martes, 23 de abril de 2013

우리의 얼룩-Our Stains- Capítulo XI


Capítulo XI- Buscando lo no se nos ha perdido.



Para el sufrimiento de SungJong, MyungSoo no se murió antes del medio día ni después y allí estaba caminando hacia él.

El castaño respiró profundo y puso una expresión de pocos amigos. Dudaba tener la paciencia necesaria para soportar al apuesto cantante. Pero quería librarse de él, necesitaba sacárselo de encima, porque sentía que si no lo hacia traería una complicación innecesaria a su vida.

-Pensé que  tratarías de esconderte- Fue lo primero que dijo el otro cuando llegó junto al menor mirándolo con una expresión autosuficiente que resultaba demasiado chocante.

-No eres tan importante así…- SungJong se puso de pie encarándolo con la mas seria y hostil expresión que su hermoso y delicado rostro permitía. -¿A dónde vamos?-

L solo se echó a reír socarronamente, le hizo un gesto con la cabeza para que salieran del edificio.

-A la esquina- respondió sin quitar su chocante sonrisa, SungJong frunció el ceño. Claramente el cantante se burlaba de él de forma descarada.

-Idiota…- L tan solo se echó a reír secamente.

-Es en serio… hay una cafetería aquí en la esquina- dijo señalando calle abajo, SungJong dudó pero recordó que allí solían ir las personas que trabajaban en el canal por lo cerca que quedaba. Ambos caminaban uno al lado del otro, el menor evitaba dar mirada de soslayo al cantante que ese día tenia puesta una gruesa bufanda para protegerse del frío que lo hacia ver mas alto. Estuvieron en silencio por un rato hasta que fue el mayor de los dos quien rompió el silencio. -¿Cómo va mi video musical?- preguntó echándole una mirada al otro quien se la devolvió siempre mostrándose desafiante.

-Gracias a que tus managers no se volvieron a quejar…va bien, saldrá para la fecha pautada- el cantante asintió pero SungJong vio que en el gesto no había genuino interés, parecía que la pregunta había sido hecha para hacer conversación. Eso le intrigó. –Te da igual… ¿Cierto?- Habían llegado frente a la puerta de la cafetería. L miró al menor y asintió.

-Me importa muy poco- Y dicho esto entró sin mantener la puerta abierta para el otro quien casi es golpeado por el vidrio. Fulminó al cantante con la mirada y lo siguió por entre las mesas hasta que el otro decidió cual era perfecta. Se sentaron y a los segundos ya tomaban sus pedidos.

SungJong no pretendía comer, aunque se moría de hambre, pero sentía que si comía la molesta compañía del otro le daría arcadas y vomitaría. Ambos pidieron un café, L insistió en que comieran un pedazo de pastel aunque fuera, entre un si y un no SungJong terminó accediendo.

-Eres una molestia- dijo con desdén el menor mientras revisaba su correo electrónico.

-Sí, lo soy…créeme que lo sé- Aquellas palabras extrañaron al otro quien miró al cantante con atención por un momento, había resentimiento y tristeza en aquellas palabras, las pudo sentir, había sido como una ventisca fría en un alegre día eso lo desconcertó aun mas. L resultaba ser una persona más oscura de lo que se podía ver a simple vista. 

-dime…-empezó a hablar cauteloso -¿por qué no te importa tu propio video musical?- L lo miró fijamente por unos segundos en los que SungJong libró una fiera batalla con sus nervios, aquella mirada era intensa y cautivadora, así como triste y vacía.

-Tengo cinco videos musicales y todos son una mierda…las canciones no las escribo yo lo que hace peor los videos… ¿cómo pretendes que me importe?- Aquello dejó a SungJong impactado, las palabras eran tan crueles y directas que era insólito que el mayor se estuviera refiriendo a si mismo. Miró alrededor agradeciendo que no había muchas personas en el sitio y que aparte las que estaban eran del mismo canal, quien ya sabían que L, era un imbécil.

-Pero…eres sumamente famoso…no debe ser tan mierda lo que haces- opinó SungJong viendo como en el rostro ajeno una amarga sonrisa se formaba.

-Mis fans son adolescentes hormonales que leen Twilight…- fue todo lo que llegó a decir antes de que les trajeran los cafés y las porciones de pastel. SungJong suspiró aliviado, pues el ambiente se había puesto tan tenso que sentía que podía hasta cortar el aire.

Comieron y bebieron en silencio por unos minutos en los que cada uno estuvo metido en sus pensamientos, ignorando que pensaban el uno en el otro.

