Capítulo XIV - One Late Night
Era la primera vez en varias semanas que WooHyun tenía
tiempo para sí mismo. Luego de casi un mes “trabajando” con Kim SungGyu, por
fin llegaron a un punto en que el mayor necesitaba ocuparse de sus otros
negocios por lo que WooHyun tenía de alguna forma vacaciones momentáneas.
Por fin WooHyun podría pensar bien, podría explicarse que
era todo aquello que el mismo estaba permitiendo que sucediera, intentaría
darle una definición a lo que le impedía decirle que no a lo que Kim SungGyu
pidiera u ordenara. Podía recordar claramente como sin la más mínima queja
había acatado la orden del otro de voltearse y ponerse en cuatro, una vez que
tuvieron relaciones en el despacho.
Luego de eso se había puesto tan molesto consigo mismo y con
el mayor que no fue a su casa por tres días, terminó regresando, se descubrió
inquieto y cuando pensó en la razón eso fue lo que consiguió, justo en ese
instante, necesitaba ver al mayor.
Pero lograba frenarse, tenía otras cosas en las que pensar.
En el momento que se había puesto a trabajar junto a Kim SungGyu había
descuidado los asuntos de su padre, alejándose cada vez más de su objetivo. Debía
volver a la casa familiar en busca de más información, pues en la computadora
de la oficina del hombre no había encontrado mucha. Aquello le intrigaba mucho,
estaba jugando con su suerte pues no sabía si los datos que quería estaban en
algún sitio accesible.
La voz de la empleada de la tienda lo sacó de sus
cavilaciones. Le estaban regresando la tarjeta junto con una factura. Se
encontraba en un centro comercial haciendo compras para distraerse de forma
sana. Tenía un mes sin pisar un club y su celular estaba colapsado de mensajes
de mujeres que lo extrañaban, pero él sencillamente no se encontraba con ganas
de “echar un polvo” con nadie.
Salió de la tienda cargando unas cinco bolsas llenas de
prendas frescas para el verano que se acercaba, aquella ciudad era fría
pero por eso mismo era tan incómodo
cuando el verano llegaba, nadie estaba acostumbrado al calor. Revisó su
celular, SungJong no le había vuelto a escribir, quizás el otro seguía molesto
y asqueado por lo que le había contado o sencillamente se encontraba ocupado, a
WooHyun le tenía sin cuidado cualquiera de las dos razones, se estaba empezando
a cansar de la actitud de su primo, le daba la impresión de que le tenía
envidia. Decidió regresar a su
apartamento y quizás ponerse a cocinar un poco, le gustaba cocinar, era bueno
en eso. Cuando el sol le dio en la cara, se colocó los lentes de sol, miró
hacia ambos lados de la inmensa plaza que estaba fuera del centro comercial y
caminó hacia la calle donde al otro extremo se encontraba el estacionamiento.
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SungGyu por primera vez en varios meses volvía a conducir un
auto. No había sufrido ningún trauma o lesión, y obviamente sabia conducir,
sencillamente no había tenido la necesidad de sentarse en el asiento del piloto
hasta ese día. También por primera vez en muchos meses vestía de forma casual,
llevaba un jean, zapatillas deportivas, una camiseta holgada y una chaqueta del
mismo material del pantalón. Como si fuera poco conducía un coche que,
comparado con los otros que tenía, era discreto, un sencillo Mercedes Benz
negro que entre el tráfico empresarial de Seúl, no llamaba mucho la atención.
Iba de salida de la ciudad, no iba acompañado, cuando hacia
esos viajes no iba con nadie, si quiera su guardaespaldas. YongGuk se quedaría
en la ciudad y se haría cargo de todo mientras el no estuviera ese fin de
semana.
