lunes, 1 de julio de 2013

우리의 얼룩-Our Stains- Capítulo XVI

Capítulo XVI - Pigritia



Los gritos, las risas, las palabras obscenas y las felicitaciones le llegaban a los oídos amenazando con rompérselos de un momento a otro. Se movía entre la gente con dificultad intentando llegar a la barra para pedir un trago. Quería celebrar y no lo dejaban. 

-¡EY!- Gritó cuando sintió que le agarraban y le apretaban un glúteo. Estaba en una discoteca normal pero igual recibía ese tipo de asaltos. No logró ver quien había sido y con un último empujón logró alcanzar la barra. Pidió un trago fuerte y se sentó mientras esperaba. Su mirada viajó hasta el televisor que había guindando del techo en un esquina y se vio a si mismo alzando el premio a mejor actor principal de aquel año. Sonrió satisfecho y agradeció cuando le entregaron su bebida. 

Era un conocido actor de la industria nacional y se encontraba en una de las más exclusivas discotecas de Seúl, esperaba a un amigo antes de ir a la zona VIP. Su mirada se paseaba por los cuerpos en constante movimiento, unos bailando,  otros hablando muy pegados y otros besándose y rozándose de forma obscena. Lee SungYeol sonrió al ver a una pareja homosexual en una esquina robándose besos. Quizás esa noche el lograría obtener un poco más que besos, después de todo, era su noche.

-¡Amigo!- Oyó la voz de uno de sus más recientes colegas, cerca y volteó sonriéndole al otro actor. 

–Vamos…subamos a donde no hayan tantos fans- Ambos rieron y abriéndose paso entre la multitud alcanzaron las escaleras de cristal y subieron hacia la más tranquila y cómoda zona VIP. 

Apenas cruzó el umbral de la puerta de vidrio un grito de júbilo le hizo brincar de sorpresa. Poco más de un decena de personas, alzaban copas y gritaban en honor a él. Eran actores, modelos, productores y demás personalidades de la industria del entretenimiento coreano y todos estaban allí celebrando por él, el mejor actor del año. Había valido la pena, la película y los dos dramas que había grabado, aparte de las sesiones de fotos y los comerciales, sumando también los programas de variedades. Allí estaba su recompensa, aquella era su noche, una noche perfecta, como su vida. Su vida era perfecta y cuando divisó a los lejos un rostro lindo que le sonreía, supo que el día tendría un desenlace placentero, muy placentero. 






-Sube- Ordenó al modelo con el que se había estado besuqueando toda la noche. La noche estaba avanzada y el bullicio de la discoteca lo había aturdido, aparte las caricias indecentes de su conquista de la noche, le habían creado un problema en los pantalones, que no quería solucionar dentro de los baños, por eso estaba intentando que el ebrio joven modelo dejara de jugar y se subiera en el coche. 

Cuando lo logró, soltó un suspiro y rezó para que no le fuera igual de difícil desfogarse mas tarde cuando estuviera ya en su apartamento. Empezó a caminar para llegar hasta el otro lado del auto cuando escuchó una fuerte risa no muy lejos y volteó.  En la esquina de enfrente había otra discoteca también famosa, con la diferencia que esta, tan solo recibía clientes de la comunidad homosexual, por decirlo de forma delicada. Habían muchos artistas en la industria que eran homosexuales pero la sociedad coreana no estaba preparada para aceptarlos abiertamente por lo que todos, solo algunos rebeldes iban, evitaban frecuentar aquel sitio o por lo menos dejarse descubrir. Por esto es que a SungYeol le sorprendió tanto ver a un famoso cantante de pop salir abrazado a un par de jóvenes que parecían ulzzangs. Le pareció gracioso y casi rompe a reír pero su yo malévolo ideó un plan y le obligó a esconderse cubriéndose tras el coche. Sacó su celular y agradeció la existencia de las luces de la calle. Aparte aquel artista no parecía tener intensiones de mantenerse anónimo pues no se cubría el rostro, SungYeol se dio cuenta de que estaba sumamente ebrio. Más divertido que nunca le tomó una buena cantidad de fotos mientras el cantante caminaba tambaleándose hasta un flamante coche que estaba estacionado a unos cuantos metros de distancia. Al parecer tenía chofer pues se subió en los asientos de atrás y segundos después el coche emprendio la marcha alejándose hacia el sur. 

