miércoles, 13 de febrero de 2013

우리의 얼룩-Our Stains- Capítulo VII





Capítulo VII - Verdades y comienzos



Siempre se había preguntado por qué el mayor disfrutaba tanto de comer. Le desconcertaba ese brillo de felicidad que tenia en los ojos cuando se llevaba a la boca cualquier alimento. Era platillo tras platillo por horas seguidas, el mayor tiempo que lo había visto comer habían sido tres largas horas en las que casi pierde la paciencia, si no hubiese sido por una llamada que lo mantuvo entretenido por un largo rato mientras el otro pedía y pedía mas comida, Hoya hubiera matado a su mejor amigo, DongWoo.

-¿Terminaste?- Preguntó por tercera vez.  El otro quien tenia la boca llena con una ensalada que se veía poco sana para ser ensalada, negó con la cabeza mientras sonreía y masticaba. Hoya retiró la mirada molesto y se fijó en cualquier otra cosa. -¿crees que tengo todo el día?- dijo claramente molesto. Pasaron largos segundos antes de que el otro le respondiera.

-Ya terminé- escuchó que el otro le dijo con tono de resignación. –La próxima vez no me acompañes- dijo quejándose, el menor lo miró.

-estás demasiado tranquilo… ¿acaso no estás consciente de la realidad?- A Hoya realmente le molestaba que el mayor se tomara siempre las cosas de forma tan calmada, algo era ser positivo y otra ser inconsciente.

DongWoo suspiró y luego de  beber lo que le quedaba de su vino y limpiarse la boca con la servilleta respondió mirando al otro con una seria expresión en el rostro –estoy bastante consciente, amigo. Pero no puedo dejar que esa realidad me convierta en un amargado paranoico…- Se inclinó sobre la mesa para poder hablar mas bajo y que el menor lo escuchara, estaban en un restaurante al aire libre, no podía darse el lujo que alguien lo oyera. –Sé perfectamente en que estoy metido…sé que el coche negro que está aparcado en la otra esquina tiene adentro a un maldito matón que me está vigilando y también sé que el mesero que nos atendió todo este tiempo le dijo que yo frecuento este lugar mas que cualquier otro cliente al hombre de traje azul que está en la barra. Me están siguiendo, me están vigilando y lo sé…pero no me voy a volver un esquizofrénico porque si lo hago no podré hacer lo que tengo que hacer- Cuando el mayor terminó, Hoya no supo  que decir, él no se había dado cuenta de todo eso. Quería ver si era cierto lo del auto negro pero sabia que no debía voltear pues sería muy obvio. Miró al hombre de traje azul que estaba en la barra y luego miró a su amigo quien se volvía a notar jovial mientras bebía un poco de agua. Dongwoo era mucho mas inteligente de lo que cualquiera pudiera imaginar… eso lo convertía en alguien que te daba sorpresas día tras día… como la del día anterior, Hoya recordaba claramente aquel momento tan tenso…



Su cuerpo se estremeció cuando se dio cuenta de que era lo que tenia en las manos.  Eran muchos estados bancarios, cuentas millonarias de traslados hacia cuentas a distintos bancos alrededor del mundo. Los sellos de los papeles fue lo que mas lo había alarmado, rezaban “confidencial”. Aquello eran tan grande que sencillamente no podía pertenecer a la empresa de la familia de su amigo, las firmas que validaban aquellos papeles se lo confirmaron, ninguna de las personas que habían firmado aquellos documentos eran si quiera conocidos de Dongwoo… o eso era lo que Hoya creía.
El sonido de la puerta al abrirse le hizo voltear. Su mirada se encontró con los grandes ojos del mayor quien al ver lo que tenia en las manos entró en la oficina con una clara expresión de terror.

-¿Qué haces aquí?- le preguntó con voz firme mientras se le acercaba con toda intención de quitarle los papeles de las manos. Hoya logró esquivarlo y se apartó mirándolo todavía pasmado. DongWoo soltó un suspiro, caminó hasta el otro lado del escritorio y se sentó en su silla. –Por favor Howon…- era raro cuando el otro lo llamaba por su verdadero nombre –dame esos papeles- Esa actitud seria no era común en el mayor y Hoya necesitaba un explicación así que no dejaría que el otro jugara a ser un “hyung” autoritario.

