Capítulo XVII - Auaritia
Era la tercera vez que Howon, con tan solo 10 años, llamaba
a su padre para que este le prestara atención, pero de nuevo no obtuvo lo que
quería. Se estaba empezando a molestar y volvió a intentar.
-¡PAPÁ!- El grito recorrió toda la estancia y su padre
lentamente se giró para mirarlo, Howon automáticamente tuvo miedo. El hombre se
acercó a él con parsimonia sin despegarle la vista de encima. Cuando lo tuvo al
alcance la bofetada hizo que el niño se tambaleara y casi cayera.
-Vuelves a gritar y no te van a quedar ganas ni de moverte…
¡Ve a tu habitación, estás castigado!- El niño, sintiendo su orgullo herido,
salió corriendo de allí a toda prisa, subió las largas escaleras de la mansión
y recorrió los pasillos hasta que por fin llegó a su habitación, donde se
encerró, y sin poder contenerse más, se echó a llorar amargamente.
Su papá le había dicho que los hombres no lloraban, pero
otro día le había dicho que él era tan solo un niño, así que estaba bien que llorara
¿cierto?
Se agasajó en el suelo y siguió llorando hasta que
lentamente fue calmándose.
Howon realmente no entendía porque su padre nunca mostraba interés
cuando él le hablaba, no entendía porque su propia madre dedicaba más tiempo a
su hermana menor, tampoco entendía porque siempre lo dejaban solo mientras que
a su hermana mayor le tenían incluso una cuidadora que nunca se le apartaba. ¿Acaso
sus padres no lo querían? Eso era imposible, él era el único hijo varón, debían
quererlo. Pero nunca le prestaban atención, así que no entendía.
Se sentó mejor en el suelo y luego de limpiarse la cara con
las manos, se quedó allí pensando. Su hermana menor acababa de nacer, era
pequeña había que cuidarla más, pero su otra hermana era dos años más grande y
la cuidaban más.
Una idea se esclareció
en la mente del niño, su hermana mayor era sumamente inteligente y todos
los meses llegaba con un nuevo reconocimiento. Howon había visto a su madre
leyendo muchas cartas de felicitaciones. Quizás era eso, sus padres no querían
a un hijo que no les hiciera orgullosos.
Se puso de pie y caminó de un lado a otro por la habitación.
Él era bueno en los deportes, quizás si lograba entrar en el equipo de futbol o
en el de taekwondo, también podría esforzarse más en las materias…
El sonido de la puerta abriéndose de par en par le hizo
quedar paralizado por la sorpresa. En el umbral estaba su mejor amigo, un
DongWoo de once años recién cumplidos, estaba allí mirándolo con una inmensa
sonrisa, su graciosa cara de dinosaurio siempre se encontraba radiante de alegría.
Al ver a su amigo, a Howon se le olvidó por completo los
planes para ganarse el cariño de sus padres. Bajó corriendo con su amigo y en
el patio donde solían jugar se encontraron con el mayor de los tres que los
esperaba para jugar, estaba castigado pero nadie le prestaba atención así que
podía hacer lo que le diera la gana. Howon admiraba mucho a SungGyu, pues siempre
lo sabía todo y a pesar de tener un hermano, sus padres lo querían mucho.
Si tan solo los padres de Howon le quisieran, él sería
realmente feliz.
Un día, cuando estaba a pocos meses de cumplir los trece años,
Howon regresó de casa de DongWoo, su casa se encontraba en total calma pero una
suave luz salía de la puerta del estudio de su padre. Dejándose llevar por su
curiosidad infantil, fue hasta allí con cautela, si lo descubrían terminaría con
feos moretones por todo el cuerpo. Se asomó por la puerta y vio que su padre
estaba junto con otros hombres, sentado alrededor de una mesa, parecían jugar
algo pero Howon no sabía a qué. Uno de
los hombres pareció perder y el padre del niño se echó a reír antes de decir
algo que dejó al pequeño, más curioso aún: “Kang, no sabes jugar al póker”
¿Póker?
Howon le preguntaría a SungGyu ¿qué era póker?
Howon terminó destacándose en los deportes y cuando se dio
cuenta, sus compañeros que antes lo ignoraban, ahora lo admiraban y querían
estar cerca de él, eso le gustaba pero no le interesaba realmente, el seguía queriendo
saber cómo ganar el cariño de sus padres. Medio año después del día que vio a
su padre jugando “póker” fue que recordó que no había preguntado a SungGyu. Estaban sentados en el jardín de atrás de la
mansión donde vivía el mayor de todos
con su familia. SungGyu había dejado a su hermano menor practicando con
la guitarra y ahora estaba con ellos, tan solo echados en la grama, DongWoo comía
de una bolsa de almendras, siempre estaba comiendo.
