Capítulo XXXI- Fin del ciclo.
A Kim SungGyu siempre le habían molestado los cambios de planes. Desde
pequeño cuando había algo establecido, así debía ser, había crecido sabiendo cómo
medir cada acción en base a su consecuencia. Cuando su padre fue asesinado y
tuvo que encargarse del negocio, también lo planeó todo. Cada engranaje se movía
perfectamente bien, cada pieza del rompecabezas se colocaba en el lugar
correcto, hasta que apareció Nam WooHyun.
WooHyun fue el más brusco cambio de planes que tuvo, aparte del más
rápido. Una discusión de solo dos minutos y ya sabía que quería a ese joven de
atractivo rostro y brillante cabello negro en su vida, aunque fuera por un
tiempo corto, lo quería…y tiempo después lo amaba.
3 Semanas después del acontecimiento en la mansión Kim.
–Mañana tengo que ir a una reunión con el CEO de la
empresa, será tan aburrido– Se quejó MyungSoo, estaba caminando hacia casa
junto a su novio, SungJong, quien reía ante su sufrimiento. – ¡No seas malo!
Esos viejos solo hablan de dinero, es horrible…–
–Se cómo es…una vez estuve en una
de esas reuniones, pero tú debes ser profesional y soportar pacientemente–
SungJong iba a seguir hablando pero el cambio en la expresión de su pareja le
hizo frenarse, dejar de caminar y mirar hacia donde miraba el otro.
Frente a la entrada del edificio
estaba Kim SungGyu, claramente esperando.
MyungSoo no ocultó su confusión,
con el ceño fruncido miró a su hermano, siéndole difícil creer lo que veía.
SungGyu se percató de sus presencias, por lo que los recibió con una suave
sonrisa que confundió aún más a su hermano.
–Hola, perdón por venir sin
avisar…quería intentar hablar contigo, MyungSoo… ¿Podemos?–
SungJong miró a su novio quien no
terminaba de creerse aquello. –Los dejo solos…– anunció comenzando alejarse del
cantante quien lo retuvo tomándolo del brazo. –Necesitas hablar con él, si
pudiste hacerlo con SungYeol puedes hacerlo con tu hermano…cualquier cosa
estaré adentro– Se pudo soltar del mayor, dio media vuelta y después de hacer
una respetuosa venia al empresario, entró en el edificio dejando solos a los
hermanos Kim.
SungGyu miró el lugar donde había
desaparecido SungJong. –¿cómo les vas?– Fue lo primero que preguntó.
–Estamos bien, vamos muy bien…–
Respondió sin muchos detalles el menor, estaba prevenido, la última vez que
había hablado con SungGyu terminó furioso, lleno de ira y dolor.
–Me alegro, realmente si…nuestros
padres estarían también muy contentos, mamá siempre decía que tenía miedo a que
quedaras solo ya que no tendrías vida privada por ser artista…– Ante la
afabilidad del comentario MyungSoo se sintió más confundido. El Kim Sunggyu que
estaba allí parecía otro muy distinto al que había dejado tiempo atrás en el despacho que anteriormente había sido de
su padre. –Hubiera sido excelente que lo pudieran conocer…–
–Sí, lo habría sido– Se hizo un
incómodo silencio entre los hermanos, MyungSoo no sabía que decir y SungGyu no
sabía cómo decir lo que debía.
–MyungSoo, quiero pedirte perdón–
El cantante se sintió aterrado ante estas palabras. –Por todo…por ser un mal
hermano principalmente y por haberte mentido–
– ¿De qué hablas?... Casi ni nos
hablábamos, ¿Cuándo me mentiste?– Aquella situación lo estaba poniendo
nervioso, era demasiado extraño todo.
SungGyu sonrió de forma triste
–Cuando te dije que no te consideraba mi hermano…en ese momento te mentí, eres
la única familia que me queda…eres mi único hermano, ninguna de las cosas que
te dije esa día fueron verdad–
Aquella confesión produjo
sentimientos encontrados en MyungSoo, sintió alegría al saber que le habían
mentido, pero rabia al haber sido engañado. –No entiendo ¿por qué me… ?– Sus
palabras quedaron a la mitad cuando sintió los cálidos brazos de su hermano
mayor abrazándolo.
Kim SungGyu lo abrazaba.
–Te amo, MyungSoo…por favor
cuídate y cuida a SungJong ssi, hacen linda pareja– El mayor se separó
manteniendo una sonrisa en su rostro. –Sé feliz, hermano…adiós–
MyungSoo se quedó allí parado,
sin poder decir nada, porque sencillamente no sabía que podía decir en ese
momento. Cuando volteó SungGyu ya no estaba. ¿Qué había sido todo eso?
Al sentir la puerta abrirse
SungJong corrió hacia allá.
–Hyung, ¿Qué pasó? ¿Estás bien?–
Preguntó preocupado pues la expresión de su pareja era distante. –¿Myungsoo?–
–Me pidió perdón…– Susurró el
cantante quien mantenía el entrecejo arrugado. –Me pidió perdón, me abrazó y me
dijo que me quería– Las palabras salieron con tono de incredulidad. El menor
dudó en que decir pues estaba sorprendido.
–Eso es bueno ¿no?– SungJong
sonrió, sabia cuanto le afectaba al mayor el no poder compartir con su única
familia.
