lunes, 1 de julio de 2013

우리의 얼룩-Our Stains- Capítulo XV

Capítulo XV - Invidebit
(Primer Capítulo de los 7 especiales)


El pequeño tractor a control remoto bajaba por la inclinada camineria a toda velocidad. Su antena receptora de meneaba de un lado a otro mientras el vehículo de juguete intentaba no volcarse. 
SungJong, con tan solo siete años, corría tras su juguete mientras movía las palancas para dirigirlo. Estaba en el parque junto con su primo y la madre de este. Su tractor había sido un regalo de su papá y aquella vez era la primera vez que lo usaba. 

Cuando un señor que trotaba estuvo a punto de llevarse por el medio su juguete, se detuvo y pidió disculpas, al mirar alrededor se dio cuenta de que había dejado atrás a su familia. Sin dejar de mirar hacia los lados tomó en brazos su amado tractor y volvió sobre sus pasos. Lo regañarían, pero tan solo le importaba en ese momento volver a encontrarse con un rostro conocido.

-¡Jongie!- Una infantil voz lo llamó de alguna parte, SungJong esperanzado sonrió y volteó. Su primo quien era mayor que él por pocos años corría en su dirección. El pequeño de siete años no pudo evitar notar la flamante grúa de color granate que tenía su primo en las manos. –Jongie te perdiste- Le dijo el mayor cuando llegó hasta él. –Pero no le diré a mamá…vamos juguemos con mi nueva grúa- 
WooHyun, que ya para ese entonces era un niño lindo y encantador, tomó la mano de su primo y le hizo correr hasta una pequeña colina. 

SungJong observó como el otro ponía su juguete en el suelo y lo encendía para poder manejarlo con el control. Aquella grúa era tres veces más grande que su tractor, no realmente, pero en la mente del pequeño niño, su juguete era patético frente al ajeno. 

-Jongie, vamos… ¡usa el tuyo!- Le instó el mayor haciéndolo sacar su mirada del juguete nuevo. Colocó su pequeño y amarillo tractor en el piso y lo encendió. 

Ambos niños hicieron bajar sus vehículos por la colina, el juguete del mayor al ser más grande iba más lento por lo que SungJong empezó a pensar que quizás su tractor era mejor que la grúa. Corrieron tras sus juguetes dándose pequeños empujones y riendo divertidos. 

A SungJong le gustaba estar con su primo pues este siempre tenía ideas divertidas para jugar, sin embargo siempre usaba sus juguetes nuevos y al menor le molestaba un poco pues él no tenía juguetes nuevos con tanta frecuencia, su padre le decía que ya estaba grande y que pronto debía dejar de jugar esas tonterías, por eso en navidad habían empezado a regalarles libros y ropa. SungJong deseaba a veces vivir la vida de WooHyun. 

Luego de unos minutos el tractor de SungJong empezó a fallar, no podía controlarlo bien y de un momento a otro dejó de moverse. Ambos niños se detuvieron, el menor se acercó a su juguete y lo revisó, lo apagó y prendió varias veces pero por más que moviera las palancas el vehículo no se movía. SungJong no sabía que podría haberle pasado a su amado tractor. 

-Jongie…tu carro es una porqueria- Le reprochó WooHyun con fastidio, habían tenido que detener el juego y él quería seguir. 

-Claro que no- respondió el menor mientras movía su tractor creyendo así que podría ayudar a que reaccionara. 

-Si lo es…mira- El mayor usando su control hizo que su grúa se moviera hacia el accidentado tractor y lo chocó con fuerza. El juguete pequeño se tambaleó y SungJong chilló. 

-¡No hagas eso!- WooHyun tan solo reía mientras intentaba alcanzar de nuevo el pequeño juguete, pero el menor, ya molesto y con lágrimas en los ojos recogió su tractor sacándolo del alcance de la hostil grúa. -¡Tú eres una porquería!- Le gritó SungJong antes de darle un empujón y hecho un mar de lágrimas correr en dirección contraria. Corrió hasta que se chocó con alguien, al alzar la mirada vio a su tía y dejándose llevar por su infantil rabieta, lloró con más ganas. La mujer lo abrazó y WooHyun, a los segundos los alcanzó. 