-Hyung…- habló Howon ganándose la atención del mayor de los
tres. -¿Sabes que es el póker?- SungGyu alzó una ceja y se sentó, luego asintió.
-Es un juego de azar…se juega con cartas y fichas que
representan dinero… ¿Por?- Howon alzó los hombros y sentó también.
-un día vi a mi padre jugando… ¿Es muy difícil?- SungGyu
negó.
-Es de azar Howon, tan solo debes rezar tener buena suerte y
ganarás…- El menor asintió comprendiendo. -¿Quieres que te enseñe?...tengo un kit
en la sala de juegos- Los ojos de Howon se iluminaron y sonriendo asintió de
nuevo, sentía que ahora admiraba más a SungGyu.
Arrastrando a DongWoo que decía estar muy cansado como para
moverse, fueron hasta la sala de juegos y allí Howon descubrió que el póker era
lo más entretenido y al mismo tiempo fácil que podía existir, también se dio
cuenta que su suerte era inmensa, pues ganó todas las partidas desde que habían
empezado a jugar apostando con las fichas. Aquel se convirtió en su pasatiempo
favorito, se compró su propio kit y practicaba en el instituto y hasta con los
empleados de su casa, siempre apostaba dinero de verdad y siempre ganaba, poco
a poco le fue surgiendo un gran cariño por el dinero, tenía una alta cantidad
de efectivo escondida en una cajita que mantenía en el fondo de su closet.
El día que Howon, u Hoya como le había empezado a llamar
DongWoo desde que se había convertido en el maestro del azar, considera como el
mejor de su vida, es otro donde la suerte le demostró estar de su parte.
Llegaba de una pequeña reunión que habían dado los padres de SungGyu, su casa
de nuevo se notaba tranquila y la intuición le dijo que era lo que pasaba. Dejándose
llevar ahora por una confianza que había desarrollado luego de tantos éxitos, fue
hasta el despacho de su padre, se asomó y sonrió al ver lo que esperaba ver. Su
padre, de nuevo con sus socios, jugaba al póker. Luego de dar suaves toques en
la puerta, Hoya entró sorprendiendo a todos, su padre le dedicó una fulminante
mirada pero el chico lo ignoró.
-Buenas noches… ¿Les falta un jugador?- Preguntó encantador,
los jugadores se mostraron algo confundidos y fue su padre quien habló.
-No, no hace falta nada…lárgate- Hoya se sentía tan lleno de
confianza y valor que ni esa orden lo doblegó.
-Vamos Lee deja que
el muchacho juegue- Instó un hombre que estaba sirviéndose un trago, los otros
asintieron, ya habían superado la sorpresa de la intromisión del chico y lo habían
reconocido como el hijo varón del dueño de la casa.
Hoya animado por los hombres que ya no estaban en la partida
se sentó a la derecha de su padre quien lo fulminó una última vez y volvió su
atención las cartas que empezaba a repartir el bar tender que al mismo tiempo hacía
de croupier. Sería una partida de tres personas, Hoya había aprendido que estas
podían llegar a ser las más largas y tensas, pero esto no lo preocupó en lo más
mínimo. Las partidas así eran las que más que le gustaban.
Se hicieron las apuestas y se dieron las primeras cartas,
Hoya las observó una sola vez.
-Aumento la apuesta- el tercer jugador apostó doscientos
mil. Estaba claro que confiaba en sus cartas.
-Pago por ver…- Tal parecía que su padre no tenía la misma suerte.
-Pago y aumento- Todos
miraron con interés al joven quien aumentó la apuesta a trescientos mil.
-Howon estamos apostando con dinero de verdad- Le advirtió
con voz envenenada su padre, aquella información tan solo hizo que la diversión
y el interés de Hoya en el juego aumentara.
La partida se desarrolló de igual forma durante quince
largos minutos, las apuestas aumentaban y el padre de Hoya pasaba y cambiaba
cartas. La tensión del momento se podía cortar con una navaja, sin embargo el
adolescente se encontraba muy contento y emocionado.
-Señores por favor, sus cartas- Anunció el croupier.
El socio de su padre fue el primero en mostrar, sus cartas hacían
una escalera de color bastante alta, Hoya notó como su padre suspiraba
derrotado, y cuando este mostró sus cartas comprendió el porqué, sus cartas
formaban una escalera, una mano demasiado baja para contrarrestar la contraria.
