Capítulo XVI - Pigritia
Los gritos, las risas, las palabras obscenas y las
felicitaciones le llegaban a los oídos amenazando con rompérselos de un momento
a otro. Se movía entre la gente con dificultad intentando llegar a la barra
para pedir un trago. Quería celebrar y no lo dejaban.
-¡EY!- Gritó cuando sintió que le agarraban y le apretaban
un glúteo. Estaba en una discoteca normal pero igual recibía ese tipo de
asaltos. No logró ver quien había sido y con un último empujón logró alcanzar
la barra. Pidió un trago fuerte y se sentó mientras esperaba. Su mirada viajó
hasta el televisor que había guindando del techo en un esquina y se vio a si
mismo alzando el premio a mejor actor principal de aquel año. Sonrió satisfecho
y agradeció cuando le entregaron su bebida.
Era un conocido actor de la industria nacional y se
encontraba en una de las más exclusivas discotecas de Seúl, esperaba a un amigo
antes de ir a la zona VIP. Su mirada se paseaba por los cuerpos en constante
movimiento, unos bailando, otros
hablando muy pegados y otros besándose y rozándose de forma obscena. Lee
SungYeol sonrió al ver a una pareja homosexual en una esquina robándose besos. Quizás
esa noche el lograría obtener un poco más que besos, después de todo, era su
noche.
-¡Amigo!- Oyó la voz de uno de sus más recientes colegas,
cerca y volteó sonriéndole al otro actor.
–Vamos…subamos a donde no hayan
tantos fans- Ambos rieron y abriéndose paso entre la multitud alcanzaron las
escaleras de cristal y subieron hacia la más tranquila y cómoda zona VIP.
Apenas cruzó el umbral de la puerta de vidrio un grito de
júbilo le hizo brincar de sorpresa. Poco más de un decena de personas, alzaban
copas y gritaban en honor a él. Eran actores, modelos, productores y demás
personalidades de la industria del entretenimiento coreano y todos estaban allí
celebrando por él, el mejor actor del año. Había valido la pena, la película y
los dos dramas que había grabado, aparte de las sesiones de fotos y los
comerciales, sumando también los programas de variedades. Allí estaba su
recompensa, aquella era su noche, una noche perfecta, como su vida. Su vida era
perfecta y cuando divisó a los lejos un rostro lindo que le sonreía, supo que
el día tendría un desenlace placentero, muy placentero.
-Sube- Ordenó al modelo con el que se había estado
besuqueando toda la noche. La noche estaba avanzada y el bullicio de la
discoteca lo había aturdido, aparte las caricias indecentes de su conquista de
la noche, le habían creado un problema en los pantalones, que no quería
solucionar dentro de los baños, por eso estaba intentando que el ebrio joven
modelo dejara de jugar y se subiera en el coche.
Cuando lo logró, soltó un suspiro y rezó para que no le
fuera igual de difícil desfogarse mas tarde cuando estuviera ya en su
apartamento. Empezó a caminar para llegar hasta el otro lado del auto cuando
escuchó una fuerte risa no muy lejos y volteó. En la esquina de enfrente había otra discoteca
también famosa, con la diferencia que esta, tan solo recibía clientes de la
comunidad homosexual, por decirlo de forma delicada. Habían muchos artistas en
la industria que eran homosexuales pero la sociedad coreana no estaba preparada
para aceptarlos abiertamente por lo que todos, solo algunos rebeldes iban,
evitaban frecuentar aquel sitio o por lo menos dejarse descubrir. Por esto es
que a SungYeol le sorprendió tanto ver a un famoso cantante de pop salir
abrazado a un par de jóvenes que parecían ulzzangs.
Le pareció gracioso y casi rompe a reír pero su yo malévolo ideó un plan y
le obligó a esconderse cubriéndose tras el coche. Sacó su celular y agradeció
la existencia de las luces de la calle. Aparte aquel artista no parecía tener
intensiones de mantenerse anónimo pues no se cubría el rostro, SungYeol se dio
cuenta de que estaba sumamente ebrio. Más divertido que nunca le tomó una buena
cantidad de fotos mientras el cantante caminaba tambaleándose hasta un flamante
coche que estaba estacionado a unos cuantos metros de distancia. Al parecer
tenía chofer pues se subió en los asientos de atrás y segundos después el coche
emprendio la marcha alejándose hacia el sur.
