado de la línea todo seguía en silencio. -¿Quién
es?... ¿SungYeol eres tú?- Aquello le desconcertaba, ¿Por qué nadie hablaba?
-Quisieras tú que
fuera tu primo-
A DongWoo la piel se le erizó automáticamente al escuchar
esa voz fría y peligrosa. Miró hacia su familia, nadie había notado su
ausencia.
-¿Qué quieres?- Preguntó cortante, con esa clase de personas
era muy peligroso mostrar miedo, eran como animales, olían tu temor y lo usaban
en tu contra. Él había avisado que
estaría ocupado, no entendía porque lo llamaban.
-no podemos esperar
por la información de los compradores- El chico maldijo mentalmente, se había
olvidado de entregar esa información, era demasiado importante como para
mandarla por correo así que la había impreso y la tenia guardada en su caja
fuerte pero tenía la copia digital en un pen drive, con suerte lo tenia en la
guantera del coche.
-Lo sé…hagamos algo, hoy en la noche se las envió…ahora-
-¡Tiene que ser ya!-
lo cortaron con voz demandante y amenazadora.
Chasqueó la lengua y volvió a mirar hacia su familia. Todos comían tranquilos.
-No sé si la tengo conmigo…- no estaba seguro pero prefería
mostrarse inflexible.
-Pues mas te vale que
lo estés…sino quieres que tu lindo abuelo coma sopa echa con su propia sangre-
Aterrado el joven miró hacia su abuelo que hablaba y comía
tranquilamente lo que parecía ser una sopa. Miró alrededor tratando de
encontrar a quien le hablaba, alguien apuntaba a su familia con un rifle desde
algún punto. La residencia estaba rodeada por un espeso bosque, en cualquier
árbol podía estar un profesional.
-Debo tenerla en el coche…voy a caminar hacia él…está en la
entrada- avisó empezando a moverse con premura sin quitar la vista de su
abuelo, sentía que en cualquier momento el hombre iba a caer sobre el plato
muerto por un disparo en la cabeza.
-Te sigo…- sí, allí
estaban y lo vigilaban, no confiaban en él y se lo demostraban amenazando a su
familia. Aunque DongWoo la odiara, era su familia y la persona que lo había
hecho quien era había sido su abuelo mas que su padre o su madre, no quería
verlo morir y menos por su culpa.
A pesar de que no corría cuando llegó al auto estaba
jadeando, la arritmia le afectaba por la tensión tan fuerte que estaba viviendo
en ese instante. Abrió el coche sin colgar la llamaba, bajo la mirada de los
guardias de la girita del estacionamiento
y del hombre que lo estaba amenazando. Con algo de desespero buscó en la
guantera del coche apartando discos y papeles, no encontraba el dispositivo USB
y eso tan solo le ponía peor el corazón. Su mano por fin dio con algo sólido,
allí estaba el pequeño pen drive. Salió rápido del automóvil sin preocuparse de
pasar el seguro de nuevo.
-Ya lo tengo…- Dijo hacia la persona del otro lado de la
línea.
-Déjalo en el árbol cortado que se ve desde allí- DongWoo
buscó con la mirada lo que le indicaban. Unos diez metros dentro de la parte
menos densa del bosque había un árbol que había sido talado y solo quedaba un
metro de tallo. Caminó hacia allá ignorando las miradas curiosas de los
guardias, aquello no era problema de ellos así que esperaba que ninguno se
acercara pues si no las cosas se complicarían demasiado. Dejó el pen drive
sobre el tronco echando miradas furtivas a su alrededor, desde allí no
alcanzaba a ver la mesa donde su familia comía pero todo estaba tranquilo así
que no le habían volado los sesos a nadie.
-Vuelve con tu familia y no voltees si no quieres que la
fiesta se llene de sangre- Tragó saliva con fuerza ante la amenaza y siguiendo
ordenes caminó por el bosque para salir de nuevo al jardín. Lo seguían viendo,
podía sentir la mirada sobre si, era como un peso incómodo en los hombros que
te mantenía intranquilo. El sol de la tarde le cegó por un instante cuando
salió de los linderos, ya podía ver una parte de la inmensa mesa del jardín.
