domingo, 21 de julio de 2013

우리의 얼룩-Our Stains- Capítulo XXI




 Capítulo XXI - Superbia



Cuando SungGyu supo que tendría un hermano menor, se sintió muy feliz. Aunque las cosas no fueron como se lo esperaba. Él había leído que los niños crecían primero en la barriga de la madre, y luego salían para terminar de crecer, pero su hermano menor, MyungSoo llegó ya grande. Aquello lo mantuvo confundido durante muchos años de su niñez, pero aun así, MyungSoo era su persona favorita. Su madre le había dicho “SungGyu debes cuidarlo.” Y SungGyu, eso haría. 

Amaba a su familia aunque esta fuera pequeña, sus abuelos habían muerto, no tenía tíos ni primos, pero tenía a sus padres, a su hermano y a su padrino, quien era el mejor amigo de su padre. Amaba también la música y se la pasaba cantando junto a su hermano menor, su madre los acompañaba a veces, incluso habían montado una obra musical con canciones famosas de artistas contemporáneos. SungGyu tuvo una hermosa infancia. Incluso cuando las cosas empezaron a cambiar, cuando su padre regresaba tarde a la casa muy cansado, cuando se mudaron a una casa muy grande y cuando empezaron a ir a reuniones repletas de gente, comida, y lujo, aun así fue feliz. Se hizo amigo de dos niños algo menores que él, pero que por alguna razón, quizás por la misma diferencia de edad, lo veían como líder, y lo que él dijera, era lo que se haría. A veces Myungsoo jugaba con ellos, pero el pequeño pelinegro prefiera practicar en el piano o en la guitarra, para según él “Llegar a ser tan bueno” como SungGyu. 

SungGyu ideaba todos los juegos, pero no los podía jugar por mucho, ya que tenía una deficiencia ósea que le hacia debilitarse muy rápido, su padre le había prometido que cuando tuviera diecisiete años lo operarían y le comprarían los medicamentos para que pudiera tener energía, ya que su sueño era ser idol. Soñaba con cantar sus propias canciones frente a mucha gente, en un escenario lleno de reflectores y amplificadores. Quería hacer performances excelentes que ganaran premios y fama. MyungSoo quería lo mismo y ambos cumplirían su sueño juntos. 

Todavía cuando llegó a la adolescencia seguía siendo feliz. Un día, su madre lo llamó y le invitó para que jugara con ella una partida de ajedrez, el adolescente se extrañó, pero nunca cuestionaba y mucho menos llevaba la contraria a su madre. Habían jugado en silencio por diez minutos hasta que la mujer había roto el silencio. 


-Hay algo que debo decirte…- Había comenzado,  ganándose la atención del joven. –Se trata de tu hermano…- SungGyu se sentó erguido y escuchó atento. Se miraron en silencio hasta que la mujer pareció tomar valor. –MyungSoo…es hijo de otra madre, es hijo de tu padre con otra mujer- Su cerebro se había reiniciado y cargado de forma lenta. Si MyungSoo no era hijo de su madre, eso significaba que no eran hermanos de un todo, pero más importante aún, si MyungSoo era tres años menor que él, ¿Cómo era que su padre lo había tenido con otra mujer? Solo una razón se le ocurrió, pero no quiso creerla. Su madre continuó hablando. –Hubo un tiempo en que tanto tu padre como yo estábamos sumidos en nuestros asuntos, él levantando la empresa y yo ocupándome de ti…él me fue infiel con su secretaria- El corazón de SungGyu de oprimió y le fue difícil respirar. –Eso quedó en el pasado, fue un tontería y tu padre todavía hasta el día de hoy me pide perdón- Aclaró la mujer al ver que su hijo se ponía más pálido de lo que era normalmente. –El punto es que MyungSoo nació de esa unión, su madre murió cuando él era tan solo un niño que apenas caminaba, hubo una explosión en la oficina donde trabajaba y quedó muy herida- El adolescente frente a ella casi no escuchaba, todavía estaba tratando de asimilar el hecho de que su padre, su modelo a seguir, la persona que más admiraba, le había sido infiel a su madre, a la mujer más buena que podía existir. Cerró los ojos y los presionó, le estaba doliendo la cabeza. 