El silencio se quebrantó cuando el teléfono celular de SungJong sonó con el tono característico de los mensajes de texto. Revisó, era de WooHyun su primo. Frunció el ceño y leyó el mensaje, un suspiro se le escapó y respondió con fastidio. WooHyun quería que se vieran pero él estaba muy ocupado en la semana y el fin de semana quería visitar a SungYeol así que respondió cortante y soltó el aparato centrándose de nuevo en lo que hacia. Pero el mayor lo miraba con interés.

-Parece que quien te escribió fue tu peor enemigo…- Opinó el otro quien ya había terminado su café y su pastel.

-Casi…- dijo fastidiado el otro.

-Eres gracioso…- el comentario del otro a SungJong le pareció un insulto, por eso rápidamente tomó su actitud defensiva y miró al otro hecho una furia, pero no puedo decir nada, pues una fuerte carcajada inundó el lugar.

SungJong se quedó petrificado, L, Kim MyungSoo, estaba riendo…

Tenia los ojos cerrados y la boca abierta mientras su cuerpo se sacudía por las carcajadas que se le escapaban. Sus mejillas estaban rojas y las líneas en que se habían convertido sus ojos se mostraban húmedas. Parecía que le habían contado el mejor chiste de la historia.

La rabia de SungJong se esfumó al instante, la sorpresa era mas grande… el otro realmente estaba riendo, riendo de forma sincera…y se  veía hermoso…

SungJong no cayó en la cuenta de que su corazón por alguna razón se había acelerado ante aquella linda visión…  

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Sabía que faltaban tres horas para que el mayor regresara. Hoya subió hasta el piso donde se encontraba la oficina de su mejor amigo. Para nadie era extraño verlo  por allí así que no recibió ni miradas de extrañeza ni comentarios imprudentes, tan solo saludos educados, exageradamente educados.

Estaba decidido en lo que haría, así fuera una traición a la confianza, se consolaba al pensar que el mayor había empezado así que él tenía derecho de hacer aquello. Necesitaba descubrir que era lo que el mayor le ocultaba, ignorando la rabia y el dolor debía enfocarse en eso fríamente.

Cuando estuvo en la oficina del otro respiró profundo y cerró con seguro la puerta. ¿Dónde guardaría el mayor la información de una investigación secreta? Hoya se sintió en una película de espías, lo que lo hizo suspirar fastidiado. Maldito Jang DongWoo que lo ponía en esas.

Sin mucho apuro fue hasta el escritorio y revisó cada carpeta, cada papel. Siempre asegurándose de dejar todo en el sitio que habían estado. Prendió el ordenador y revisó meticulosamente cada archivo, pero no había nada.

Ya algo impaciente Hoya pensó. ¿Donde?... ¿Una caja fuerte?

Paseó la mirada por la lujosa oficina, había varios cuadros en las paredes. Pasó por cada uno de ellos esperando encontrar la caja fuerte empotrada en la pared, pero no fue así.

-¡Maldito DongWoo!- Se tumbó en uno de los sillones y chasqueó la lengua. No había donde mas buscar, era obvio que en los archiveros no había nada de eso. El mayor no era estúpido, no dejaría algo tan importante y peligroso a la mano de cualquiera. Aunque también era obvio tener una caja fuerte detrás de un cuadro. En ese sitio debía existir una caja fuerte, pero ¿donde?

Observó de nuevo el lugar pero no vio sitio alguno que pudiera servir para eso. Soltó un largo suspiro y sintiéndose algo derrotado se quedó mirando sin ver la chimenea.

No había podido sacar nada de ese lugar, seguía sin tener pistas de las cosas que el mayor le ocultaba, aparte, el investigador que había contratado tampoco había podido hacer mucho.

-Imbécil…Jang DongWoo eres un completo imbécil… ¿Quién tiene una chimenea en una oficina y nunca la usa?- La verdad lo golpeó cual bofetada. Se quedó de piedra mirando la estructura frente a él. Nunca aquella chimenea había sido encendida, no hacia falta revisar los recuerdos, tan solo había que ver que no había ni la mas mínima ceniza en ella. Lentamente se acercó y tocó la pared del fondo con una mano. Pensó un poco y decidió empujar, había algo extraño en esa pared. Apoyó ambas mano e hizo fuerza, la pared se hundió y antes de que Hoya pudiera reaccionar se movió hacia arriba desapareciendo. Aquello si le había asustado, sacudió la cabeza y se quedó mirando lo que tenía enfrente. Allí estaba la tan buscada caja fuerte. –El idiota es demasiado inteligente… - suspiró y sintiendo unas ganas inmensas de patear a su amigo pensó en cual podía ser la combinación. Esperaba que eso solo necesitara un número y no un reconocimiento de voz o algo por el estilo. 

La fecha de cumpleaños era muy obvia, quizás era la fecha de nacimiento de su madre. Probó.

