Capítulo VII - Verdades y comienzos
Siempre se había preguntado por qué el mayor disfrutaba
tanto de comer. Le desconcertaba ese brillo de felicidad que tenia en los ojos
cuando se llevaba a la boca cualquier alimento. Era platillo tras platillo por
horas seguidas, el mayor tiempo que lo había visto comer habían sido tres
largas horas en las que casi pierde la paciencia, si no hubiese sido por una
llamada que lo mantuvo entretenido por un largo rato mientras el otro pedía y pedía
mas comida, Hoya hubiera matado a su mejor amigo, DongWoo.
-¿Terminaste?- Preguntó por tercera vez. El otro quien tenia la boca llena con una
ensalada que se veía poco sana para ser ensalada, negó con la cabeza mientras
sonreía y masticaba. Hoya retiró la mirada molesto y se fijó en cualquier otra
cosa. -¿crees que tengo todo el día?- dijo claramente molesto. Pasaron largos segundos
antes de que el otro le respondiera.
-Ya terminé- escuchó que el otro le dijo con tono de
resignación. –La próxima vez no me acompañes- dijo quejándose, el menor lo
miró.
-estás demasiado tranquilo… ¿acaso no estás consciente de la
realidad?- A Hoya realmente le molestaba que el mayor se tomara siempre las
cosas de forma tan calmada, algo era ser positivo y otra ser inconsciente.
DongWoo suspiró y luego de
beber lo que le quedaba de su vino y limpiarse la boca con la servilleta
respondió mirando al otro con una seria expresión en el rostro –estoy bastante
consciente, amigo. Pero no puedo dejar que esa realidad me convierta en un
amargado paranoico…- Se inclinó sobre la mesa para poder hablar mas bajo y que
el menor lo escuchara, estaban en un restaurante al aire libre, no podía darse
el lujo que alguien lo oyera. –Sé perfectamente en que estoy metido…sé que el
coche negro que está aparcado en la otra esquina tiene adentro a un maldito matón
que me está vigilando y también sé que el mesero que nos atendió todo este
tiempo le dijo que yo frecuento este lugar mas que cualquier otro cliente al
hombre de traje azul que está en la barra. Me están siguiendo, me están
vigilando y lo sé…pero no me voy a volver un esquizofrénico porque si lo hago
no podré hacer lo que tengo que hacer- Cuando el mayor terminó, Hoya no
supo que decir, él no se había dado
cuenta de todo eso. Quería ver si era cierto lo del auto negro pero sabia que
no debía voltear pues sería muy obvio. Miró al hombre de traje azul que estaba
en la barra y luego miró a su amigo quien se volvía a notar jovial mientras bebía
un poco de agua. Dongwoo era mucho mas inteligente de lo que cualquiera pudiera
imaginar… eso lo convertía en alguien que te daba sorpresas día tras día… como
la del día anterior, Hoya recordaba claramente aquel momento tan tenso…
Su cuerpo se
estremeció cuando se dio cuenta de que era lo que tenia en las manos. Eran muchos estados bancarios, cuentas
millonarias de traslados hacia cuentas a distintos bancos alrededor del mundo.
Los sellos de los papeles fue lo que mas lo había alarmado, rezaban
“confidencial”. Aquello eran tan grande que sencillamente no podía pertenecer a
la empresa de la familia de su amigo, las firmas que validaban aquellos papeles
se lo confirmaron, ninguna de las personas que habían firmado aquellos
documentos eran si quiera conocidos de Dongwoo… o eso era lo que Hoya creía.
El sonido de la puerta
al abrirse le hizo voltear. Su mirada se encontró con los grandes ojos del
mayor quien al ver lo que tenia en las manos entró en la oficina con una clara
expresión de terror.
-¿Qué haces aquí?- le
preguntó con voz firme mientras se le acercaba con toda intención de quitarle
los papeles de las manos. Hoya logró esquivarlo y se apartó mirándolo todavía
pasmado. DongWoo soltó un suspiro, caminó hasta el otro lado del escritorio y
se sentó en su silla. –Por favor Howon…- era raro cuando el otro lo llamaba por
su verdadero nombre –dame esos papeles- Esa actitud seria no era común en el
mayor y Hoya necesitaba un explicación así que no dejaría que el otro jugara a
ser un “hyung” autoritario.
Se puso frente al
escritorio del otro y mirándolo con una mezcla de rabia y desconcierto le
preguntó.