El tono característico de la línea cortada se oyó por el
teléfono, sin dudarlo miró hacia atrás y enfocó la vista en el troco cortado.
El pen drive ya no estaba. Echó a correr hacia su familia ignorando los
frenéticos latidos de su corazón, cuando llegó ya lo que quedaba de comida era
muy poco pero eso no le importaba, ni tampoco las miradas de confusión de sus
padre y tíos. Lo único que le importaba era que su abuelo seguía vivo y con una
sonrisa lo invitaba a que se sentara a su lado a comer.
-Por favor, esto es innecesario- Dijo SungYeol en tono
suplicante al apuesto chico que se lavaba las manos sin mirarlo. Estaban en los
baños de los juzgados, SungYeol había seguido a L durante el descanso de
aquella segunda audiencia.
Era domingo y SungYeol todavía lloraba un poco al recordar
las horribles palabras cargadas de odio que el menor había dado hacia él cuando
había sido su turno de testificar. No le importaba el dinero que perdería ni el
prestigio como artista profesional, lo único que le importaba era que MyungSoo
lo dejara de ver con aquellos negros ojos oscurecidos por el odio. Su corazón dolía
cada vez que se miraban. Nada del amor que en un momento el otro le tuvo estaba
allí, pero SungYeol cada vez se convencía más de que MyungSoo quizás nunca
sintió nada verdadero hacia él.
-Créeme, es muy necesario…porque no estaré tranquilo hasta
verte hundido- Respondió luego de un largo silencio el menor mirándolo con
rencor. SungYeol soltó un lastimero suspiro.
-¿No te parece que ya lo estoy?...Mírame, ya no tengo nada…todo
lo que tengo es tu odio, ¿no estoy lo suficientemente destruido?- Le preguntó
casi con histeria logrando solamente que el otro riera secamente.
-Que dramático…eso te podrá servir para tus patéticos
papeles…pero conmigo no servirá mas nunca- El mas alto se exasperó, se acercó
al otro y lo tomó de los brazos.
-Mírame a los ojos y dime si te parece que estoy actuando,
MyungSoo- el aludido al verse atrapado se sacudió cuanto pudo fulminándolo con
la mirada. –Yo te amo MyungSoo…te amo y siempre lo haré-
-Jódete Lee SungYeol, me importa muy poco si me amas…yo por
ti solo siento el mas puro aborrecimiento- dijo al tiempo que empujaba al otro
que por la crudeza de aquella palabras había aflojado el agarre y ahora se estrellaba
contra la pared contraria. En los expresivos ojos del menor, no había podido
encontrar ni el más mínimo indicio de amor. –Te odio…mírame- SungYeol lo miró
–mírame y escúchame bien…te odio, te odio con tanta intensidad que debes
agradecer de que me conforme con dejarte sin un centavo, cuando puedo hacer lo
necesario para que termines en la cárcel y te pudras hasta desear morir- Cada
palabra había sido como una puñalada en su corazón, estaba tan dolido y
estupefacto que no podía ni llorar.
-ya deseo morirme…- dijo en voz baja pero el otro lo
escuchó.
-Pues hazlo…- Y con esto el mas bajo dejó la escena
sintiendo un gusto inmenso al dejar al otro allí, prácticamente muerto en vida,
pensando seriamente en lo que parecía ser la única solución para ese problema: El
suicidio.
-Buenos días hyung- dijo WooHyun al ver al guardaespaldas
personal de SungGyu en la puerta de la mansión, leyendo un periódico. El hombre
se llamaba Kim YongGuk y era conocido como Mr. Kim, pero WooHyun luego de
descubrir que el hombre al contrario de ser un imbécil como su jefe, era
alguien amable y amigable lo llamaba “hyung”. WooHyun sentía más aprecio hacia
él que hacia el mismo SungGyu.
-Buenos días, WooHyun- respondió el hombre sonriéndole
suavemente –SungGyu está en su despacho esperando unos socios pero no le
importará que entres- WooHyun asintió algo avergonzado. No era un secreto para
nadie en esa casa lo que pasaba entre SungGyu y él. Aunque nadie pudiera darle
nombre a esa “relación”.