–Él…SungJong, mi hermano se
estaba despidiendo de mí…–
–¿Despidiéndose?... ¿Crees que se
va de viaje a alguna parte?– Tomó de la mano a su pareja y lo hizo sentarse en
el sofá.
–No sé…pero eso sentí– Había
miedo en la expresión del cantante, su pareja lo tomó como miedo a estar
separado a su única familia.
–Tranquilo hyung, probablemente
se siente mal por alejarte y viajará por
un tiempo para pensar… ¿No crees que le haría bien?– MyungSoo lo miró y él le
sonrió, luego de unos instantes el mayor cedió.
–Quizás tengas razón…puede que
necesite alejarse un tiempo de todo…–
–Exacto…y probablemente cuando
regrese quiera hacer bien las cosas contigo…–
MyungSoo apretó el agarre de sus
manos. –¿No crees que nosotros también necesitamos unas vacaciones?– SungJong
dejó escapar una suave carcajada.
–Quizás si…puede que nosotros
también necesitemos unas vacaciones– respondió antes de acercarse al otro y
darle un suave beso en los labios, beso que fue correspondido.
–Tú nunca te alejes de mi…–
fueron las palabras dichas por MyungSoo luego del beso. –Sin ti no podría
vivir…– La sonrisa de SungJong se amplió y volvió a besar a su pareja quien
aunque estaba más tranquilo, todavía sentía ese inquietante miedo en el
pecho.
Algo había pasado o iba a pasar
con Kim SungGyu…
SungGyu se sintió atraído desde que vio la fotografía aquella noche en
su despacho cuando leía el expediente que habían hecho para él. Cuando lo vio
por primera vez supo que le gustaba y la noche del póker puso en marcha su plan
modificado.
Había tenido relaciones sexuales un par de veces, la primera no la
recordaba pues había estado ebrio y la segunda había sido con una modelo que
tan solo quería su dinero, cosa que claramente no logró. Hacerlo con el menor había
sido lo más maravilloso que había experimentado en su vida. La atracción sexual
hacia WooHyun fue tan espontanea que tuvo que hacer un tercer cambio de planes,
los encuentros eran planeados, pero no todos. El primero en la mansión, el de
la piscina, los momentos en Japón, la noche del día del funeral de su madre,
incluso la visita a Yeolla, los mejores momentos fueron siempre improvisados,
fuera de los planes.
Cuando se dio cuenta de que estaba completamente enamorado tuvo que
reformular por cuarta vez su perfecto plan, WooHyun lo estaba jodiendo todo,
maravillándolo con esa personalidad tan única, una sonrisa brillante, una voz
hermosa y la forma en que se entregaba a él en la cama. WooHyun lo hacía caer
enamorado sin darse cuenta.
Hoya sintió su celular vibrando
con insistencia en su bolsillo, lo sacó y vio que era una video llamada de
parte de SungGyu –¡hyung!– saludó efusivo al contestar, su amigo sonreía con
suavidad del otro lado de la línea –¿Qué pasa que me llamas?–
–¿Tiene que pasar algo para que
yo te llame?– Preguntó SungGyu a lo que el menor se mofó.
–Claro que sí, nunca me llamas a
mí, siempre es a DongWoo–
–Lo hago porque no quiero interrumpirte si estas en
una partida, Howon–
–Tu siempre tan amable hyung–
bromearon entre ellos. Esas eran las
típicas conversaciones que tenían.
–Pero ¿Dónde está el convaleciente?– Preguntó el mayor.
–¡No estoy convaleciente!–
Respondió DongWoo que acababa de salir del baño. Estaban en el apartamento del
menor de los dos. –Ya estoy bien–
–Claro que no, parece un horrible
experimento con esa fea cicatriz en el pecho–
–Son marcas de guerra, Hoya
¡marcas de guerra!–
–Yo lo llamaría marcas de grasa–
Comentó SungGyu haciendo que Hoya lo apoyara totalmente, Dongwoo se molestó.
–Son un par de idiotas…–
–Ya calma, anciano no quiero que
te de un infarto– bromeó el menor haciendo reír al joven del otro lado de la
línea.
–cállate, SungGyu hyung, ¿Por qué
llamas? Es raro que lo hagas– Vieron como el mayor alzaba los hombros
quitándole importancia al hecho.
–Solo quería saber cómo estaban,
pues no nos vemos de hace un tiempo…–
–Es que tenemos un amigo ingrato–
Dijo Hoya lo que le hizo ganarse un golpe de parte de su mejor amigo.
–Pero es cierto, hyung…eres un
ingrato, debemos vernos pronto, ¿sí? Yo invito la comida…– Sus amigos soltaron
una exclamación reprobatoria ante esto. –Es broma, es broma…pero en serio,
tenemos que encontrarnos algún día, ¿sí?–
SungGyu dudó antes de asentir,
DongWoo sintió algo extraño al notar esto.
–Pero hasta que nos podamos ver,
cuídense ¿Ok?–
–Por favor hyung, sabemos
cuidarnos y si no, estás tú para protegernos– Contestó Hoya haciendo reír al
mayor de todos.