¿Me
quieres explicar que demonios es esto? – La
pregunta de Hoya fue directa y sencilla. El mayor se revolvió incomodo al darse
cuenta que su táctica no había funcionado. -DongWoo…respóndeme- exigió el menor
mirándolo fijamente, el mayor estaba claramente nervioso. – ¡DongWoo!-
-¡No
grites! ¡Demonios Hoya! ¿Nunca aprendiste a no meterte en los asuntos ajenos?- Preguntó tratando de librarse de la que se
iba a formar.
-No
me cambies el tema gran imbécil…y respóndeme
¿Qué haces tú con estos estados de cuenta de traslados ilegales?….Esto no es nada de esta empresa…DongWoo,
¿acaso tú…? - DongWoo
se puso de pie y cerró con seguro la puerta de su oficina, soltó un suspiro y
volvió a mirar a su amigo quien no relajaba el ceño.
-Está
bien…te contaré toda la verdad- Dijo el otro acercándose al otro mirándolo
precavido.
-Comienza
a hablar…- le instó con firmeza mientras apretaba en sus manos aquellos
papeles.
-Estoy…eh…-
El mayor no sabia como decir aquello –Estoy… ¡Demonios!... Estoy ayudando a la
policía a conseguir información sobre la red de narcotráfico…Listo lo dije- Hoya se quedó paralizado mirando al mayor sin
creer lo que acaba de escuchar. Esperaba que el mayor le dijera que estaba metido en el negocio del narcotráfico
pues era la única explicación que se le ocurría para que el otro tuviera
aquellos estados de cuenta, pero ahora con lo que le decía solo podía resultar
que…
-Eres…
¿Eres un doble agente?...¿Estas como infiltrado en la mafia para darle
información a la policía?- Hoya quería que la respuesta fuera negativa pero
sabia que no seria así, sin embargo la verdad le llegó como una bomba cuando el
mayor asintió mirándolo con miedo.
Las
piernas le fallaron y tuvo que apoyarse del escritorio mientras su cerebro
trataba de asimilar la información recibida. Su mejor amigo estaba metido en
algo demasiado grande, peligroso y muy malo.
-Hoya…
¿estás bien?- Le preguntó el otro con preocupación, haciendo gala de su extraño
instinto materno fue a buscarle agua al menor quien seguía mirando al suelo sin
moverse como si su cerebro se hubiera apagado. –Ten esto… oye Hoya… reacciona-
El menor no tomó el vaso que le ofrecía su amigo, tan solo lo miró
desconcertado.
-¿Por
qué?... ¿Por qué lo estás haciendo?- Preguntó con la voz quebrada por el miedo
y la confusión…
La
respuesta que le dio el mayor tan solo lo aterró más…
DongWoo miró a su amigo quien se veía
tenso y hasta asustado. Era extraño verlo así por eso decidió que lo mejor era
irse, ya mas tarde podría seguir comiendo. Llamó al mesero para que le trajera
la cuenta, le entregó la tarjeta y esperó a que se la devolvieran.
Todavía se fijaba en Hoya quien se
veía pensativo, desde ayer se veía así y no era para menos, una suave sonrisa
se le escapó, le gustaba saber que le importaba a su amigo y lamentaba mucho
que ahora el menor también estuviera metido en sus problemas…
Sin poderlo evitar pensó en algo que lo dejó un tanto
inquieto. “Como reaccionarias…si te dijera que sufro del corazón”
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WooHyun estaba distraído y el problema es que estaba
conduciendo. La bocina de un automóvil que estaba detrás de él le hizo
reaccionar y darse cuenta que el semáforo había cambiado su luz para ellos.
Aceleró y trató de concentrarse en conducir, pero jamás algo había sido tan
difícil. Era como conducir hasta su propia muerte, hacia la orca o la guillotina, hasta sentía la
presión en el cuello. Todo se estaba alterando y eso lo aterraba, su vida había
sido tan sencilla que ahora se sentía cobarde, como un cachorro desamparado.