-¿Por qué no me dijeron antes?- Varios cabos empezaron a atarse en su cabeza, recordaba que cuando MyungSoo había llegado, no había llamado “mamá” a su madre, él le había regañado y luego de unos meses, Myungsoo se acostumbró. También estaba el hecho de que MyungSoo no tenía parecido físico alguno con su progenitora, había heredado los ojos de su padre, pero nada de su madre, en cambio él, tenía los ojos pequeños como su madre y la forma del rostro como la de su padre.
 
-Porque no queríamos que rechazaras a MyungSoo, no queríamos que lo despreciaras, queríamos que crecieran así como han crecido, queriéndose, siendo hermanos…- SungGyu trató de pensar objetivamente, sabía que si se hubiera enterado de eso de pequeño, hubiera actuado mezquinamente hacia el menor, debido a la inmadurez típica de la infancia, incluso en ese momento, cuando su madre le confesó aquello, pensó “Entonces él no es mi hermano” pero estaba equivocado, Myungsoo era su hermano, lo amaba, lo quería como tal y nada lo podía cambiar, porque quizás no fueran de la misma madre, pero habían crecido juntos uno dependiendo del  otro. 

-él no tiene la culpa…- Dijo y el rostro de su madre de relajó en alivio –él no tiene la culpa de los errores de ustedes…ni yo tampoco…él- Un fuerte estruendo se escuchó proveniente de la planta baja, ambos se alarmaron, SungGyu miró a su madre confundido y sintió un escalofrío al oír los gritos de su hermano, se oía molesto, histérico, herido. -¿También le acaban de decir?- Su madre asintió, no esperó más y corriendo, ignorando su debilidad, fue a toda prisa hacia las escaleras y las bajó brincando los últimos tres escalones. MyungSoo salía por la puerta hacia los jardines, lo siguió luego de mirar a su padre quien se veía triste, asustado y avergonzado. 

-MyungSoo- se acercó a su hermano al alcanzarlo en el patio, le tocó el hombro, el menor se lo sacudió, su expresión estaba marcada por el dolor y la rabia. –MyungSoo por favor…- 

-¿Lo sabes?- Le preguntó el menor.  Él asintió. 

-También me lo acaban de decir…pero hermano- 

-¡NO ME LLAMES ASÍ!- le gritó el otro con la voz quebrada por el llanto. –No soy tu hermano- SungGyu se sintió profundamente herido y molesto pero trató de entender al otro y de hacerlo entrar en razón. 

-Pero eso eres…hemos crecido juntos, tenemos el mismo apellido, tenemos los mismo sueños…somos hermanos y yo te quiero…- 

-¡NO! ¡NO PUEDES QUERER A ALGUIEN QUE NO DEBIÓ HABER NACIDO!- allí SungGyu perdió la paciencia y por primera vez en toda su vida le gritó al menor. 

-¡SI NO TE QUISIERA, SI NO ME IMPORTARAS YO MISMO HUBIERA HECHO QUE TE FUERAS DE AQUÍ ANTES DE QUE PUDIERAS SI QUIERA HABLAR BIEN!. ¡NO ME IMPORTA QUE SEAS DE OTRA MADRE, ERES MI HERMANO Y TE AMO Y NO VOY A DEJAR QUE NOS LASTIMES TAN SOLO PORQUE NO LO PUEDES ACEPTAR!- 

MyungSoo no pareció reaccionar con eso, más bien pareció enloquecer más, se abalanzó sobre el otro y lo empujó. SungGyu casi cae, pero logró mantener el equilibrio. 

-¡ESTAS MINTIENDO!- El menor estaba totalmente fuera de sí y SungGyu había actuado sin pensar. Empuñó su mano y le asestó un buen derechazo en la mejilla al otro, quien desprevenido cayó al suelo estupefacto, mientras la mejilla empezada a sangrarle por una fina cortada. A SungGyu le dolió la mano pero estaba satisfecho de dos cosas, una de haber calmado al otro y dos de que había usado una fuerza que se suponía no tenía. 

Myungsoo en el suelo empezó a llorar, no por el golpe, si no por el dolor de toda aquella esa situación. SungGyu se arrodilló junto a él y lo abrazo, el otro había correspondido, aferrándose a su hermano. 

-Perdón…perdón hyung- hipó el menor con voz ahogada. 

-Tranquilo…tranquilo, te quiero Myungsoo, eres mi hermano y te amo, nunca dudes de eso…- 

Aquel día, SungGyu se juró a si mismo que siempre protegería a su hermano.





