Capítulo XXI - Superbia
Cuando SungGyu supo que tendría un hermano menor, se sintió muy
feliz. Aunque las cosas no fueron como se lo esperaba. Él había leído que los
niños crecían primero en la barriga de la madre, y luego salían para terminar
de crecer, pero su hermano menor, MyungSoo llegó ya grande. Aquello lo mantuvo
confundido durante muchos años de su niñez, pero aun así, MyungSoo era su
persona favorita. Su madre le había dicho “SungGyu debes cuidarlo.” Y SungGyu,
eso haría.
Amaba a su familia aunque esta fuera pequeña, sus abuelos
habían muerto, no tenía tíos ni primos, pero tenía a sus padres, a su hermano y
a su padrino, quien era el mejor amigo de su padre. Amaba también la música y
se la pasaba cantando junto a su hermano menor, su madre los acompañaba a
veces, incluso habían montado una obra musical con canciones famosas de
artistas contemporáneos. SungGyu tuvo una hermosa infancia. Incluso cuando las
cosas empezaron a cambiar, cuando su padre regresaba tarde a la casa muy
cansado, cuando se mudaron a una casa muy grande y cuando empezaron a ir a
reuniones repletas de gente, comida, y lujo, aun así fue feliz. Se hizo amigo
de dos niños algo menores que él, pero que por alguna razón, quizás por la
misma diferencia de edad, lo veían como líder, y lo que él dijera, era lo que
se haría. A veces Myungsoo jugaba con ellos, pero el pequeño pelinegro prefiera
practicar en el piano o en la guitarra, para según él “Llegar a ser tan bueno”
como SungGyu.
SungGyu ideaba todos los juegos, pero no los podía jugar por
mucho, ya que tenía una deficiencia ósea que le hacia debilitarse muy rápido,
su padre le había prometido que cuando tuviera diecisiete años lo operarían y
le comprarían los medicamentos para que pudiera tener energía, ya que su sueño
era ser idol. Soñaba con cantar sus propias canciones frente a mucha gente, en
un escenario lleno de reflectores y amplificadores. Quería hacer performances
excelentes que ganaran premios y fama. MyungSoo quería lo mismo y ambos
cumplirían su sueño juntos.
Todavía cuando llegó a la adolescencia seguía siendo feliz.
Un día, su madre lo llamó y le invitó para que jugara con ella una partida de ajedrez,
el adolescente se extrañó, pero nunca cuestionaba y mucho menos llevaba la
contraria a su madre. Habían jugado en silencio por diez minutos hasta que la
mujer había roto el silencio.
-Hay algo que debo decirte…- Había comenzado, ganándose la atención del joven. –Se trata de
tu hermano…- SungGyu se sentó erguido y escuchó atento. Se miraron en silencio
hasta que la mujer pareció tomar valor. –MyungSoo…es hijo de otra madre, es
hijo de tu padre con otra mujer- Su cerebro se había reiniciado y cargado de
forma lenta. Si MyungSoo no era hijo de su madre, eso significaba que no eran
hermanos de un todo, pero más importante aún, si MyungSoo era tres años menor
que él, ¿Cómo era que su padre lo había tenido con otra mujer? Solo una razón
se le ocurrió, pero no quiso creerla. Su madre continuó hablando. –Hubo un
tiempo en que tanto tu padre como yo estábamos sumidos en nuestros asuntos, él
levantando la empresa y yo ocupándome de ti…él me fue infiel con su secretaria-
El corazón de SungGyu de oprimió y le fue difícil respirar. –Eso quedó en el
pasado, fue un tontería y tu padre todavía hasta el día de hoy me pide perdón-
Aclaró la mujer al ver que su hijo se ponía más pálido de lo que era
normalmente. –El punto es que MyungSoo nació de esa unión, su madre murió
cuando él era tan solo un niño que apenas caminaba, hubo una explosión en la
oficina donde trabajaba y quedó muy herida- El adolescente frente a ella casi
no escuchaba, todavía estaba tratando de asimilar el hecho de que su padre, su
modelo a seguir, la persona que más admiraba, le había sido infiel a su madre,
a la mujer más buena que podía existir. Cerró los ojos y los presionó, le
estaba doliendo la cabeza.