Entró en la hermosa mansión que no dejaba de sorprenderle
por lo amplia y vacía que era. Fue directamente al despacho y tocó dos veces,
la voz del mayor le indicó que entrara y así lo hizo.
-Hyung- saludó ya una vez dentro mientras caminaba hacia el
escritorio donde estaba el otro leyendo algo en el ordenador. SungGyu lo miró con
un intento de sonrisa.
-Dongsaeng…buenos días- Saludó algo socarrón. -¿Ya
desayunaste?- WooHyun asintió y su mirada fue hasta una bandeja que tenía
restos de comida, al parecer el mayor apenas acababa de desayunar-
-Si tranquilo…ya desayuné…los únicos días que como tarde son
los fines de semana- Explicó tomando asiento en uno de los sillones cercanos.
-O en los días que estas demasiado cansado como para
levantarte temprano- completó el mayor mientras se ponía de pie para buscar
algo de la impresora. El menor lo fulminó con la mirada.
Durante la semana pasada, dos días WooHyun se despertó entre
las once y doce del medio día, una hora tardía en comparación con sus
costumbres. Había despertado cansado un poco adolorido entre las sabanas de la
cama del mayor, solo y con ganas de regresar corriendo a su apartamento. No le
molestaba el sexo, él amaba el sexo, él mayor era un experto proporcionando
placer. Lo que le molestaba era el hecho de que no se podía resistir. Cuando el
otro lo tocaba con segundas intensiones ya WooHyun estaba dado para lo que este
quisiera. Siempre decía cosas tratando de hacerse el difícil y durante los
besos daba la batalla pero siempre, siempre terminaba cayendo.
Para no darle el gusto al mayor cambió de tema mostrándose
tranquilo como si lo que había dicho el otro no lo hubiera afectado.
-Me dijeron que esperas unos socios… ¿tendré que
salirme?...quiero conocer los jardines- Preguntó sin mucho interés jugando con
una globo terráqueo en escala que el mayor tenia en el escritorio.
-No es nada del otro mundo…puedes quedarte- Eso a WooHyun le
sorprendió, el mayor parecía alguien celoso de sus cosas pero en ese instante
se mostraba indiferente al hecho del que el menor estuviera.
-Está bien…pero igual quiero conocer los jardines… - insistió
tan solo para jugar con la paciencia del mayor. WooHyun había descubierto que
SungGyu tenía poca tolerancia a las actitudes infantiles y él llegaba a ser
infantil con mucha facilidad y con mucha frecuencia.
-Entonces hazlo- dijo cortante el mayor haciendo que WooHyun
tuviera que reprimir una suave carcajada.
-No…prefiero quedarme- El mayor lo fulminó con una intensa
mirada de sus muy pequeños ojos. WooHyun tan solo le sonrió ampliamente pero en
ese instante tres toques en la puerta les hicieron olvidar la conversación
pasada. Al parecer los esperados socios habían llegado.
En efecto, el señor Kim entró seguido de cuatro hombres, dos
venían vestidos de caros trajes de diseñador, uno estaba vestido con un traje bastante usado y
ordinario, seguramente era un abogado o un contador y el cuarto hombre parecía
un vendedor común de alguna tienda en algún suburbio de la ciudad. Se pusieron
de pie y recibieron a los recién llegados con venias y las presentaciones
pertinentes. Los hombres tomaron asiento cerca del escritorio del mayor y
WooHyun se mantuvo en uno sillón del fondo escuchando pero no interviniendo.
Los dos hombres bien vestidos era los socios del otro,
WooHyun tenia la impresión de haberlos visto antes y no se equivocaba, el
primer tema de la conversación fue la partida de póker de la semana pasada, lo
que significaba que aquello hombres eran dos de los jugadores de aquel día tan
memorable.
La conversación fue luego hacia los temas importantes, el
hombre que si había resultado ser un contador entregaba papeles a SungGyu
mientras le explicaba sobre números y esas cosas. Por lo que WooHyun pudo
entender había una diferencia que había que pagar y tal parecía que quien debía
no quería saldar su deuda. Su atención se centró en el señor que mas fuera de
lugar estaba, se veía aterrado, como si estuviera a punto de ser fusilado. Su
intriga aumentó cuando SungGyu le habló al pobre hombre, el tono en la voz del
mayor era tan peligroso y su mirada tan calculadora que hasta WooHyun sintió
miedo.