Cuando se hubo recuperado de la operación que le habían hecho, empezó a tomar vitaminas y su cuerpo mejoró en condición, su estamina era mayor y él junto con MyungSoo, ensayaron varios bailes antes de que por fin llegaran las fechas de las audiciones. Ambos se inscribieron en las de tres empresas, pero fue el menor quien fue aceptado en la primera. 

“Tranquilo, seguro me aceptan en otra y no estés triste, se supone que debemos ser la competencia del otro” Le había dicho SungGyu ocultando su propia decepción. No fue aceptado en ninguna empresa ese año, ni al siguiente, ni al siguiente. En cambio MyungSoo ya era idol. SungGyu apartó todo pensamiento y sentimiento malo y pensó que quizás aquel no era su destino, por lo que se esforzó en sus estudios y a eso se dedicó, sin embargo sentía que ya no era feliz como antes…



La vida le demostró que estaba en lo correcto, ya no volvería a ser feliz…
 


-¿Estarás bien?- Le preguntó su padre luego de retirar la bandeja con el cuenco de sopa vacío. SungGyu, quien había agarrado un fuerte resfriado, asintió luego de soplarse la nariz. 

-Sí, están mamá y MyungSoo aquí…- Su celular empezó a sonar, lo observó, eran sus amigos. 

Contesto a la video llamada y aceptó todos los chistes de parte de los otros dos. 

-Bueno entonces me voy…nos vemos mañana hijo- Fueron las últimas palabras que le había dicho su padre. 

-Adiós papá…- En el celular sus amigos empezaron a gritar despidiéndose del señor Kim, este había reído, contestado y se había retirado de la habitación, SungGyu nunca se habría imaginado que sería la última vez que lo vería. 

Tres horas después cuando estaba despertándose de una pequeña siesta, oyó que había un revuelo en la planta de abajo. Confundido e ignorando el mal presentimiento que tenía, bajó de la cama, salió de su habitación y caminó hacia las escaleras, al llegar a la mitad de estas se podía ver la sala de estar, la imagen le produjo miedo. 

Su madre y MyungSoo, su hermano, estaban en el sofá, llorando. 

-Madre…- Habló haciendo que todos en la sala lo vieran. La mujer lo miró con ojos llorosos, llenos de dolor. 

-SungGyu…tu…tu padre- en los ojos de su madre SungGyu pudo ver como su alma se quebraba en miles de pedazos. El peso en el estómago y la opresión de su corazón eran demasiado insoportables... –asesinaron a tu padre-

SungGyu no soportó y colapsó cayendo desmayado y rodando un par de escalones por las escaleras. 




Los siguientes recuerdos estaban en la mente de SungGyu en blanco y negro, y sin sonido. La información que se había dado a la prensa era falsa para no crear un escándalo, lo habían dejado como un accidente de tránsito, mientras en el trasfondo la policía investigaba las verdaderas causas, teniendo como principal hipótesis el asesinato premeditado, su padre había muerto ahogado, alguien lo había ahorcado. 

SungGyu durante todas las semanas siguientes se mantuvo pétreo, frío y tranquilo. Aceptó todos los pésames durante el funeral y el entierro, no lloró, él nunca lo hacía. Ya era mayor de edad por lo que pudo tomar posesión de la empresa familiar, era una responsabilidad muy grande, pero por la memoria de su padre, debía asumirla, debía olvidar sus sueños de muchachito, y convertirse en un hombre con objetivos claros. Eso hizo, para el disgusto de todos a su alrededor, eso hizo. La mitad de los empleados de la casa renunciaron cuando su madre decidió regresar a la casa en Jeolla, SungGyu la entendió, no era agradable vivir en una casa tan grande, que tan solo estaba llena de recuerdos, sin embargo sabía que una de las razones también era su cambio de actitud. 

Lo siguiente había sido su hermano, SungGyu nunca había dicho tantas mentiras en un mismo día.
“¿Estarás bien?” Le había preguntado su hermano, quiso levantarse de  donde había estado sentado, correr hacia el menor, abrazarlo y llorar, pedirle que no lo dejara solo, porque tenía miedo. Pero no lo había hecho, al contrario había herido más a la persona que seguía siendo su favorita. 