En el instante que iba a tomar la autopista descubrió para
su fastidio que había tráfico para salir, quizás un accidente lo estaba
ocasionando, como fuera le fastidiaba, estaban sobre el mediodía, pronto le
daría hambre y quería hacer el viaje lo más corto posible. Decidido a tener
paciencia, cosa extraña en él, prendió la radio en su emisora favorita y
manteniendo el coche en primera marcha esperó a que el tráfico fuera poco a
poco fluyendo.
Dando el ritmo de la canción con el toque de los dedos sobre
el volante miró de un lado a otro sin mucha atención, estaba frente a uno de
los más importantes y concurridos centros comerciales de la ciudad, hacia un
buen tiempo no iba de compras.
Todos sus pensamientos quedaron en segundo plano cuando su
mirada se encontró con una figura conocida que baja las escaleras de la plaza,
obviamente yendo en dirección a la calle. No pudo evitar la sonrisa que le
surgió, actuó por instinto, cambió la marcha y salió de la cola acercando su
coche al bordillo, justo frente al joven pelinegro que ya veía automóvil con
algo de desconfianza, WooHyun nunca había visto ese coche.
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Por alguna razón se puso nervioso al ver como el coche salía
del tráfico y se detenía frente a él. Quizás era porque estaba pensando en las
cosas en contra de su padre que estaba planeando hacer. Se puso tenso y pensó
en huir pero cuando el conductor se bajó y pudo ver quien era sintió como su
corazón se detenía y luego volvía a latir más rápido aún. Era SungGyu, pero uno
totalmente distinto, este Kim SungGyu que ahora se ponía unos estilizados
lentes de sol para protegerse, no llevaba el cabello liso y con el flequillo
cubriéndole la frente ahora el mayor estaba con el cabello levantado de forma intencionalmente
descuidada, su informal forma de vestir le daba un aspecto aún más rebelde, por
primera vez desde que lo conocía, SungGyu aparentaba la edad que tenía.
-¿H-hyung?- fue lo que pudo decir WooHyun, cuando el mayor
se detuvo frente a él.
-Hola…tiempo sin vernos- Era cierto, llevaban casi una
semana sin verse. La voz del mayor hizo que WooHyun reaccionara a medias.
-Sí…realmente…estás…- No sabía que decir que no sonara
estúpido –Te ves muy bien- SungGyu sonrió un poco y asintió.
-Fue un pequeño capricho…nada relevante… ¿estás ocupado?-
Las alarmas dentro del menor se encendieron, dudaba que el mayor hubiera sabido
que él estaba allí, todo aquello parecía acción de la casualidad pero al otro
no parecía importarle y WooHyun se tensó al pensar que el más alto quería tener
sexo con él. Se alarmaba tanto porque varias partes de su subconsciente querían
y otras no.
-eh…- podía mentir, podía hacerlo, montarse en su coche y
seguir con su vida, era libre de hacer lo que le diera la gana –No…pensaba en
volver a mi casa a aburrirme- respondió dedicándole una amigable sonrisa al
otro, quien asintió.
-Yo…voy de viaje… ¿quieres venir conmigo?- Aquello
sorprendió en demasía al menor quien ladeó la cabeza claramente confundido, el
otro no lo dejó responder. –No salgo del país- SungGyu miró alrededor mientras
parecía pensar –digamos que voy de paseo…saldré de Seúl…pero no de Corea- El
menor asintió, ¿A dónde iba el mayor? Vestido así, y tal parecía, solo.
Antes de darse cuenta estaba asintiendo.
-Bien, vendrás pero con una condición- Nada con Kim SungGyu
era sencillo. WooHyun suspiró, alzó una ceja y le hizo un gesto para que
continuara –No hagas preguntas…ninguna…no sobre el viaje, ni a donde vamos, ni
a que vamos… ¿está claro?- Aquello intrigó más al menor, pero la única manera
de aclarar dudas era aceptando y yendo con el mayor, en algún momento se
enteraría.
-Está bien…me dejaré secuestrar- bromeó y ambos caminaron
hacia el coche.