Quizás lo que mas miedo le daba era Kim SungGyu y todo lo
relacionado con él, pero había un detalle, todo lo que asustaba a WooHyun
estaba conectado de una u otra forma con el mayor solo que no lo sabia aún. Se
dirigía a la oficina de su “violador” como le empezó a llamar en secreto tan
solo para liberarse de la responsabilidad de aquella noche en que habían tenido sexo como obsesos. Tener
que trabajar con el otro era realmente una condena para WooHyun, no podía hacer
nada para liberarse y eso aparte de miedo le producía una gran frustración. Y más
lo frustraba no haber podido hablar todavía con su primo. Durante la noche que
de forma extraña WooHyun no quiso salir de casa, trató de contactar con el menor pero no pudo, le dejó un mensaje,
quizás el otro estaba ocupado con su nuevo trabajo o la universidad.
Al tomar la esquina, al final de la cuadra vio un elegante e
inmenso edificio empresarial, se veía mas imponente que la empresa de su propio
padre a pesar que esta última se suponía era mas poderosa.
Sintiéndose cada vez mas vacío y resignado, como cuando
sabes que vas a morir y no hay nada que hacer, dio su nombre a los vigilantes y
entró en el estacionamiento exclusivo. Luego de aparcar su flamante auto rojo
pasión descendió de él mirando
alrededor, sí, aquel lugar era impresionante hasta en los estacionamientos. Se
subió a uno de los cinco elevadores y marcó el último piso, suspiró y rezó para
que el elevador no se detuviera mucho, la claustrofobia lo iba a matar si no
llegaba rápido.
La voz mecánica que dijo “Piso 35” le salvó la vida, salió
de la cabina casi brincando, pero debía mantener la compostura, debía
prepararse mentalmente para lo que vendría. Aquel último piso estaba decorado
de una manera tan fina y elegante que por un momento WooHyun sintió admiración
por SungGyu y su buen gusto, pero esta admiración se acabó al recordar todas
las demás “cualidades” del otro. Llegó hasta el escritorio de quien debía ser
la secretaría del joven empresario, la chica no era fea pero tampoco era una
hermosura y su cuerpo de veía común, sonrió encantador como siempre y dio su
nombre. Como supuso el mayor “Lo estaba esperando”. Agradeció, tomó aire de
forma profunda y entró a su cámara de gas.
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Le dolía la cabeza, tanto por el estrés como por no haber
dormido bien. Diecisiete horas de trabajo y cuatro de sueño, todo por culpa de
que los detestables managers del desagradable L habían mostrado descontento con
el trabajo de grabación y producción del video de su estrella, por lo que
tuvieron que hacer todo de nuevo hasta que por fin dejaron las cosas mas o
menos adelantadas, era inhumano seguir sin dormir un poco. SungJong de milagro
pudo tocar su cama antes de tenerse que ir de nuevo a trabajar. Y allí estaba,
con ojeras, dolor de cabeza y humor de perros, todo para soportar a la persona más
desagradable que jamás había conocido.
-L-ssi cuando la chica se acerque a ti no gires el
cuerpo…tan solo la cabeza y recuerda la expresión- Indicó el director, la
claqueta marcaba el intento 12 de aquella escena. ¿Era tan difícil hacer las
cosas bien?
SungJong sentía que odiaba aquel artista más y más a cada segundo.
–¡Corte!...Muy bien…vamos con la siguiente escena- No había quedado realmente
bien pero la poca disposición de aquel chico de hielo desanimaba a cualquiera.
SungJong fue a por unos papeles que necesitaba para
supervisar el montaje del nuevo escenario al quitarles el pisa papeles el aire acondicionado
que estaba cerca hizo volar algunas hojas que quedaron cerca de él en el piso.
Las iba a levantar pero el pie de alguien se posó sobre ellas, miró hacia
arriba y aunque se molestó mucho no le extrañó que fuera el cantante quien lo
molestaba.
-¿Eres ciego?- Le dijo con rudeza, L tan solo se echó a
reír.
-¿Tu eres torpe?...era obvio que se iban a volar si no las sostenías-
SungJong tomó aire para no gritarle al otro.
-Por favor apártate que esto lo necesito para poder grabar
TU video musical- acentuó el adjetivo posesivo para ver si el otro cooperaba un
poco. Para su sorpresa el otro hizo lo que le pidió pero no se alejó, SungJong
tendría que aparte de todo pedirle permiso. Levantó los papeles y llenándose de
paciencia que no tenía encaró al otro. –Necesito pasar…-
L lo miró fijamente por un momento y si no hubiera apartado
la mirada, SungJong estaba seguro de que se habría sonrojado por lo intensa que
era esta. El mayor se apartó y el más joven prácticamente huyó. Ahora era que
se daba cuenta de que el otro era realmente apuesto, siempre pensó que las
adolescentes hormonales que lo escuchaban exageraban pero en ese instante que
lo tuvo de frente mirándolo fijo por unos segundos detalló completamente la
perfección de aquellas facciones. Rostro perfilado con una hermosa nariz de
tabique recto, labios carnosos pero pequeños, perfectos para besar y sus ojos
finos intensos serios y oscuros. Si SungJong fuera mujer y si el otro no fuera
tan antipático, haría de todo para conseguir una cita con el artista.
