Capitulo I - Comienza el ciclo
Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana caída está principalmente inclinada. Tomás de Aquino
…somos esa humanidad que desde el momento en que Adán y Eva probaron el fruto prohibido comenzó una caída en picada que jamás se detendría…
La vida es simple…nosotros la hacemos miserable…
Con pocos ánimos salió del elevador y caminó hacia la recepción de aquella afamada empresa de entretenimiento. Parecía un cuerpo sin alma, caminando lentamente sin importarle realmente a donde lo llevaran sus pasos. Tenía ojeras oscuras y profundas que le daban un patético aspecto…aspecto que se profundizaba cada día y no parecía que fuera a hacer algo para arreglarlo.
La recepcionista le dio los buenos días con una jovial sonrisa, sonrisa que no pudo responder. Luego de rechazar las invitaciones de café, agua o té, entró en la sala donde se llevaría a cabo la reunión.
Era famoso, talentoso y millonario pero esto no tenía que ser sinónimo de felicidad, más bien, no lo eran, en ninguno de los sentidos. La felicidad que una vez había llenado su vida se había catapultado hacia abajo con un solo acontecimiento que terminó con todo lo que le hacía feliz.
-¿Fuiste tú?- la pregunta era directa y severa, la mirada que le daba el menor le producía miedo pues ya sabía que era lo que vendría después de que le dijera la verdad – ¿fuiste tú quien entregó esto a la prensa?-
-Escúchame por favor…pue- trató de defenderse
-¡No quiero explicaciones! ¡Solo quiero que me digas la verdad! ¿Fuiste tú?... ¿LEE SUNGYEOL FUISTE TÚ?- SungYeol cerró los ojos ante el grito del chico que todavía estaba semidesnudo frente a él. Debió haber escondido mejor las fotos o simplemente destruirlas pero nunca se hubiera imaginado que terminaría en aquello con el menor
-Si- confesó todavía sin abrir los ojos –fui yo…pero fue antes de conocerte...lo juro- su palabras quedaron en el aire, ya el menor se colocaba la camisa, su mirada daba miedo. –por favor…no-
-no quiero saber nada mas de ti Lee SungYeol- el más bajo se acercó a él mirándolo colérico –no quiero saber que existes…te odio-
Todo había pasado demasiado rápido…
Cerró los ojos con fuerza al recordar aquello, su vida ya no tenía ningún valor y no podía hacer nada para cambiarlo. Todos los días veía por los pasillos al chico que había sido la razón de su existencia…mentira…lo seguía siendo. SungYeol no tenía vida sin él.
Esa aplastante sensación de dolor que pegaba justo en el pecho, como si el corazón tuviera una abertura y se estuviera desangrando lenta y dolorosamente. Ese sentimiento de impotencia al ver al resto del mundo seguir a paso rápido mientras que su vida se consumía en lamentos silenciosos los cuales no parecían ni calmarse y mucho menos acabarse.
Allí sentado esperando a que las personas con las que se reuniría llegaran Lee SungYeol esperaba que su vida se arreglara sola, ignorando que si no lo hacia él mismo…nadie lo haría…
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…Son tanto esos momentos en los que queremos tomar justicia por nuestras propias manos…
No dio los buenos días, sencillamente se bajó del auto y con paso rápido y seguro entró en los estudios de grabación. Desde ya hacia unas semanas estaba así. No le hablaba a nadie con respeto, no daba las gracias si quiera los buenos días. El odio en su corazón era demasiado.
Entró directamente en su camerino donde ya estaba una estilista.
-¡Fuera!- Ordenó con firmeza sin siquiera mirar a la joven, sacó su celular y marcó un número, al darse cuenta que la estilista seguir allí perdió la paciencia –Dije que fuera- remarcó con frialdad.
No fue necesario un tercer aviso.
