Capítulo XX - Libido
Desde que tenía memoria todo a su alrededor había sido
grande, bonito y lujoso. Desde su habitación, repleta de modernos juguetes,
hasta el jardín donde amaba jugar. Sus días eran fáciles y felices. Él era
libre. Nunca le habían obligado a hacer algo, aunque tampoco lo dejaban hacer
lo que le diera la gana, bueno, su madre era quien se encargaba de esto, pues
su padre no era exactamente el tipo de padre con tiempo para ocuparse nadie,
quizás por eso no habían tenido otro hijo, quizás no había tenido tiempo para
hacer otro. Por esto, WooHyun era hijo único. A pesar de su libertad y
oportunidades, WooHyun era una persona solitaria.
Durante su educación académica había estado rodeado de
“amistades” hijos de otros empresarios que tan solo, buscaban hacer fuertes
lazos desde temprano, para cuando llegara el tiempo de hacerse cargo de las
empresas familiares, y así los negocios resultaran más fáciles de hacer.
WooHyun siempre había considerado a solo una persona como amigo, su primo
SungJong, era lo más cercano que tenía a un hermano, y aunque siempre discutían,
nunca duraban mucho tiempo molestos. En secreto, WooHyun deseaba tener una
hermana como la de SungJong y una vida común, sin muchos lujos, una vida donde
todo fuera más significativo y menos falso.
Nam WooHyun hubiera estado destinado a desarrollar una personalidad
desagradable, egoísta y déspota, si no hubiera sido por su madre. Al contrario
de su padre, que prácticamente vivía en la empresa, su madre se había quedado
en casa cuidándolo desde que había nacido. No había persona en el mundo que
WooHyun amara más que a su madre, todo lo bueno que tenía su ser, lo había
heredado de esa mujer.
Por eso toda su vida se había derrumbado cuando su madre
falleció.
Todo había comenzado como un malestar normal, algo que
parecía ser un resfriado molesto que debilitaba. Su madre siempre le decía que
estaba bien, que no se preocupara y que no cambiara sus horarios por ella.
WooHyun apenas estaba terminando el instituto para esa época y estaba hasta el
cuello de exámenes y trabajos. Cada día, su madre se notaba más débil,
demacrada y triste, él podía ver como aquellos lindos ojos oscuros ya no eran
joviales, en el fondo supo que no era cosa de la vejes, pero quizás por miedo a
saber razones, nunca preguntó. Luego de unas semanas, ya la mujer fue incapaz
de levantarse de la cama, WooHyun solía quedarse a su lado, cuidándola y
hablándole. Siempre recordaría las últimas palabras que su progenitora le había
dicho. “No dejes ningún sueño sin
cumplir…y encuentra alguien que te ame, sé feliz…y hazme feliz a mi” A la
mañana siguiente, ya su madre no respiraba.
Había sido como haber perdido el guía del barco en medio de
un bravío mar, WooHyun había quedado desamparado y perdido, solo… SungJong le había
ayudado, pero por alguna razón el menor no lograba causarle ningún tipo de consuelo,
quizás su padre lo seria, pero este estaba demasiado ocupado trabajando. Los
siguientes días fueron lentos, muertos, dolorosos. No hablaba con nadie, casi
ni comía, no hacia tareas, no tenía motivación, no tenía a alguien que le diera
un apretón en el hombro y le dijera “Vamos, WooHyun…hay que seguir adelante”
Un día, estando en la cocina, almorzando luego de que casi
lo obligaran los empleados de su casa, el mayordomo de la mansión, empezó a
hacerle conversación, ¿El tema? Su madre. WooHyun la tenía muy presente
todavía, así que no necesitaba que nadie le recordara lo más mínimo, pero
cuando estaba a punto de irse harto de tanta palabrería, el hombre había dicho
algo que había captado su atención.