-Maldición- La caja no se abrió. Se sentó en el suelo y pensó. ¿La clave de la cuenta del banco?, 
tampoco...esa clave se cambiaba siempre, Hoya sabia que el mayor no recordaría cual habría puesto a la caja.  ¿El número de identificación? ¿El número del carnet de conducir? No, todo era muy obvio.

Frustrado se cubrió el rostro con las manos y dejó que su mente divagara. Pero ninguna idea le llegó. Se puso de pie molesto consigo mismo y miró a la estúpida fortaleza de metal con rabia. Su mirada se paseó por el lugar de nuevo, se quedó mirando fijamente una fotografía que había en una de las paredes.



-Hyung…este es el barco de tu padre…- dijo el menor mirando al otro con miedo e inseguridad. Su amigo soltó una escandalosa carcajada y se asomó mirándolo sonriente.
-Es un bote Howon…no un barco…anda sube, no seas cobarde-



Hoya se acercó a la fotografía y miró el viejo bote inmortalizado en aquella imagen. En el frente tenía el nombre y debajo de este, el número de registro portuario, ¿acaso DongWoo habia puesto ese número como contraseña?. Volvió casi corriendo a donde estaba la caja fuerte y probó con aquel número. El sonido del seguro abriéndose fue lo más fantástico que Hoya había oído ese día.

Abrió la pesada puerta y miró que había allí. Dinero y carpetas llenas de papeles. Hoya tomó varias carpetas y las ojeó. Se volvió a encontrar con lo estados de cuenta que le habían hecho descubrir todo aquello. 

Siguió ojeando y halló una lista. Había nombres, números de identificación y direcciones. ¿Quiénes eran esas personas? Leyó algunos nombres y reconoció la mayoría. Empresarios, banqueros y comerciantes, todos traficantes de drogas por lo que parecía, porque si no ¿Qué tenia todo eso que ver con la empresa del mayor? Nada, no tenia nada que ver.

Sacó su teléfono celular y fotografió aquello rápidamente asegurándose de que ningún nombre se le escapara. El investigador que había contratado tendría mucho trabajo esos días.

Guardó todo de nuevo tal cual lo había encontrado, pero no podría irse sin un nuevo susto. Cuando cerró la caja fuerte, la pared/compuerta se volvió a bajar, Hoya por poco pierde la mano.

-¿¡Quién hizo esta chimenea del demonio!?- Miró con desprecio la chimenea y luego de pasar una mirada por lugar asegurándose que todo estaba perfectamente, salió de allí no pudiendo evitar sonreír al pensar en que el mayor había usado el número de un bote que para ambos significaba el comienzo de aquella amistad de años.

Hoya ignoraba que entre las carpetas que había agarrado y no había revisado estaban los exámenes que revelaban la enfermedad que tenía su mejor amigo.   



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Cuando se despidió del menor, MyungSoo quedó con un extraño vacío en el corazón. Suspiró y fue hasta el estacionamiento donde había dejado su coche. Luego de que se había burlado del menor este le había insultado de muchas maneras pero a L poco le importaba, él estaba muy feliz viendo cada una de las principescas expresiones que tenía el otro. Nunca se hubiera imaginado que podría existir un hombre más hermoso que una mujer. Entró en el auto y antes de que pudiera arrancar el motor su celular sonó. Alguien lo llamaba.

Todavía sumido en aquella extraña felicidad no vio quien era, tan solo respondió.

-¿si?-

-MyungSoo… buenas tardes. Ya hay fecha establecida para la primera audiencia-

Era su abogado. Su estado de ánimo se derrumbó cual castillo de naipes en ventisca.

-¿Para cuando?- Preguntó ignorando el saludo. Los recuerdos de aquello que lo mantenía molesto y lleno de rabia le llegaron haciéndolo fruncir el ceño de pura amargura.

-Este fin de semana…tanto sábado como domingo…es importante que asistas, las primeras audiencias son las mas importantes-

-¿tienes todas las pruebas que te mandé?-

-Si, por supuesto, tengo todo listo-

-¿SungYeol estará?- Saber que volvería ver al mayor lo molestaba mas pero el hecho de que fuera en el juzgado como él dijo que sería le daba una fría y cruel satisfacción.

-Si, ya confirmó su asistencia-

-Estaré allí- Kim MyungSoo no descansaría hasta ver acabado a Lee SungYeol.


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-¿Cómo te va en el trabajo?- Preguntó el mayor de los dos mientras salían de la cocina hacia la sala, ambos con una taza de chocolate caliente en la manos.