Se puso frente al escritorio del otro y mirándolo con una mezcla de rabia y desconcierto le preguntó.
¿Me quieres explicar que demonios es esto? – La pregunta de Hoya fue directa y sencilla. El mayor se revolvió incomodo al darse cuenta que su táctica no había funcionado. -DongWoo…respóndeme- exigió el menor mirándolo fijamente, el mayor estaba claramente nervioso. – ¡DongWoo!- 

-¡No grites! ¡Demonios Hoya! ¿Nunca aprendiste a no meterte en los asuntos ajenos?- Preguntó tratando de librarse de la que se iba a formar.

-No me cambies el tema gran imbécil…y respóndeme  ¿Qué haces tú con estos estados de cuenta de traslados ilegales?….Esto no es nada de esta empresa…DongWoo, ¿acaso tú…? - DongWoo se puso de pie y cerró con seguro la puerta de su oficina, soltó un suspiro y volvió a mirar a su amigo quien no relajaba el ceño.

-Está bien…te contaré toda la verdad- Dijo el otro acercándose al otro mirándolo precavido.
-Comienza a hablar…- le instó con firmeza mientras apretaba en sus manos aquellos papeles.

-Estoy…eh…- El mayor no sabia como decir aquello –Estoy… ¡Demonios!... Estoy ayudando a la policía a conseguir información sobre la red de narcotráfico…Listo lo dije-  Hoya se quedó paralizado mirando al mayor sin creer lo que acaba de escuchar. Esperaba que el mayor le dijera que  estaba metido en el negocio del narcotráfico pues era la única explicación que se le ocurría para que el otro tuviera aquellos estados de cuenta, pero ahora con lo que le decía solo podía resultar que…

-Eres… ¿Eres un doble agente?...¿Estas como infiltrado en la mafia para darle información a la policía?- Hoya quería que la respuesta fuera negativa pero sabia que no seria así, sin embargo la verdad le llegó como una bomba cuando el mayor asintió mirándolo con miedo.

Las piernas le fallaron y tuvo que apoyarse del escritorio mientras su cerebro trataba de asimilar la información recibida. Su mejor amigo estaba metido en algo demasiado grande, peligroso y muy malo.

-Hoya… ¿estás bien?- Le preguntó el otro con preocupación, haciendo gala de su extraño instinto materno fue a buscarle agua al menor quien seguía mirando al suelo sin moverse como si su cerebro se hubiera apagado. –Ten esto… oye Hoya… reacciona- El menor no tomó el vaso que le ofrecía su amigo, tan solo lo miró desconcertado.

-¿Por qué?... ¿Por qué lo estás haciendo?- Preguntó con la voz quebrada por el miedo y la confusión…

La respuesta que le dio el mayor tan solo lo aterró más…



DongWoo miró a su amigo quien se veía tenso y hasta asustado. Era extraño verlo así por eso decidió que lo mejor era irse, ya mas tarde podría seguir comiendo. Llamó al mesero para que le trajera la cuenta, le entregó la tarjeta y esperó a que se la devolvieran.

Todavía se fijaba en Hoya quien se veía pensativo, desde ayer se veía así y no era para menos, una suave sonrisa se le escapó, le gustaba saber que le importaba a su amigo y lamentaba mucho que ahora el menor también estuviera metido en sus problemas…

Sin poderlo evitar pensó en algo que lo dejó un tanto inquieto. “Como reaccionarias…si te dijera que sufro del corazón”

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WooHyun estaba distraído y el problema es que estaba conduciendo. La bocina de un automóvil que estaba detrás de él le hizo reaccionar y darse cuenta que el semáforo había cambiado su luz para ellos. Aceleró y trató de concentrarse en conducir, pero jamás algo había sido tan difícil. Era como conducir hasta su propia muerte, hacia  la orca o la guillotina, hasta sentía la presión en el cuello. Todo se estaba alterando y eso lo aterraba, su vida había sido tan sencilla que ahora se sentía cobarde, como un cachorro desamparado.