“No veo porque habría de considerarte mi hermano…cuando ya no hay nada que nos una” Se había odiado con fuerza por decir aquello y su corazón se había terminado de romper cuando la última persona de su familia había abandonado también aquel lugar, dejándolo solo, completamente solo en aquel lugar tan grande y en esa vida que parecía haber gastado todos sus cupos para ser feliz.
 


Poco tiempo después de haberse quedado solo, mudó sus cosas a la habitación que había sido de sus padres, el trabajo había sido algo largo y fue a principios de la tarde que pudo entrar en su nueva habitación. Observó el lugar y recordó el día que se habían mudado. Él y MyungSoo habían entrado corriendo a esa habitación y se habían puesto a brincar en la inmensa cama, diciendo que ellos dormirían allí, sus padres habían reído pero no les habían permitido tal cosa. A un costado de la cama había una pequeña caja, eran las cosas que su madre había dejado antes de irse, SungGyu abrió la caja y tomó el objetó más grande que había, era un marco. Al voltearlo y ver la foto, sintió que la garganta se le cerraba y el corazón se le oprimía. Era una foto de su familia, salían los cuatro, él y MyungSoo tenía aproximadamente diecisiete y catorce años respectivamente, sus padres los abrazaban por atrás y todos sonreían a la cámara. Con esa imagen SungGyu colapsó. 

Cayó al suelo sin poder contener las lágrimas, sin fuerzas, sin valor, sin ninguna idea de que hacer, desamparado, solo, asustado. Lloró en silencio pero con intensidad, las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta que bajó la cabeza y estas empezaron a mojar la alfombra. 

Estaba solo en un mar de recuerdos y tristezas, afrontando la perdida de todo lo que le producía alegría, su padre, su madre y después su hermano, incluso había alejado a sus amigos. Tenía miedo y quería que alguien lo abrazara, quería dejar de hacerse el fuerte, el malo, dejar de actuar y pedir ayuda, pedir perdón e intentar ser feliz de nuevo. 

Pero no podía, no podía porque allá afuera, fuera de aquel hogar roto, había una persona que había destruido la vida de ellos, afuera estaba el asesino de su padre y fuera quien fuera, debía pagar.
Se secó las lágrimas, se puso de pie y tomó la caja guardando allí el portarretrato. Fue hasta el despacho en la planta baja y en el escritorio acomodó las cosas que estaban en la caja, terminando con esta vacía, luego de unos minutos, el ama de llaves tocó la puerta, anunciándole que su padrino estaba allí. Confundido SungGyu le hizo pasar, tenía la suerte de que sus ojos no se hinchaban cuando lloraba, esperaba que el hombre no se diera cuenta. 

-Padrino, ¿Qué haces aquí?- Le preguntó de forma seca al hombre cuando este entró. 

-Primero se dice hola, SungGyu- SungGyu se tragó sus palabras y actuó, alzó una ceja y miró al hombre con desinterés, este tan solo suspiró. Lo entendía, aquel hombre había sido como un segundo padre, y en esos momentos entendía porque él estaba actuando como el imbécil más grande del planeta. 

-Vengo a tomar mi cargo, como tu guardaespaldas- Aquello lo dejó sorprendido, él no había pedido un guardaespaldas y realmente no había pensado en necesitarlo. 

-¿De qué hablas?- La pregunta fue hecha con genuina confusión. 

-SungGyu, a tu padre lo mataron, debes protegerte y yo me encargaré de hacerlo- Kim YongGuk, hablaba con decisión y en su expresión SungGyu podía leer que no aceptaría un no por respuesta y que tampoco aguantaría ningún tipo de comentario idiota. Por eso tan solo asintió aceptando aquello, su propio padrino lo protegería, quizás después de todo, no estaría por completo solo.



Tenía talento para los negocios por lo que llevar la empresa no fue difícil, tres meses después, todo estaba sobre la marcha y funcionando como si nada hubiera pasado, todos lo obedecían, porque todos le tenían miedo, había demostrado ser implacable, nada podía salir mal y si pasaba, los culpables pagarían con su  puesto o dependiendo la situación, con el salario de varios meses. Descubrió algunos oportunistas que malversaban fondos, todos terminaron presos por corruptos, era justo lo que hacía pero todos lo veían como el ogro, el malo, todos lo odiaban pero nada podían hacerle. Así fue que SungGyu se fue convirtiendo en una persona soberbia, el poder que tenía era demasiado, podía hacer lo que le diera la gana, tener lo que quisiera y nadie le podía decir que no. 