-Dame las bolsas…las guardaré atrás- El mayor hizo ademán de
quitarle las bolsas y sus manos se tocaron, haciendo que WooHyun casi brincara.
Dio las bolsas al otro y para que este no notara los nervios que le habían
surgido caminó, casi corrió, hacia el coche y se subió al tiempo que el otro
cerraba la cajuela y regresaba dentro del coche.
-Gracias- susurró WooHyun mientras se colocaba el cinturón
de seguridad. El mayor quien hacía lo propio, asintió, prendió el motor y
arrancó metiéndose de nuevo en el tráfico que ya estaba un poco más fluido.
WooHyun no sabía que tanto duraría aquello, el país era
pequeño pero se recorría en muchas horas, no le gustaba estar mucho tiempo
sentado en un carro, el dolor que quedaba en las piernas era horrible y aparte,
le resultaba incómodo estar en un lugar tan cerrado junto al otro y sin tener tema de conversación.
Los primeros treinta minutos fueron en completo silencio
salvo por el sonido de la radio, de donde salían suaves canciones de rock
indie, Nell, le pareció que era el grupo. Miró al mayor y de nuevo se
sorprendió, se veía tan diferente…se veía normal.
-No sabía que podías verte como un joven- Habló WooHyun de
nuevo mirando por la ventanilla, estaban en la autopista todavía, si no estaba
equivocado iban hacia el sur.
-No sabes muchas cosas de mi…- Aquello era cierto,
realmente, WooHyun no sabía nada del mayor.
-No sé nada…solo que trabajo contigo y compartimos cama-
Dijo en tono despreocupado.
-Yo lo diría compartir fluidos- Aquello sorprendió al menor
quien miró al otro claramente pasmado. SungGyu, quien ya no tenía los lentes
puestos, le dedicó una rápida pero socarrona mirada y luego se concentró de
nuevo en el camino.
-Que explícito…- Lo siguiente lo sorprendió. SungGyu se echó
a reír con ganas, Kim SungGyu estaba riendo realmente. Aquello fue demasiado,
retiró la mirada haciéndose el molesto mientras el sonido de la risa ajena le
martillaba los oídos. Luego de un par de minutos sintió que el otro se calmó,
lo volvió a mirar. En aquel apuesto rostro todavía había un atisbo de alegría,
no pudo evitar sonreír.
-Pero…- habló esta vez el otro –yo tampoco sé mucho de
ti…solo sé que tienes un papá bastante encantador- el sarcasmo del otro hizo
que WooHyun frunciera el ceño. Su padre era todo menos encantador.
-Claro, mi padre es una dulzura de hombre…sobre todo cuando
te apunta con un arma a la cabeza- El recuerdo de aquella noche les llegó a
ambos al mismo tiempo, tanto la partida de póker como su desenlace y lo que
sucedió más tarde.
-Si…- habló SungGyu ya algo más serio –sobre todo…-
Aproximadamente tres horas después, SungGyu cambió la marcha
del coche y empezaron a andar por las calles de la ciudad en la que se encontraban,
WooHyun estaba tan feliz de haber salido de la carretera. Había visto que
entraban a Jeolla del Norte, no habían salido lo que significaba que allí
estaban, la pregunta era ahora. ¿Qué hacían allí?
El mayor condujo hasta las afueras de la pequeña ciudad,
WooHyun no notó que pasaban un portal, sino hasta que se vio rodeado por un
lindo sendero de flores, miró por el espejo y allí vio el portal.
Tres minutos
después por fin se detuvieron, podría estirar las piernas y comer algo pues estaban
frente a una linda casa de campo de dos pisos, blanca y rodeada por un lindo y
pequeño jardín. SungGyu apagó el motor, el menor salió sin perder tiempo y casi
gime cuando sintió el dolor en las piernas y el alivio posterior por la
circulación que empezaba a trabajar bien.
Oyó como la puerta de la casa se abría, volteó y pudo ver a
una mujer de unos cuarenta o un poco más de años, de cabello oscuro y tés
blanca, salir hacia ellos, específicamente hacia SungGyu quien iba a su
encuentro.