-Mamá…Jongie me llamó porquería-  Acusó el mayor apenas detenerse señalando con un dedo justiciero a su primo quien sin dejar de llorar le sacó la lengua. WooHyun le devolvió el gesto.
-Ya…no peleen…SungJong ¿Qué pasó?- La hermosa mujer sabiendo que su hijo no era un inocente niño siempre buscaba saber la verdad primero. SungJong estaba afectado porque su tractor no reaccionaba así que olvidando el asalto que había sufrido por su primo, enseñó su inmóvil juguete a la mujer. 

-No sirve- Informó entre hipidos mientras con una mano se tallaba un ojo. La madre del mayor se sentó en el césped y revisó el pequeño juguete. WooHyun que no era un mal niño, no siguió molestando a su primito y se sentó junto a su madre, muy pendiente de lo que esta hacía. La mujer abrió el panel donde iban las pilas que hacían funcionar el juguete y las sacó. SungJong lloró más creyendo que estaban destrozando su preciado tractor. 

-WooHyun, dame las pilas del tuyo…así tu primo deja de llorar ¿Si?- Las palabras fueron dichas con suavidad pero autoridad, el niño quien al ser más grande sabia de que hablaba su madre, cumplió lo ordenado y sacó las pilas de su grúa y las colocó el mismo en el tractor de su primo. La mujer cerró el panel y encendió el vehículo –Pruébalo SungJong- le susurró al pequeño que hipando todavía movió una de las palancas del control y gritó de júbilo cuando su renovado juguete se movió hacia la dirección que el había indicado. 

-¡Revivió!- Gritó y sin esperar más volvió a correr tras su juguete que se lanzaba a toda velocidad por una colina. Fue seguido por su primo pero no le prestó atención, su inocente mente pensaba en que su tractor había derrotado a la grúa y como premio había recibido un nuevo corazón, su tractor era mejor que el juguete del mayor. 







Con trece años, SungJong todavía seguía comparándose con su primo. Su autoestima, que realmente era su ego, aumentaba al ver como sus notas eran perfectas mientras que las de su primo avergonzaban hasta a un analfabeta. SungJong era el preferido de los profesores y hasta de su familia. Ya había perdido, incluso, la cuenta de cuantos premios se había ganado en competiciones académicas. Su futuro era brillante a pesar de que sus padres no eran millonarios como los del mayor, pero SungJong se consolaba pensando que él lograría hacer mucho más dinero, saldría adelante por sus propios méritos y no por ser un completo mantenido. 

Un mal día, salió temprano del instituto, al parecer varios profesores en un viaje se habían enfermado y ahora  los horarios quedaban vacíos, haciendo que los días fueran más cortos. 

A SungJong realmente no le molestaba, estaba próximo a la época de exámenes y ese tiempo libre le serviría para estudiar, tenía los libros en casa así que luego de despedirse de sus amigos, tomó el autobús y viajó hasta allí. 

Su vecindario no era el más lujoso pero era lindo y tranquilo, a pesar de esto, SungJong tenía como meta comprar una casa en un sitio mejor y regalársela a sus padres para que vivieran allí, él se compraría un apartamento en Gangnam, tenía una hermana mayor y sabía que esta también lograría triunfar sin ayuda de nadie por lo que no se preocupaba. Tenía un muy buen plan para toda su vida y mientras iba en camino a casa lo repasó. Su sonrisa no podía ser más grande cuando llegó a su hogar y cruzó la puerta cerrando tras de sí. 

El perfecto silencio que había en el sitio, le hizo quedar un poco confundido, su madre debía estar allí, solo salía a hacer comprar y estas las había hecho el día anterior. El adolescente dejó la mochila sobre una silla y revisó primero en la cocina, cuando iba a subir las escaleras escuchó como algo caía en el cuarto de la lavadora. Estuvo a punto de llamar pero un grito lo paralizó. Su madre era quien gritaba. Lo primero que pensó, fue en un ladrón. Alguien se había metido en la casa a robar y ahora agredía a su madre quien de seguro había intentado defenderse. 

