viernes, 26 de abril de 2013

우리의 얼룩-Our Stains- Capítulo XII




Capítulo XII - Peligro y Desesperación. 



SungGyu estaba sentado frente a su ordenador, con un correo listo para ser enviado. Pero estaba pensando, pensaba en todo lo que había descubierto, en todo lo que estaba por mandar en ese momento.
Tenía los nombres y direcciones de los principales jefes de la red de narcotráfico que había en la ciudad, sus investigadores que estaban a lo largo del país y fuera de este le habían ayudado a recolectar toda esta información con la que se podría dar un golpe maestro a aquella plaga de criminales. Sin embargo… todavía no tenía las pruebas contra la única persona  que le interesaba meter en la cárcel.
Se puso de pie y caminó lentamente por el despacho, podía mandar aquello y sería un triunfo pero alertaría a los infiltrados de la policía y a los verdaderos jefes de aquel cartel, lo que lo pondría en desventaja de nuevo puesto que no tenía más información. Soltó un largo suspiro mientras miraba el ordenador todavía indeciso. Cerró los ojos y se cubrió el rostro con las manos, su mente viajó por temas sin importancia por unos segundos en los que trataba de relajarse. Inevitablemente, Nam WooHyun llegó a sus pensamientos. Sonrió automáticamente y vio el mini bar que tenía en una esquina. Allí había poseído a WooHyun, lo había penetrado desde atrás y tres botellas de licores bastante caros se habían caído. Pensar en WooHyun le hizo llegar hasta el día que lo había encontrado en la oficina de su padre.
WooHyun no quería ser encontrado ese día… ¿por qué?
¿Qué era lo que escondía Nam WooHyun?
Se puso de pie y regresó a su escritorio, el correo electrónico seguía esperando ser enviado. SungGyu cerró la ventana y apagó el aparato. No lo enviaría, si lo hacia no seria un movimiento del todo inteligente, lo mejor era…dejar que las cosas cayeran por su propio peso…
Y Nam WooHyun se encargaría, sin saber, que eso pasara.