Cerró con fuerza la puerta del camerino y marcó la opción de “llamar”. Los únicos tres repiques lo estaban impacientando
“Aló…Buenos Días” Se escuchó la voz de su abogado
-Kim, ¿Cómo va la demanda?- Preguntó sin responder el saludo
Un suspiro se escuchó del otro lado de la línea, MyungSoo enarcó una ceja “Todavía espero la designación del tribunal…la demanda ya comenzó”
-¿entonces por qué esas fotos existen todavía?-
“No es fácil eliminarlas…aparte todavía no se ha emitido una orden para esto… apenas la demanda comienza”
-¿Es que acaso no fui lo suficientemente claro al decirte que quería que esas revistas fueran eliminadas junto con esas fotos?... ¿¡AH!?- Se estaba enfureciendo más y más a cada segundo.
“Si, lo fuiste pero tenemos que esperar…si ganas la demanda podrás hacer eso…antes no”
-Maldita sea- Colgó y automáticamente tiro el celular al suelo – ¡Maldito sistema judicial de mierda!- vociferó enfurecido. El deseo de acabar con las personas que habían publicado aquellas escandalosas fotos en una revista aumentaba progresivamente. –Quiero verlos sin nada- siseó.
Quería verlos destruidos empezando por aquel que le había tomado las fotos. Aquel que ya sabía quién era. Saber que había sido él era lo que más rabia le daba pero era demasiado orgulloso para aceptarlo.
Salió dando un portazo, debía trabajar aunque su mente solo pensaba en destruir a toda una empresa y al hombre que en algún momento había amado. El corazón de Kim MyungSoo estaba negro…de odio.
…Siempre deseamos algo cuando vemos a otro con ello…
Dejó el celular a un lado después de leer el mensaje que le había enviado su primo hermano. Un largo suspiro se le escapó -Estúpido- susurró.
-¿Quién?- Giró y vio a su hermana salir de la cocina y mirarlo extrañada -¿Quién es estúpido?-
-Nuestro primo…- respondió con desprecio – ¿Son galletas de frutas?- se puso de pie y fue hasta la mayor quien apartaba la bandeja de su alcance.
-espera a que se enfríen… ¿por qué le dices estúpido? ...¿qué te hizo ahora?- SungJong suspiró al escuchar la pregunta y se sentó en una de las sillas de la barra.
-Lo invité para que saliéramos a alguna parte esta noche y me respondió “tengo planes” y puso un guiño…es un estúpido- respondió con disgusto el chico de cutis, uñas y cabello bien cuidado.
Su hermana se veía confundida –Es su vida…no veo porque es estúpido que tenga planes-
-sus planes son ir al club en busca de una mujer que abra fácil las piernas-
-¡SungJong!- Le reprendió la mayor alarmada
-¡es cierto noona!- se defendió caminando hasta el sofá para tomar su celular de nuevo –Para que me creas le enviare un mensaje preguntándole sobre sus planes y veras lo que me responde- su hermana estaba roja de indignación. Escribió el mensaje, lo envió y un minuto después tenia respuesta –Aquí está mira: “Conquistar algunos cuerpos” No se conforma con una ¡sino con varias!- SungJong sentía asco hacia aquello, o eso creía él.
-No me importa lo que haga nuestro primo- Dijo con firmeza la mayor llamando la atención del otro por el tono molesto que había en su voz –Lo que él haga no es mi asunto y tampoco tuyo así que no digas cosas tan vulgares que hasta él es más educado que tú al referirse a sus cosas. SungJong es su vida, no la tuya- Sentenció mientras guardaba las galletas recién hechas en un envase.
-¡Pero noona!...es repugnante, ¡creo que medio Seúl ha pasado por su cama! Aparte solo se la pasa en clubes, no se ocupa…no estudia… ¿no te indigna?- Su hermana solo lo miró fijamente unos instantes. SungJong se dio por vencido y se tumbó en el sofá de nuevo –Todos lo apoyan a él…todos caen bajo su “hermosa”- Hizo las comillas con los dedos –sonrisa…- Bufó con indignación.
-SungJong… ¿no será acaso? que sientes envidia de él- Y SungJong se volvió una fiera.