-¿Qué dijiste?... ¿A qué te refieres con eso de que murió de
tristeza?- El mayordomo lo había visto en silencio por unos segundos, como si
debatiera consigo mismo si responder aquella pregunta o no. –Merezco saberlo…-
Insistió WooHyun.
-Su señora madre desde hace unos años tenía una lucha entre
la alegría y la tristeza, su alegría era usted, su hijo…-
-¿Y la tristeza?- el mayordomo volvió a dudar –Kwon
habla…por favor-
-Hace unos tres años…su madre…- WooHyun se preparó para lo
que vendría –su madre descubrió que su señor padre le estaba siendo infiel-
Desde aquel día, WooHyun había desarrollado una especie de
odio hacia su progenitor, al cual prácticamente, no conocía.
Dos días después de aquella conversación con el empleado de
su casa, y quince días antes de su día de cumpleaños, movido por la rabia, la
indignación y el dolor, fue hasta la empresa de su padre y sin escuchar avisos
de nadie subió hasta la oficina de este, la secretaria del hombre no estaba
allí por lo que le fue fácil seguir su camino pero cuando había estado a punto
de entrar, una voz proveniente de la oficina le hizo detenerse en seco. Otra
voz siguió a la anterior y luego otra se dejó escuchar. La última había sido la
de su padre, la había reconocido porque sabía que se parecía un poco a la suya.
Su instinto lo llevó a pegarse contra la madera para oír.
-Los contenedores están listos, todo está en orden para el
traspaso…tan solo estamos esperando la confirmación del dinero-
-¿Para cuándo la tendremos?- Preguntó el señor Nam.
-Puede ser hoy, puede ser la semana que viene…hay que
ejercer presión si queremos que se apresuren-
-Pues claro que necesitamos prisa, la policía puede hacer
una requisa, los chinos alborotaron las cosas por aquí la última vez que
hicieron un traspaso, incluso capturaron a un informante…debemos cambiar el
nuestro…-
-¿Qué hacemos con Jung?-
Un silencio se hizo en lugar. WooHyun estaba congelado en su
sitio.
-Elimínenlo, puede ser un problema más tarde- Había sido su
padre quien había dicho aquello tan horrible -¿Cuántos quilos serán?-
-Cincuenta, los distribuimos en tres contenedores de orígenes
distintos…insisto, todo está listo-
-Pues entonces no hay más de que hablar- El sonido de sillas
correrse se dejó oír y WooHyun a pesar de lo estupefacto que estaba, logró
reaccionar a tiempo. Sabiendo que tenía pocos instantes, miró hacia los lados y
se encontró con una puerta, donde rezaba en una placa la palabra “Archivos” sin
dudar caminó rápidamente hacia allí, entró y cerró la puerta tras de sí. Apenas
entrar supo que había cometido un error, allí estaba la recepcionista de su
padre, mirándolo confundida y apunto de preguntarle qué pasaba. Actuó sin
pensar, se lanzó sobre la chica y acalló sus labios con un beso.
Afuera se oía
como los hombres caminaban por la recepción y segundos después las voces se
acallaron cuando estuvieron dentro del elevado.
WooHyun se mantuvo quieto todavía con sus labios conectados con los de
la chica, tres segundos más tarde la puerta del despacho de su padre se volvió
a oír, cerrándose esta vez. Aliviado se apartó de la fémina quien estaba ahora
sonrojada, le sonrió de forma encantadora y supo que tendría que hacer algo más
para garantizar su silencio.
-Nadie puede saber que yo vine hoy… ¿ok?- La mujer no respondió ni se movió, WooHyun
pudo ver la confusión y la duda en sus ojos. Evitó bufar y la volvió a besar,
esta vez movió sus labios, de forma lenta, presionando los ajenos con cuidado.
Su primera novia le había dicho que era buen besador, su segunda novia le había
dicho lo mismo, y la tercera casi se le había entregado después de que
estuvieron besándose por largos minutos, por eso no se sorprendió cuando al
separarse la recepcionista estuviera a punto de desmayarse. -¿Ok?- volvió a
preguntar, esta vez no hubo duda y la mujer asintió.