-Llegaste más tarde de lo que me dijiste- habló la mujer, su
voz era suave, amigable y cariñosa, físicamente tenía un parecido con SungGyu,
con lo que WooHyun tuvo una sospecha, sospecha que se confirmó cuando ambos, se
abrazaron y el joven por fin habló.
-Lo siento, madre…no preví que habría tráfico-
Él no sabía nada de Kim SungGyu, y al ver que el mayor vivía
solo en una mansión, únicamente acompañado con sus empleados había llegado a la
conclusión de que era completamente huérfano.
Pero allí estaba la prueba de que se había equivocado.
Con timidez y educación, bordeó el coche y se detuvo a una
prudencial distancia de los otros dos, la escena era tan conmovedora que le
costaba creer que el mismo SungGyu que
en esos momentos sonreirá a la menuda mujer, era el mismo empresario cruel y
soberbio que lo sometía cuando deseaba.
-Está bien…me imaginé…pero no seamos mal educados- Por
primera vez, la mujer vio a WooHyun quien sonrió con suavidad. –No me dijiste
que vendrías con un amigo- La dama se acercó al pelinegro quien hizo una venia
de 90° antes de presentarse cordialmente. –y aparte es apuesto y educado- el
menor de todos se irguió sin dejar de sonreír, aquella señora le recordaba a su
propia madre, era dulce, divertida y cariñosa. –Deben estar cansado y con
hambre- SungGyu asintió mientras iba a sacar las cosas de ambos del coche.
–Bueno pues, adelante…WooHyun ssi tú eres el invitado, adelante-
Se sentía extraño, en cierto modo incómodo pues aquello era
entrar en la vida de SungGyu, él no se creía listo para conocer más del otro
pero allí se encontraba, entrando en la casa de la madre del mayor, siendo
catalogado de amigo de este y tal parecía que allí pasaría aquel fin de semana.
WooHyun no tenía ni idea de cómo soportaría todo eso.
Para el final del día, cuando el sol ya no iluminaba
bastante y las temperaturas volvían a ser bajas, la incomodidad de WooHyun
había desaparecido.
La madre de SungGyu había resultado ser más amena de lo que
parecía, lo había tratado como si lo conociera de toda la vida, le había
permitido que le ayudara a cocinar y le había contado anécdotas de SungGyu. El
mayor no se había mostrado muy feliz pero se veía incapaz de discutir con la
mujer. WooHyun podía ver que SungGyu amaba a su madre.
WooHyun había reído mucho al ver las fotos de SungGyu cuando
este era pequeño, los ojos del mayor habían sido mucho más pequeños de lo que
eran en ese momento, eso le pareció sumamente adorable. Durante todo el día la
dulce voz de la madre del mayor había llenado el lugar, se la había pasado
cantando partes sueltas de canciones de amor de artistas clásicos del país,
SungGyu se veía cómodo y feliz de estar allí, realmente parecía otra persona.
-Hyung…- le habló WooHyun mientras la madre del más alto
terminaba de preparar la cena. Sintió como el otro se giraba y lo veía. -¿Quién
es este niño que está contigo en esta foto?- Él había visto aquella foto sobre
el escritorio del mayor en la mansión, pero nunca había preguntado, quizás por
miedo a que el otro no respondiera o le saliera con una grosería, pero allí sabía
que no lo haría.
SungGyu se puso de pie y se acercó para ver de qué foto
hablaba el otro.
-Es mi hermanastro…- Aquello sorprendió al pelinegro que
miró sobre su hombro y encaró al otro quien asintió. –Es el hijo de mi padre
con otra señora…pero lo crió mi madre así que ella lo quiere como un hijo
propio-
-¡Oh!- La voz de la mujer les llegó y ambos giraron para
luego acercarse a la mesa que ya estaba servida –sí, el hermano de
SungGyu…MyungSoo…ya casi ni llama debe estar ocupado-
WooHyun tomó asiento sintiéndose más interesado por el tema.