Pretendía seguir al menor pero el sonido de su celular le
hizo detenerse. Frunció el ceño al ver que era su abogado.
-¿Ya está lista la demanda?- No dio buenos días, tan solo
preguntó lo que le interesaba. Aquel tema le hacia arder de rabia.
-Ya empezó pero el acusado apeló a una conversación previa
para evitar tramites tan engorrosos- MyungSoo sentía tanta rabia que estaba
empezando a temblar.
-No hay apelación que valga… ¡ya te dije lo que quiero! Y a
mi parecer fui muy claro así que sirve para algo rechaza esa apelación y
destrúyelos con todo…eso es lo que tienes que hacer ¡para eso te pago!- Colgó
sin esperar respuesta, estaba rojo de rabia, de odio, lo sabia pues sentía sus
mejillas arder. Tan solo recordar las fotos y quien las había tomado lo hacia
querer matarlos a todos. Guardó su teléfono celular y todavía hecho un demonio
fue hasta el set de grabación que ya parecía estar listo. No notó que Lee
SungJong lo había visto y había notado su rabia. Se dejó maquillar tratando de
no golpear a la estilista por lo poco amable que era al pasarle aquellos
químico por la cara, quizás la hubiera golpeado o por lo menos empujado si no
se hubiera acercado el jovencito que tenía casi toda su atención últimamente.
-Tienes que hacer lo mismo que en la escena desechada- Le
indicó SungJong sin mirarlo, pero él se aseguró de mirarlo lo mas fijo que
podía, en algún momento sus miradas se iban a encontrar –Lo único que va a ser
distinto es que va a tener un tono sepia y los actores harán otra cosa
distinta- Al fin lo miró, L disfrutó de la expresión vacilante en el rostro del
menor, pero mas le gustó que no le huyó a su mirada, no al principio.
-¿qué te pasa?- Preguntó con rudeza el otro.
Le daba risa que el otro siempre estaba a la defensiva con
él. Ignoró la pregunta y dirigió la vista hacia la cámara.
-Estoy listo- dijo tranquilamente.
No había notado que de tan solo ver al otro, la rabia y el
odio se habían disipado junto con los pensamientos sobre aquella demanda y
aquellas fotos.
No era tan malo, era normal, hasta interesante y
entretenido.
Pero aquello tan solo lo ponía mas inquieto.
Había sido recibido con educación y amabilidad, hasta el
guardaespaldas del mayor había sido amable. Kim SungGyu le había explicado algunas cosas que WooHyun no sabia pero como
tenía talento nato para los negocios no necesitaba muchas explicaciones ni
estudios. Habían pasado dos o tres horas y el día fluía con naturalidad.
Sin insinuaciones, sin roces, sin burlas. WooHyun se
preguntó, si SungGyu no estaba loco, era bipolar o claramente planeaba algo y
una parte subconsciente de él le decía que eran todas esas tres juntas.
-Creo que…deberíamos cambiar de administrador de cuentas-
Habló mientras miraba su laptop y revisaba unos documentos. Sintió la mirada
del otro sobre él.
-¿Por qué lo dices?- WooHyun separó la pantalla del teclado
y mostró al otro lo que veía.
-Fíjate hyung…este señor que pensaban contratar ha trabajado
con otras empresas pero el problema es que en cada informe de estas hay algún
defecto financiero, dinero que sobra dinero que falta, cuentas mal hechas…Si el
hombre no es ignorante pues entonces es un corrupto de primera-
Nam WooHyun era un chico totalmente libertino, cosa con
falda y buena figura debía, DEBIA, terminar en su cama bajo su cuerpo
moviéndose de forma placentera y gimiendo de placer. Pero aunque no tenía
ningún tipo de vergüenza con eso era un caso totalmente distinto en cuanto a
asuntos realmente serios se trataba. Su madre, quien fue su única educadora en
el hogar, le había dado principios para seguir y aunque suene estúpido, WooHyun
no se acostaba con mujeres casada, quizás con novio, pero nunca casadas. Pero
lo que mas odiaba WooHyun era la corrupción y la mentira…a WooHyun no le
gustaba dañar a los demás, no seriamente. No era lo mismo rechazar una relación
sentimental a dejar en la quiebra a una persona tan solo por conseguir dinero.