SungYeol siguió rezagado allí observando las fotografías hasta que oyó como la puerta de su coche se abría. Se irguió y miró confundido. El modelo estaba inclinado hacia afuera y SungYeol no logró apartar la mirada antes de que este vomitara con fuerza en el suelo, por lo menos había tenido la decencia de no hacer aquello dentro del carro. 

De repente el chico le pareció feo y sintió asco. Sin la más mínima delicadeza lo tomó del cuello de la sudada camiseta y lo empujó fuera de su coche. 

-Consíguete un taxi- Le dijo con desprecio antes de subirse en el vehículo, encenderlo y arrancar ignorando los apagados y ebrios gritos del modelo. Tan solo podía pensar en las escandalosas fotos que tenía en su poder.





Tenía varias ventanas abiertas en el buscador, aparte del chat que estaba haciendo con su mejor amigo, este le contaba sobre sus planes para encontrar trabajo, no había dejado que SungYeol lo ayudara por lo que entonces no le prestaba atención al tema y dejaba que los mensajes se acumularan mientras el revisaba las noticias.

“La estrella del momento L recibió el premio a”

“L, el ídolo de la escena actual, se prepara para un muy esperado regreso” 

“L puede ser el siguiente protagonista del próximo drama de la cadena…”

No había nada de que L, el ídolo amado por millones de jovencitas, había sido visto saliendo de una discoteca gay, en compañía de dos ulzzangs. Tal parecía que SunYeol tenía la primicia y se podía divertir mucho con eso. Revisó el chat y vio que su amigo ya se había desconectado, no le dio importancia y tomó el teléfono marcando el número de un fastidioso, muy fastidioso periodista que siempre amaba los escándalos. El timbre repicó tres veces hasta que la voz del periodista se hizo oír. 

-Aló, oye Taegoon ssi… ¿Sabes quién es L?- El otro lado de la línea quedó en silencio unos segundos, SungYeol sabía que el otro revisaba el número y se daba cuenta de quien lo llamaba. 

-Sí…- respondió por fin el periodista. 

-¿Qué pasaría entonces si yo te dijera que tengo una información muy importante sobre él?- 




Un millón de wons había sido su ganancia por las fotos, el periodista totalmente extasiado por lo que el actor tenía para él, le había comprado cada una de las fotos, a pesar de que no todas se veían nítidas. Una revista amarillista había corrido con los gastos, a SungYeol muy poco le importaba que pasara con las fotos, tan solo quería algo de dinero y reír con el escándalo que se armaría, sería tan gracioso ver las protestas de fans pidiendo a L que desmintiera las imágenes o que se metiera en un psicólogo para que dejara de ser homosexual. De tan solo pensarlo SungYeol reía de muy buena gana por largos minutos. Habían pasado unos diez días hasta que Taegoon había llegado con un cheque y se había llevado las fotos, ahora con un millón de wons en su cuenta SungYel quería celebrar su buena vida y tratar de conseguir lo que no había podido conseguir días antes. 

Se encontraba en otra famosa discoteca cuando el destino le hizo la jugada maestra. 

-Un whiskey seco- Una voz que le pareció conocida le llegó a los oídos, mientras removía un poco su margarita. Al mirar se quedó paralizado por unos segundos. Era L, el artista que había visto saliendo de una discoteca gay once días atrás, al que había tomado unas embarazosas fotos y posteriormente vendido estas, estaba sentado a su lado en la barra ahora llevándose el vaso a los labios para beber de su whiskey. -¿Tengo algo en la cara?- La pregunta le sobresaltó, había sido descubierto mirando como una fangirl. 

-Pues si…los ojos, la nariz y la boca- respondió despreocupado ganándose una intensa mirada del otro. Mirada que devolvió luego de beber un poco de su trago. Ya entendía un poco porque había tantas jovencitas encantadas con aquel cantante, era sumamente atractivo y sus oscuros y filosos ojos lo hacían aún más guapo. Se miraron por unos segundos hasta que L  sonrió y señaló el trago ajeno que estaba acabándose. 

-¿te pido otro?- Aquello era mejor que un drama, el artista al que había metido en un escándalo público, escándalo que todavía no había salido a la luz, se encontraba ahora junto a él, claramente coqueteándole. SungYeol alzó los hombros y asintió. 