-MyungSoo…Kim MyungSoo- el nombre le sonaba conocido de
alguna parte pero su cerebro no procesaba lo suficiente para recordar.
-Sí, tiene tres años menos que SungGyu…y es un cantante
famoso, de seguro lo has oído- explicó la mujer mientras se sentaba también.
La mente del pelinegro se esclareció como el agua. Kim
MyungSoo, ese era el verdadero nombre del idol, L. El famoso artista amor
platónico de casi todas las adolescentes de la época.
-¿Tu hermano es L?- Preguntó a SungGyu quien no se notaba
muy contento con la conversación, pues tan solo asintió mientras empezaba a
servirse. La vida de Kim SungGyu era una caja llena de sorpresas, y sabía que
si seguía escarbando sabría algo que no le gustaría pero a pesar de esto,
deseaba saber más.
-L…si, es muy famoso pero él y su tonto hermano pelearon
hace años así que mejor no le hables sobre él al hámster este- WooHyun evitó
reír ante el apodo y para no jugar con la paciencia del otro se puso a comer
tranquilo, si hacia molestar a SungGyu su trasero pagaría las consecuencias.
-Por favor- Pidió una sola vez la mujer quien se encontraba
sentada en un sillón cercano a la ventana, manteniendo una pequeña copa de vino
en la mano. Por primera vez WooHyun notó que estaba cansada y no era un cansancio
momentáneo del día, parecía haber pasado por muchas cosas a lo largo de su vida, y todo lo que quería
en ese momento era que su hijo interpretara una canción para ella.
WooHyun se había enterado que antes de que el padre del
mayor muriera, este había estudiado en una escuela de artes para luego
abandonarla y ocuparse de los negocios familiares. Nunca habría dicho que el
otro era del tipo de persona artística. Se fijó en sus manos y sonrió, eran
fuertes y de dedos largos, típicas de un pianista.
SungGyu se rindió por fin y se sentó en el piano, lo destapó
y acarició las teclas. WooHyun recordó las muchas veces que aquellas manos lo
habían acariciado con pasión y en momentos con dulzura.
La estancia se llenó de un momento a otro con una melodía
suave, lenta y algo triste pero sumamente dulce. WooHyun observó cada
movimiento del otro y sonrió cuando vio como cerraba los ojos antes de empezar,
ante su sorpresa, a acompañar la melodía con su suave voz. El pelinegro pudo
sentir como su piel se erizaba ante aquello pero antes de que pudiera disfrutar
de un todo la melodía llegó a su fin haciéndolo suspirar de desilusión. La
magia había durado poco más de un minuto, pero había sido tan fuerte que
todavía su corazón latía frenéticamente.
-Sé que voy a quedar con las ganas de que algún día
compongas algo mas- Habló la madre del mayor mirando a su hijo con una
adoración inmensa, este tan solo le devolvió la mirada.
-¿Qué quieres que cante para ti?- Preguntó el joven sin
perder la calma. La mujer lo pensó mientras bebía un poco más de su vino.
-¿Recuerdas aquella noche en el teatro nacional?- WooHyun
prestaba atención a la escena sin interrumpir.
-¿La noche que mi padre te cantó a mitad de la calle y quiso
que yo también lo hiciera?- La mujer soltó una suave carcajada y su hijo sonrió
un poco.
-Exacto…esa noche…quería realmente escucharte cantar esa
canción, pero no quisiste…ya no estamos en la calle frente a personas
desconocidas, estamos en casa y solo está WooHyun, tu amigo…- SungGyu miró al
menor quien le devolvió la mirada, aquellos oscuros y pequeños ojos lo miraron
con suma intensidad por unos segundos.
-Está bien…- SungGyu se preparó de nuevo.