-¿Por qué no me dijeron antes?- Varios cabos empezaron a atarse
en su cabeza, recordaba que cuando MyungSoo había llegado, no había llamado
“mamá” a su madre, él le había regañado y luego de unos meses, Myungsoo se
acostumbró. También estaba el hecho de que MyungSoo no tenía parecido físico
alguno con su progenitora, había heredado los ojos de su padre, pero nada de su
madre, en cambio él, tenía los ojos pequeños como su madre y la forma del
rostro como la de su padre.
-Porque no queríamos que rechazaras a MyungSoo, no queríamos
que lo despreciaras, queríamos que crecieran así como han crecido, queriéndose,
siendo hermanos…- SungGyu trató de pensar objetivamente, sabía que si se
hubiera enterado de eso de pequeño, hubiera actuado mezquinamente hacia el
menor, debido a la inmadurez típica de la infancia, incluso en ese momento,
cuando su madre le confesó aquello, pensó “Entonces él no es mi hermano” pero
estaba equivocado, Myungsoo era su hermano, lo amaba, lo quería como tal y nada
lo podía cambiar, porque quizás no fueran de la misma madre, pero habían
crecido juntos uno dependiendo del otro.
-él no tiene la culpa…- Dijo y el rostro de su madre de
relajó en alivio –él no tiene la culpa de los errores de ustedes…ni yo
tampoco…él- Un fuerte estruendo se escuchó proveniente de la planta baja, ambos
se alarmaron, SungGyu miró a su madre confundido y sintió un escalofrío al oír
los gritos de su hermano, se oía molesto, histérico, herido. -¿También le
acaban de decir?- Su madre asintió, no esperó más y corriendo, ignorando su
debilidad, fue a toda prisa hacia las escaleras y las bajó brincando los
últimos tres escalones. MyungSoo salía por la puerta hacia los jardines, lo
siguió luego de mirar a su padre quien se veía triste, asustado y avergonzado.
-MyungSoo- se acercó a su hermano al alcanzarlo en el patio,
le tocó el hombro, el menor se lo sacudió, su expresión estaba marcada por el
dolor y la rabia. –MyungSoo por favor…-
-¿Lo sabes?- Le preguntó el menor. Él asintió.
-También me lo acaban de decir…pero hermano-
-¡NO ME LLAMES ASÍ!- le gritó el otro con la voz quebrada
por el llanto. –No soy tu hermano- SungGyu se sintió profundamente herido y
molesto pero trató de entender al otro y de hacerlo entrar en razón.
-Pero eso eres…hemos crecido juntos, tenemos el mismo
apellido, tenemos los mismo sueños…somos hermanos y yo te quiero…-
-¡NO! ¡NO PUEDES QUERER A ALGUIEN QUE NO DEBIÓ HABER
NACIDO!- allí SungGyu perdió la paciencia y por primera vez en toda su vida le
gritó al menor.
-¡SI NO TE QUISIERA, SI NO ME IMPORTARAS YO MISMO HUBIERA
HECHO QUE TE FUERAS DE AQUÍ ANTES DE QUE PUDIERAS SI QUIERA HABLAR BIEN!. ¡NO ME
IMPORTA QUE SEAS DE OTRA MADRE, ERES MI HERMANO Y TE AMO Y NO VOY A DEJAR QUE
NOS LASTIMES TAN SOLO PORQUE NO LO PUEDES ACEPTAR!-
MyungSoo no pareció reaccionar con eso, más bien pareció
enloquecer más, se abalanzó sobre el otro y lo empujó. SungGyu casi cae, pero
logró mantener el equilibrio.
-¡ESTAS MINTIENDO!- El menor estaba totalmente fuera de sí y
SungGyu había actuado sin pensar. Empuñó su mano y le asestó un buen derechazo
en la mejilla al otro, quien desprevenido cayó al suelo estupefacto, mientras
la mejilla empezada a sangrarle por una fina cortada. A SungGyu le dolió la
mano pero estaba satisfecho de dos cosas, una de haber calmado al otro y dos de
que había usado una fuerza que se suponía no tenía.
Myungsoo en el suelo empezó a llorar, no por el golpe, si no
por el dolor de toda aquella esa situación. SungGyu se arrodilló junto a él y
lo abrazo, el otro había correspondido, aferrándose a su hermano.
-Perdón…perdón hyung- hipó el menor con voz ahogada.
-Tranquilo…tranquilo, te quiero Myungsoo, eres mi hermano y
te amo, nunca dudes de eso…-
Aquel día, SungGyu se juró a si mismo que siempre protegería
a su hermano.