SungJong se sentó en el sofá y WooHyun se sentó a su lado. El fin de semana había llegado luego de una larga semana que todavía lo tenía agotado y con Kim SungGyu rondando en su cabeza las veinticuatro horas del día.

-Bien…he tenido bastante que hacer, pero es lo que me gusta- respondió el menor antes de beber un poco de su chocolate –Pero tú querías que nos viéramos para contarme algo… ¿qué es?- Desde que el mayor se había mostrado tan insistente SungJong había quedado sumamente curioso e intrigado. WooHyun lo miró y soltó un largo suspiro. ¿Por donde empezar?

-Han…pasado muchas cosas desde la última vez que nos vimos…- comenzó sabiendo que el menor lo veía con el ceño fruncido.

-¿Cosas malas?- WooHyun alzó los hombros, no sabia si aquello era malo, solo sabia que lo aterraba.

-No lo sé…pero son confusas- Miró a su primo y este en efecto tenía el ceño fruncido.

-Habla claro, WooHyun…- El mayor soltó un suspiro y dejó la taza de chocolate sobre la mesa de centro.

-Hace un poco mas de una semana…justo el día en que te molestaste conmigo, acompañe a mi padre a una partida de póker que tenía…- SungJong lo miraba expectante. –Esa noche algo pasó-

-¡WooHyun no me vayas a contar sobre tu aventura con sexual con una mujer!- le advirtió el menor poniéndose de pie mirándolo fijo. WooHyun lo miró como si se hubiera vuelto loco y suspiró. -¿Era eso?…eres un asqueroso WooHyun- SungJong asqueado fue hasta la cocina a buscar mas chocolate.

-No era eso SungJong- dijo desanimado el mayor, la única persona a la que le podía contar no lo escuchaba.

-Claro que si, te acostaste con una mujer, de seguro más de una vez y aparte quizás hasta casada es- le dijo el otro juzgándolo. WooHyun se alteró de inmediato.

-¡Yo nunca me acostaría con una mujer casada!- SungJong chasqueó la lengua y negó, no le creía. –Me acosté con un hombre, Sungjong… he tenido sexo con un hombre…-

SungJong no supo como no le dio un infarto en ese mismo instante.






-Es repugnante…- Fue lo primero que dijo Sungjong cuando WooHyun terminó de contarle todo. El mayor lo miró algo sorprendido, pero no del todo extrañado. –No solo tienes sexo con cualquiera…si no que aparte ahora con un hombre…es asqueroso WooHyun…tocaste fondo- El mayor suspiró y dejó que el otro hablara, el necesitaba desahogarse no que le hicieran un juicio. 

-Prácticamente la primera vez me violó…- dijo en su defensa WooHyun.

-No, te gustó…no fue violación…aparte lo has repetido…que asco-

-Bueno…ya, es lo mismo que siempre he hecho, solo que con un hombre…-

-¿Entonces eres gay?- WooHyun miró a su primo sorprendido pero pensó en eso.  La última semana tan solo se había visto con SungGyu y cada día tenían aunque fuera un pequeño encuentro sexual. Todavía se le ponía la piel de gallina cuando recordaba el orgasmo al que el mayor le había hecho llegar tan solo frotándose contra su cuerpo. No había vuelto a ir a clubes pero era por lo ocupado que había estado. ¿Cierto?

-No lo sé…solo he estado con él…-

-Igual…aparte de todo, eres gay- El tono de reproche de su primo fastidió a WooHyun, el buscaba un amigo y encontró un juez, su vida apestaba.

SungJong al ver que el otro no respondía se impacientó, aquello le daba demasiado asco como para pasar mucho tiempo cerca del otro, se puso de pie y se marchó a su habitación, todavía no se daba cuenta que lo que sentía en ese mismo instante era la mas fuerte y corrosiva envidia…

                                                                                                                                           CONTINUARÁ...

1 comentarios:

  1. Ok, primero gracias por publicar!!! En serio gracias!

    Segundo, quiero que me explique que es lo que tiene DongWoo? Es muy grave?? 0_0' Y yo quiero una chimenea/caja fuerte como esa XDD jajaja A ver que Hoya no se rinde fácilmente, cierto?

    Y que bella la "cita" de L y SungJong ojalá que se repita y llegue un momento donde hablen de todo lo que les pasa, TODO!! *suspiros*

    Y no puedo creer que WooHyung le contara a su primo todo lo que había pasado, me hubiese encantado estar allí *pervertida mode on *Pero SungJong lo tomó muy mal, admitelo mijo, tu quieres que te pase eso con L!!! Decilo mi vida XDD

    El juicio no va a ser muy lamo cierto? No los harás sufrir tanto, cierto? *solitaria lágrima cae*

    Bueno a leer el otro!!! ╰( ̄▽ ̄)╭

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