-Señor Kang…seria tan amble de explicarme ¿por qué no ha
pagado la diferencia?- El aludido se estremeció y nerviosamente jugó con sus
manos. SungGyu al no recibir respuesta suspiró y habló a su socios. -¿el señor
Kang es enfermo mental?- los cuatro hombres soltaron carcajadas demasiado
chocantes y molestas para el gusto de WooHyun que miraba al castaño sin poder
creérselo. Entre la larga lista de defectos del otro, también estaba la de ser
discriminador. Eso era lo que faltaba.
-yo…- la titubeante voz del señor Kang los hizo callar –no
he podido…las ventas están bajas…- A WooHyun le pareció notar que la mirada de SungGyu
se oscurecía, eso tan solo le dio mala espina.
-Las ventas han estado bajas…entonces… ¿de donde sacó el
dinero para pagar la tarjeta de crédito de su señora?- Aquello iba de mal para
peor, todos en el lugar lo sabían, todos estaban tensos se notaba y fue peor
cuando SungGyu se puso de pie y caminó hacia el pobre señor Kang que estaba a
punto de sufrir un colapso nervioso de puro miedo.
SungGyu con una amabilidad que tan solo aterraba hizo que el
hombre se pusiera de pie.
-Respóndame… Por favor- Pidió sonriendo, esa sonrisa tan
falsa que tan solo intrigaba más a WooHyun.
-Yo…-
-Tan solo dígame de donde salió el dinero- SungGyu empezaba
a impacientarse.
El señor Kang lo miró con miedo y miró a su alrededor en
busca de ayuda. WooHyun lo quería ayudar pero tenia derecho a hacerlo, no podía
hacer nada, SungGyu lo mandaría al demonio ignorándolo.
-De…las ventas- Esas fueron las palabras que condenaron al
pobre hombre.
Sin darle tiempo a nadie de reaccionar SungGyu estampó al
menudo hombre contra la pared con brutalidad. WooHyun se puso de pie alarmado
pero la voz del mayor le hizo quedar paralizado.
-Entonces las ventas si han estado bien…- había peligro en
cada palabra y esos pequeños ojos eran tan fríos que todos allí sentían lastima
del pobre hombre que era victima de aquel tirano en que se había convertido
SungGyu. –Señor Kang, nadie…nadie- remarcó la palabra volviendo a golpear al
otro contra la pared provocándole un quejido de dolor y miedo. –juega
conmigo…así que tiene quince días- hablaba lento y claro como queriendo que
nada se le olvidara al hombre –cuéntelos, a partir de hoy…quince días para
pagarme a mi y mis socios- una nueva sonrisa nació en el rostro del joven
empresario –de lo contrario, usted y su señora van a empezar a tener que buscar
una nueva casa…¿entendido?- el hombre presa del miedo tan solo asintió. -¿¡Entendido!?-
-¡Si!- dijo casi histérico el señor Kang. SungGyu por fin lo
soltó y regresó a su escritorio como si nada hubiera pasado.
-Bueno señores ya todo está solucionado- La conversación se
retomó de nuevo con normalidad, ya despidiéndose pues no había mas que aclarar.
WooHyun no podía creerse lo que acababa de pasar, siempre
supo que SungGyu era una persona fría y prepotente pero nunca se imaginó que
sería así de cruel y vil. Sintió asco, sintió ganas de vomitar en ese mismo
instante.
Los cuatro hombres abandonaron el despacho lentamente,
WooHyun miró al señor Kang y suspiró cuando volvió a quedarse solo con el
detestable empresario.
Un silencio incómodo se hizo en el sitio, SungGyu estaba
tecleando en su ordenador y WooHyun seguía de pie.
-Das asco…- habló el menor haciendo que el otro se
detuviera.
-¿disculpa?-
-Eres asqueroso…- Miró al mayor quien le devolvió la mirada
con incredulidad.
-¿te parece?- el cinismo ajeno tan solo hacia que el menor
sintiera mas rabia.