Cuando se hubo recuperado de la operación que le habían
hecho, empezó a tomar vitaminas y su cuerpo mejoró en condición, su estamina
era mayor y él junto con MyungSoo, ensayaron varios bailes antes de que por fin
llegaran las fechas de las audiciones. Ambos se inscribieron en las de tres
empresas, pero fue el menor quien fue aceptado en la primera.
“Tranquilo, seguro me aceptan en otra y no estés triste, se
supone que debemos ser la competencia del otro” Le había dicho SungGyu
ocultando su propia decepción. No fue aceptado en ninguna empresa ese año, ni
al siguiente, ni al siguiente. En cambio MyungSoo ya era idol. SungGyu apartó
todo pensamiento y sentimiento malo y pensó que quizás aquel no era su destino,
por lo que se esforzó en sus estudios y a eso se dedicó, sin embargo sentía que
ya no era feliz como antes…
La vida le demostró que estaba en lo correcto, ya no volvería
a ser feliz…
-¿Estarás bien?- Le preguntó su padre luego de retirar la
bandeja con el cuenco de sopa vacío. SungGyu, quien había agarrado un fuerte
resfriado, asintió luego de soplarse la nariz.
-Sí, están mamá y MyungSoo aquí…- Su celular empezó a sonar,
lo observó, eran sus amigos.
Contesto a la video llamada y aceptó todos los
chistes de parte de los otros dos.
-Bueno entonces me voy…nos vemos mañana hijo- Fueron las
últimas palabras que le había dicho su padre.
-Adiós papá…- En el celular sus amigos empezaron a gritar despidiéndose
del señor Kim, este había reído, contestado y se había retirado de la
habitación, SungGyu nunca se habría imaginado que sería la última vez que lo vería.
Tres horas después cuando estaba despertándose de una
pequeña siesta, oyó que había un revuelo en la planta de abajo. Confundido e
ignorando el mal presentimiento que tenía, bajó de la cama, salió de su
habitación y caminó hacia las escaleras, al llegar a la mitad de estas se podía
ver la sala de estar, la imagen le produjo miedo.
Su madre y MyungSoo, su hermano, estaban en el sofá,
llorando.
-Madre…- Habló haciendo que todos en la sala lo vieran. La
mujer lo miró con ojos llorosos, llenos de dolor.
-SungGyu…tu…tu padre- en los ojos de su madre SungGyu pudo
ver como su alma se quebraba en miles de pedazos. El peso en el estómago y la
opresión de su corazón eran demasiado insoportables... –asesinaron a tu padre-
SungGyu no soportó y colapsó cayendo desmayado y rodando un
par de escalones por las escaleras.
Los siguientes recuerdos estaban en la mente de SungGyu en
blanco y negro, y sin sonido. La información que se había dado a la prensa era
falsa para no crear un escándalo, lo habían dejado como un accidente de tránsito,
mientras en el trasfondo la policía investigaba las verdaderas causas, teniendo
como principal hipótesis el asesinato premeditado, su padre había muerto
ahogado, alguien lo había ahorcado.
SungGyu durante todas las semanas siguientes se mantuvo pétreo,
frío y tranquilo. Aceptó todos los pésames durante el funeral y el entierro, no
lloró, él nunca lo hacía. Ya era mayor de edad por lo que pudo tomar posesión
de la empresa familiar, era una responsabilidad muy grande, pero por la memoria
de su padre, debía asumirla, debía olvidar sus sueños de muchachito, y
convertirse en un hombre con objetivos claros. Eso hizo, para el disgusto de
todos a su alrededor, eso hizo. La mitad de los empleados de la casa
renunciaron cuando su madre decidió regresar a la casa en Jeolla, SungGyu la
entendió, no era agradable vivir en una casa tan grande, que tan solo estaba
llena de recuerdos, sin embargo sabía que una de las razones también era su
cambio de actitud.
Lo siguiente había sido su hermano, SungGyu nunca había
dicho tantas mentiras en un mismo día.
“¿Estarás bien?”
Le había preguntado su hermano, quiso levantarse de donde había estado sentado, correr hacia el menor,
abrazarlo y llorar, pedirle que no lo dejara solo, porque tenía miedo. Pero no
lo había hecho, al contrario había herido más a la persona que seguía siendo su
favorita.
“No veo porque habría
de considerarte mi hermano…cuando ya no hay nada que nos una” Se había
odiado con fuerza por decir aquello y su corazón se había terminado de romper
cuando la última persona de su familia había abandonado también aquel lugar, dejándolo
solo, completamente solo en aquel lugar tan grande y en esa vida que parecía haber
gastado todos sus cupos para ser feliz.