–tienes razón, ya debo irme,
gracias por todo chicos, son los mejores…–
–Lo sabemos, adiós hyung,
¡hablamos!– se despidió un animado Hoya, quien finalizó la llamada y miró a su
amigo. –¿Estás listo?...Vamos a llegar tarde, muévete…– tomó las llaves de su
coche y caminó hacia la puerta, mientras DongWoo no dejaba de pensar que
algo estaba mal…
Algo estaba fuera de lugar…
No había experimentado lo que eran los celos hasta que se enteró de que
WooHyun, SU, WooHyun se había
acostado con Howon. Había estado a pocos segundos de odiar a su amigo.
Que el pelinegro lo fuera a buscar luego de dos semanas, le había
alegrado tanto que no dudó en olvidarlo todo, porque a la final, ellos dos no eran más que
compañeros de cama, o eso creía.
Al WooHyun confesarse se dio cuenta de que su plan había fallado y
debía reformularlo. La idea principal era, hacer sentir a WooHyun como un
juguete sexual para que lo odiara y en caso de que le pasara algo, él no se
viera comprometido, pero todo había salido al contrario. WooHyun se había
enamorado, estaba metido en complot contra SooHyuk y terminó siendo secuestrado
en su lugar. Todo fue culpa de sus malditas improvisaciones.
La esperanza la experimentó cuando vio como esposaban al hombre que había
le destruido la vida y obligado a vivir otra, quizás podría volver a ser feliz.
Pero debía de ser menos ingenuo, recordar que la felicidad es efímera y
falsa en la mayoría de las ocasiones. Se escondió junto con WooHyun en un
cuarto de trastos para protegerse de los dos mantones que lo habían venido a
buscar. Eran infiltrados de la mafia y los pudo reconocer a tiempo.
“nos dijeron que estaba aquí”
“Pero no lo está…vámonos, luego nos encargamos, cuando se calme todo
nos encargamos terminar el trabajo del jefe”
Esas habían sido sus palabras, SungGyu actuó como si nada pasara pero
cuando besó a WooHyun lo hizo pensando en que ese sería el último beso que le
daría. La última noche juntos se entregó por completo a todo lo que sentía
hacia su dongsaeng, no lo diría pero lo amaba con tantas fuerzas que le era
insoportable pensar en el mundo sin él, no podía permitir que le pasara algo,
no podía perderlo todo por culpa de unos asesinos…
No podía dejar morir a todas las personas que le importaban…
Así que decidió alejarlo por sí mismo…
WooHyun ya había dejado de
revisar a cada tres minutos su celular. Había pasado por un proceso que le avergonzaba
recordar, desde la depresión más fuerte jamás experimentada, se había
recuperado poco a poco y por fin podía decir que estaba bien, pero aun así no
pensaba mucho pues se sentía frágil, así que no estaba del todo bien, tan solo
seguía mejorando.
Ya casi no usaba su celular, le había
tomado un poco de rabia después de esos días que casi se volvía loco esperando
una llamada de Kim SungGyu, lo peor era que no esperaba que le dijera que si
sentía algo por él, tan solo pedía que lo llamara para tener sexo de nuevo, con
eso se conformaría. Así de patético había sido su estado, claro está si se
ignoran las horas llorando.
Ahora intentaba no pensar en nada
serio, había adoptado muchos hobbies con los cuales entretenerse, desde los más
tontos hasta los más interesantes. Su apartamento estaba redecorado hasta el
punto que parecía otro, solía asistir a eventos sociales en los que donaba
grandes cantidades de dinero, tenía mucho y no sabía cómo gastarlo. Aun y con todos
su esfuerzos había días en que no podía
hacer nada, por más que lo intentara, no se podía animar, y no podía dejar de
pensar en esa persona de la que estaba enamorado. Recordaba los momentos juntos
y algunas noches no podía evitar tocarse recordando los fantásticos encuentros,
luego se deprimía.
WooHyun había desarrollado una
especie de odio hacia sí mismo.
Se encontraba ahora regresando a
casa luego de unas horas haciendo compras. Se había obsesionado con cambiar
todo lo que tenía en su apartamento. Un antojo de café le nació por lo que
entró en una pequeña cafetería de aquella calle. Dejó las bolsas a su lado
luego de sentarse en una de las mesas y tomar la carta para elegir, quizás comer
un pequeño dulce no le haría mal tampoco.
Al decidirse alzó la mirada para llamar a un mesero pero se encontró con
la mirada de alguien a quien no esperaba ver.
–YongGuk hyung– tenía tres
semanas sin ver al guardaespaldas de SungGyu, por cierto no pudo evitar buscar
al joven empresario con la mirada, persona a quien no encontró.
–WooHyun…tiempo sin vernos–
Claramente ninguno de los dos esperaba encontrarse en un lugar tan trivial.
–Si… ¿Estás solos?– Más que por
interés de ver al mayor, WooHyun preguntó porque era realmente extraño que
SungGyu estuviera sin su guardaespaldas.
YongGuk perdió su calma habitual,
los nervios se hicieron evidentes, esto confundió al menor. El hombre vaciló
para hablar, era como si quisiera decir algo pero no podía.–SungGyu está en la
casa, así que no me necesita…– Fue sumamente evidente que aquello había sido
una respuesta de último momento, aquello no era lo que tenía inquieto al
hombre. –Debo irme, que estés bien WooHyun…cuídate mucho– Y dicho esto, el
hombre se fue dejando a un muy inquieto Nam WooHyun quien ya había perdido las
ganas de comer nada. No sabía porque pero aquella actitud le había dado un mal
presentimiento. Algo detuvo a YongGuk de contarle lo que fuera que lo tenía tan
nervioso, era lógico que ese “algo” había sido una orden de parte de SungGyu.