Su padre después de todo no tan solo era un infiel, sino
también un narcotraficante.
Luego de aquel día WooHyun había dejado que los sentimientos,
todos malos, que llenaban su corazón, dirigieran sus acciones. Había seguido
estudiando, o por lo menos había hecho que todos creyeran eso. El dinero de su
mesada lo usaba para pagarle a los “cerebritos” de su instituto para que le
hicieran las tareas y los exámenes, así lograba tener tiempo libre, el cual
usaba para investigar más sobre su propio padre.
Su padre era dueño de una de las más exitosas e importantes
empresas del país, incluso del continente, entonces ¿Por qué estaba metido en
el narcotráfico? En su investigación, WooHyun encontró artículos e información
que le hizo darse ideas, quizás su padre había sido narcotraficante desde antes
de tener la empresa, y con los recursos que esto dio, creó una fachada para sus
negocios sucios. También podría haber sido simple codicia y ansias de poder.
Cual fuera la razón, WooHyun no podía sentir otra cosa que asco, el más intenso
asco, tanto así que a veces de tan solo pensar en su padre, sentía ganas de
vomitar.
Perdido en todo esto, no se dio cuenta de que caía en
depresión, la misma depresión en que había caído su madre, estado que la
enfermó y le produjo la muerte.
Una noche quiso olvidarse de todo por unos momentos, quería
distraer su cabeza de sus padres, de los negocios turbios, de su investigación,
de su rabia, su decepción. Diciéndose a si mismo que lo merecía pues estaba
próximo a cumplir la mayoría de edad, se fue a un club popular de la ciudad,
beber, bailar y quizás salir con una conquista, sonaba como un buen plan. Sin
embargo, el plan tuvo resultados más fuertes de los que había planeado. Había
bebido de todo, bailado hasta con hombres
y la final había terminado desnudo y excitado sobre el cuerpo de una
mujer un tanto mayor que había sido portada de muchas revistas de farándula. Aquella
había sido su primera vez y a pesar del estado de ebriedad en el que se
encontraba, logró recordar todo el placer de las caricias obscenas y de la
fricción entre su hombría y el interior de la mujer. La noche había sido una
completa locura repleta de lujuria, aquel día había nacido su más fuerte vicio.
El día de su cumpleaños, tenía un historial de 10 mujeres
distintas con las que se había acostado. A la segunda había empezado a usar
protección, más que para prevenir un embarazo, para cuidarse de enfermedades.
Su padre, al cual ya no quería ni nombrar, la organizó una fiesta
multitudinaria a donde solo fueron tres personas con las que trataba: Su primo,
su prima y su tía. Había tenido que hablar con “cabezas huecas” aristócratas
que creían que él tenía interés en negocios y relaciones sociales, las únicas
relaciones sociales que le interesaban eran las que terminaban en la cama, con
él practicando el acto más placentero que existía: El sexo.