-¡QUE!- Miró con los ojos exageradamente abiertos a su hermana – ¿¡Como dices eso!? ¿Cómo puedo sentir envidia de una vida de completo libertinaje?…Me da asco…odio eso de él…que absurda pregunta- Sin dar tiempo a la joven de reaccionar caminó hecho una furia a su habitación donde se encerró con pasador. Lee SungJong no estaba envidioso de su primo, no quería sexo, dinero, mujeres, diversión, libertad…él no quería nada de eso…
…Mentira
Si lo quería…
…Desear algo es normal…desear mucho es comprensible…desearlo todo…es común
-Apuesta 12 millones- El juego trascurría con desesperante calma, los once jugadores de la mesa se veían unos a otros moviéndose nerviosos y expectantes por los últimos cuatro jugadores que quedaban de la partida. Llevaban ya más de 13 horas jugando.
-Cuarenta millones y medio, mi resto-
-Aumenta - el joven de solo 22 años no dudó en apostar a su suerte que sabía era mucha; su principal competidor era un hombre de más de 50 años que lo miraba fijamente desde el otro lado de la mesa. Ahora era un divertido mano a mano que lo hacia sonreír. –El Señor Kang paga por ver…su resto- La tensión era mayor a cada segundo –Full House…señores sus cartas por favor- Kang mostró sus cartas primero –Un Full House mas alto…Señor Lee- Muestra sus cartas con una sonrisa de satisfacción –Escalera de color…El Señor Lee gana el juego… 150 Millones de dólares pasan a la cuenta del joven. Gracias caballeros por jugar-
Triunfante dejó la mesa con una sonrisa y chocó su copa con la de su mejor amigo.
-¿Nunca te cansas?- Le pregunto el mayor divertido
-Jamás… ¿le viste la cara? Quería morirse…espero no le dé un infarto al pobre viejo- Bromeó y bebió un poco de su trago -150 millones…de dólares… ¿cuántos son ahora?-
-Los de Las Vegas fueron 75, en Tokio fueron 100…con los de hoy y lo de las apuestas ilegales…un aproximado de 400 millones de dólares- Solo pudo reír satisfecho, era todo suyo…esos 400 millones de dólares eran totalmente suyos –¿No te cansas en serio?- Howon lo miró incrédulo
-Sí, me agota…pero lo disfruto- Dejó la copa ya vacía a un lado y caminó hacia los elevadores siendo seguido por su amigo
-¿Cenaremos? Me muero de hambre-
-tu siempre tienes hambre…ve si quieres…yo, buscaré que hacer- Su amigo lo miró de medio lado
-Ya me imagino que será eso-
-Tranquilo, nada malo- Se subieron en el elevador, Howon todavía recibía felicitaciones. Un joven de solo 24 años era el ganador del juego de póker más importante del año en Monte Carlo, eso era para hacerlo noticia mundial.
-Todos te miran con envidia y deseo- Howon solo sonrió torcido.
-Tienen porque- El elevador se detuvo y abrió sus puertas –tu piso…buen apetito- Su amigo le sonrió asintiendo
-Recuerda que el vuelo es a primera hora…no hagas mucho esta noche…Adiós-
Se despidió con la mano antes que el elevador se volviera a cerrar y siguiera ascendiendo.
Lee Howon era quizás el joven más millonario de todo el continente asiático, no solo por su herencia sino también por sus triunfos prácticamente interminables en los juegos de azar. Las Vegas era su lugar favorito. Pero ni todos esos millones de aquella noche le satisfacían…quizás ni todos los millones del mundo lo harían…
…Dicen uno de los mayores placeres es el de comer…
La mesa estaba llena, totalmente llena. Platos de todo tipo de comida. Desde carnes hasta ensaladas. Desde comida francesa hasta comida latina y él degustaba cada plato como si jamás perdiera el hambre.
Tenía dinero y poder, era solo un jovencito pero cuando se tienen los recursos la edad es lo de menos. Siempre decía que la comida era demasiado deliciosa como para rechazarse, él se encargaba de recibirla toda.