Poco tiempo después de haberse quedado solo, mudó sus cosas
a la habitación que había sido de sus padres, el trabajo había sido algo largo
y fue a principios de la tarde que pudo entrar en su nueva habitación. Observó
el lugar y recordó el día que se habían mudado. Él y MyungSoo habían entrado
corriendo a esa habitación y se habían puesto a brincar en la inmensa cama,
diciendo que ellos dormirían allí, sus padres habían reído pero no les habían
permitido tal cosa. A un costado de la cama había una pequeña caja, eran las
cosas que su madre había dejado antes de irse, SungGyu abrió la caja y tomó el
objetó más grande que había, era un marco. Al voltearlo y ver la foto, sintió
que la garganta se le cerraba y el corazón se le oprimía. Era una foto de su
familia, salían los cuatro, él y MyungSoo tenía aproximadamente diecisiete y catorce
años respectivamente, sus padres los abrazaban por atrás y todos sonreían a la
cámara. Con esa imagen SungGyu colapsó.
Cayó al suelo sin poder contener las lágrimas, sin fuerzas,
sin valor, sin ninguna idea de que hacer, desamparado, solo, asustado. Lloró en
silencio pero con intensidad, las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta que
bajó la cabeza y estas empezaron a mojar la alfombra.
Estaba solo en un mar de recuerdos y tristezas, afrontando
la perdida de todo lo que le producía alegría, su padre, su madre y después su
hermano, incluso había alejado a sus amigos. Tenía miedo y quería que alguien
lo abrazara, quería dejar de hacerse el fuerte, el malo, dejar de actuar y
pedir ayuda, pedir perdón e intentar ser feliz de nuevo.
Pero no podía, no podía porque allá afuera, fuera de aquel
hogar roto, había una persona que había destruido la vida de ellos, afuera
estaba el asesino de su padre y fuera quien fuera, debía pagar.
Se secó las lágrimas, se puso de pie y tomó la caja
guardando allí el portarretrato. Fue hasta el despacho en la planta baja y en
el escritorio acomodó las cosas que estaban en la caja, terminando con esta vacía,
luego de unos minutos, el ama de llaves tocó la puerta, anunciándole que su padrino
estaba allí. Confundido SungGyu le hizo pasar, tenía la suerte de que sus ojos
no se hinchaban cuando lloraba, esperaba que el hombre no se diera cuenta.
-Padrino, ¿Qué haces aquí?- Le preguntó de forma seca al
hombre cuando este entró.
-Primero se dice hola, SungGyu- SungGyu se tragó sus
palabras y actuó, alzó una ceja y miró al hombre con desinterés, este tan solo
suspiró. Lo entendía, aquel hombre había sido como un segundo padre, y en esos
momentos entendía porque él estaba actuando como el imbécil más grande del
planeta.
-Vengo a tomar mi cargo, como tu guardaespaldas- Aquello lo
dejó sorprendido, él no había pedido un guardaespaldas y realmente no había
pensado en necesitarlo.
-¿De qué hablas?- La pregunta fue hecha con genuina
confusión.
-SungGyu, a tu padre lo mataron, debes protegerte y yo me
encargaré de hacerlo- Kim YongGuk, hablaba con decisión y en su expresión
SungGyu podía leer que no aceptaría un no por respuesta y que tampoco
aguantaría ningún tipo de comentario idiota. Por eso tan solo asintió aceptando
aquello, su propio padrino lo protegería, quizás después de todo, no estaría
por completo solo.
Tenía talento para los negocios por lo que llevar la empresa
no fue difícil, tres meses después, todo estaba sobre la marcha y funcionando
como si nada hubiera pasado, todos lo obedecían, porque todos le tenían miedo, había
demostrado ser implacable, nada podía salir mal y si pasaba, los culpables
pagarían con su puesto o dependiendo la
situación, con el salario de varios meses. Descubrió algunos oportunistas que
malversaban fondos, todos terminaron presos por corruptos, era justo lo que hacía
pero todos lo veían como el ogro, el malo, todos lo odiaban pero nada podían
hacerle. Así fue que SungGyu se fue convirtiendo en una persona soberbia, el
poder que tenía era demasiado, podía hacer lo que le diera la gana, tener lo
que quisiera y nadie le podía decir que no.