En el momento en que el piano volvió a sonar, WooHyun
reconoció la canción, y cuando la voz del otro se oyó esta vez cantando, sintió
que podía morir en ese mismo instante por la inexplicable felicidad que lo
llenó. La canción era una hermosa y antigua canción de amor, de un amor difícil
casi imposible, aquella letra y aquella voz juntas estaban volviéndolo nada.
No podía quitar la mirada del más alto quien se volvía a
encontrar dominado por aquella pasión que lo embargaba cuando cantaba, sus
pequeños ojos cerrados y sus manos moviéndose sobre el piano como por arte de
magia. Nunca se hubiera imaginado que el mayor tendría una voz tan dulce y
hermosa.
Incluso si olvidas
todo lo demás, espero que puedas recordar, cuanto yo te amo.
Un remolino de sentimientos se formó en su interior y las
últimas líneas de la canción le hicieron sentir agotado, triste y feliz al
mismo tiempo.
Te amo, a ti…adiós
ahora…
Aquel final le dieron ganas de llorar y cuando la mirada del
otro se encontró con la suya, WooHyun tuvo un presentimiento que tan solo lo
puso peor.
La estancia volvió a quedar en silencio, SungGyu cerró el
piano y se puso de pie, le quitó la copa a su madre y le tocó el hombro. La
dama se había quedado dormida, al ser despertada trató de aparentar que nada
había pasado y se puso de pie con cuidado.
-SungGyu…la habitación de huéspedes está lista…lleva a
WooHyun ssi allí…yo- la mujer seguía algo desubicada por lo que su hijo tan
solo asintió y con cuidado la hizo llegar hasta las escaleras para que subiera
y fuera a descansar.
Cuando la puerta de una de las habitaciones sonó el mayor se
relajó y empezó a recoger lo que estaba desubicado. WooHyun seguía en una
especie de trance.
-¿Te vas a quedar allí toda la vida?- La voz del otro lo
hizo reaccionar, negó y nervioso miró hacia los lados.
-¿Dónde queda la habitación de huéspedes?- El otro le hizo
una seña con la mano señalando hacia las escaleras. Asintió y fue hasta allá
tratando de pasar lo más lejos posible del otro.
SungGyu lo siguió a distancia luego de apagar las luces de
la planta baja. El pasillo del piso superior estaba oscuro por lo que no pudo
ver bien el rostro ajeno pero tampoco se atrevía a intentarlo.
-Es esta…- habló el más alto señalando la primera puerta de
la izquierda –Tus cosas están allí…- WooHyun asintió y abrió la puerta de la
habitación.
-Buenas noches hyung…- Susurró al otro quien asintió y
siguió su camino. El pelinegro entró pero no cerró la puerta de un todo, esperó
y escuchó. La última puerta de la derecha se cerró por fin. Él cerró la suya y
dio cuenta del lugar donde estaba. Era una habitación común, la cama estaba en
el centro y sobre esta estaban las bolsas de compras que había hecho. Buscó
algo con que poder dormir y sin mucha prisa se cambió. Seguía pensando, seguía
asustado.
Todavía su corazón brincaba al recordar la voz del otro
cantando, y la mirada que le dedicó la final de su interpretación.
Espero que puedas recordar,
cuanto yo te amo
¿Qué era eso que él estaba sintiendo en ese momento?
¿Por qué se había subido al coche del otro sin preguntar?
¿Por qué se sentía feliz compartiendo con la madre del otro? ¿Por qué nunca se
podía negar lo que Kim SungGyu pedía? … y … ¿Por qué en ese momento tenía ganas
de ir en busca del otro y acostarse a su lado?
Molesto consigo mismo echó las bolsas al suelo y se acostó,
vio su celular pero no tenía ganas de navegar en internet, realmente no tenía
ganas de nada. Se acomodó y se dispuso a dormir. Trató de reprenderse mentalmente
para lograr calmarse y por fin dormir pero luego de diez minutos supo que no lo
lograría.