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DongWoo siempre estaba de buen humor, siempre y cuando no estuviera cerca de su familia. Estar rodeado de aristócratas de la sociedad surcoreana que solamente sabían hablar de negocios y dinero no era algo que le agradaba. Él no era Hoya, el dinero le daba igual, estaba allí solo para poder librarse de ellos por un tiempo más.
La comida no había sido servida todavía así que su estado de ánimo empeoraba a cada segundo. Cuando llegó a la inmensa mansión de sus abuelos lo primero que oyó fueron críticas de porque no había llevado a SungYeol, su primo, con él. Quería matar a SungYeol, le había dicho que estaría allí y no lo había cumplido, sin explicación alguna había faltado.
Su abuelo materno lo llamó desde la mesa en la que estaba con varios hombres que debían ser igual o más millonarios que el anciano. Sin ganas se unió a la conversación y respondió las preguntas sobre las entradas de divisas a la empresa que su padre le había puesto de responsabilidad, una importante transnacional que tenia años de prestigio y millones de empleados a sus servicios.
Realmente quería irse de allí, sentía ganas de dejar la copa que tenia a un lado montarse en su coche y volver a su tranquila residencia, que estaba custodiada por policías y mafiosos pero de resto era tranquila. Sin abuelos, primos, padres o tías que le acabaran la paciencia.
Todo mejoró cuando un delicioso olor se sintió por todo el jardín y unos diez meseros salieron de la puerta de la cocina hacia el gran comedor cargando bandejas tapadas con charolas de plata. A DongWoo muy poco le importó el hermoso grabado que tenías las charolas, lo que a él le importaba era lo que estaba debajo de ellas, deliciosos platillos de distintas cocinas del mundo. Para eso él había ido. Para comer.
-¡A comer!- dijo el anciano abuelo en modo de orden para todos los comensales que lentamente y sin dejar de charlar de sus negocios caminaron hacia el  comedor para tomar asiento. DongWoo se quedó de último para no terminar atrapado entre dos tías indiscretas o lo que era peor, sus padres. Cuando iba a dar el primer paso hacia la mesa su celular comenzó a repicar.
Estaba preparado para insultar a SungYeol si este lo llamaba, tenía una larga lista de ingeniosas vulgaridades que se ajustaban perfectamente al perfil de su alto primo. Pero cuando respondió la llamada, ninguna voz le contestó. Solo se oía un vacío extraño.
-¿Aló?- Quizás las voces de los invitados a la reunión no lo dejaban escuchar lo que le decían así que con mucho pesar se alejó de la comida y se adentró un poco en los jardines hasta que ya las voces de su familia eran casi inaudibles, pero el otro lado de la línea todo seguía en silencio. -¿Quién es?... ¿SungYeol eres tú?- Aquello le desconcertaba, ¿Por qué nadie hablaba?
-Quisieras tú que fuera tu primo-
A DongWoo la piel se le erizó automáticamente al escuchar esa voz fría y peligrosa. Miró hacia su familia, nadie había notado su ausencia.
-¿Qué quieres?- Preguntó cortante, con esa clase de personas era muy peligroso mostrar miedo, eran como animales, olían tu temor y lo usaban en tu contra.  Él había avisado que estaría ocupado, no entendía porque lo llamaban.
-no podemos esperar por la información de los compradores- El chico maldijo mentalmente, se había olvidado de entregar esa información, era demasiado importante como para mandarla por correo así que la había impreso y la tenia guardada en su caja fuerte pero tenía la copia digital en un pen drive, con suerte lo tenia en la guantera del coche.
-Lo sé…hagamos algo, hoy en la noche se las envió…ahora-
-¡Tiene que ser ya!- lo cortaron con voz demandante y  amenazadora. Chasqueó la lengua y volvió a mirar hacia su familia. Todos comían tranquilos.
-No sé si la tengo conmigo…- no estaba seguro pero prefería mostrarse inflexible.
-Pues mas te vale que lo estés…sino quieres que tu lindo abuelo coma sopa  echa con su propia sangre-
Aterrado el joven miró hacia su abuelo que hablaba y comía tranquilamente lo que parecía ser una sopa. Miró alrededor tratando de encontrar a quien le hablaba, alguien apuntaba a su familia con un rifle desde algún punto. La residencia estaba rodeada por un espeso bosque, en cualquier árbol podía estar un profesional.
-Debo tenerla en el coche…voy a caminar hacia él…está en la entrada- avisó empezando a moverse con premura sin quitar la vista de su abuelo, sentía que en cualquier momento el hombre iba a caer sobre el plato muerto por un disparo en la cabeza.
-Te sigo…- sí, allí estaban y lo vigilaban, no confiaban en él y se lo demostraban amenazando a su familia. Aunque DongWoo la odiara, era su familia y la persona que lo había hecho quien era había sido su abuelo mas que su padre o su madre, no quería verlo morir y menos por su culpa.
A pesar de que no corría cuando llegó al auto estaba jadeando, la arritmia le afectaba por la tensión tan fuerte que estaba viviendo en ese instante. Abrió el coche sin colgar la llamaba, bajo la mirada de los guardias de la girita del estacionamiento  y del hombre que lo estaba amenazando. Con algo de desespero buscó en la guantera del coche apartando discos y papeles, no encontraba el dispositivo USB y eso tan solo le ponía peor el corazón. Su mano por fin dio con algo sólido, allí estaba el pequeño pen drive. Salió rápido del automóvil sin preocuparse de pasar el seguro de nuevo.
-Ya lo tengo…- Dijo hacia la persona del otro lado de la línea.
-Déjalo en el árbol cortado que se ve desde allí- DongWoo buscó con la mirada lo que le indicaban. Unos diez metros dentro de la parte menos densa del bosque había un árbol que había sido talado y solo quedaba un metro de tallo. Caminó hacia allá ignorando las miradas curiosas de los guardias, aquello no era problema de ellos así que esperaba que ninguno se acercara pues si no las cosas se complicarían demasiado. Dejó el pen drive sobre el tronco echando miradas furtivas a su alrededor, desde allí no alcanzaba a ver la mesa donde su familia comía pero todo estaba tranquilo así que no le habían volado los sesos a nadie.
-Vuelve con tu familia y no voltees si no quieres que la fiesta se llene de sangre- Tragó saliva con fuerza ante la amenaza y siguiendo ordenes caminó por el bosque para salir de nuevo al jardín. Lo seguían viendo, podía sentir la mirada sobre si, era como un peso incómodo en los hombros que te mantenía intranquilo. El sol de la tarde le cegó por un instante cuando salió de los linderos, ya podía ver una parte de la inmensa mesa del jardín.
El tono característico de la línea cortada se oyó por el teléfono, sin dudarlo miró hacia atrás y enfocó la vista en el troco cortado. El pen drive ya no estaba. Echó a correr hacia su familia ignorando los frenéticos latidos de su corazón, cuando llegó ya lo que quedaba de comida era muy poco pero eso no le importaba, ni tampoco las miradas de confusión de sus padre y tíos. Lo único que le importaba era que su abuelo seguía vivo y con una sonrisa lo invitaba a que se sentara a su lado a comer.