Quizás lo que mas miedo le daba era Kim SungGyu y todo lo relacionado con él, pero había un detalle, todo lo que asustaba a WooHyun estaba conectado de una u otra forma con el mayor solo que no lo sabia aún. Se dirigía a la oficina de su “violador” como le empezó a llamar en secreto tan solo para liberarse de la responsabilidad de aquella noche en  que habían tenido sexo como obsesos. Tener que trabajar con el otro era realmente una condena para WooHyun, no podía hacer nada para liberarse y eso aparte de miedo le producía una gran frustración. Y más lo frustraba no haber podido hablar todavía con su primo. Durante la noche que de forma extraña WooHyun no quiso salir de casa, trató de contactar  con el menor pero no pudo, le dejó un mensaje, quizás el otro estaba ocupado con su nuevo trabajo o la universidad.

Al tomar la esquina, al final de la cuadra vio un elegante e inmenso edificio empresarial, se veía mas imponente que la empresa de su propio padre a pesar que esta última se suponía era mas poderosa.
Sintiéndose cada vez mas vacío y resignado, como cuando sabes que vas a morir y no hay nada que hacer, dio su nombre a los vigilantes y entró en el estacionamiento exclusivo. Luego de aparcar su flamante auto rojo pasión descendió de él  mirando alrededor, sí, aquel lugar era impresionante hasta en los estacionamientos. Se subió a uno de los cinco elevadores y marcó el último piso, suspiró y rezó para que el elevador no se detuviera mucho, la claustrofobia lo iba a matar si no llegaba rápido.

La voz mecánica que dijo “Piso 35” le salvó la vida, salió de la cabina casi brincando, pero debía mantener la compostura, debía prepararse mentalmente para lo que vendría. Aquel último piso estaba decorado de una manera tan fina y elegante que por un momento WooHyun sintió admiración por SungGyu y su buen gusto, pero esta admiración se acabó al recordar todas las demás “cualidades” del otro. Llegó hasta el escritorio de quien debía ser la secretaría del joven empresario, la chica no era fea pero tampoco era una hermosura y su cuerpo de veía común, sonrió encantador como siempre y dio su nombre. Como supuso el mayor “Lo estaba esperando”. Agradeció, tomó aire de forma profunda y entró a su cámara de gas. 


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Le dolía la cabeza, tanto por el estrés como por no haber dormido bien. Diecisiete horas de trabajo y cuatro de sueño, todo por culpa de que los detestables managers del desagradable L habían mostrado descontento con el trabajo de grabación y producción del video de su estrella, por lo que tuvieron que hacer todo de nuevo hasta que por fin dejaron las cosas mas o menos adelantadas, era inhumano seguir sin dormir un poco. SungJong de milagro pudo tocar su cama antes de tenerse que ir de nuevo a trabajar. Y allí estaba, con ojeras, dolor de cabeza y humor de perros, todo para soportar a la persona más desagradable que jamás había conocido.

-L-ssi cuando la chica se acerque a ti no gires el cuerpo…tan solo la cabeza y recuerda la expresión- Indicó el director, la claqueta marcaba el intento 12 de aquella escena. ¿Era tan difícil hacer las cosas bien? 

SungJong sentía que odiaba aquel artista más y más a cada segundo. –¡Corte!...Muy bien…vamos con la siguiente escena- No había quedado realmente bien pero la poca disposición de aquel chico de hielo desanimaba a cualquiera.

SungJong fue a por unos papeles que necesitaba para supervisar el montaje del nuevo escenario al quitarles el pisa papeles el aire acondicionado que estaba cerca hizo volar algunas hojas que quedaron cerca de él en el piso. Las iba a levantar pero el pie de alguien se posó sobre ellas, miró hacia arriba y aunque se molestó mucho no le extrañó que fuera el cantante quien lo molestaba.

-¿Eres ciego?- Le dijo con rudeza, L tan solo se echó a reír.

-¿Tu eres torpe?...era obvio que se iban a volar si no las sostenías- SungJong tomó aire para no gritarle al otro.

-Por favor apártate que esto lo necesito para poder grabar TU video musical- acentuó el adjetivo posesivo para ver si el otro cooperaba un poco. Para su sorpresa el otro hizo lo que le pidió pero no se alejó, SungJong tendría que aparte de todo pedirle permiso. Levantó los papeles y llenándose de paciencia que no tenía encaró al otro. –Necesito pasar…-

L lo miró fijamente por un momento y si no hubiera apartado la mirada, SungJong estaba seguro de que se habría sonrojado por lo intensa que era esta. El mayor se apartó y el más joven prácticamente huyó. Ahora era que se daba cuenta de que el otro era realmente apuesto, siempre pensó que las adolescentes hormonales que lo escuchaban exageraban pero en ese instante que lo tuvo de frente mirándolo fijo por unos segundos detalló completamente la perfección de aquellas facciones. Rostro perfilado con una hermosa nariz de tabique recto, labios carnosos pero pequeños, perfectos para besar y sus ojos finos intensos serios y oscuros. Si SungJong fuera mujer y si el otro no fuera tan antipático, haría de todo para conseguir una cita con el artista. 