Volvió a tomar su celular y luchando contra su propio
orgullo escribió un mensaje a SungGyu. Se sentía idiota, el mayor estaba a
menos de diez metros pero no se atrevía a ir hacia allá, quizás el otro tenía
la puerta cerrada con pasador.
Para: Kim SungGyu
No puedo dormir…
Quizas el otro ya estaría dormido, y él pasaría una gran
vergüenza cuando el mayor viera el mensaje en la mañana. El sonido de su
celular le hizo brincar de sorpresa.
De: Kim SungGyu
Mi puerta está
abierta…
WooHyun frunció el ceño y respondió.
Para: Kim SungGyu
Eres un asqueroso…
La respuesta le llegó en menos de un minuto.
De: Kim SungGyu
Tú fuiste quien
mandó el primer mensaje…
Suspiró exasperado y se bajó de la cama dejando el celular
olvidado sobre esta. Salió de su habitación y con sumo cuidado caminó hacia la
puerta del mayor. Accionó la manija y esta cedió, la puerta se abrió sin hacer
ruido. Entró y dudó cuando vio al otro sobre la cama devolviéndole la mirada,
parecía que él también había intentado dormir pues estaba cubierto con la
manta.
-Ven- le dijo el más alto y él como siempre obedeció
acercándose a su cama, subió y se metió bajo las cobijas apegándose un poco al
cuerpo ajeno. –No me digas que te dan miedo las casas ajenas- Lo molestó el
castaño ganándose una mirada asesina de parte del menor quien bufó haciéndose
el molesto.
-No, tan solo me entró el capricho de querer dormir
contigo…- SungGyu soltó una suave carcajada y abrazó al otro quien se puso
tenso.
-Pues entonces duerme…ya estás aquí…- Fue lo último que le
oyó decir esa noche, pues se quedaron en silencio un largo rato, el primero en dormirse
fue el mayor, pues WooHyun todavía estaba intentando lidiar con los latidos de
su corazón. A la final, cayó vencido por el sueño, sabiendo ya en el fondo, la
razón de porque todo eso estaba pasando.
A la mañana siguiente cuando se despertó, supo que había olvidado
algo. Se despabiló lentamente luego de darse cuenta de que estaba solo en la
cama. Luego de tres minutos sin moverse, se sentó y miró alrededor. El día
anterior le habían dicho que en aquella casa había nacido el mayor, y había vivido
allí hasta que su padre logró levantar la empresa, por lo que se mudaron a la
mansión en Seúl, sin embargo siempre iban en vacaciones, cuando el señor Kim
murió, su madre había regresado y SungGyu se había quedado en la capital. Por
eso aquella habitación estaba acomodada y parecía la habitación de alguien, lo
sorprendente era pensar que era la habitación de Kim SungGyu.
Era de color azul, tenía una pequeña biblioteca en una
esquina repleta de libros tal parecía de instituto. Había un closet, un cesto
de ropa y una guitarra o el forro de esta por lo menos, apoyada en la otra
esquina. Un escritorio y sobre este, en la pared, una repisa llena de discos de
música. Curioso, WooHyun se puso de pie y caminó hacia allá empezando a leer
los títulos de los álbumes. La mayoría eran de Nell, había tres de Linkin Park
y uno de Limp Bizkit. ¿Quién diría que el mayor era todo un rockero?
Sonriendo se apartó y miró alrededor, habían varios posters
de Nell y uno de Kim HyunA. WooHyun soltó una suave risa y pensó “Le gustará
ella pero prefiere acostarse conmigo” Al darse cuenta de lo que había pensado
sacudió la cabeza y decidió salir de allí, debía dejar de pensar esas cosas. Lo
hizo con cautela pues si la madre del mayor lo veía salir de allí, sería
sumamente vergonzoso, se suponía que él era el “amigo” no el amante.