-Señor, ¿le traigo la cuenta?- le preguntó el mesero cauteloso. DongWoo solo alzó la ceja
-¿Acaso te he pedido la cuenta?...tráeme de nuevo la carta- Fue desagradable apropósito, si había algo que no le gustara era que le quisieran interrumpir su acción más querida: Comer.
A los pocos minutos el mesero llegó con la carta, la abrió y él comenzó a leerla con la mayor parsimonia. Pidió ocho platillos más, que no vale la pena detallar, solo vale decir que eran de alto contenido en grasa.
Cuando ya tenía cada plato frente a él sintió como su corazón se aceleró y un leve dolor le atacó. Respiró profundo y sacó del bolsillo del pantalón sus pastillas para la arritmia, tomó una y a los segundos su corazón había vuelto a latir con normalidad.
Ya varias veces le había dicho el doctor que sus hábitos no eran correctos y que le estaban haciendo daño, pero él lo ignoraba. Nadie podía privarlo de su más grande placer…nadie ni nada podría saciar su hambre eterna que lenta y silenciosamente lo consumía en un limbo de vacío.
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El placer más grande…el sexo
Escuchar una y otra vez como pedía más y más mientras sus cuerpos se mantenían en un movimiento rítmico que provocaba roces obscenos que erizaban la piel. Sudados y cansados seguían en aquello. ¿Cuantas veces? Tres, quizás más, seguramente fueron más. Todo había empezado con sonrisas lejanas y miradas insinuantes entre una mujer algo madura pero de una picardía eterna y una habilidad excelente, y él, un joven que estaba viviendo cada momento de sus días sin sentarse a pensar.
Primero llegó al orgasmo ella arqueándose con un fuerte y profundo gemido que rebotó en las paredes de aquella habitación de hotel pagada obviamente por ella. Él llegó un poco después tumbándose sobre la mujer mientras trataba de recuperarse. Le encantaba…le encantaba esas corrientes eléctricas que recorrían su cuerpo cada vez que entraba y salía de dentro de algún cuerpo. Los besos húmedos producían deseo y ese deseo lo sentía a flor de piel en cada momento que se encontraba con alguna hermosa dama, menor o mayor que él, tan solo le importaba que tan buena fuera en la cama.
Se movió lentamente y dejó caer el cuerpo junto al de la fémina. Jadeaba lentamente regularizando su respiración.
-¿Cansado?- Le preguntó socarrona la mujer mientras se cubría con las sabanas. Él tan solo negó, sonrió de medio lado y la miró desafiante.
-¿y tú? – La dama soltó una risita.
-un poco…pero puedo seguir…mañana tú me ayudas a caminar- WooHyun soltó una carcajada también, se movió y la besó en los labios.
-entonces sigamos-
Y siguieron, la noche es joven y él también. Nam WooHyun no desperdiciaba ni un minuto de su privilegiada juventud, de su belleza y encanto. No perdía lo oportunidad de meterse en una cama con una mujer y dejar que la lujuria nublara sus sentidos. Tenía juventud y dinero, sin ningún tipo de preocupación creía que su vida siempre sería igual…
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…Ser más que los demás…simple, solo ten poder…
Entró dejando el abrigo a su secretaria quien lo esperaba en la puerta de la oficina. Caminó directamente hacia su escritorio donde se sentó en la cómoda silla reclinable.
-Señor hoy tiene tres reuniones con clientes, están pautadas una para antes del almuerzo y las otras dos después de este. Llamaron de la fábrica y dijeron que los cargamentos estaban listos- Realmente no estaba escuchando a su empleada, por su mente pasaban ideas que estructuraban un fuerte plan para cumplir con un capricho que hacía poco le había nacido: adueñarse de la empresa de uno de sus clientes. – Y el señor Lee volvió a llamar pidiendo prorroga- Eso si lo escuchó. Miró directamente a los ojos a la joven que se mostró asustada de inmediato.