-Por supuesto…- Se sonrieron y el más alto supo que aquella noche sí sería fantástica.

Lo que no sabía era que se iba a enamorar…

Los siguientes eventos sucedieron aterradoramente rápido, luego de una espectacular noche de desenfrenada lujuria y pasión, un nuevo día había llegado con los noticieros y portales en internet repletos de las fotografías de L saliendo del club gay. El cantante había salido corriendo, literalmente, del departamento de SungYeol luego de recibir la llamada de su mánager. SungYeol había visto las noticias muerto de la risa, pero sintiéndose en el fondo un poco culpable, sin embargo, se dijo, aquello no llegaría a ser a la gran cosa. 

Estaba equivocado. 

El escandalo superó las expectativas de todos y L, se refugiaba con SungYeol quien casi había olvidado que la culpa de todo la tenía él. Tenían sexo todos los días que se veían y terminaban abrazados en la cama, hasta que se dieron cuenta de que habían empezado a hacer el amor. Hablaban de muchas cosas y hasta pensaban en viajar a Japón para escaparse un poco de todo el revuelo que había allí en Corea. Fueron las dos semanas más felices de SungYeol hasta que el mal día llegó. 





Buscando viejos libretos de sus primeros dramas encontró el sobre donde tenía las fotos de L que había impreso, las había impreso por si a Taegoon, el periodista,  le daba por estafarlo. Sacó las fotografías y se sentó en la cama para observarlas, no eran buenas pero eran lo suficientemente claras. A la prensa les habían entregado casi todas y otras estaban en todas partes por el internet, las redes sociales estallaban sobre el tema. SungYeol se odió por lo que había hecho, pero estaba decidido a ayudar a que L superara todo aquello de forma satisfactoria, el menor debía por lo que habia hecho pero estaba decidido a ayudar a que L superara todo aquello de forma satisfactoria, el menor debia  adelantar su comeback para contrarrestar el escándalo por lo que ahora lo tendría menos tiempo en casa...

-¿Yeol?- SungYeol reaccionó lo más rápido que pudo y metió las fotografías bajo un libro que estaba en la mesita de noche junto a su cama, la voz del menor se había escuchado cerca, no había sentido cuando este había entrado en el apartamento pero a los segundos ya se encontraba en la puerta del cuarto viéndolo un tanto confundido. 

-viniste temprano- fue lo primero que dijo SungYeol, L sonrió y se le acercó para abrazarlo. El más alto pudo sentir como su corazón empezaba a latir más rápido. Estaba enamorado del cantante y tenerlo cerca era lo mejor que le podía pasar.    

-Me escapé del estudio…quería verte- el menor alzó el rostro y lo besó en los labios, primero con suavidad pero como siempre todo se tornó más apasionado y necesitado. No pasaron ni cinco minutos cuando ya ambos estaban sin camisa y se acariciaban de forma desvergonzada. L lo empujó sobre la cama y se subió sobre él, pero no se dejaría ganar por lo que en un rápido movimiento cambió las posiciones y se colocó sobre el cantante, que tan solo soltó una alegre carcajada. SungYeol le besó el cuello y lentamente fue bajando hasta que llegó a su pecho y empezó a jugar con sus tetillas, sacándole bajos gemidos al menor.
El más alto no se dio cuenta de que el otro en un movimiento brusco del brazo golpeaba el libro de la mesa de noche y hacia que las fotos quedaran a la vista. Lo siguiente que supo fue que era empujado con brusquedad, cuando cayó en la cuenta de lo que pasaba sintió que el alma se la escapaba del cuerpo y el corazón parecía oprimírsele. 

L tomó las fotos y se puso de pie observándolas con atención, su mirada parecía haberse oscurecido.  SungYeol sintió ganas de llorar y empezó a temblar cuando la mirada ajena se posó sobre sí. 

-¿Fuiste tú?- la pregunta era directa y severa, la mirada que le daba el menor le producía miedo pues ya sabía que era lo que vendría después de que le dijera la verdad – ¿fuiste tú quien entregó esto a la prensa?- 

-Escúchame por favor…pue- trató de defenderse.