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-Por favor, esto es innecesario- Dijo SungYeol en tono suplicante al apuesto chico que se lavaba las manos sin mirarlo. Estaban en los baños de los juzgados, SungYeol había seguido a L durante el descanso de aquella segunda audiencia.
Era domingo y SungYeol todavía lloraba un poco al recordar las horribles palabras cargadas de odio que el menor había dado hacia él cuando había sido su turno de testificar. No le importaba el dinero que perdería ni el prestigio como artista profesional, lo único que le importaba era que MyungSoo lo dejara de ver con aquellos negros ojos oscurecidos por el odio. Su corazón dolía cada vez que se miraban. Nada del amor que en un momento el otro le tuvo estaba allí, pero SungYeol cada vez se convencía más de que MyungSoo quizás nunca sintió nada verdadero hacia él.
-Créeme, es muy necesario…porque no estaré tranquilo hasta verte hundido- Respondió luego de un largo silencio el menor mirándolo con rencor. SungYeol soltó un lastimero suspiro.
-¿No te parece que ya lo estoy?...Mírame, ya no tengo nada…todo lo que tengo es tu odio, ¿no estoy lo suficientemente destruido?- Le preguntó casi con histeria logrando solamente que el otro riera secamente.
-Que dramático…eso te podrá servir para tus patéticos papeles…pero conmigo no servirá mas nunca- El mas alto se exasperó, se acercó al otro y lo tomó de los brazos.
-Mírame a los ojos y dime si te parece que estoy actuando, MyungSoo- el aludido al verse atrapado se sacudió cuanto pudo fulminándolo con la mirada. –Yo te amo MyungSoo…te amo y siempre lo haré-
-Jódete Lee SungYeol, me importa muy poco si me amas…yo por ti solo siento el mas puro aborrecimiento- dijo al tiempo que empujaba al otro que por la crudeza de aquella palabras había aflojado el agarre y ahora se estrellaba contra la pared contraria. En los expresivos ojos del menor, no había podido encontrar ni el más mínimo indicio de amor. –Te odio…mírame- SungYeol lo miró –mírame y escúchame bien…te odio, te odio con tanta intensidad que debes agradecer de que me conforme con dejarte sin un centavo, cuando puedo hacer lo necesario para que termines en la cárcel y te pudras hasta desear morir- Cada palabra había sido como una puñalada en su corazón, estaba tan dolido y estupefacto que no podía ni llorar.
-ya deseo morirme…- dijo en voz baja pero el otro lo escuchó.
-Pues hazlo…- Y con esto el mas bajo dejó la escena sintiendo un gusto inmenso al dejar al otro allí, prácticamente muerto en vida, pensando seriamente en lo que parecía ser la única solución para ese problema: El suicidio.