Corrió hasta el sitio de donde provenían los gritos y al entrar quedó paralizado por lo que vio. Nunca se hubiera imaginado que algo podía ser tan horrible de ver, nunca pensó que en su casa vería algo tan espantoso. 

Su madre, estaba en el suelo, con el rostro ensangrentado y una mano alzada para intentar protegerse. Quien la agredía, no era un ladrón, era el padre de SungJong, quien tenía en la mano un envase de plástico sólido medio lleno de detergente, tenía el brazo alzado listo para volver a arremeter contra la mujer cuando su hijo entró en el lugar y todos quedaron paralizados, sorprendidos por lo sucedido. 

SungJong  semanas atrás había descubierto a su madre echándose un ungüento en varios moretones de las piernas, avergonzado por estar husmeando no preguntó nada, y dio por hecho de que la mujer quizás había tropezado o caído por algunos escalones de las escaleras. Pero  en días más próximos había visto varios moretones, en los brazos, hombros y hasta en el rostro de la mujer. No había preguntado, porque sería imprudente, pero en ese momento ninguna pregunta tenía cabida. 

Dejándose llevar por una rabia incontenible se lanzó sobre el hombre dándole un fuerte empujón para alejarlo de la mujer. Su padre se estrelló contra una montaña de ropa y resbaló cayendo al piso. El adolescente le lanzó lo primero que tuvo a la mano, no sabía que era, pero lo lanzó con todas su fuerzas y luego lo siguió empezando a dar golpes a diestra y siniestra contra el hombre que lo había engendrado. 

Lo siguiente que supo SungJong fue que su casa estaba llena de vecinos, su hermana le curaba las heridas a su madre, y su padre era arrastrado fuera de la propiedad por policías. 

Los vecinos habían escuchado los gritos del adolescente, SungJong no se había dado cuenta de que había gritado, y habían llamado a la policía. Su hermana llegó primero que estos y no necesitó mucho tiempo para entender lo que pasaba, pues ella llevaba un tiempo sospechando. Todos, incluso las personas que Vivian cerca parecían tener indicios de que el educado señor Lee golpeaba a su esposa. Todos sabían, pero todos habían callado. La vida de SungJong había sido una mentira construida sobre el silencio. 





Aunque lograron sobreponerse a todas las consecuencias del suceso, las cosas no volvieron a ser lo mismo. Presas de los cuchicheos y de la lastima de sus vecinos tuvieron que mudarse a otro vecindario, acabando con gran parte de sus ahorros. Al quedarse sin los ingresos de su padre, la madre de SungJong tuvo que empezar a trabajar y se encargaba de pagar la renta. Él y su hermana, debieron romper sus horarios en dos y dedicarse en la mañana a los estudios y de resto a trabajos de medio tiempo para estudiantes con problemas económicos. 

Aun así, SungJong siguió siendo el estudiante número uno, lo que le daba un suave consuelo. Un año después las cosas empezaban a ir mucho mejor, su hermana había alcanzado la mayoría de edad y tenía un mejor trabajo. Su madre seguía ocupándose de la renta pero ahora con un trabajo más fácil y cómodo.



Cuando descubrió que era lo que le gustaba y a que se quería dedicar, sintió que su vida fue iluminada por la suerte y la felicidad, por fin volvería a ser feliz de nuevo. 

La televisión le apasionaba, pero no lo que transmitían, si no lo que sucedía detrás de cámara, el chequeo de cámaras, el juego de tomas en dirección, la edición, la coordinación mediante micrófonos. Todo ese movimiento, todo ese caos le gustaba, era para él, lo que son los quirófanos para los doctores: El paraíso. 


  Por eso cuando cumplió la mayoría de edad tenía un curriculum y unas excelentes referencias, en aquel país donde la industria del entretenimiento era lo que estaba de apogeo, le sería muy fácil conseguir un buen trabajo en un famoso canal nacional.