Cuando la voz del cantante sobre la tarima se interrumpió,
todos miraron curiosos y WooHyun sintió que su garganta se secó al ver que su
padre subía y se hacía con el micrófono. Aquello no podía ser bueno. -Hoy…mi
amado hijo- Habían sido las primera palabras, “¿Amado hijo?...estoy seguro de que recuerdas mi cumpleaños por tu
agenda” Pensó WooHyun con amargura, pero se obligó a sonreír cuando fue
señalado por su progenitor. –Cumple la mayoría de edad…- Sintió ganas de
vomitar ante tanta hipocresía, deseaba que un rayo partiera por la mitad al
mentiroso que estaba sobre la tarima -has crecido rápido- “No, he crecido normal…pero tú estabas tan ocupado negociando con droga
que no te fijaste” -y tu madre estaría muy orgullosa de ti.- A la mención
de su madre WooHyun cerró los ojos, sin quitar su sonrisa para seguir con la
actuación, pero sintió más asco aún, aquel maldito hombre osaba con hablar de
la mujer a quien había hecho infeliz, cuando debió amarla hasta el final. -Eres
mi único hijo y no puedo pedirle más a la vida- De seguro lo decía por las
excelentes notas que había sacado en el instituto, gracias a nerds y profesores de poca ética. Su padre
siguió hablando sobre sus “virtudes” mitad de estas inventadas, porque aunque
WooHyun no era mala persona, si quiera era mal hijo, su padre nunca lo había
visto lo suficiente como para poder determinar si este era bueno o malo. Quiso
gritarle, quiso exigirle que se callara y dejar de mentir, quiso exponerlo ante
todos, pero sabía que no podía hacer eso, primero, no tenía pruebas, y
segundo…tenía ingeniosos planes para usar la información que tenía, por lo que
entró una fase de actor que no sabía que tenía, puso su mejor sonrisa y subió a
la tarima dándole un efusivo abrazo a su progenitor, queriendo que todos allí desaparecieran
cuando oyó los ridículos aplausos.
Su padre había traicionado a su madre, ahora él traicionaría
a su padre.
Año y medio le había llevado hacerse con la fama y el título
del mayor gigoló de la ciudad, el soltero más codiciado, no solo por su
atractivo y su gran habilidad en la cama, sino también porque no era un secreto
para nadie, que el joven Nam wooHyun tenía una cuenta bancaria generosa y una
tarjeta de crédito ilimitada.
Todo esto gracias a que un año después del deceso de su
madre, los abogados de esta le informaron a él y a su padre, que la señora Nam había
dejado todas y cada una de sus posesiones, a nombre de su hijo WooHyun, entre
estas estaban varios departamentos y suites a los largo del mundo, un 15% de
las acciones de la empresa y una fortuna de varios millones. A su padre la
noticia no le había gustado, pues consideraba a su hijo un “irresponsable, inconsciente
y cabeza hueca muchachito” esas exactas palabras había usado para definirlo,
pero el proceso era legal y no tenía ningún defecto que hiciera que se pudiera
apelar. WooHyun era dueño de una gran fortuna y ya no dependía en lo más mínimo
de su padre, sin embargo, actuaba como el hijo necesitado de orientación, pues
al enemigo era mejor tenerlo cerca.
Tenía dos apartamentos en Seúl, uno que era como su refugio,
nadie conocía la dirección. Y otro, era donde llevaba a todas las mujeres que
durante el inicio de la parte emocionante, le decían “Vámonos a tu casa” a las que no eran tan exigentes las llevaba a
una de las habitaciones, acondicionadas para esas ocasiones, que tenían
específicos clubes en la ciudad. Tenía varias reglas, entre las que estaban dos
muy importantes, nunca tener “citas” de pretendientes con las mujeres que
conocía, él solo quería placer, sexo, un muy buen sexo, y la otra, nunca
meterse con mujeres casadas, era fácil identificarlas, más que nada porque
estas a los tres tragos, cuando mucho, llegaban a soltar todas sus desdichas
matrimoniales, la razón de esta regla era que, él no haría que alguien pasara
por el dolor de una traición como el que había pasado su madre. Él respetaba el
matrimonio y no sería el culpable de la ruptura de uno.
Nam WooHyun seguía siendo libre, pero ahora tenía un
objetivo y no permitiría que nada se interpusiera en su camino. Haría que su
padre y todos sus “socios” terminaran en la cárcel pagando el mal que habían
hecho.
Amaba pasar días solo en su apartamento, seguía siendo un
chico solitario y en el fondo, muy en el fondo, tan escondido que él seguía sin
darse cuenta, era un chico deprimido. Solía cocinar para sí mismo, había
heredado la habilidad culinaria de su madre, y preparar platos que su
progenitora le solía hacer, le hacía sentirse feliz aunque fuera por pequeños
instantes.