A pesar de todos su esfuerzos por
olvidar, porque no le importara, a pesar de todas las horribles palabras que
recibió, WooHyun se preocupó y algo más allá le dijo que las cosas no estaban
bien…
WooHyun tenía un muy mal
presentimiento…
Había sido como apuñalarse a su mismo, cada palabra que había dicho era
una mentira pesada que le golpeaba, ver aquellos ojos reflejar el dolor que
estaba produciendo le hacía odiarse. Podían no estar de acuerdo, pero lo hería
para protegerlo, porque Nam WooHyun no podría vivir si se quedaba a su lado.
Su padre le había enseñado que los líderes, antes de arriesgar a los
suyos, se ponían de rodillas frente al enemigo y daban su vida a cambio.
La última etapa de su plan también era una improvisación, él sabía que
de tantas modificaciones algo bueno no saldría y por esto ahora estaba sin más
opción que esa…
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SungGyu alzó la mirada cuando
escuchó la puerta de su despacho abrirse. Era YongGuk.
–Ten…– Le extendió un grupo de
cheques. –Debe haber siete…uno es tuyo…aunque prácticamente no lo vas a
necesitar– El hombre tomó los cheques y se les quedó mirando.
–No lo quiero…–
–No lo aceptes…yo cumplí con la
responsabilidad de dártelo…– El empresario metió algunos papeles en distintas
carpetas, las apiló y se las pasó también al mayor. –Estos necesito que los
lleves a la empresa…deben volver a los
registros…– Tomó otros papeles y los echó
en la basura. YongGuk no se movía de su sitio.
–Hay otras formas de hacer esto…–
Dijo por fin, SungGyu detuvo sus acciones y suspiró.
–No, no la hay…– Escribió unas
cosas en su computador antes de ponerse de pie y tomar un sobre manila que
estaba sobre una de las mesas pequeñas. –Mándale este dinero a la Señora
Kwon…debe ser suficiente para que pague la matrícula de sus hijos por un buen
tiempo…–
–¿No crees que deberías dejar
bien las cosas con las personas cercanas a ti?–
–Ya hablé con MyungSoo y los
chicos…–
–¿Y WooHyun?– SungGyu se frenó de
nuevo, respiró profundo y encaró al otro.
–Él está mejor así…sin saber más
de mí–
–¿Seguro?...Hoy lo vi, parece
otro totalmente distinto…–
–Estoy seguro que le va mucho
mejor ahora…– Con un gesto de la mano le quitó importancia a las palabras
ajenas y se puso a revisar algunos libros que tenía sobre un sillón.
–Hay veces que me pregunto cuál
es tu definición de bien…–
SungGyu cerró los ojos y respiró
profundo una vez más, le dolía el pecho al recordar que no volvería a tener cerca
de WooHyun, que no lo volvería a besar, a oír hablar, que no lo vería. –Todo lo
que hago, lo hago por él…nunca lo sabrá y está bien así…pero todo lo que hago
es para que él pueda vivir…– Guardó algunas cosas más y le entregó una lista a
su padrino. –Asegúrate que nada de lo que está allí se quede en esta casa…no
quiero que las cosas de mis padres queden en manos de cualquiera…–
Su padrino no dijo más nada pero
tampoco se movió, SungGyu evitaba mirarlo porque sabía lo afectado que estaba
el mayor, aquel hombre era como un segundo padre para él, e incluso
prácticamente le debía la vida.
–¿Cuándo tienes que…?–
–Mañana…a eso del medio día…–
Respondió sin dejar terminar al otro. –¿Puedes dejar listas las cosas que te
pedí? Por favor…– Preguntó con suavidad, su padrino asintió y lentamente dio
media vuelta, caminando hacia la puerta. –Hyung…– Lo llamó y el hombre se
detuvo. –Gracias por todo…por no dejarme cuando pudiste hacerlo…entiendo porque
eres el mejor amigo de mi padre, nunca te he dicho esto pero…te quiero más de
lo que demuestro…sin ti no hubiera logrado muchas cosas…– Bajó la mirada al
terminar de hablar algo apenado de sus palabras.
–Prefería que nunca lo dijeras…–
Con estas palabras se retiró el hombre que en ese momento se sentía como un
fracasado, su misión era proteger a Kim SungGyu, pero por más que había hecho
no lo había logrado.
SungGyu suspiró y se reclinó en
su silla, cerró los ojos y dejó que su mente viajara en pensamientos,
recuerdos, cada pieza de su vida que lo había hecho feliz.
–¡Hyung corre! ¡Viene la vieja fea corre!– Le gritaba un
agitado, pequeño y lleno de barro DongWoo de siete años quien corría seguido de
un algo pequeño y regordete Howon. SungGyu jamás había corrido tanto en toda su
vida.
–¿Me puedes enseñar?– Preguntaba un tierno MyungSoo mirando con ilusión
el hermoso piano. SungGyu sonriendo le abrió espacio al pequeño niño quien se subió
y se sentó a su lado en el banco.