-¿Prorroga?- Su voz sonó calmada…daba miedo – ¿Cuánto tiempo llevo esperando que me pague?...A ver, refréscame la memoria-
-Cinco meses…señor-
-Cinco largos meses… ¿Sabías que con ese dinero iba pagarte tus horas extras?- La chica negó –Pues entérate…si él no me paga ustedes no cobran y eso no es justo… ¿cierto? – No respondió –¿Cierto?- Asintió –Entonces no podemos darle más prorroga, dile que el dinero lo debe entregar esta semana si no quiere que tome medidas extremas- La joven asintió, hizo una venia y se retiró asustada.
SungGyu se acomodó en su asiento pensando de nuevo.
-Tú nunca te preocupas por el dinero, hay algunos que te deben mas- Su guardaespaldas le hablaba desde el sofá del fondo de la estancia.
-Pero me respetan…este cree que puede deberme como si nada- movía lentamente el anillo que tenía en el dedo pulgar, un anillo de plata símbolo de su poder – ¿Que negocios son los que tiene?- su guardaespaldas lo vio curioso y lentamente caminó hacia el escritorio, cerca estaba una carpeta la abrió y leyó.
-Tiene farmacias, financia una escuela y tiene tres fábricas de papel- SungGyu sonrió de medio lado. Esa sonrisa solo significaba una cosa: Peligro.
-¿En qué piensas?-Le preguntó, él solo tomó con parsimonia una hoja que tenía a mano, no era nada muy importante. Sacó de su bolsillo el encendedor tallado que solo llevaba para aparentar, pero este servía muy bien.
-Sabes perfectamente…que nadie me falta el respeto sin sufrir las consecuencias- accionó el encendedor y una fina llama salió de este –Nadie pide sin pagar primero- Acercó el papel a la llama y este rápidamente comenzó a consumirse –fíjate…el papel arde muy rápido- Con una sonrisa miró al otro mientras el papel se consumía rápidamente volviéndose…nada… -Es momento de darle un primer aviso…de que con Kim SungGyu, nadie juega-
Continuara...







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ResponderEliminarBueno ya que me obligaron... Aquí va otro comentario. Luego de pelear con la computadora
ResponderEliminarDe las cosas que más me gustaron y suspendieron y claro lo que quiero saber! XD
1. Me dio mucha cosa con SungYeol, de verdad que empezó muy triste! Lo impotente que se sentía después de que le gritaron así... Pobrecito!
2. MyungSoon se pasó! Como puede ser tan irespetuoso? Y con eso de:"su corazón estaba negro... De odio" te quedó increíble! Se nota que le hicieron mucho daño con esas fotos con para querer borrarlas de esa manera
3. SungJong está celoso de su primo porque le gusta? Yo creo, no se sí saqué conclusiones apresuradas XD ya quiero saber que pasará con ellos
4. Lee Howon es increíble e invencible por lo que veo, 400millones de dólares y aún no se conforma? Prácticamente está en la cima del mundo, aunque eso no le es suficiente no?
5. Con DongWoo me dio risa que su adicción sea la comida! Pero me asusta lo de su arritmia, no parece que se la tome muy seriamente, después espero no le pase nada malo, de todos él me pareció el más bello *=*
6. WooHyun es un PERVERTIDO! Eso de:"entonces sigamos" sonó demasiado porno! XD lujurioso el hombre no?
7. SungGyu es para mi el más ambicioso, esa sonrisa de peligro que puso, él algo muy malo va a hacer, sólo por llegar más allá que los otros, espero que algo o alguien le ponga a él y a todos los pies en la tierra
Bueno, ahora espero que sea más largo el comentario y más detallado XD. De verdad que te me pusiste exigente mujer! jejeje, de verdad que espero que te gusté!
Quiero leer más, ya sabes que debes avisarme cuando publiques, así sean las 2 de la mañana, no importa.
Sobra decir que amo como escribe! Sigue así ≧﹏≦
MariJoss •﹏•