Mientras se preparaba una ensalada veía al mismo tiempo la
noticias, albergaba la esperanza que un día saliera un reportaje donde alguno
de los socios de su padre, o quizás su padre, fueran arrestados por la policía
o la NTS, añoraba ese día y aunque él quería ser responsable de ese arresto no
le molestaría ver que sucediera de alguna otra forma. Pero aquel día hablaban
sobre un empresario igual de exitoso que su padre.
“Kim SungGyu es conocido como el empresario más joven de
Asia y el quinto en el mundo, sorprendiendo a toda la comunidad empresarial,
que se sentía dudosa ya que el joven tiene tan solo 24 años” WooHyun bufó poco
impresionado, pensaba que todos los empresarios así de exitosos habían
conseguido todo por medios pocos honestos. “El joven empresario, heredó las posesiones
de su padre, cuando este falleció en un aparatoso accidente de tránsito, hace
poco más de un año y medio” Había dicho la reportera, le llamó la atención que
el también había perdido a uno de sus padres en una época similar. Aquella había
sido la primera vez que habia oído hablar de Kim SungGyu.
-WooHyun oppa… ¿Ese señor está contigo?- WooHyun miró a la
joven que estaba con él y luego siguió su mirada, la mujer se refería a un
hombre que estaba sentado en la barra, al cual no conocía.
-No, ¿Por qué?- Su compañera realizó un suave puchero y
pareció pensar.
-Porque llegó justo después que nosotros…se sentó allí y
toda la noche a volteado a verte- Las alarmas de WooHyun se encendieron,
ninguno de los dos estaban los suficientemente ebrios, no habían bebido mucho,
solo se habían besado y tocado un poco, la noche apenas empezaba, por lo que
creyó en lo que la joven le dijo.
-Debe ser un paparazzi…- dijo quitándole importancia, le dio
un beso largo a la mujer y se puso de pie luego de separarse de ella. –Iré al
baño…tú espérame- Luego de dedicarle un guiño, esquivó los cuerpos de las
personas que bailaban e hizo camino hacia los baños, pero no entró, se escondió
en el pasillo que daba a la salida de emergencia y esperó mientras vigilaba. A
los pocos segundos el hombre que lo vigilaba desde la barra, entró en los
baños. WooHyun lo siguió, entró y cerró la puerta tras de sí.
-¿Quién eres?- Le preguntó sin chistar, sobresaltando al
hombre quien al voltearse se había llevado la mano al cinto. En uno de los
cubículos se podía escuchar movimiento y bajos gemidos. –Te pregunté ¿Quién
eres?...- El hombre pareció dudar, a la final se relajó y dobló uno de los
extremos de su chaqueta, mostrando una placa.
-Soy el agente Jung, de la NTS…tengo ordenes de mantenerlo
bajo vigilancia- WooHyun frunció el ceño claramente sorprendido, ¿Lo vigilaban?
¿Desde cuándo? ¿Por qué?
-¿Por qué? Yo no he hecho nada…- Habló con firmeza, no quería
que el oficial creyera lo contrario.
-Por eso mismo, lo mantenemos bajo vigilancia en pro a que
usted haga algo que active nuestras alarmas- La pareja del cubículo estaba
llegando al clímax y ahora el sonido del metal se había unido a los gemidos.
-¿Cuáles alarmas? ¿De qué habla?- Se estaba empezando a
hacer un idea de la razón de todo aquello, pero no podía develar mucho sin
antes estar seguro, sin embargo el policía se mostró reticente.
-Hay información que no lo puedo dar y en caso de que
realmente no está haciendo nada malo, pues tan solo debe seguir con su vida
normal, de lo contrario estará poniéndose la soga al cuello- WooHyun miró
fijamente al policía. –Debo retirarme, ya que usted me conoce debo entregar mi
tarea a otro oficial, por el bien de todos- La puerta del cubículo se abrió y
un par de hombres jóvenes salieron claramente incómodos y sorprendido de no
estar solos. WooHyun les dedicó una mirada sorprendida y un incómodo silencio
se hizo, ambos hombres bajaron la cabeza y salieron del lugar casi corriendo.