La persona más cercana que tenía en la vida, seguía siendo su primo WooHyun, se habían vuelto más cercanos luego de que la madre de este muriera. A pesar de eso su primo estaba adoptando costumbres algo extrañas, ahora se la pasaba en clubes y SungJong se había enterado de una manera no muy linda, de que el mayor había perdido la virginidad con una dama famosa de la sociedad.
A pesar de todo aquello SungJong hizo el esfuerzo de asistir a la fiesta de cumpleaños que se celebró cuando WooHyun cumplió la mayoría de edad. Siempre que recordaba aquel día se ponía de mal humor. Nunca olvidaría lo poca cosa que se sintió cuando el padre de su primo, su tío, se había apoderado del micrófono de la tarima y había dado un hermoso discurso para su hijo. 

-Hoy…mi amado hijo- El hombre había señalado hacia el joven, como si nadie supiera quien era –Cumple la mayoría de edad…has crecido rápido y tu madre estaría muy orgullosa de ti. Eres mi único hijo y no puedo pedirle más a la vida- SungJong no lograba entender cómo podía su tío querer tanto a WooHyun cuando este no hacía más que gastar y crear problemas. SungJong había sido el hijo perfecto y aun así no tenía padre, pero su primo que era un completo mala conducta, se estaba llevando todo el cariño y los aplausos, incluso su madre aplaudía con los ojos llorosos cuando ambos, padre e hijo se abrazaron sobre la tarima, luego de que el hombre terminara con su larga lista de cursilerías. 

WooHyun, siempre había tenido más que él, siempre había tenido las cosas que el había deseado. Mejores juguetes, mejor casa, mejor escuela, mejor ropa y un mejor papá. 

WooHyun tenía todo lo que SungJong no… 

Incluso WooHyun tenía una relación con alguien… 

Y SungJong no… 

WooHyun era lo que SungJong en el fondo quería ser…

SungJong en el fondo, sin admitirlo a nadie, si quiera a si mismo…

Se moría de envidia. 

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NOTAS DE LA AUTORA:
Es la primera vez que escribo a mis lector@s, sé que hay algunos que no comentan pero igual quiero darle las gracias por leer, seguir la historia y esperar a que yo actualice,estoy trabajando para poder darles actualizaciones constantes sin tanto tiempo de espera entre capítulo y capítulo. Este capítulo como ya se dieron cuenta es el primero de los capítulos especiales que contaran el pasado de cada uno de los siete personajes principales o los acontecimientos que los definieron como son ahora. Por lo que obviamente serán 7 caps especiales. Al terminar estos seguirá la historia como quedó en el anterior episodio, preparense porque se viene lo realmente bueno.
De nuevo muchas gracias por leer.
Espero no decepcionarlos.
X.O.X.O
MelPanda
 



 

3 comentarios:

  1. Ummm interesante lo de los capítulos especiales, esperaré a que venga el siguiente y que continúe el resto de la historia

    Pobre SungJong por todo lo que tuvo que pasar, bueno no era su culpa, no podia cambiar todo de raíz π_π

    De verdad que cada vez me gusta más y más esta historia, esperaré la actualización y espero que otros comenten, que no sean "lectores fantasma" XD

    Bueno aquí se despide la Presidenta de tu club de fans MelPanda. Paz!! ╰( ̄▽ ̄)╭♥

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  2. Por cierto.... AMO EL NUEVO DISEÑO!!!! ╮(╯▽╰)╭╮(╯▽╰)╭

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  3. Waaa me perdí las actualizaciones!!! Lamento eso, soy bastante despistada en ocasiones *^* pero ya he venido a comentar ^^
    Ommo unnie… ¡Son siete capítulos especiales! ¡Siii, la historia de cada uno de los personajes! ¡Que bien que haz hecho eso! En mi cabeza aun quedaban varios cabos sueltos… ^ . ^
    Wow… Sungjong… (sin palabras)
    La envidia que le tiene a Namu es en cierto punto es justificable pues Namu si era algo cruel con el pequeño jongie pero en ese entonces eran niños, y me parece algo muy malo que hasta la fecha el maknae continúe comparándose con Woohyun, eso lo hace ser una persona frustrada y no será feliz mientras acepte lo que le toco vivir, debe ser feliz y conformarse con lo que tiene *^* o jamás encontrara la felicidad. Si es tan inteligente y talentoso entonces puede llegar muy lejos, siempre y cuando se deje de envidias tontas xD
    Mmmm lo de su familia me dejo en verdad sorprendida, no me imaginaba algo como eso. Pobre…

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