SungYeol siguió rezagado allí observando las fotografías
hasta que oyó como la puerta de su coche se abría. Se irguió y miró confundido.
El modelo estaba inclinado hacia afuera y SungYeol no logró apartar la mirada
antes de que este vomitara con fuerza en el suelo, por lo menos había tenido la
decencia de no hacer aquello dentro del carro.
De repente el chico le pareció feo y sintió asco. Sin la más
mínima delicadeza lo tomó del cuello de la sudada camiseta y lo empujó fuera de
su coche.
-Consíguete un taxi- Le dijo con desprecio antes de subirse
en el vehículo, encenderlo y arrancar ignorando los apagados y ebrios gritos
del modelo. Tan solo podía pensar en las escandalosas fotos que tenía en su
poder.
Tenía varias ventanas abiertas en el buscador, aparte del
chat que estaba haciendo con su mejor amigo, este le contaba sobre sus planes
para encontrar trabajo, no había dejado que SungYeol lo ayudara por lo que
entonces no le prestaba atención al tema y dejaba que los mensajes se acumularan
mientras el revisaba las noticias.
“La estrella del momento L recibió el premio a”
“L, el ídolo de la escena actual, se prepara para un muy
esperado regreso”
“L puede ser el siguiente protagonista del próximo drama de
la cadena…”
No había nada de que L, el ídolo amado por millones de jovencitas,
había sido visto saliendo de una discoteca gay, en compañía de dos ulzzangs.
Tal parecía que SunYeol tenía la primicia y se podía divertir mucho con eso.
Revisó el chat y vio que su amigo ya se había desconectado, no le dio
importancia y tomó el teléfono marcando el número de un fastidioso, muy fastidioso
periodista que siempre amaba los escándalos. El timbre repicó tres veces hasta
que la voz del periodista se hizo oír.
-Aló, oye Taegoon ssi… ¿Sabes quién es L?- El otro lado de
la línea quedó en silencio unos segundos, SungYeol sabía que el otro revisaba
el número y se daba cuenta de quien lo llamaba.
-Sí…- respondió por fin el periodista.
-¿Qué pasaría entonces si yo te dijera que tengo una
información muy importante sobre él?-
Un millón de wons había sido su ganancia por las fotos, el
periodista totalmente extasiado por lo que el actor tenía para él, le había
comprado cada una de las fotos, a pesar de que no todas se veían nítidas. Una
revista amarillista había corrido con los gastos, a SungYeol muy poco le
importaba que pasara con las fotos, tan solo quería algo de dinero y reír con
el escándalo que se armaría, sería tan gracioso ver las protestas de fans
pidiendo a L que desmintiera las imágenes o que se metiera en un psicólogo para
que dejara de ser homosexual. De tan solo pensarlo SungYeol reía de muy buena
gana por largos minutos. Habían pasado unos diez días hasta que Taegoon había
llegado con un cheque y se había llevado las fotos, ahora con un millón de wons
en su cuenta SungYel quería celebrar su buena vida y tratar de conseguir lo que
no había podido conseguir días antes.
Se encontraba en otra famosa discoteca cuando el destino le
hizo la jugada maestra.
-Un whiskey seco- Una voz que le pareció conocida le llegó a
los oídos, mientras removía un poco su margarita. Al mirar se quedó paralizado
por unos segundos. Era L, el artista que había visto saliendo de una discoteca
gay once días atrás, al que había tomado unas embarazosas fotos y
posteriormente vendido estas, estaba sentado a su lado en la barra ahora
llevándose el vaso a los labios para beber de su whiskey. -¿Tengo algo en la
cara?- La pregunta le sobresaltó, había sido descubierto mirando como una
fangirl.
-Pues si…los ojos, la nariz y la boca- respondió
despreocupado ganándose una intensa mirada del otro. Mirada que devolvió luego
de beber un poco de su trago. Ya entendía un poco porque había tantas
jovencitas encantadas con aquel cantante, era sumamente atractivo y sus oscuros
y filosos ojos lo hacían aún más guapo. Se miraron por unos segundos hasta que
L sonrió y señaló el trago ajeno que
estaba acabándose.
