Fireworks - Part 1
Lo único que se podía
percibir era el repiqueteo de las gotas de lluvia chocando contra los
inmensos ventanales del lugar, de resto todo era silencio…todo estaba en
completa paz, eso era lo mejor de la biblioteca. Allí podías pensar en mucho y
en nada, en ese lugar tu mente podía viajar a cualquier lugar inimaginable o
sencillamente llevarte atrás a los días atrapados en el pasado.
Eso le sucedió, cuando sin muchos ánimos se sentó en una de
las mesas mas apartadas junto a unos cinco libros de historia que debía revisar
en busca de un único dato para una tarea de la facultad, todavía no lograba
entender que tenía que ver su vocación con la historia de Corea pero igual
debía hacerlo.
Leyó el índice y suspirando pasó a la página que le tocaba
buscar. Las primeras palabras no causaron nada en él pero mientras iba
avanzando en la lectura su mente empezó a realizar un viaje al pasado. Frenó la
lectura porque le pareció escuchar una voz, miró alrededor pero estaba solo
allí y se suponía que en ese lugar nadie podía hablar. Tomó aire y siguió
leyendo, allí fue que se dio cuenta que había sido en su mente donde había
escuchado esa voz…
“…un año más tarde finalizaría
con el golpe de estado realizado por
el General Park Chung-hee.
Park fue duramente criticado como un dictador
despiadado y por la represión política que existió durante su mandato”
Podía escuchar claramente aquella voz profunda, pausada y extrañamente jovial
decir cada una de las palabras que estaba leyendo. El instituto, el último año
del instituto, las clases de historia de Corea, su profesor…
Un largo suspiro se le escapó y no pudo seguir leyendo,
cerró el libro y fastidiado por aquellos recuerdos apoyó el mentón del inmenso
y viejo libro. Hacia mucho no pensaba en esos días, esos días en los que era
solo un adolescente, un adolescente que se enamoró de quien no debía…
-Buenos días- la fuerte y profunda voz sorprendió a todos en
el aula que de forma educada se pusieron de pie y saludaron al nuevo profesor.
–Soy Park ChanYeol y seré su profesor de Historia de Corea este año- Se
presentó con una gran sonrisa aquel hombre que se veía bastante joven para ser
profesor, pero quizás todo era hechizo de aquella hermosa y radiante sonrisa
que sin exageración alguna había llenado de luz el lugar. –Pueden sentarse-
LuHan tardó en hacerlo…
Había quedado hipnotizado por aquella visión tan sublime,
reaccionó porque su mejor amigo le haló la manga del uniforme. Se sentó
sintiendo sus mejillas arder ¿Qué había pasado? No tenia ni idea, pero una
semana fue todo lo que necesitó para darse cuenta que estaba enamorado, ilusa e
inmaduramente enamorado. Mas de una vez se había descubierto soñando despierto
con el carismático, hiperactivo y apuesto profesor de historia.
La historia le fastidiaba y le daba sueño pero
impresionantemente sus notas en la materia habían subido de manera magnifica
haciéndolo el mejor de la clase, sentía que era capaz de hacer todo lo que
fuera necesario solo para recibir una sonrisa de su docente.
Todo había empeorado pues cada mes estaba mas y mas
enamorado y por obvias razones no podía confesarse, hasta se había comprado un
diario, ignorando su varonil orgullo escribía a diario en el y de las 200
páginas que tenía el pequeño cuaderno 201 hablaban sobre Park ChanYeol.
Soltando un gruñido se cubrió el rostro con las manos, ¿Por
qué recordaba eso, cinco años después? … ¿Por qué su corazón todavía latía de
aquella forma? … ¿Qué había pasado con su profesor? … ¿Seguiría ejerciendo? De
seguro si, era un magnífico profesor. “No LuHan, era magnífico para ti”.
Sacudió ese pensamiento de su cabeza y trató de apartar aquel recuerdo pero era
una tarea imposible. ¿Qué había sido de Park ChanYeol?... ¿Qué había sido de él
después de…?
No había nadie en los pasillos, solo se podía oír el sonido
de sus pasos mientras corría con su diploma en mano, sus padres estaba
esperándolo para ir a celebrar pero él no quería irse sin despedirse del
responsable de sus notas perfectas y su reconocimiento a conducta intachable
ante el consejo de profesores. Se detuvo frente al aula de profesores jadeante,
se arregló el uniforme y el cabello. Tocó con suavidad y no pudo evitar
estremecerse cuando la profunda voz le dijo que pasara.