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-Buenos días hyung- dijo WooHyun al ver al guardaespaldas personal de SungGyu en la puerta de la mansión, leyendo un periódico. El hombre se llamaba Kim YongGuk y era conocido como Mr. Kim, pero WooHyun luego de descubrir que el hombre al contrario de ser un imbécil como su jefe, era alguien amable y amigable lo llamaba “hyung”. WooHyun sentía más aprecio hacia él que hacia el mismo SungGyu.
-Buenos días, WooHyun- respondió el hombre sonriéndole suavemente –SungGyu está en su despacho esperando unos socios pero no le importará que entres- WooHyun asintió algo avergonzado. No era un secreto para nadie en esa casa lo que pasaba entre SungGyu y él. Aunque nadie pudiera darle nombre a esa “relación”.
Entró en la hermosa mansión que no dejaba de sorprenderle por lo amplia y vacía que era. Fue directamente al despacho y tocó dos veces, la voz del mayor le indicó que entrara y así lo hizo.
-Hyung- saludó ya una vez dentro mientras caminaba hacia el escritorio donde estaba el otro leyendo algo en el ordenador. SungGyu lo miró con un intento de sonrisa.
-Dongsaeng…buenos días- Saludó algo socarrón. -¿Ya desayunaste?- WooHyun asintió y su mirada fue hasta una bandeja que tenía restos de comida, al parecer el mayor apenas acababa de desayunar-
-Si tranquilo…ya desayuné…los únicos días que como tarde son los fines de semana- Explicó tomando asiento en uno de los sillones cercanos.
-O en los días que estas demasiado cansado como para levantarte temprano- completó el mayor mientras se ponía de pie para buscar algo de la impresora. El menor lo fulminó con la mirada.
Durante la semana pasada, dos días WooHyun se despertó entre las once y doce del medio día, una hora tardía en comparación con sus costumbres. Había despertado cansado un poco adolorido entre las sabanas de la cama del mayor, solo y con ganas de regresar corriendo a su apartamento. No le molestaba el sexo, él amaba el sexo, él mayor era un experto proporcionando placer. Lo que le molestaba era el hecho de que no se podía resistir. Cuando el otro lo tocaba con segundas intensiones ya WooHyun estaba dado para lo que este quisiera. Siempre decía cosas tratando de hacerse el difícil y durante los besos daba la batalla pero siempre, siempre terminaba cayendo.
Para no darle el gusto al mayor cambió de tema mostrándose tranquilo como si lo que había dicho el otro no lo hubiera afectado.
-Me dijeron que esperas unos socios… ¿tendré que salirme?...quiero conocer los jardines- Preguntó sin mucho interés jugando con una globo terráqueo en escala que el mayor tenia en el escritorio.
-No es nada del otro mundo…puedes quedarte- Eso a WooHyun le sorprendió, el mayor parecía alguien celoso de sus cosas pero en ese instante se mostraba indiferente al hecho del que el menor estuviera.
-Está bien…pero igual quiero conocer los jardines… - insistió tan solo para jugar con la paciencia del mayor. WooHyun había descubierto que SungGyu tenía poca tolerancia a las actitudes infantiles y él llegaba a ser infantil con mucha facilidad y con mucha frecuencia.
-Entonces hazlo- dijo cortante el mayor haciendo que WooHyun tuviera que reprimir una suave carcajada.
-No…prefiero quedarme- El mayor lo fulminó con una intensa mirada de sus muy pequeños ojos. WooHyun tan solo le sonrió ampliamente pero en ese instante tres toques en la puerta les hicieron olvidar la conversación pasada. Al parecer los esperados socios habían llegado.
En efecto, el señor Kim entró seguido de cuatro hombres, dos venían vestidos de caros trajes de diseñador, uno  estaba vestido con un traje bastante usado y ordinario, seguramente era un abogado o un contador y el cuarto hombre parecía un vendedor común de alguna tienda en algún suburbio de la ciudad. Se pusieron de pie y recibieron a los recién llegados con venias y las presentaciones pertinentes. Los hombres tomaron asiento cerca del escritorio del mayor y WooHyun se mantuvo en uno sillón del fondo escuchando pero no interviniendo.
Los dos hombres bien vestidos era los socios del otro, WooHyun tenia la impresión de haberlos visto antes y no se equivocaba, el primer tema de la conversación fue la partida de póker de la semana pasada, lo que significaba que aquello hombres eran dos de los jugadores de aquel día tan memorable.
La conversación fue luego hacia los temas importantes, el hombre que si había resultado ser un contador entregaba papeles a SungGyu mientras le explicaba sobre números y esas cosas. Por lo que WooHyun pudo entender había una diferencia que había que pagar y tal parecía que quien debía no quería saldar su deuda. Su atención se centró en el señor que mas fuera de lugar estaba, se veía aterrado, como si estuviera a punto de ser fusilado. Su intriga aumentó cuando SungGyu le habló al pobre hombre, el tono en la voz del mayor era tan peligroso y su mirada tan calculadora que hasta WooHyun sintió miedo.
-Señor Kang…seria tan amble de explicarme ¿por qué no ha pagado la diferencia?- El aludido se estremeció y nerviosamente jugó con sus manos. SungGyu al no recibir respuesta suspiró y habló a su socios. -¿el señor Kang es enfermo mental?- los cuatro hombres soltaron carcajadas demasiado chocantes y molestas para el gusto de WooHyun que miraba al castaño sin poder creérselo. Entre la larga lista de defectos del otro, también estaba la de ser discriminador. Eso era lo que faltaba.