–Te voy a enseñar, pero debes prometerme que serás el mejor aprendiz
del mundo–
–¡Prometido!–
–¿Me vas a enseñar de negocios para poder dejarme la empresa?– Preguntó
un confiado SungGyu adolescente al
sentarse frente al escritorio de su padre, quien lo miró sobre los
lentes antes de negar.
–No pretendo que pases tu vida metido en reuniones con viejos avaros–
SungGyu no pudo evitar reír –Papá, ¿Eso es lo tú haces?– Para su
sorpresa su padre asintió.
–Sí, y no quiero eso para ti, quiero que hagas lo que tú quieres
hacer…solo así serás feliz–
–Mamá, no…no estamos juntos…– Dijo por cuarta vez SungGyu mientras
cortaba los vegetales para la cena de esa noche.
–Pero es que…se ven bien juntos– SungGyu miró con sorpresa a su madre,
quien miraba por la ventanilla hacia el jardín donde WooHyun estaba prendiendo
la asadora.
–¿Estaría de acuerdo si yo tengo algo con un hombre?–
–Yo tan solo quiero verte feliz, sea con una mujer o con un hombre…y me
parece que WooHyun te hace feliz–
–Hyung yo sé cómo se lava correctamente el arroz– Reclamaba WooHyun ya
que SungGyu no dejaba de molestarlo dándole consejos.
–¡Claro que no!...Mira lo estás haciendo mal– Respondió sin poder
evitar reír, su madre también lo hacía viéndolos desde la puerta de la cocina.
–Solo detente, arruinaras la comida para todos– Le dijo yendo hacia el para
intentar quitarlo.
–¡Déjame! ¡Yo sé cocinar déjame!– Reclamó el menor haciendo fuerza con el otro quien
terminó haciéndole cosquillas sacándole fuerte carcajadas mientras el también
reía.
SungGyu se limpió las lágrimas
que había llegado a escaparse de sus ojos y dejó de pensar en el pasado. Aquel
pasado que nunca se repetiría…aquella felicidad que más nunca experimentaría.
Quería encontrar otra forma de
hacer las cosas, en el fondo estaba desesperado por encontrar otra salida, pero
recordaba la llamada que había recibido, aquella donde todo había sido muy
claro, donde le ponían precio a la vida de los suyos…un precio que solo él
podía pagar. Recordaba esto y cualquier pensamiento alegre se esfumaba de su
cabeza. Había hecho muchas cosas en su vida, pero quedaba una más que sería la más
importante…
SungGyu nunca había huido de sus
responsabilidades, no lo haría ahora…
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–¿Puedes quedarte tranquilo?–
Pidió ya impacientado Hoya mientras fulminaba con la mirada su inquieto amigo.
–No, no puedo…no me contesta.
¿Cómo quieres que me quede tranquilo?– El día anterior habían hablado con SungGyu
por video llamada, momento que había dejado a DongWoo muy intranquilo pues tenía
un mal presentimiento.
–DongWoo, SungGyu hyung casi
nunca responde llamadas, ni mensajes, siempre está ocupado y cuando tenga
tiempo para nosotros nos encuentra así como hizo ayer–
–¡Ajá! exactamente allí está mi problema, la llamada
de ayer, no me digas que no hubo algo extraño…no me digas que tú no te diste
cuenta que algo estaba mal–
–No, porque nada está mal, tan
solo eres un loco con instinto maternal, cómprate un perro por favor–
–Lee Howon…–
–¡Cállate y déjame comer!–Le
cortó el menor y empezó a comer lo que había pedido. Se encontraban en un
restaurant, almorzando. Hoya comía pollo en salsa agridulce y DongWoo una muy
ligera ensalada donde todo lo que había era verde.
El mayor se mordió la lengua para evitar seguir
hablando pero como no quería comer, ya que no le gustaba la ensalada, intentó
volverse a contactar con SungGyu, pero por más que repicó nadie le contestó.
–Si sigues llamándolo te juro que
hago que te tragues el celular y tendrán
que volverte a operar– Le amenazó su mejor amigo fulminándolo con la mirada.
–¿Discutiendo como siempre?–
DongWoo y Hoya miraron hacia dónde provenía la voz y vieron que era Nam
WooHyun. –Hola– Les saludó el pelinegro antes de sentarse en la otra silla que
estaba libre.
–WooHyun, que sorpresa…tú eres
otro que te desapareciste– Dijo Hoya antes de llamar al mesero para pedirle
algo al recién llegado.
–Perdón…he estado un poco
complicado últimamente, pero… ¿Por qué discutían ahora?– Preguntó de nuevo ya que siempre se divertía
con los altercados entre los amigos.
–Pues el dinosaurio aquí presente
tiene el mamá por el cielo y no deja de molestar con eso– Explicó Hoya
confundiendo más a WooHyun.
–Si preocuparme por un amigo es
molestarte entonces disculpa, pensaba que SungGyu también te importaba–
Respondió ya molesto DongWoo a quien el mal presentimiento no se le quitaba.
WooHyun al oír las palabras del
mayor de los tres, sintió su corazón saltar y la sensación que tenía desde el
día de ayer, aumentarse.