WooHyun era en cierto modo, un chico bueno.
SungGyu lo miró en silencio por unos instantes en los que el
menor trató de adivinar que pensaba. Cuando estaba por preguntarle el otro
habló.
-Pues muy bien…tengo muchos administradores disponibles…te mandaré
una lista por correo para que elijas uno y mañana me dices… ¿Te parece?-
WooHyun asintió con satisfacción. El mayor, era…agradable, pero ¿Hasta cuando?
-¿Tienes los informes preliminares?- El mayor asintió y
señaló el archivador que estaba en un costado de la inmensa oficina. Se puso de
pie y fue hasta el mueble. – ¿Qué gaveta?-
-La segunda…- WooHyun no se dio cuenta que la voz del otro
estaba mas cerca. Abrió el archivador y buscó la carpeta que estaba muy bien
identificada, la sacó cerró la gaveta y se giró. Al ver al otro detrás de él no
pudo evitar dar un pequeño salto de sorpresa. No lo había escuchado acercarse,
pensó que el otro había flotado pero su mente pensante le dijo que claramente
no iba a escuchar pasos pues había
alfombra, solo necesitabas caminar cauteloso y nadie te oiría.
-Hyung… ¿Estabas buscando algo?- Se apartó un poco del
archivador por si el otro iba hacia allá pero sabia que no era eso por lo que
el mayor se había acercado.
-Si…- Por un segundo pensó que estaba a salvo –A ti- quiso
morirse, realmente sintió ganas de lanzarse desde allí al vacío y matarse,
sencillamente acabar con eso para dejar de sentir como su corazón latía
descontrolado y su piel se erizaba de los nervios. El mayor dio un paso hacia
delante y el hacia atrás pero como la vida lo odiaba la pared le detuvo la
huida.
-Alguien puede entrar- Aquello había salido espontaneo y había
sonado claramente como alguien que acepta lo inminente, el mayor lo interpretó
así y sonrió burlón.
-Nadie va a entrar- Ya WooHyun sentía el calor emanado del
cuerpo ajeno, aquella calidez le gustaba pero al mismo tiempo le aterraba –y si alguien entra…no habrá nada que hacer-
el descaro del otro normalmente lo haría molestar pero estaba débil, estaba
cayendo en aquel juego.
-Pensaba que teníamos que trabajar- hizo un último intento
pero de nada valió pues cuando el cuerpo ajeno se apegó al suyo ya cualquier
otra cosa voló de su mente.
-Ya hemos trabajado bastante-
La carpeta que tenía en la mano cayó al piso cuando los
labios del más alto se encontraron con los suyos…
CONTINUARÁ...






En serio, como se te ocurre dejar el capitulo así?!?!?!?! *Muere* Me dará un infarto en la continuación, lo sé, amo lo pervertido que puede llegar a ser SungGyu ("Si alguien entra... no habrá nada más que hacer") DIOS! *Nosebleed*
ResponderEliminarBueno, ahora vamos con DongWoo, el hombre es verdaderamente inteligente, o un extraterrestre, o bien ambos XD. Dios tiene ojos en todas partes para saber que estaba rodeado y el hecho de que sea un doble agente lo hace más... interesante (?) Me siento mal por Hoya que quedó atrapado en todo eso, pero ahora quiero saber cual fue la respuesta que le dio DongWoo que lo dejó pasmado.
Y bueno L, el divo, esta enamorándose y no se da cuenta! Pero podría ser un poco más considerado con los que están trabajando en el vídeo no? 7_7'... espero que se haga más buena gente XD y SungJong también tiene que admitir lo que está empezando a sentir jejeje.
Estaré esperando ansiosa la continuación, no te tardes mucho, si? Y si tienes un bloqueo de ideas sólo avísame y quizás pueda ayudar :D
Hasta aquí el comentario de tu auto proclamada Fan #1 *aplausos* sigue escribiendo así de abcdefghijk Panda!! \(*//D//*)/
P.D:
Lo siento desde el fondo de mi alma por comentar tan tarde *ojos de cachorro* cuando quieras me matas π_π