SungGyu se sentía dueño del mundo.
-señor, un oficial de la policía solicita ser atendido- Su
secretaria le anunció con cautela, SungGyu le dirigió una mirada glacial, ¿Habría
pasado algo con el caso de su padre?
-Hazlo pasar- volvió su mirada a la computadora y siguió
trabajando, segundos después entraba un hombre de unos treinta y algo de años
vestido con un traje bastante común, era el mismo policía que le había
confirmado que su padre había sido asesinado. –Agente Park- Saludó y sin mucho
interés miró al hombre -¿tiene alguna información para mí?- El agente se mostró
incómodo ante la falta de amabilidad, a SungGyu poco le importó. El hombre por
fin asintió y tomó aire.
-Tenemos una teoría…y un sospechoso- La atención de SungGyu
ahora se encontraba totalmente sobre el detective.
-Lo escucho…-
-Según nuestra investigación, su padre comenzó a hacer
exportaciones, hacia China, de distintos productos –El hombre hablaba con
cautela, y parecía elegir muy bien sus palabras-…en una de las cargas de
mercancía en los buques comerciales, la inspección de sus empleados detectaron
una incongruencia en los datos, era algo alarmante, llamaron a las autoridades
y estas abrieron los contenedores donde estaba el problema, se encontraron
varios kilos de droga, cocaína de la más alta calidad principalmente –Sunggyu
abrió los ojos sorprendido- gracias a que su padre realizó la exportación en el
mismo buque que se estaba haciendo el narcotráfico, pudimos darle un fuerte
golpe a la mafia- No pudo evitar sentirse orgulloso de su padre, pero se le
pasó cuando cayó en la cuenta de que aquello podría haber sido la razón del
asesinato. –Nuestra hipótesis gira en torno a este acontecimiento, su empresa había
empezado a hacer exportaciones y eso le creaba problemas a los carteles, por lo
que decidieron eliminarlo- SungGyu asintió comprendiendo evitando mostrar el
dolor que sentía.
-Dijo que tenían un sospechoso…¿Quién es?- El policía se
volvió a tomar su tiempo para responder, sabía que SungGyu podría actuar por su
cuenta, fuera de la ley, para tomar venganza, así que trataría de proponerle
algo para que no lo hiciera. SungGyu prestó más atención que nunca.
-Hay un empresario que tiene una larga trayectoria en el
rubro, su empresa produce millardos de capital cada años, desde hace unos años
tenemos sospechas de que él usa su empresa como fachada para el narcotráfico,
sin embargo no tenemos pruebas lo suficientemente fuertes como para meterlo
preso…antes de decirle quien es- SungGyu suspiró, aquello se lo veía venir
–Quiero pedirle ayuda, para que nos ayude a resolver no solo el asesinato de su
padre, sino también el de muchas personas que han caído en las manos de esos
malditos…usted tiene los recursos para obtener esa información y estoy aquí para
pedirle ayuda, para pedirle que haga lo correcto-
-Park…habla, que si decido no hacer lo correcto…te prometo
que dejaré que tú mismo me arrestes- Fue la respuesta de SungGyu. El silencio
se hizo por largos segundos, hasta que por fin, SungGyu supo el nombre de la
persona que más odiaba en la vida.
-Nam SooHyuk…-
-¿tienes lo que te pedí?- Fueron las palabras con las que
recibió SungGyu a su padrino, que era ahora su guardaespaldas, el hombre
suspiró y asintió, llevaba en las manos una carpeta. El joven se puso de pie y
fue hasta el mayor quien alzó un brazo dejando la carpeta fuera del alcance de
su ahijado.
-Primero me debes prometer que no harás ninguna
tontería…entiendo que quieres justicia pero no permitiré que la conviertas en
venganza- SungGyu bufó harto de que le dijeran que era lo que debía hacer.
-No voy a matar a nadie, no me voy a convertir en un maldito
asesino, lo voy a hacer pudrirse en la cárcel, y que su empresa quedé en la
quiebra eso es todo, ahora ¡Dame eso!- Su guardaespaldas le dio la carpeta, la
tomó rápido y sentó en unos de los sillones de la lujosa oficina. La carpeta
estaba llena de documentos con detalles muy exactos de la vida de Nam SooHyuk y
su familia. Se había casado con Oh SooYi, poco antes de la fundación de la
empresa, diez años después cuando la compañía era reconocida a nivel nacional,
el matrimonio había tenido un único hijo, al que habían llamado WooHyun. El
señor Nam tenía una excelente reputación en el mundo social de los empresarios surcoreanos,
realmente la fachada era perfecta. SungGyu se preguntó ¿Cuántos de esos otros
empresarios eran tan deshonestos como Nam? La esposa de Nam había fallecido
hacia unos seis meses, exactamente 20 días después de la muerte del padre de
SungGyu. Aquel dato le pareció curioso, la mujer había enfermado de gravedad
por una baja de defensas y su cuerpo, que no era muy joven, no había soportado.