-yo…- la titubeante voz del señor Kang los hizo callar –no he podido…las ventas están bajas…- A WooHyun le pareció notar que la mirada de SungGyu se oscurecía, eso tan solo le dio mala espina.
-Las ventas han estado bajas…entonces… ¿de donde sacó el dinero para pagar la tarjeta de crédito de su señora?- Aquello iba de mal para peor, todos en el lugar lo sabían, todos estaban tensos se notaba y fue peor cuando SungGyu se puso de pie y caminó hacia el pobre señor Kang que estaba a punto de sufrir un colapso nervioso de puro miedo.
SungGyu con una amabilidad que tan solo aterraba hizo que el hombre se pusiera de pie.
-Respóndame… Por favor- Pidió sonriendo, esa sonrisa tan falsa que tan solo intrigaba más a WooHyun.
-Yo…-
-Tan solo dígame de donde salió el dinero- SungGyu empezaba a impacientarse. 
El señor Kang lo miró con miedo y miró a su alrededor en busca de ayuda. WooHyun lo quería ayudar pero tenia derecho a hacerlo, no podía hacer nada, SungGyu lo mandaría al demonio ignorándolo.
-De…las ventas- Esas fueron las palabras que condenaron al pobre hombre.
Sin darle tiempo a nadie de reaccionar SungGyu estampó al menudo hombre contra la pared con brutalidad. WooHyun se puso de pie alarmado pero la voz del mayor le hizo quedar paralizado.
-Entonces las ventas si han estado bien…- había peligro en cada palabra y esos pequeños ojos eran tan fríos que todos allí sentían lastima del pobre hombre que era victima de aquel tirano en que se había convertido SungGyu. –Señor Kang, nadie…nadie- remarcó la palabra volviendo a golpear al otro contra la pared provocándole un quejido de dolor y miedo. –juega conmigo…así que tiene quince días- hablaba lento y claro como queriendo que nada se le olvidara al hombre –cuéntelos, a partir de hoy…quince días para pagarme a mi y mis socios- una nueva sonrisa nació en el rostro del joven empresario –de lo contrario, usted y su señora van a empezar a tener que buscar una nueva casa…¿entendido?- el hombre presa del miedo tan solo asintió.  -¿¡Entendido!?-
-¡Si!- dijo casi histérico el señor Kang. SungGyu por fin lo soltó y regresó a su escritorio como si nada hubiera pasado.
-Bueno señores ya todo está solucionado- La conversación se retomó de nuevo con normalidad, ya despidiéndose pues no había mas que aclarar.
WooHyun no podía creerse lo que acababa de pasar, siempre supo que SungGyu era una persona fría y prepotente pero nunca se imaginó que sería así de cruel y vil. Sintió asco, sintió ganas de vomitar en ese mismo instante.         
Los cuatro hombres abandonaron el despacho lentamente, WooHyun miró al señor Kang y suspiró cuando volvió a quedarse solo con el detestable empresario.
Un silencio incómodo se hizo en el sitio, SungGyu estaba tecleando en su ordenador y WooHyun seguía de pie.
-Das asco…- habló el menor haciendo que el otro se detuviera.
-¿disculpa?-
-Eres asqueroso…- Miró al mayor quien le devolvió la mirada con incredulidad.
-¿te parece?- el cinismo ajeno tan solo hacia que el menor sintiera mas rabia.
-Abusas de un hombre que trabaja para poder hacer feliz a su familia solo porque no te quiere pagar una cantidad de dinero que en comparación con toda tu fortuna no es nada… ¡Eres repugnante! – le acusó importándole muy poco el estar alzando la voz.
SungGyu lo miró en silencio por unos segundos y luego se puso de pie caminando hacia él.
-Te parece que soy repugnante- dijo el mayor acercándosele.
-sí, eres patético…- SungGyu para sorpresa del menor se rió.
-tú no eres distinto, dongsaeng- WooHyun lo miró sin creerse aquello, ahora los comparaba. –te pasas la vida de cama en cama ganándote la fama de libertino y ahora te la pasas en mi cama, ganándote la fama de libertino homosexual. Dime ¿a los ojos de la sociedad quien es mas repugnante que quien?... ¿quien es mas patético?- El menor sentía la sangre hervir de cólera.
-Te odio…- fue todo lo que logró decir, sentía que si no salía de allí le rompería la cara a puñetazos al mayor, pero él no era ese tipo de persona así que salió del despacho y presa todavía de la rabia caminó sin fijarse a donde iba por la inmensa mansión.
Parecía que el mayor tan solo se había acostado con él para poderle sacar en cara que era un vulgar adicto al sexo, eso por alguna razón lo decepcionó.
Le molestaba en demasía que se hubiera atrevido a compararlos, sí, quizás él era un libertino pero el mayor también lo era pues en la cama ambos gemían y disfrutaban de cada momento. Así que SungGyu era un soberbio, avaricioso, libertino.
WooHyun se sintió como un adolescente que acababa de discutir con su padre, las respuestas le vinieron luego cuando ya no podía devolverse. Maldijo a SungGyu tantas veces como pudo hasta que se dio cuenta de que estaba en los jardines de la mansión. El paisaje y el aire puro que daban las flores y los arboles los fueron calmando poco a poco y ya no estaba molesto tan solo estaba dolido.
Era decepcionante que el mayor aparte de todo también fuera así de cruel, pero debió imaginárselo, alguien tan soberbio no podía ser distinto. Se sentó en una linda banca de metal y se cubrió el rostro con las manos. No sabía bien que sentía pero creía que era tristeza y al mismo tiempo el mismo miedo que lo había atacado desde el momento en que se encontraba encerrado en la misma habitación con SungGyu. Tristeza porque tenía la esperanza de que quizás el mayor no fuera tan malo como aparentaba y miedo porque en vez de sentir odio, como había asegurado que sentía, tenía unos inmensos deseos de hacer algo para cambiar a SungGyu…por alguna razón quería que SungGyu fuera una buena persona…