-¡Oh! LuHan goon- Le recibió el docente con su siempre
amplia y hermosa sonrisa. LuHan solo pudo sonreír lo mejor que pudo, por alguna
razón estaba sonriendo muy amplio.
-Vine…a decir adiós- Hasta ese momento no había caído en la
cuenta que ese sería el último momento que estaría cerca del otro, por lo menos
como alumno y profesor. La sonrisa le vaciló un poco pero no quería entristecerse
así que sonrió mas amplio aún – y gracias-
El mayor soltó una suave risa y se acercó a él.
-¿Por qué gracias?-
-Porque si no hubiera sido por usted yo no me habría
graduado con excelentes notas- Explicó mirándolo con suma adoración, sentía que
el corazón le iba a explotar de latir tan rápido.
-Claro que no, tus notas fueron cosa tuya…el esfuerzo lo
diste tú, no podían ser distintas las cosas- El alto caminó hacia un sillón que
había cerca de ellos y tomó asiento. –Yo debo darte las gracias porque ser tu
profesor fue un honor, tus próximos profesores serán muy privilegiados al tener
un alumno como tú- LuHan rio avergonzado bajando la mirada haciendo que el
cabello le cubriera un poco el rostro.
-Entonces…debo darle las gracias por haber tenido el mejor
año en este lugar- susurró bajo pero no lo suficiente como para que el otro no
lo oyera.
-¿Qué tuve que ver con eso?- Preguntó sonriente el mayor mostrándose
algo confundido.
A esas instancias ya LuHan no pensaba bien por esto no se
dio cuenta que había dado dos pasos para acercase a donde estaba el otro.
-Porque tú…- Dejó los honoríficos olvidados en la caja de
sus miedos – fuiste quien hizo que viviera los mejores momentos gracias a lo
hermoso que eres.
Lo siguiente fue tan loco y extraño, pero tan completamente
mágico que LuHan todavía podía sentir todo lo que había sentido en ese momento.
Sus labios contra los contrarios unidos en un beso inocente
y hasta infantil, los fuegos
artificiales estallaron dentro de LuHan cuando el mayor en vez de apartarlo lo
aceptó y lo besó de regreso, con suavidad y generosidad. Todo había sido
demasiado para un solo momento…
El menor solo había podido salir corriendo sin atreverse a
mirar al mayor, había corrido con los ojos cerrados, sintiendo las lagrimas
resbalar por su rostro, estaba hecho un desastre de sentimientos y cinco años
después seguía igual…
Estaba molesto, estaba muy molesto consigo mismo y con aquel
lugar por haberlo llevado de regreso a los días de su primer amor. El sonido de
la lluvia contra su paraguas se oía sobre la música de sus auriculares haciéndole
recordar la biblioteca y por ende los recuerdos que habían llegado en aquel
lugar. Se detuvo en la parada de autobuses ignorando las miradas de dos
jovencitas que estaban allí, estaba ignorando tanto todo que no se había fijado
que estaba en la parada equivocada. Cuando el autobús se detuvo, se subió sin
fijarse y perdido en sus pensamientos
realizó todo el viaje mirando sin mirar el paisaje de la empapada ciudad de Seúl.
No se dio cuenta si quiera del momento en que el sol terminó de ocultarse.
La vibración de su celular le hizo distraerse de sus
meditaciones y el mensaje de su compañero de apartamento le hizo caer en la
cuenta que no sabia donde estaba. “Donde estás gege!!?” decía el mensaje,
alarmado miró alrededor y vio que la ruta del autobús era tan larga que pasaba
el puente, estaba del otro lado de la ciudad, había atravesado Seúl sin darse
cuenta y ya era demasiado tarde.
-¡Maldición!- Apresurado se bajó de la unidad cuando esta
llegó a la última parada, era el único que quedaba y tampoco se había dado
cuenta de eso, afortunadamente la ciudad no estaba dormida de un todo y las
calles no estaban del todo desiertas. Caminó hasta una tienda de que estaba abierta y entró, debía pedirle ayuda a su amigo quizás el novio de
este podía ir a buscarlo en su auto. Tomó asiento y se puso a escribir mensajes
pidiendo ayuda.
LuHan no sabia que aquel era uno de esos días en la vida le
da por darte tantas cosas que no tienes tiempo ni de reaccionar cuando ya todo
ha cambiado. Pero…estaba por descubrirlo.
-…Disculpa…- aquella voz le hizo brincar –Nos conocemos… ¿Cierto?-
Esa voz, esa sonrisa, esos ojos…Era él….
Part 2
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