Mientras pasaba las páginas algo más pesado se salió de las
carpetas y cayó al suelo, SungGyu lo recogió, eran fotos, había tres, una era
de un señor de cabello blanco que tenía una expresión dura y hasta maliciosa,
SungGyu reconoció a su enemigo sin que su padrino se lo dijera. La otra foto
mostraba a una señora de sonrisa bonita y cabello negro, ¿Aquella mujer tan
bonita se había casado con un monstro? Realmente la vida no tenía sentido.
La tercera foto dejó
a SungGyu sin aliento, un joven de aproximadamente veinte años, sumamente
apuesto sonreía de forma radiante, su sonrisa era similar a la de la mujer de
la foto anterior. Quiso sonreír ante la visión.
-Este es WooHyun…- susurró SungGyu sin dejar de ver la foto,
su corazón se había puesto a latir muy rápido sin que el supiera decir el
porqué.
-Si…- respondió su guardaespaldas escrutándolo con la
mirada.
-¿Crees que esté metido en las porquerías de su padre?-
-No, es un loco libertino irresponsable, en el informe hay
una lista de todas las mujeres con las que se le ha visto- Por alguna razón
SungGyu se decepcionó, hubiera preferido que fuera tan solo demasiado tonto
como para darse cuenta de que tenía un padre mafioso. –Incluso la policía lo
tiene bajo vigilancia, el chico todo lo que hace es ir de mujer en mujer- Soltó
una carcajada amarga y guardó las fotos dentro de la carpeta dejando afuera la
de Nam SooHyuk.
-Como sea…no es el hijo el que me interesa, y después de
todo…no tenemos la culpa de lo que hagan nuestros padres- Observó el rostro del
hombre que había acabado con la vida de su padre y la de su familia. –Nam
SooHyuk…vas a desear jamás haberte metido con mi familia-
-¿Qué vas a hacer?- Le preguntó su padrino.
SungGyu sonrió de forma perversa.
-Le haré sufrir en vida todo el dolor que nos causó-
Tenía muchos planes para aquel maldito que había destruido a
su familia.
Aquel día Kim SungGyu se había entregado al odio, a la
rabia, y a la soberbia…
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NOTAS DE LA AUTORA:
Si, si...
El papá de WooHyun mató al de SungGyu...
Sí, SungGyu conocia a WooHyun desde mucho antes del inicio de la historia.............................
¡Se acabaron los especiales! :DD el próximo cap ya será desde donde quedó, ¿recuerdan? WooHyun entendió sus sentimientos. Bueno, espero no me estén odiando mucho en estos momentos, pero si se dan cuenta, la vida de ninguno fue realmente buena o feliz, y al ser SungGyu la figura principal pues su vida debia ser peor ya que la historia no es exactamente un cuento de adas... Si odiaban un poco a SungGyu espero que ahora lo odien un poco menos.
Gracias por leer, espero que hayan disfrutado de los siete especiales, cualquiero duda sobre el pasado de ellos pregunten en comentarios y responderé en el siguiente cap.
De nuevo gracias.
X.O.X.O
MelPanda

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Ni es justo, ellos eran felices, SungGyu no pudo lograr convertirse en cantante pero al menos sabia que estaba haciendo algo bien por su familiar, tenía una mamá que le quería mucho, un padre que también lo amaba y su hermano que a pesar de no ser de sangre lo amaba... de verdad que no es justo nada de lo que le pasó, por un simple error la vida de su padre terminó y también la suya π_π...
ResponderEliminarEs entendible el por qué que volvió tan frío pero pudo arreglar algo con su hermano antes de terminar así!! *llora feo*
Y bueno a él le gustaba WooHyun desde mucho antes *I see what you did there*
Espero que lo que venga ni me haga llorar tanto, SungGyu se esta convirtiendo en mi personaje favorito, de verdad, su vida es muy interesante °3°
Nos leemos en el próximo!!!