CONTINUARÁ… 

5 comentarios:

  1. Ommo e estado leyendo tu fic desde hace un par de meses y es la primera vez que me animo a comentar esta mega fabuloso, soy nueva y es un fic que esta mega fantastico asi de simple lo adore.
    Ojala no te demores mucho en continuarlo puesto que me intriga la actitud de SungGyu sientyo que algo esconde.
    Porfavor unnie actualiza rapido

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  2. Alexandra, no te tardarás tanto no? π_π... ya tengo los nervios de punta querida Panda, cada vez estar haciendo la historia más y más interesante!!!

    Cumplile ese deseo a la presidenta de tu club de fans XDD (Por cierto le tengo que poner un nombre!)

    Nos leemos luego!!

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  3. Hola me encanta tu fic las escenas de Woogyu son geniales pero me da algo de pena que L trate tan mal a Sungyeol porque se me quitan las esperanzas de que terminen juntos y realmente amo el Myungyeol, en fin sigue así lo haces genial y ojalá todo se solucione pronto bss.

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  4. Es tan reconfortante ver que las lectoras comenten. Me encantaría que todas lo hicieran. Gracias por su apoyo! \o3o/♥ Para los primeros días de la próxima semana, nuevo cap. =)

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  5. Ahora tienes masa lectoras Panda!! Que beshoo \(°^°)/ Pero aún soy la presidenta de Panda Readers OK?!?! Ese puesto no me lo quita nadie XDD -Oh dios que extraño quedo eso jajsjaja-.... esperaremos la aftualización!! *---*

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