–¿Por SungGyu?– Preguntó de
inmediato impidiendo que Hoya se defendiera. –¿Qué pasa con SungGyu?–
–Ayer nos llamó y estaba
extraño…no sé explicarlo bien pero tengo un mal presentimiento desde ese
momento, quiero asegurarme de que está bien pero no responde… ¿Puedes
intentarlo tú?...quizás a ti se te contesta–
WooHyun se sonrojó pues recordó
con los otros dos sabían que había tenido algo con SungGyu, pero asintió, sacó
su celular y con mano temblorosa marco el número. Se sentía aterrado al hacer
aquello pero aun así deseaba que el mayor respondiera, él también tenía un mal
presentimiento desde el día de ayer. La línea repicó seis veces y cayó al buzón
de mensajes. –No me responde–
–Quizás está en una reunión…–Intentó
razonar Hoya a quien no le gustaba ver a sus amigos tan preocupados y ya se
estaba inquietando él también.
–Llamaré a la empresa– Decidió
WooHyun, marcó y al segundo repique le contestó la recepcionista. Preguntó con
SungGyu pero la chica le informó que el empresario no estaba allí y que había
pospuesto los compromisos de esa semana completa.
Cuando colgó ya los otros dos
sabían la respuesta.
–Debemos ir a su casa– Declaró DongWoo
poniéndose de pie de una vez.
–cálmate por favor…llamemos a YongGuk
hyung para preguntarle a él…debe saber dónde está…–
Propuso Hoya intentando ser la voz de la razón, DongWoo lo miró claramente
impaciente y WooHyun se mantenía pensando. –Dame tu celular y yo lo llamo…– el
mayor de todos se volvió a sentar y le dio el celular a su mejor amigo.
–Ustedes llámenlo, yo voy a la
mansión…– informó WooHyun sorprendiendo a los otros.
–WooHyun por favor…– Intentó
calmarlo Hoya.
–Solo háganlo, yo les aviso…– No
quería explicar que el también sentía que algo pasaba, no quería explicar por
qué sabía que YongGuk no les diría nada y sencillamente no podía esperar por
nadie, así que sin escuchar a los otros y dejando las bolsas de las cosas que
llevaba, prácticamente corrió hacia su coche, lo prendió en tiempo record y
arrancó en dirección a la mansión mientras rezaba por que Kim SungGyu estuviera
allí, así lo mirara mal, lo rechazara, él tan solo quería que el mayor
estuviera bien…
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Cuando frenó el coche, SungGyu
echó la cabeza hacia atrás para recostarla, miró el cielo y sonrió, su madre
decía que mirar las nubes le daba paz. Cerró los ojos y pensó en sus padres,
¿Estarían felices juntos en el cielo? Esperaba que si…y esperaba que lo
perdonarán…
SungGyu abrió los ojos y apretó
su agarre al volante, pensó en WooHyun lo que le hizo sonreír una vez más,
deseaba poder verlo, besarlo y decirle que lo amaba. Con el recuerdo de la
persona más importante que tenía volvió a acelerar y entró en el muelle…donde lo esperaban sus verdugos.
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Los neumáticos hicieron un
estridente sonido cuando frenó luego de estar a casi 100 KPH, el coche se ladeó
un poco antes de detenerse de un todo. WooHyun ya estaba saliendo antes de si
quiera dejar que el motor se apagara. Corrió hacia la mansión y subió las
escaleras de dos en dos, pero al llegar al final, YongGuk no lo dejó seguir.
–¡WooHyun!–
–Hyung, ¿Dónde está? ¿Dónde está
SungGyu?– Preguntó sin rodeos casi rogando por una repuesta inmediata, pero la
vacilación del hombre hizo que cualquier esperanza se le escapara. –Por favor,
dime… ¿Dónde está?–
–WooHyun yo…me ordenó que–
–¡HYUNG POR FAVOR DIME DONDE
ESTÁ!– El miedo se volvía histeria y no se pudo controlar, la expresión de la
persona frente a él reflejaba tanto dolor que estuvo a punto de echarse a
llorar del miedo.
–Está en los muelles…fue hace
unos veinte minutos a los muelles a encontrarse con…–
WooHyun no dejó al otro terminar
cuando ya corría de regreso a su coche, en el que se metió y prendió, no
dejándolo calentarse bien antes de acelerar, sin ponerse cinturón de seguridad.
“Por favor…por favor que no le pase nada” rogaba mientras tomaba camino hacia
el muelle más cercano.
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DongWoo y Hoya iban en el carro
del menor, a toda velocidad hacia la mansión, YongGuk no había contestado sus
llamadas. Por la velocidad en la iban ninguno de los dos notó cuando Nam
WooHyun pasó por un lado en su oscuro coche en dirección contraria.
Al llegar a la mansión, Hoya no había
apagado el motor cuando ya DongWoo estaba fuera del coche corriendo hacia la
mansión, el menor lo siguió y entró detrás de él. Cruzaron el vestíbulo y
cuando llegaron a la sala se encontraron con YongGuk, quien lloraba.
El hombre estaba sentando en uno
de los sillones con la cara escondida en las manos mientras lloraba. El miedo
se apoderó de los dos jóvenes quienes se
acercaron al guardaespaldas.