El policía alzó las cejas y realizó una leve expresión de asco, se acomodó la
chaqueta y realizó ademán de irse.
-Espere- WooHyun pensó rápidamente, si de verdad él quería
ser parte de la caída de su padre, la mejor opción era trabajar en conjunto con
la policía. -¿Que me diría si le dijera que tengo información importante sobre
mi padre?- Los ojos del oficial se abrieron de sorpresa, él no había dicho nada
del padre del joven, pero este sabía que todo se trataba de eso, aquello tan
solo significaba algo.
-Le diría que tiene que venir conmigo…-
WooHyun había salido de la estación de policía más decidido
que nunca, pero también asustado. El oficial Jung le había llevado a una sede
secundaria de la NTS, le había sorprendido saber que todo aquel tema fuera tan
profundo y grave para que aquel organismo estuviera implicado. Le habían dado más
información sobre la red de narcotráfico y mafia que estaba establecida en el
país, en la que su padre era uno de los principales jefes. La red tenía
cincuenta años operando y según la información policial, Nam había entrado
treinta años atrás, aproximadamente el tiempo de casado que debía llevar con la
madre de WooHyun. El odio hacia su progenitor había aumentado más. A pesar de
toda la información que tenían, no había ningún dato lo suficientemente fuerte para hacer caer a
los líderes, se habían cuidado muy bien, de que sus nombres, no se encontraran
en ningún documento que estuviera en poder de la policía, aparte de esto,
buscaban poderlos hacer caer a todos, porque de muy poco serviría que callera
solo uno.
WooHyun al salir de allí, tenía un objetivo más claro: Volverse
en alguien de confianza para su padre y así lograr conseguir toda la
información que la policía necesitaba. Estaba decidido a hacerlo, lo haría por
la memoria de su madre y por la de todas las personas que habían muerto por órdenes
de su progenitor. Se escudaría en su imagen de gigoló para no levantar
sospechas y actuaria sigilosamente, como una rata que escarba y rompe la madera
por dentro sin que nadie se dé cuenta.
WooHyun acabaría con su padre…
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
NOTAS DE LA AUTORA:
Hola! No tardé mucho esta vez gracias al cielo. Digamos que la historia de WooHyun es el segundo pilar mas importante, pues se explica mas o menos algunas cositas que aclaran la trama del fic completo pero...vayan al especial de SungGyu, estoy segura de que entenderán mas cosas con ese! Preparen pañuelos! Espero les haya gustado porque esta historia y la de Gyu son mis favoritas *-*
Gracias por leer!
X.O.X.O
MelPanda





He hecho una tremenda metida de pata *aplausos María, sos grande -_-'* Leí primero el XXI y después éste (chacheteame por favor) pero I regret nothing!!
ResponderEliminarDefinitivamente estos dos son mis favoritos, sus historias tienen mucho en común y aún no lo saben GOD!
Fue muy triste lo de la muerte de su madre, ella era la unica que de verdad cuidaba de él, la única por la que él se esforzaba, no es justo para nada que se muriera asi π_π... pero aún sigo creyendo, como él, que hay algo más detrás de eso
Y bueno enterarse de todo lo que hace su padre, es entendible que lo odie tanto, y las tantas mentiras que dijo el día de su cumpleaños, hasta yo lo odio, es una muy mala persona, se merece que lo derrumbe!
Espero que en el próximo capitulo él le diga sus sentimientos a SungGyu, estoy que prendo velas para que eso pase!! XD
Bueno MelPanda / Mi escritora favorita, nos leemos al próximo!! Espero que estés muy bien ^^♡