Todos daban por sentado el resultado por eso nadie prestó atención cuando Hoya
mostró sus cartas pero luego se quedaron callados cuando el croupier anunció.
-Escalera real, el joven Lee gana la partida- La sorpresa
fue unánime y todos miraron al adolescente como si fuera un extraterrestre. El
chico tan solo sonrió ampliamente y jugó con algunas de las muchas fichas que
tenía, había ganado cuatrocientos cincuenta mil dólares. Nadie podía creer que
un niño de casi 15 años hubiera ganado a dos jugadores experimentados.
-Lee tu hijo es un diamante en bruto- habló uno de los
presentes y le dio palmadas en la espalda al joven. –No sabía que tenías un
hijo así- Hoya pensó “soy su único hijo”
pero se dio cuenta de que su padre no dejaba de mirarlo, le devolvió la mirada
y recibió una sonrisa. Él nunca había
recibido una sonrisa de su padre y en ese momento sintió una alegría tan grande
que por poco rompe a llorar.
Una hora más tarde, la casa estaba sin visitantes y Hoya se
encontraba frente al escritorio de su padre esperando a que este se sirviera un
trago. El adolescente brincó cuando se dio cuenta de que le estaba ofreciendo
un poco. Aceptó la bebida y luego todavía demasiado encantado con lo que sucedía,
pudo sentarse cuando su padre lo indicó.
-Howon…- empezó el señor Lee –hoy me has sorprendido…pero
dime… ¿Qué aprendiste esta noche?- El chico suspiró y pensó un poco, luego, con
cautela respondió.
-Que no debo meterme en asuntos de mayores sin pedir permiso
antes…- Su padre soltó una carcajada que lo dejó frío. ¿Por qué reía? ¿Acaso no
estaba molesto?
-No, hijo…- “hijo”
–En algún momento serás mayor así que no hay problema con eso… lo que debiste
aprender hoy fue sobre el poder del dinero- Hoya alzó la mirada confundido, su
progenitor siguió -¿Viste como todos te trataron bien cuando ganaste?- “Sí,
incluso tú” El chico asintió sin decir palabra –Pues he allí lo interesante…Howon…mientras
tengas dinero tendrás el poder que desees, y más que nada la atención de todos, porque no hay un ser humano en este
planeta a quien no se le abran los ojos al ver dinero… Hijo, mientras tengas
dinero…tendrás lo que quieras-
Hoya supo que aquello era verdad, pues ganando había tenido
lo que tanto deseaba, había obtenido lo que durante toda su vida había ansiado.
Con el dinero había comprado el cariño de su padre.
Y si eso le aseguraba que lo tendría siempre pues seguiría obteniéndolo,
seguiría ganando más y más dinero…
Después de todo no le era difícil y aparte…
Amaba el dinero…
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NOTAS DE LA AUTORA:
Hoya es el hijo del medio. Sufria el llamado "sídrome del hijo del medio"
Gracias por leer.
X.O.X.O
MelPanda






OK, again -__-
ResponderEliminarWow, todas las historias de sus vidas son muy interesantes, entonces Hoya se volvió adicto al dinero para que lo quisieran, bueno eso suele pasar mucho, a veces sin tener que ser el hijo del medio.
Es muy triste que así comenzara todo, *suspiro* pero nadie tiene una vida perfecta.
Tu me matarás en algún momento querida MelPanda, me lanzas la bomba de una actualización y ahora a esperar las que faltan, por qué no me quieres? Si soy kla presidenta del club de fans, oh injusticias de la vida *pose dramática*
Bueno nada, a esperar se ha dicho!;╮(╯▽╰)╭
Hoya mi vido TToTT
ResponderEliminarWaaaa me sentí identificado con su historia… y me ENCANTÓ. Me encantó la historia de su amistad con mi hámster y Dino, que hermosos!!! *o* al menos asi no se sentía tan solito, pero que MAL por su padre (¬¬ me cayó mal xD) . Ja ja morí de ternura ante la ingenuidad de hoya al preguntarle a Gyu sobre ese dato del póker XD (así que mi hámster fue el responsable [en cierto punto] e____e) .
Pero me dio coraje que su padre solo le dijera “hijo” por un simple juego de azar. Pobre Howoon, él solo quería atención y “cariño” por parte de su progenitor solo eso TTwTT y solo por eso se fue por el camino del juego y la absurda idea de que el dinero es lo más importante…. ¡¡Compro el amor de su padre!! Eso no le dará la felicidad….