-¿te pido otro?- Aquello era mejor que un drama, el artista
al que había metido en un escándalo público, escándalo que todavía no había
salido a la luz, se encontraba ahora junto a él, claramente coqueteándole.
SungYeol alzó los hombros y asintió.
-Por supuesto…- Se sonrieron y el más alto supo que aquella
noche sí sería fantástica.
Lo que no sabía era que se iba a enamorar…
Los siguientes eventos sucedieron aterradoramente rápido,
luego de una espectacular noche de desenfrenada lujuria y pasión, un nuevo día había
llegado con los noticieros y portales en internet repletos de las fotografías
de L saliendo del club gay. El cantante había salido corriendo, literalmente,
del departamento de SungYeol luego de recibir la llamada de su mánager.
SungYeol había visto las noticias muerto de la risa, pero sintiéndose en el
fondo un poco culpable, sin embargo, se dijo, aquello no llegaría a ser a la
gran cosa.
Estaba equivocado.
El escandalo superó las expectativas de todos y L, se
refugiaba con SungYeol quien casi había olvidado que la culpa de todo la tenía
él. Tenían sexo todos los días que se veían y terminaban abrazados en la cama,
hasta que se dieron cuenta de que habían empezado a hacer el amor. Hablaban de
muchas cosas y hasta pensaban en viajar a Japón para escaparse un poco de todo
el revuelo que había allí en Corea. Fueron las dos semanas más felices de
SungYeol hasta que el mal día llegó.
Buscando viejos libretos de sus primeros dramas encontró el
sobre donde tenía las fotos de L que había impreso, las había impreso por si a
Taegoon, el periodista, le daba por
estafarlo. Sacó las fotografías y se sentó en la cama para observarlas, no eran
buenas pero eran lo suficientemente claras. A la prensa les habían entregado
casi todas y otras estaban en todas partes por el internet, las redes sociales
estallaban sobre el tema. SungYeol se odió por lo que había hecho, pero estaba
decidido a ayudar a que L superara todo aquello de forma satisfactoria, el
menor debía adelantar su
comeback para contrarrestar el escándalo por lo que ahora lo tendría menos tiempo
en casa...
-¿Yeol?- SungYeol reaccionó lo más rápido que pudo y metió
las fotografías bajo un libro que estaba en la mesita de noche junto a su cama,
la voz del menor se había escuchado cerca, no había sentido cuando este había
entrado en el apartamento pero a los segundos ya se encontraba en la puerta del
cuarto viéndolo un tanto confundido.
-viniste temprano- fue lo primero que dijo SungYeol, L
sonrió y se le acercó para abrazarlo. El más alto pudo sentir como su corazón
empezaba a latir más rápido. Estaba enamorado del cantante y tenerlo cerca era
lo mejor que le podía pasar.
-Me escapé del estudio…quería verte- el menor alzó el rostro
y lo besó en los labios, primero con suavidad pero como siempre todo se tornó más
apasionado y necesitado. No pasaron ni cinco minutos cuando ya ambos estaban
sin camisa y se acariciaban de forma desvergonzada. L lo empujó sobre la cama y
se subió sobre él, pero no se dejaría ganar por lo que en un rápido movimiento
cambió las posiciones y se colocó sobre el cantante, que tan solo soltó una
alegre carcajada. SungYeol le besó el cuello y lentamente fue bajando hasta que
llegó a su pecho y empezó a jugar con sus tetillas, sacándole bajos gemidos al
menor.
El más alto no se dio cuenta de que el otro en un movimiento
brusco del brazo golpeaba el libro de la mesa de noche y hacia que las fotos
quedaran a la vista. Lo siguiente que supo fue que era empujado con brusquedad,
cuando cayó en la cuenta de lo que pasaba sintió que el alma se la escapaba del
cuerpo y el corazón parecía oprimírsele.
L tomó las fotos y se puso de pie observándolas con
atención, su mirada parecía haberse oscurecido.
SungYeol sintió ganas de llorar y empezó a temblar cuando la mirada
ajena se posó sobre sí.
-¿Fuiste tú?- la pregunta era directa y severa, la mirada
que le daba el menor le producía miedo pues ya sabía que era lo que vendría
después de que le dijera la verdad – ¿fuiste tú quien entregó esto a la
prensa?-
-Escúchame por favor…pue- trató de defenderse.