-¡No quiero explicaciones! ¡Solo quiero que me digas la verdad! ¿Fuiste tú?... ¿LEE SUNGYEOL FUISTE TU?- SungYeol cerró los ojos ante el grito del chico que todavía estaba semidesnudo frente a él. Debió haber escondido mejor las fotos o simplemente destruirlas pero nunca se hubiera imaginado que terminaría en aquello con el menor. Nunca imaginó que se enamoraría. 

-Si- confesó todavía sin abrir los ojos –fui yo…pero fue antes de conocerte...lo juro- su palabras quedaron en el aire, ya el menor se colocaba la camisa, su mirada daba miedo. –por favor…no-

-no quiero saber nada mas de ti Lee SungYeol- el más bajo se acercó a él mirándolo colérico –no quiero saber que existes…te odio- L salió de la habitación, todavía llevaba las fotos en la mano, SungYeol lo siguió. 

-Por favor L…amor- el puñetazo que recibió en la mejilla le hizo quedar callado y con la cabeza torcida hacia un lado. El dolor que sintió en el rostro no se comparaba con el que sentía en el pecho.

-Más nunca…Lee SungYeol…vuelvas a decirme así- Las palabras eran como estacas de hielo clavándose directamente en su corazón. –Y más nunca me toques…te odio y te juro que te voy a destruir- Eso fue lo último que le dijo el menor antes de salir del departamento tirando con suma fuerza la puerta. SungYeol se derrumbó presa del horrible dolor que lo azotaba en ese momento. Era como si lo hubieran despertado de golpe, de un magnífico sueño, era como si le hubieran arrancado la alegría, como si esta nunca hubiera existido. Las lágrimas bajaban por sus ojos sin poder detenerse, su mente reproducía una y otra vez las palabras del otro, hiriéndolo más y más profundamente. Se tumbó en el suelo sin dejar de llorar y lamentarse. Había perdido lo que le hacía feliz…

Había perdido al hombre que amaba… 

Su perfecta vida se había convertido…en un completo infierno. 


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NOTAS DE LA AUTORA. 
Publicaré 2 por día porque estoy desesperada por seguir la historia ¡jajaja!
Espero del guste. Gracias por leer.
X.O.X.O
MelPanda
 



 

3 comentarios:

  1. Tengo sentimientos encontrados, no se si montarte un altar o lanzarte al metro... como se te ocurre poner otro y decirmelo así como así, tu cree que eso no afecta mi estabilidad emocional y mi sangrado de nariz? AH? RESPONDE! *Explota*

    Uff... ok, ahora si, OH POR DIOS, así que así comenzó todo y terminó todo entre ellos, no es por ser exigente pero vale un bonus sobre lo que pasó en Japón? *Ojitos de cachorro* ... de verdad que es muy triste que SungYeol no destruyera las fotos antes, pudo haber evitado muchas cosas π_π... me siento muy mal por SungYeol, en serio. Pero lo que le hizo a L estaba muy mal, karma?

    Bueno, ya seria como mucho decir por segunda vez (o más) que me encanta como escribes, la historia y el nuevo diseño de la página pero ya lo dije, ME ENCANTA! *thumbs up*

    Sigue así MelPanda, esperaré los próximos, dos por día eh? (*//0//*)

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  2. Genial... pobre Yeollie eso es para que aprenda a no aprobecahrse de los demás definitivamente amo el Myungyeol son tan bonitos juntos. Unnie me gusta el nuevo diseño todavía no lo había visto, fighting!!!!

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  3. Sungyeol…
    Dios pobre, vaya que el destino le jugó una pésima broma. Pero es cierto que todo lo que se hace en la vida se paga, y muchas veces lo que te trae un beneficio de igual forma te traerá prejuicios mucho peores… y ahora justifico (solo un poco xD) el gran odio que Myungsoo le siente, debió sentirse traicionado en especial si sentía algo muy fuerte por Yeollie (para tener planes de fugarse a Japón y desahogarse con él debió haberlo querido y enserio) Su reacción fue demasiado evidente, pues Yeollie arruinó su carrera y encima le mintió.
    Creo que será difícil que L perdone a mi Yeollie TTwTT aunque espero lo haga… AMO el MyungYeol, y todos nos equivocamos pero CREO que si hay arrepentimiento sincero por parte de Yeol merece una segunda oportunidad.

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