SungGyu se sentía dueño del mundo. 





-señor, un oficial de la policía solicita ser atendido- Su secretaria le anunció con cautela, SungGyu le dirigió una mirada glacial, ¿Habría pasado algo con el caso de su padre? 

-Hazlo pasar- volvió su mirada a la computadora y siguió trabajando, segundos después entraba un hombre de unos treinta y algo de años vestido con un traje bastante común, era el mismo policía que le había confirmado que su padre había sido asesinado. –Agente Park- Saludó y sin mucho interés miró al hombre -¿tiene alguna información para mí?- El agente se mostró incómodo ante la falta de amabilidad, a SungGyu poco le importó. El hombre por fin asintió y tomó aire. 

-Tenemos una teoría…y un sospechoso- La atención de SungGyu ahora se encontraba totalmente sobre el detective. 

-Lo escucho…- 

-Según nuestra investigación, su padre comenzó a hacer exportaciones, hacia China, de distintos productos –El hombre hablaba con cautela, y parecía elegir muy bien sus palabras-…en una de las cargas de mercancía en los buques comerciales, la inspección de sus empleados detectaron una incongruencia en los datos, era algo alarmante, llamaron a las autoridades y estas abrieron los contenedores donde estaba el problema, se encontraron varios kilos de droga, cocaína de la más alta calidad principalmente –Sunggyu abrió los ojos sorprendido- gracias a que su padre realizó la exportación en el mismo buque que se estaba haciendo el narcotráfico, pudimos darle un fuerte golpe a la mafia- No pudo evitar sentirse orgulloso de su padre, pero se le pasó cuando cayó en la cuenta de que aquello podría haber sido la razón del asesinato. –Nuestra hipótesis gira en torno a este acontecimiento, su empresa había empezado a hacer exportaciones y eso le creaba problemas a los carteles, por lo que decidieron eliminarlo- SungGyu asintió comprendiendo evitando mostrar el dolor que sentía. 

-Dijo que tenían un sospechoso…¿Quién es?- El policía se volvió a tomar su tiempo para responder, sabía que SungGyu podría actuar por su cuenta, fuera de la ley, para tomar venganza, así que trataría de proponerle algo para que no lo hiciera. SungGyu prestó más atención que nunca. 

-Hay un empresario que tiene una larga trayectoria en el rubro, su empresa produce millardos de capital cada años, desde hace unos años tenemos sospechas de que él usa su empresa como fachada para el narcotráfico, sin embargo no tenemos pruebas lo suficientemente fuertes como para meterlo preso…antes de decirle quien es- SungGyu suspiró, aquello se lo veía venir –Quiero pedirle ayuda, para que nos ayude a resolver no solo el asesinato de su padre, sino también el de muchas personas que han caído en las manos de esos malditos…usted tiene los recursos para obtener esa información y estoy aquí para pedirle ayuda, para pedirle que haga lo correcto- 

-Park…habla, que si decido no hacer lo correcto…te prometo que dejaré que tú mismo me arrestes- Fue la respuesta de SungGyu. El silencio se hizo por largos segundos, hasta que por fin, SungGyu supo el nombre de la persona que más odiaba en la vida. 

-Nam SooHyuk…-
 


-¿tienes lo que te pedí?- Fueron las palabras con las que recibió SungGyu a su padrino, que era ahora su guardaespaldas, el hombre suspiró y asintió, llevaba en las manos una carpeta. El joven se puso de pie y fue hasta el mayor quien alzó un brazo dejando la carpeta fuera del alcance de su ahijado. 

-Primero me debes prometer que no harás ninguna tontería…entiendo que quieres justicia pero no permitiré que la conviertas en venganza- SungGyu bufó harto de que le dijeran que era lo que debía hacer. 

-No voy a matar a nadie, no me voy a convertir en un maldito asesino, lo voy a hacer pudrirse en la cárcel, y que su empresa quedé en la quiebra eso es todo, ahora ¡Dame eso!- Su guardaespaldas le dio la carpeta, la tomó rápido y sentó en unos de los sillones de la lujosa oficina. La carpeta estaba llena de documentos con detalles muy exactos de la vida de Nam SooHyuk y su familia. Se había casado con Oh SooYi, poco antes de la fundación de la empresa, diez años después cuando la compañía era reconocida a nivel nacional, el matrimonio había tenido un único hijo, al que habían llamado WooHyun. El señor Nam tenía una excelente reputación en el mundo social de los empresarios surcoreanos, realmente la fachada era perfecta. SungGyu se preguntó ¿Cuántos de esos otros empresarios eran tan deshonestos como Nam? La esposa de Nam había fallecido hacia unos seis meses, exactamente 20 días después de la muerte del padre de SungGyu. Aquel dato le pareció curioso, la mujer había enfermado de gravedad por una baja de defensas y su cuerpo, que no era muy joven, no había soportado. 