Pretendía seguir al menor pero el sonido de su celular le hizo detenerse. Frunció el ceño al ver que era su abogado.

-¿Ya está lista la demanda?- No dio buenos días, tan solo preguntó lo que le interesaba. Aquel tema le hacia arder de rabia.

-Ya empezó pero el acusado apeló a una conversación previa para evitar tramites tan engorrosos- MyungSoo sentía tanta rabia que estaba empezando a temblar.

-No hay apelación que valga… ¡ya te dije lo que quiero! Y a mi parecer fui muy claro así que sirve para algo rechaza esa apelación y destrúyelos con todo…eso es lo que tienes que hacer ¡para eso te pago!- Colgó sin esperar respuesta, estaba rojo de rabia, de odio, lo sabia pues sentía sus mejillas arder. Tan solo recordar las fotos y quien las había tomado lo hacia querer matarlos a todos. Guardó su teléfono celular y todavía hecho un demonio fue hasta el set de grabación que ya parecía estar listo. No notó que Lee SungJong lo había visto y había notado su rabia. Se dejó maquillar tratando de no golpear a la estilista por lo poco amable que era al pasarle aquellos químico por la cara, quizás la hubiera golpeado o por lo menos empujado si no se hubiera acercado el jovencito que tenía casi toda su atención últimamente.

-Tienes que hacer lo mismo que en la escena desechada- Le indicó SungJong sin mirarlo, pero él se aseguró de mirarlo lo mas fijo que podía, en algún momento sus miradas se iban a encontrar –Lo único que va a ser distinto es que va a tener un tono sepia y los actores harán otra cosa distinta- Al fin lo miró, L disfrutó de la expresión vacilante en el rostro del menor, pero mas le gustó que no le huyó a su mirada, no al principio.
-¿qué te pasa?- Preguntó con rudeza el otro. 

Le daba risa que el otro siempre estaba a la defensiva con él. Ignoró la pregunta y dirigió la vista hacia la cámara.

-Estoy listo- dijo tranquilamente.

No había notado que de tan solo ver al otro, la rabia y el odio se habían disipado junto con los pensamientos sobre aquella demanda y aquellas fotos.  

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No era tan malo, era normal, hasta interesante y entretenido.

Pero aquello tan solo lo ponía mas inquieto.

Había sido recibido con educación y amabilidad, hasta el guardaespaldas del mayor había sido amable. Kim SungGyu le había explicado  algunas cosas que WooHyun no sabia pero como tenía talento nato para los negocios no necesitaba muchas explicaciones ni estudios. Habían pasado dos o tres horas y el día fluía con naturalidad.

Sin insinuaciones, sin roces, sin burlas. WooHyun se preguntó, si SungGyu no estaba loco, era bipolar o claramente planeaba algo y una parte subconsciente de él le decía que eran todas esas tres juntas.

-Creo que…deberíamos cambiar de administrador de cuentas- Habló mientras miraba su laptop y revisaba unos documentos. Sintió la mirada del otro sobre él.

-¿Por qué lo dices?- WooHyun separó la pantalla del teclado y mostró al otro lo que veía.

-Fíjate hyung…este señor que pensaban contratar ha trabajado con otras empresas pero el problema es que en cada informe de estas hay algún defecto financiero, dinero que sobra dinero que falta, cuentas mal hechas…Si el hombre no es ignorante pues entonces es un corrupto de primera-

Nam WooHyun era un chico totalmente libertino, cosa con falda y buena figura debía, DEBIA, terminar en su cama bajo su cuerpo moviéndose de forma placentera y gimiendo de placer. Pero aunque no tenía ningún tipo de vergüenza con eso era un caso totalmente distinto en cuanto a asuntos realmente serios se trataba. Su madre, quien fue su única educadora en el hogar, le había dado principios para seguir y aunque suene estúpido, WooHyun no se acostaba con mujeres casada, quizás con novio, pero nunca casadas. Pero lo que mas odiaba WooHyun era la corrupción y la mentira…a WooHyun no le gustaba dañar a los demás, no seriamente. No era lo mismo rechazar una relación sentimental a dejar en la quiebra a una persona tan solo por conseguir dinero. WooHyun era en cierto modo, un chico bueno.