-Abusas de un hombre que trabaja para poder hacer feliz a su
familia solo porque no te quiere pagar una cantidad de dinero que en
comparación con toda tu fortuna no es nada… ¡Eres repugnante! – le acusó
importándole muy poco el estar alzando la voz.
SungGyu lo miró en silencio por unos segundos y luego se
puso de pie caminando hacia él.
-Te parece que soy repugnante- dijo el mayor acercándosele.
-sí, eres patético…- SungGyu para sorpresa del menor se rió.
-tú no eres distinto, dongsaeng- WooHyun lo miró sin creerse
aquello, ahora los comparaba. –te pasas la vida de cama en cama ganándote la
fama de libertino y ahora te la pasas en mi cama, ganándote la fama de
libertino homosexual. Dime ¿a los ojos de la sociedad quien es mas repugnante
que quien?... ¿quien es mas patético?- El menor sentía la sangre hervir de
cólera.
-Te odio…- fue todo lo que logró decir, sentía que si no
salía de allí le rompería la cara a puñetazos al mayor, pero él no era ese tipo
de persona así que salió del despacho y presa todavía de la rabia caminó sin
fijarse a donde iba por la inmensa mansión.
Parecía que el mayor tan solo se había acostado con él para
poderle sacar en cara que era un vulgar adicto al sexo, eso por alguna razón lo
decepcionó.
Le molestaba en demasía que se hubiera atrevido a
compararlos, sí, quizás él era un libertino pero el mayor también lo era pues
en la cama ambos gemían y disfrutaban de cada momento. Así que SungGyu era un soberbio,
avaricioso, libertino.
WooHyun se sintió como un adolescente que acababa de
discutir con su padre, las respuestas le vinieron luego cuando ya no podía
devolverse. Maldijo a SungGyu tantas veces como pudo hasta que se dio cuenta de
que estaba en los jardines de la mansión. El paisaje y el aire puro que daban
las flores y los arboles los fueron calmando poco a poco y ya no estaba molesto
tan solo estaba dolido.
Era decepcionante que el mayor aparte de todo también fuera
así de cruel, pero debió imaginárselo, alguien tan soberbio no podía ser
distinto. Se sentó en una linda banca de metal y se cubrió el rostro con las
manos. No sabía bien que sentía pero creía que era tristeza y al mismo tiempo
el mismo miedo que lo había atacado desde el momento en que se encontraba
encerrado en la misma habitación con SungGyu. Tristeza porque tenía la
esperanza de que quizás el mayor no fuera tan malo como aparentaba y miedo porque
en vez de sentir odio, como había asegurado que sentía, tenía unos inmensos
deseos de hacer algo para cambiar a SungGyu…por alguna razón quería que SungGyu
fuera una buena persona…
CONTINUARÁ…






Ommo e estado leyendo tu fic desde hace un par de meses y es la primera vez que me animo a comentar esta mega fabuloso, soy nueva y es un fic que esta mega fantastico asi de simple lo adore.
ResponderEliminarOjala no te demores mucho en continuarlo puesto que me intriga la actitud de SungGyu sientyo que algo esconde.
Porfavor unnie actualiza rapido
Alexandra, no te tardarás tanto no? π_π... ya tengo los nervios de punta querida Panda, cada vez estar haciendo la historia más y más interesante!!!
ResponderEliminarCumplile ese deseo a la presidenta de tu club de fans XDD (Por cierto le tengo que poner un nombre!)
Nos leemos luego!!
Hola me encanta tu fic las escenas de Woogyu son geniales pero me da algo de pena que L trate tan mal a Sungyeol porque se me quitan las esperanzas de que terminen juntos y realmente amo el Myungyeol, en fin sigue así lo haces genial y ojalá todo se solucione pronto bss.
ResponderEliminarEs tan reconfortante ver que las lectoras comenten. Me encantaría que todas lo hicieran. Gracias por su apoyo! \o3o/♥ Para los primeros días de la próxima semana, nuevo cap. =)
ResponderEliminarAhora tienes masa lectoras Panda!! Que beshoo \(°^°)/ Pero aún soy la presidenta de Panda Readers OK?!?! Ese puesto no me lo quita nadie XDD -Oh dios que extraño quedo eso jajsjaja-.... esperaremos la aftualización!! *---*
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