Casi de puntillas caminó hacia su habitación y cuando estaba
por girar la perilla un sonido le hizo detenerse. Era un risa, fuerte, alegre y
graciosa, su cuerpo se tensó y su piel se erizó. Como poseído se alejó de la
puerta y caminó hacia el final de las escaleras antes de empezar a bajarlas.
Cuando estuvo abajo miró hacia la puerta de vidrio del patio de atrás y lo que
vio hizo que su corazón se detuviera.
SungGyu estaba en el suelo tratando de protegerse del ataque
con agua que le propinaba su madre con una manguera. Tenía los ojos totalmente
cerrados y la boca abierta pues reía, reía como un niño que se divierte en un
parque. Reía como nunca WooHyun lo había visto hacer, y el sonido que emitía
era la más hermosa melodía que jamás había oído. Era mejor que la
interpretación de la noche anterior pues la alegría siempre era mejor que la
tristeza, y la alegría que emanaba el mayor era preciosa.
Allí, en el que era el verdadero hogar del mayor, WooHyun
recordó por fin lo que había olvidado durante la noche: Había comprendido la
razón, la única y fuerte razón del porque había permitido que pasara todo lo
que había pasado hasta ese día.
Quizás la primera vez había sido por lujuria, pero lo demás,
cada momento, cada día junto al otro, ese viaje y el desastre de sentimientos, todo
eso tenía una sola razón.
Él, Nam WooHyun, el chico orgulloso que solía acostarse con
cada mujer que le pasara por el frente, estaba enamorado. Estaba perdida e
impresionantemente enamorado, de la única persona de quien nunca debió sentir
nada. WooHyun, estaba enamorado de Kim SungGyu.
CONTINUARÁ…
Segunda canción que interpreta SungGyu






Jahsjahsuwjshaisjshauajsuajanduajsh fangirleando arrechamente (*//0//*) *plop* En serio que este ha sido uno de mis capítulos favoritos, por fin lo supo!! Por fin WooHyun supo que carrizos le pasaba con SungGyu. Es hermoso y las canciones también son hermosas, sobretodo la segunda ♡
ResponderEliminarY si fuera por mi, yo también me dejo secuestrar por SungGyu jajdhakshs, afortunado WooHyun y de paso conoce a la cariñosa suegra, aww que bella! °3° Y por supuesto que SungGyu siente algo pero aún no ha tenido una epifanía que se lo confirme, la tendrá pronto?
De verdad que no se que escribir, el capitulo me dejo muy ghei XD, como siempre superando mis expectativas querida Panda, por momentos como este es que mi posición como Presidenta de Panda Readers Inc. vale cada vez más, sigue así mi escritora favorita y esperemos que te lleguen más comentarios!! \(^_^)/
Love you Panda (*¯︶¯*)♥
Holaaaa yo de nuevo >/////< wow actualizaste *rueda sobre el piso xD*
ResponderEliminarUnnie… ¡¡Me ha encantado el capitulo!! ¡¡AMO EL WOOGYU!!
Es que enserio, tu forma de escribir es… única, la manera en como detallas las reacciones y emociones de los personajes (las escenas de sexo, que me dejan con cara de 0.0) son… ¡Wow! Me dejas sin palabras. La trama desde un principio llamó mi atención, es muy distinta (y muy original) a los muchos fics que he leído. Me atrevo a decir que el tuyo es el mejor >/////<. Con cada actualización estoy que me muero de intriga… ¿En que desembocara todo esto? ¿Que pasara ahora entre Gyu y Nam? Ame que Woohyun al fin se de cuenta de sus “evidentes” sentimientos por el hámster pero… ¡Argh! A mi me queda la espinita de ¿Con que intenciones Sunggyu se acercó a Namu? ¿Qué pasara…? Waaa…. *se estrella contra el teclado de su ordenador* Me temo que lo único que me queda es esperar al próximo capitulo. (El cual ten por segura esperare ansiosamente) \^0^/ Fighting!!! Continúa esta interesantísima historia….
Bye, bye!! ^u^