SungGyu lo miró en silencio por unos instantes en los que el menor trató de adivinar que pensaba. Cuando estaba por preguntarle el otro habló.

-Pues muy bien…tengo muchos administradores disponibles…te mandaré una lista por correo para que elijas uno y mañana me dices… ¿Te parece?- WooHyun asintió con satisfacción. El mayor, era…agradable, pero ¿Hasta cuando?

-¿Tienes los informes preliminares?- El mayor asintió y señaló el archivador que estaba en un costado de la inmensa oficina. Se puso de pie y fue hasta el mueble. – ¿Qué gaveta?-

-La segunda…- WooHyun no se dio cuenta que la voz del otro estaba mas cerca. Abrió el archivador y buscó la carpeta que estaba muy bien identificada, la sacó cerró la gaveta y se giró. Al ver al otro detrás de él no pudo evitar dar un pequeño salto de sorpresa. No lo había escuchado acercarse, pensó que el otro había flotado pero su mente pensante le dijo que claramente no iba a escuchar pasos pues  había alfombra, solo necesitabas caminar cauteloso y nadie te oiría.

-Hyung… ¿Estabas buscando algo?- Se apartó un poco del archivador por si el otro iba hacia allá pero sabia que no era eso por lo que el mayor se había acercado.

-Si…- Por un segundo pensó que estaba a salvo –A ti- quiso morirse, realmente sintió ganas de lanzarse desde allí al vacío y matarse, sencillamente acabar con eso para dejar de sentir como su corazón latía descontrolado y su piel se erizaba de los nervios. El mayor dio un paso hacia delante y el hacia atrás pero como la vida lo odiaba la pared le detuvo la huida.

-Alguien puede entrar- Aquello había salido espontaneo y había sonado claramente como alguien que acepta lo inminente, el mayor lo interpretó así y sonrió burlón.

-Nadie va a entrar- Ya WooHyun sentía el calor emanado del cuerpo ajeno, aquella calidez le gustaba pero al mismo tiempo le aterraba  –y si alguien entra…no habrá nada que hacer- el descaro del otro normalmente lo haría molestar pero estaba débil, estaba cayendo en aquel juego.

-Pensaba que teníamos que trabajar- hizo un último intento pero de nada valió pues cuando el cuerpo ajeno se apegó al suyo ya cualquier otra cosa voló de su mente.

-Ya hemos trabajado bastante-

La carpeta que tenía en la mano cayó al piso cuando los labios del más alto se encontraron con los suyos… 


CONTINUARÁ... 




1 comentarios:

  1. En serio, como se te ocurre dejar el capitulo así?!?!?!?! *Muere* Me dará un infarto en la continuación, lo sé, amo lo pervertido que puede llegar a ser SungGyu ("Si alguien entra... no habrá nada más que hacer") DIOS! *Nosebleed*

    Bueno, ahora vamos con DongWoo, el hombre es verdaderamente inteligente, o un extraterrestre, o bien ambos XD. Dios tiene ojos en todas partes para saber que estaba rodeado y el hecho de que sea un doble agente lo hace más... interesante (?) Me siento mal por Hoya que quedó atrapado en todo eso, pero ahora quiero saber cual fue la respuesta que le dio DongWoo que lo dejó pasmado.

    Y bueno L, el divo, esta enamorándose y no se da cuenta! Pero podría ser un poco más considerado con los que están trabajando en el vídeo no? 7_7'... espero que se haga más buena gente XD y SungJong también tiene que admitir lo que está empezando a sentir jejeje.

    Estaré esperando ansiosa la continuación, no te tardes mucho, si? Y si tienes un bloqueo de ideas sólo avísame y quizás pueda ayudar :D

    Hasta aquí el comentario de tu auto proclamada Fan #1 *aplausos* sigue escribiendo así de abcdefghijk Panda!! \(*//D//*)/

    P.D:
    Lo siento desde el fondo de mi alma por comentar tan tarde *ojos de cachorro* cuando quieras me matas π_π

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