Mientras pasaba las páginas algo más pesado se salió de las carpetas y cayó al suelo, SungGyu lo recogió, eran fotos, había tres, una era de un señor de cabello blanco que tenía una expresión dura y hasta maliciosa, SungGyu reconoció a su enemigo sin que su padrino se lo dijera. La otra foto mostraba a una señora de sonrisa bonita y cabello negro, ¿Aquella mujer tan bonita se había casado con un monstro? Realmente la vida no tenía sentido.

 La tercera foto dejó a SungGyu sin aliento, un joven de aproximadamente veinte años, sumamente apuesto sonreía de forma radiante, su sonrisa era similar a la de la mujer de la foto anterior. Quiso sonreír ante la visión. 

-Este es WooHyun…- susurró SungGyu sin dejar de ver la foto, su corazón se había puesto a latir muy rápido sin que el supiera decir el porqué. 

-Si…- respondió su guardaespaldas escrutándolo con la mirada. 

-¿Crees que esté metido en las porquerías de su padre?- 

-No, es un loco libertino irresponsable, en el informe hay una lista de todas las mujeres con las que se le ha visto- Por alguna razón SungGyu se decepcionó, hubiera preferido que fuera tan solo demasiado tonto como para darse cuenta de que tenía un padre mafioso. –Incluso la policía lo tiene bajo vigilancia, el chico todo lo que hace es ir de mujer en mujer- Soltó una carcajada amarga y guardó las fotos dentro de la carpeta dejando afuera la de Nam SooHyuk. 

-Como sea…no es el hijo el que me interesa, y después de todo…no tenemos la culpa de lo que hagan nuestros padres- Observó el rostro del hombre que había acabado con la vida de su padre y la de su familia. –Nam SooHyuk…vas a desear jamás haberte metido con mi familia- 

-¿Qué vas a hacer?- Le preguntó su padrino. 

SungGyu sonrió de forma perversa. 

-Le haré sufrir en vida todo el dolor que nos causó- 

Tenía muchos planes para aquel maldito que había destruido a su familia.

Aquel día Kim SungGyu se había entregado al odio, a la rabia, y a la soberbia…

 
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NOTAS DE LA AUTORA:
Si, si... 
El papá de WooHyun mató al de SungGyu...
Sí, SungGyu conocia a WooHyun desde mucho antes del inicio de la historia.............................
¡Se acabaron los especiales! :DD el próximo cap ya será desde donde quedó, ¿recuerdan? WooHyun entendió sus sentimientos. Bueno, espero no me estén odiando mucho en estos momentos, pero si se dan cuenta, la vida de ninguno fue realmente buena o feliz, y al ser SungGyu la figura principal pues su vida debia ser peor ya que la historia no es exactamente un cuento de adas... Si odiaban un poco a SungGyu espero que ahora lo odien un poco menos. 
Gracias por leer, espero que hayan disfrutado de los siete especiales, cualquiero duda sobre el pasado de ellos pregunten en comentarios y responderé en el siguiente cap. 
De nuevo gracias. 
X.O.X.O
MelPanda 

1 comentarios:

  1. Ni es justo, ellos eran felices, SungGyu no pudo lograr convertirse en cantante pero al menos sabia que estaba haciendo algo bien por su familiar, tenía una mamá que le quería mucho, un padre que también lo amaba y su hermano que a pesar de no ser de sangre lo amaba... de verdad que no es justo nada de lo que le pasó, por un simple error la vida de su padre terminó y también la suya π_π...
    Es entendible el por qué que volvió tan frío pero pudo arreglar algo con su hermano antes de terminar así!! *llora feo*
    Y bueno a él le gustaba WooHyun desde mucho antes *I see what you did there*
    Espero que lo que venga ni me haga llorar tanto, SungGyu se esta convirtiendo en mi personaje favorito, de verdad, su vida es muy interesante °3°

    Nos leemos en el próximo!!!

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