–Hyung… ¿Qué pasa?– Preguntó
DongWoo intentando controlarse. –Hyung por favor responde… ¡HYUNG!–
“Llevaras 3 millones de dólares
en billetes de 20 al muelle el día 13 durante el mediodía, irás solo…sin
trucos, sin juegos…lo harás si quieres que tu querido hermano, tus amigos y tu
putita sigan vivos…recuerda Kim SungGyu, sin juegos…al mediodía…”
WooHyun quería ir más rápido pero
sencillamente no podía y aun así logró llegar en poco tiempo a los muelles que
estaba fuera de la ciudad, casi en territorio de Incheon. Frenó con fuerza y se
bajó del coche sin preocuparse si quiera de cerrarlo, tenía el miedo y la
adrenalina al cien por ciento, poco le importaba si robaban su carro. Corrió
para entrar en los astilleros pero se detuvo al reconocer a lo lejos el coche
de SungGyu, ese era el mismo en que habían viajado a Jeolla. Cerca estaban
aparcadas dos camionetas negras de vidrios polarizados, el mal presentimiento
tan solo se acentuó. Volvió a correr y entró en los astilleros, mientras
internamente rezaba porque nada estuviera pasando, aunque sabía que era en
vano, quizás ya había llegado muy tarde.
No veía a nadie, se movía por las
plataformas pero no veía, ni oía nada, se había movido hacia la dirección donde
estaban los coches pero aun así no encontraba nada. ¿Y si se habían montado en
un bote? –¡Maldición!– Exclamó WooHyun mientras recuperaba el aliento. –¿Hyung
dónde estás?– Echó a correr de nuevo, pero cuando había dado el tercer paso dos
detonaciones le hicieron pararse en seco.
El inconfundible sonido seco de
los disparos hizo eco entre los botes y yates que estaba allí amarrados, el
miedo enfrió el cuerpo de WooHyun haciéndole sudar frío y palidecer.
–No…– susurró antes de echar a
correr con más fuerzas en dirección a donde se habían oído los disparos. –No, por
favor…no– rogaba completamente asustado mientras corría. Giró a la derecha y
allí lo vio.
Estaba en el suelo con una mano
el abdomen como intentando detener el flujo de sangre que brotaba, se encontraba solo. Habían dejado allí a Kim SungGyu para que muriera solo.
–¡Hyung!– apenas llegó a su
lado WooHyun se arrodilló junto a él,
intentado no romper en llanto, habían sido dos disparos y por lo que veía ambos
habían impactado al mayor, quien se desangraba.
–Resiste…por favor– Temblaba y le fue muy difícil sacar su
celular. SungGyu lo miraba confundido, se notaba que le costaba respirar y que tenía
mucho dolor.
–Tranquilo…– logró decirle y con
dificultad posó una mano sobre las ajenas. –La policía ya viene…– WooHyun lo
miró desconcertado, ¿Acaso SungGyu había planeado todo eso? ¿Qué estaba pasando?
–Hyung…tienes que…resiste,
SungGyu tienes que resistir...¡No me puedes dejar!– Ya le era imposible detener
las lágrimas que brotaban de sus ojos. SungGyu levantó un poco más su mano y le
acarició la mejilla limpiando las incipientes lágrimas.
–Mis planes fallaron…perdóname…–
–No hables…tienes que guardar
fuerzas, debes aguantar– El mayor tan solo sonrió con tristeza, WooHyun también
sabía que no había caso pero no lo quería aceptar. –Por favor hyung…–
–Te amo, WooHyun…creo que te amo
desde la primera vez que te vi…– El menor no pudo evitar llorar más. ¿Entonces
todos los malos tratos habían sido mentira? –Perdóname, pero no te lo podía
decir…se suponía que me debías odiar…–
–¡Pero yo te amo! ¡No me puedes
dejar! ¡No puedes hacerlo!– WooHyun no podía aceptar eso, tan solo no podía, la
vida no podía ser tan cruel así.
–Siempre estaré contigo…nunca te
librarás de mi– Bromeó el mayor y WooHyun notó como miraba sus labios, no
necesitó más y lo besó, un beso suave pero intenso, el último beso. –Me haces
feliz…– susurró SungGyu cuando se separaron, iba a decir algo más
pero un coágulo de sangre le subió y lo expulsó por la boca. El llanto de
WooHyun se volvió más histérico, SungGyu se moría, el hombre que amaba se moría
en sus brazos y en podía hacer nada.
El mayor con dificultad, usando
sus pocas energías buscó algo bajo el cuello de su camiseta, cosa que arrancó e
hizo que el menor la tomara. Era el dije de águila.
–Te hará fuerte…pero también
tienes que ser feliz…– le susurró con dificultad pues la boca la tenía llena de
sangre. WooHyun no quería ver, pero no se podía alejar. A los lejos las sirenas
de los carros de policías se hacían escuchar. –Se feliz por los dos…– Escuchó
que le dijo el otro, su voz era apagada. –Te amo–
–Te amo…– respondió volviéndolo a
mirar, aquellos pequeños y lindos ojos que tanto le gustaban, también lloraban,
se apagaban.
WooHyun se había enamorado de la
única persona con la que no podía estar,
esa persona que no le podía confesar que el amor era correspondido…esa
persona que moría en sus brazos.
SungGyu cayó inconciente y
WooHyun no estuvo al tanto del momento en que los paramédicos los apartaron, y
tomaron al joven empresario para atenderlo, le pareció escuchar un “Su pulso es
débil” Claro…SungGyu ya no se podía salvar.