-¡No quiero explicaciones! ¡Solo quiero que me digas la
verdad! ¿Fuiste tú?... ¿LEE SUNGYEOL FUISTE TU?- SungYeol cerró los ojos ante
el grito del chico que todavía estaba semidesnudo frente a él. Debió haber
escondido mejor las fotos o simplemente destruirlas pero nunca se hubiera
imaginado que terminaría en aquello con el menor. Nunca imaginó que se
enamoraría.
-Si- confesó todavía sin abrir los ojos –fui yo…pero fue
antes de conocerte...lo juro- su palabras quedaron en el aire, ya el menor se
colocaba la camisa, su mirada daba miedo. –por favor…no-
-no quiero saber nada mas de ti Lee SungYeol- el más bajo se
acercó a él mirándolo colérico –no quiero saber que existes…te odio- L salió de
la habitación, todavía llevaba las fotos en la mano, SungYeol lo siguió.
-Por favor L…amor- el puñetazo que recibió en la mejilla le
hizo quedar callado y con la cabeza torcida hacia un lado. El dolor que sintió
en el rostro no se comparaba con el que sentía en el pecho.
-Más nunca…Lee SungYeol…vuelvas a decirme así- Las palabras
eran como estacas de hielo clavándose directamente en su corazón. –Y más nunca
me toques…te odio y te juro que te voy a destruir- Eso fue lo último que le
dijo el menor antes de salir del departamento tirando con suma fuerza la puerta.
SungYeol se derrumbó presa del horrible dolor que lo azotaba en ese momento.
Era como si lo hubieran despertado de golpe, de un magnífico sueño, era como si
le hubieran arrancado la alegría, como si esta nunca hubiera existido. Las lágrimas
bajaban por sus ojos sin poder detenerse, su mente reproducía una y otra vez
las palabras del otro, hiriéndolo más y más profundamente. Se tumbó en el suelo
sin dejar de llorar y lamentarse. Había perdido lo que le hacía feliz…
Había perdido al hombre que amaba…
Su perfecta vida se había convertido…en un completo infierno.
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NOTAS DE LA AUTORA.
Publicaré 2 por día porque estoy desesperada por seguir la historia ¡jajaja!
Espero del guste. Gracias por leer.
X.O.X.O
MelPanda

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Tengo sentimientos encontrados, no se si montarte un altar o lanzarte al metro... como se te ocurre poner otro y decirmelo así como así, tu cree que eso no afecta mi estabilidad emocional y mi sangrado de nariz? AH? RESPONDE! *Explota*
ResponderEliminarUff... ok, ahora si, OH POR DIOS, así que así comenzó todo y terminó todo entre ellos, no es por ser exigente pero vale un bonus sobre lo que pasó en Japón? *Ojitos de cachorro* ... de verdad que es muy triste que SungYeol no destruyera las fotos antes, pudo haber evitado muchas cosas π_π... me siento muy mal por SungYeol, en serio. Pero lo que le hizo a L estaba muy mal, karma?
Bueno, ya seria como mucho decir por segunda vez (o más) que me encanta como escribes, la historia y el nuevo diseño de la página pero ya lo dije, ME ENCANTA! *thumbs up*
Sigue así MelPanda, esperaré los próximos, dos por día eh? (*//0//*)
Genial... pobre Yeollie eso es para que aprenda a no aprobecahrse de los demás definitivamente amo el Myungyeol son tan bonitos juntos. Unnie me gusta el nuevo diseño todavía no lo había visto, fighting!!!!
ResponderEliminarSungyeol…
ResponderEliminarDios pobre, vaya que el destino le jugó una pésima broma. Pero es cierto que todo lo que se hace en la vida se paga, y muchas veces lo que te trae un beneficio de igual forma te traerá prejuicios mucho peores… y ahora justifico (solo un poco xD) el gran odio que Myungsoo le siente, debió sentirse traicionado en especial si sentía algo muy fuerte por Yeollie (para tener planes de fugarse a Japón y desahogarse con él debió haberlo querido y enserio) Su reacción fue demasiado evidente, pues Yeollie arruinó su carrera y encima le mintió.
Creo que será difícil que L perdone a mi Yeollie TTwTT aunque espero lo haga… AMO el MyungYeol, y todos nos equivocamos pero CREO que si hay arrepentimiento sincero por parte de Yeol merece una segunda oportunidad.