Vio sin reaccionar como se
llevaban al mayor en una camilla, mientras él seguía allí, arrodillado junto a
la sangre derramada. Las lágrimas no paraban de salir de sus ojos aunque se
encontraba en shock, no se movía, tan solo lloraba.
Cuando el corazón de SungGyu se
detuvo, MyungSoo estaba hablando con SungJong y dejó la frase sin terminar,
pues sintió un vacío en el estómago y una opresión en el pecho, no supo porque,
pero cuando su pareja le preguntó qué pasaba, por qué lloraba, MyungSoo supo
que su hermano había muerto. SungGyu si se había despedido de él.
Howon intentaba contactar al
agente de la policía que los había ayudado con el asunto de Nam, cuando una
sensación extraña de que algo estaba muy mal se apoderó de él. Se giró y miró a
su mejor amigo, cuya expresión debía ser el reflejo de la suya, DongWoo también
lo había sentido, lo que temían que pasara había pasado…
WooHyun estaba dentro de su coche
mirando sin ver sus manos manchadas en sangre y en ellas el dije, supo cuando
Kim SungGyu murió porque se sintió morir a sí mismo. Rompió en llanto sin poder
evitarlo ya, golpeó con los puños el volante al tiempo que gritaba, dolía, le dolía
más que cuando su corazón había sido lastimado, ahora se sentía como si lo
hubieran dejado sin alma. Amaba y era correspondido pero la vida los odiaba
demasiado como para dejarlos ser felices, y ahora estarían separados para siempre.
WooHyun ya más nunca podría
sentir los brazos de SungGyu abrazándolo, ni sus besos, caricias. Jamás volvería
a oír esa suave y melodiosa voz hablándole o cantando. No vería sus pequeños
ojos volverse líneas por la risa, sencillamente no tendría más de ese hombre al
que amaba, tan solo le quedaban los recuerdos…si deseaba ser feliz ya no lo
podría ser con SungGyu.
Las acciones de nuestra vida
aunque les quitemos importancia a algunas, siempre todas son importantes piezas
que terminaran de formar el rompecabezas llamado destino. Nosotros somos
responsables de nuestro final, cada paso que damos nos lleva por un camino que
vamos creando…
El amor nos puede salvar, pero
cuando la vida nos entrega a la muerte…tan solo podemos aceptarlo y dejarnos
llevar…aceptar esas manchas que nosotros causamos e intentar morir felices…
Kim SungGyu sabía desde el
principio que su destino no sería bueno, pero aun así se fue amando y siendo
amado, quizás no era el final que MyungSoo, DongWoo, Howon o mucho menos
WooHyun quería…pero cuando actuamos tan solo es cuestión que todo caiga bajo su
propio peso…
La vida es simple pero nosotros
la hacemos complicada…y por esto, la forma en que vivimos define la forma en
que morimos…
FIN
NOTAS DE LA AUTORA:
:B Espero algún día me perdonen...
Falta el epílogo.
Gracias por leer...
-Huye-

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Alexandra, no, Alexandra por qué me haces esto? Alexandra, responde! e_e Q_Q. Mierda, no, mierda, mierda, mierda!!! Llorar se queda corto! MIERDA!!!
ResponderEliminarSabes que aun estoy llorando no? Que empecé a leer el capitulo llorando porque sabia que algo iba mal con SungGyu *llora* apareciendo tan de repente frente a MyungSoo, eso era un mal presagio, la forma en que lo abrazó y que le dijo que lo amaba. *Llora mas* y que le dijera la verdad, que le mintió para protegerlo, mierda, eso me pegó muy fuerte, fue bello y muy triste ese momento.
Cuando llamó a Howon y DongWoo, "Hasta que nos podamos ver, cuidense ok?". Pero no se volverán a ver, no podrán reunirse juntos otra vez, no podrán Q_Q.
La vida de WooHyun después fue muy triste, pero ahora será peor, si le costó salir de esa depresión no me imagino que le pasará con la que viene, a pesar de que puso las cosas "bien" en su vida ahora me tiene muy preocupada, el no se merecía eso, no, es injusto, eres muy injusta, buena escritora pero injusta, haciendo llorar así a tus lectores Q_Q.
Dios me partio el alma los recuerdos que comenzó a tener, lo que le dijo su mamá, hacen una linda pareja, a sus amigos, a su hermano, y claro a WooHyun, aun no caigo, no acepto que de muriera, Yongguk llorando, todos llorando, yo llorando, ahora tengo miedo de leer el epílogo porque sé que será el último, que ya todo termina y no, no estoy lista para aceptar eso, estoy en completa negación. NO ._.
En serio AMÉ el capitulo aunque estoy hecha una Magdalena, de pana que estoy orgullosa de ti por lo mucho que has trabajado en este fanfic, cada detalle, hasta el más mínimo siempre sabes como transmitirlo a los lectores, cada emoción, todo, eres una escritora demasiado buena.
Panda, literalmente te he visto crecer leyendo este fanfic *se seca las lágrimas de orgullo* estoy muy feliz por ti y no puedo esperar a ver cual será tu próximo proyecto, así tenga que esperar todo lo que tenga que esperar, de tu fan #1 no te vas a librar tan fácilmente jejeje.
UN APLAUSO DE PARTE DE ~PANDA READERS~ PARA LA PANDA ESCRITORA MÁS TALENTOSA DEL UNIVERSO!! �� ♥��♥��♥